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Los neutrinos procedentes de las profundidades de la Tierra proporcionan una nueva imagen del manto

11 August 2026 at 10:59

Una constelación mundial de detectores de neutrinos está ofreciendo una visión inédita de los elementos radiactivos que alimentan el motor térmico de la tectónica terrestre.

Un artículo de James Dinneen. Historia original reimpresa con permiso de Quanta Magazine, una publicación editorialmente independiente respaldada por la Fundación Simons.

Se espera que el experimento JUNO, ubicado en las afueras de la ciudad de Guangzhou en China, reporte sus primeras detecciones de geoneutrinos este año. Fuente: JUNO Collaboration

 

En un laboratorio a 2 kilómetros bajo tierra, una grúa baja a Matt Depatie, tecnólogo de detectores, a través de una escotilla hasta una caverna de paredes blancas llena de unas 7.000 toneladas de agua ultrapura que brilla con un azul tan intenso como el del líquido limpiaparabrisas bajo la luz. «Splashdown», dice Depatie por radio al pisar una balsa inflable que lo espera abajo.

 

Normalmente, la caverna es uno de los lugares más oscuros de la Tierra, pero hoy está iluminada para realizar tareas de mantenimiento, lo que ofrece una rara oportunidad de ver su interior. Miro a través de la escotilla a Depatie mientras rema hasta el experimento sumergido para examinarlo. Está inspeccionando un detector del tamaño de una casa construido para captar algunas de las partículas más esquivas que conoce la física: los neutrinos.

 

Este es el experimento de neutrinos SNO+, enterrado en las profundidades de la mina Creighton, en Snolab, un laboratorio de física subterráneo en Sudbury, Canadá. SNO+ consiste en una esfera de acrílico revestida con casi 10.000 detectores sensibles a la luz y llena de 780 toneladas de líquido centelleador oleoso, que emite destellos cuando lo atraviesan partículas energéticas. El agua que rodea el dispositivo y la roca que lo cubre protegen el detector del resplandor de la radiación cósmica, permitiendo que se hagan visibles los destellos de interacciones menos frecuentes entre partículas.

 

Todo el descenso ha formado parte de la cruzada por mantener una oscuridad absoluta, incluso más allá del espectro visible de la luz. Al bajar por el pozo principal y caminar por un túnel rocoso hasta el laboratorio, nuestros cuerpos y nuestra ropa recogieron pequeñas cantidades de polvo radiactivo de radón. Antes de entrar en el espacio principal del laboratorio, nos quitamos la ropa de mina, nos duchamos y nos pusimos monos azul eléctrico y redes para el pelo para minimizar la contaminación que llevábamos con nosotros. «Las duchas no son para vosotros», dice Depatie mientras nos cambiamos, «son para la ciencia».

 

Matt Depatie (izquierda) ayuda a mantener el detector SNO+, que reutiliza componentes del experimento SNO que se llevó a cabo entre 1999 y 2006. Foto: James Dinneen

 

Estos extremos son necesarios cuando se trata de atrapar fantasmas, en este caso, fantasmas que pueden ayudar a revelar los secretos de regiones inaccesibles en las profundidades de la Tierra.

 

Un planeta radiactivo

 

Los neutrinos son las partículas dotadas de masa más abundantes. Pero esa masa es minúscula: apenas una millonésima de la masa de un electrón. Con tan poca masa y sin carga electromagnética, estas partículas apenas interaccionan con la materia. Billones de neutrinos, en su mayoría producidos en el Sol, atraviesan nuestros cuerpos cada segundo; sin embargo, tras años de buscarlos con detectores como SNO+, los investigadores solo han capturado unos pocos cientos de miles de sus preciosos destellos.

 

Aún más esquivos, tanto que, tras décadas de búsqueda, los científicos solo han detectado unos pocos cientos, son los geoneutrinos.

 

Los geoneutrinos se producen en procesos que calientan el interior del planeta. Este calor desempeña un papel importante en el movimiento de las rocas del manto, que da forma a todo, desde la tectónica de placas hasta el campo magnético terrestre. Procede de dos fuentes principales: el calor residual de la formación del planeta y el calor producido por la desintegración del uranio, el torio y el potasio en las rocas del manto y la corteza. Sin esta segunda fuente, la Tierra se habría enfriado hace mucho y se habría convertido en un planeta tectónicamente muerto.

 

El experimento SNO+ se ubica a gran profundidad bajo tierra, protegido de los rayos cósmicos bajo dos kilómetros de roca. Cortesía de Leo Duquette/SNOLAB

 

Al contar geoneutrinos, los físicos pueden obtener una medida directa de los elementos de la Tierra que producen calor. «Es lo único que hacemos que se centra en la Tierra», afirma Ryan Bayes, astrofísico de partículas de Queen’s University, en Ontario, que trabaja en SNO+. «Todo lo demás se centra más en lo que recibimos de otros lugares del universo».

 

La primera detección de geoneutrinos, realizada por un instrumento en Japón llamado KamLAND, se comunicó en 2005. En 2009, el detector Borexino, en Italia, informó de la detección de varias docenas más. En noviembre de 2025, SNO+ comunicó su primera detección, elevando en unos 50 el número de geoneutrinos observados.

 

Ilustración: Mark Belan/Quanta Magazine

 

Lo que hace especiales las detecciones de SNO+ es la ubicación del experimento: son los primeros geoneutrinos medidos en el hemisferio occidental, lo que ofrece una nueva perspectiva del interior radiactivo de la Tierra.

 

Persisten importantes incertidumbres en la interpretación de los resultados de estos experimentos, pero las mejores estimaciones de los investigadores sugieren que cada emplazamiento mide un flujo diferente. «Podría ser el primer indicio de que el manto no es uniforme», comenta Mark Chen, astrofísico de partículas de Queen’s University y director de la colaboración SNO+.

 

Los geoquímicos han supuesto tradicionalmente que los elementos radiactivos se distribuyen de manera uniforme por el manto, porque la roca en movimiento debería mezclarlo todo. Pero las mediciones de geoneutrinos en distintos lugares podrían indicar que no es así.

 

Las regiones que parecen producir más geoneutrinos se sitúan aproximadamente por encima de masas de material anómalamente caliente y denso del tamaño de un continente, conocidas como grandes provincias de baja velocidad de cizalla (large low-shear-velocity provinces, o LLSVP), que los sismólogos han cartografiado a ambos lados del núcleo. Una se encuentra bajo África y la otra bajo el océano Pacífico. «Puede haber estructuras profundas en el manto que no se entienden», dice Chen. «Podría ser que [ellas] concentren ciertos tipos de elementos».

 

Los neutrinos podrían ofrecer algún día una nueva perspectiva sobre el origen, aún misterioso, de estas estructuras profundas y, de forma más amplia, sobre los patrones del manto que subyacen a muchos aspectos del sistema Tierra. «Realmente sería una forma de elaborar un mapa químico del interior de la Tierra», afirma William McDonough, geoquímico de la Academia China de Ciencias que lleva mucho tiempo siendo una voz destacada en la búsqueda de geoneutrinos.

 

Captación de geoneutrinos

 

La cuestión pendiente es si las mediciones de geoneutrinos revelan diferencias entre las zonas del manto situadas bajo cada experimento, o si el desequilibrio se origina en la forma en que los distintos experimentos cuentan sus geoneutrinos. Los investigadores coinciden en que aún hay tanta incertidumbre que es imposible afirmarlo.

 

«Si lo tomamos al pie de la letra, podríamos decir que quizá el hemisferio occidental tiene mucho más material radiactivo que el oriental», comenta McDonough. Pero hay motivos para desconfiar de estas estimaciones. «¿Tienen razón los italianos? ¿Tienen razón los japoneses? ¿La tienen ambos? ¿O hay algo que no cuadra?», pregunta.

 

El experimento Borexino, ubicado en el Laboratorio Nacional de Gran Sasso (Italia), fue diseñado principalmente para estudiar los neutrinos provenientes del Sol. Foto: Volker Steger/LNGS-INFN

 

Las incertidumbres asociadas a los resultados de cada detector provienen del proceso de clasificación que realizan los físicos para identificar los geoneutrinos, explica Bayes. «No aparecen y dicen: “Hola, soy un geoneutrino”».

 

Los científicos deben eliminar las señales de partículas con demasiada energía, de partículas con un valor incorrecto de una propiedad llamada helicidad y de partículas que esperan detectar procedentes de reactores nucleares. También deben eliminar los geoneutrinos procedentes de la corteza terrestre, cuya mayor contribución procede de la zona situada a unos pocos cientos de kilómetros del detector. Cuando se restan esas otras detecciones del recuento total, debería quedar solo la señal de geoneutrinos procedente del manto.

 

En términos generales, el flujo de geoneutrinos del manto parece ser muy alto en Borexino y muy bajo en KamLAND, aunque las incertidumbres son grandes. Una interpretación geológica detallada de los resultados de SNO+ aún está en preparación, indica Chen, pero hasta ahora los científicos ven un manto «bastante intermedio» bajo Canadá.

 

Un reto particular para los científicos de SNO+ es comprender los neutrinos procedentes del entorno del detector, incluida una cuenca formada hace 1.800 millones de años por un gran cuerpo impactor. «Hay muchas incógnitas en esta zona geológica», explica Virginia Strati, investigadora de la Universidad de Ferrara (Italia) que ayudó a desarrollar un modelo local de radiactividad para Snolab.

 

El detector JUNO, de 20 kilotones, comenzó a operar en agosto de 2025. Además de detectar geoneutrinos, estudia las partículas que emanan de las centrales nucleares de Taishan y Yangjiang. Fuente: JUNO Collaboration

 

La incertidumbre también proviene de las estimaciones de la cantidad total de material radiactivo que calienta el manto. El flujo de geoneutrinos sugiere que estos elementos podrían contribuir desde un pequeño porcentaje del calor del manto hasta la mitad de este, una discrepancia equivalente a la producción de decenas de miles de centrales nucleares.

 

Ambas fuentes de incertidumbre dificultan aún más detectar cualquier diferencia en la composición química de secciones concretas del manto. La diferencia en el flujo de geoneutrinos esperado a partir de distintas distribuciones de elementos radiactivos «es muy pequeña y queda oculta en estas incertidumbres», afirma Strati.

 

Flujos futuros

 

La detección en SNO+ llega en un momento emocionante para la investigación de geoneutrinos: JUNO, otro enorme experimento de neutrinos que está recogiendo datos en China, se espera que comunique su primer flujo de geoneutrinos a finales de este año, añadiendo una cuarta perspectiva, notablemente más rica. Con más de 20.000 toneladas de centelleador, el experimento, enterrado bajo una montaña a las afueras de la ciudad de Guangzhou, es tan grande que se espera que detecte más geoneutrinos en su primer año que la producción combinada de KamLAND, Borexino y SNO+ a lo largo de décadas.

 

Estimaciones más claras del flujo de geoneutrinos en cada experimento podrían provenir de datos geológicos más detallados, así como de nuevos recuentos de geoneutrinos en cada emplazamiento. Sin embargo, McDonough afirma que lo mejor sería construir un detector de neutrinos en el fondo del océano. Es una idea que McDonough ha defendido durante décadas.

 

Tal detector estaría lejos de las rocas continentales, ricas en elementos radiactivos; la corteza oceánica es también más delgada y uniforme. Las incertidumbres relacionadas con la corteza disminuyen tanto que «se está en territorio solo de manto», dice.

 

La idea de un detector en el fondo oceánico, cuyo coste se estima en cientos de millones de dólares, ha tenido poca acogida hasta la fecha por parte de los financiadores gubernamentales. Pero McDonough espera poder lograr algo en China, que ha dado luz verde a otros grandes proyectos de geociencias. «Es muy posible», afirma. Hasta entonces, los físicos seguirán remando en busca de respuestas en las profundidades subterráneas.

 


El artículo original, Neutrinos From Deep Inside Earth Provide a New Picture of the Mantle, se publicó el 7 de agosto de 2026 en Quanta Magazine. Cuaderno de Cultura Científica tiene un acuerdo de distribución en castellano con Quanta Magazine.

Traducido por César Tomé López

El artículo Los neutrinos procedentes de las profundidades de la Tierra proporcionan una nueva imagen del manto se ha escrito en Cuaderno de Cultura Científica.

🔴 James-Webb encontra uma possível descendente dos «pequenos pontos vermelhos»

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10 August 2026 at 08:00
Os misteriosos «pequenos pontos vermelhos» revelados pelo telescópio James-Webb podem ser menos exóticos do que parecem. O estudo detalhado de uma galáxia apelidada de Saguaro indica que alguns correspondem a uma fase temporária de buracos negros supermassivos muito ativos, em…

App Record Picker ajuda você a colecionar álbuns e decidir qual ouvir

11 August 2026 at 12:30

Embora tenham perdido muito espaço com os CDs e posteriormente com as músicas digitais e o streaming, os vinis ainda são bastante apreciados por colecionadores mundo afora — e eu diria até mesmo que se tornaram a mídia física mais relevante culturalmente falando.

O Record Picker é um app projetado justamente pra quem ainda curte manter sua coleção de discos físicos. Ele conta com recursos alimentados por inteligência artificial para ajudar os usuários a decidir o que e quando ouvir, com base em métricas como humor, data, etc.

Entre os modos mais interessantes de escolha de um álbum estão o Random (que sorteia um disco aleatoriamente, mas pode dar mais peso para os menos ouvidos) e o Mood (que permite descrever seu estado no momento para que o app escolha um entre a coleção do usuário).

Também há um recurso chamado “Disco do dia”, que permite relacionar a coleção do usuário a notícias musicais, aniversários de lançamento, shows próximos e a discos relançados em determinada data — o que permite ao app sugerir um disco por dia com um contexto especial.

Record Picker

Apesar do foco em vinis, o app também permite cadastrar CDs (inclusive por código de barras, com dados do MusicBrainz e do Discogs), bem como cria gráficos detalhados que relacionam obras, gravações, artistas e edições para facilitar (e muito) a descoberta de informações.

Com versões para iPhone, iPad, Apple Watch e Mac (que funciona como uma central para a coleção), o app usa os modelos da Apple Intelligence para fornecer seus recursos inteligentes, tudo no próprio dispositivo — sem conta ou qualquer anúncio/rastreamento.

O Record Picker permite armazenar até 100 discos gratuitamente. Para uma biblioteca maior, é necessário adquirir o app por uma compra única de R$60. Até o dia 22 de agosto, está rolando um desafio para quem quiser adquirir o software gratuitamente.

Como um alerta do Apple Watch me ajudou a agir durante um infarto, aos 35 anos

8 August 2026 at 14:30
Wendell Erllen
Autor(a) convidado(a)

Wendell Erllen

Ex-aluno de biomedicina e atualmente no 6º período de medicina na FPS (Faculdade Pernambucana de Saúde). É usuário do ecossistema Apple desde o iPhone 4. Atualmente tem iPhone, Apple Watch, MacBook Air, iPad e Apple TV 4K.

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Após uma história de saúde envolvendo o Apple Watch publicada recentemente aqui no MacMagazine — e um comentário meu na matéria que despertou o interesse do site —, resolvi compartilhar a minha experiência com o Apple Watch Ultra 2.

Antes de tudo, quero contextualizar: sou aluno de medicina e estou na metade do curso, o que me dá mais capacidade de interpretar alguns sinais dos alertas do relógio.

Eu tenho doença autoimune (alopécia areata) e, devido a isso, já fiz uso de muito corticoide em tempo prolongado, o que é um fator de risco. Mas já faz alguns anos que não há mais necessidade de tomar.

Enquanto eu tomava, estava sempre em acompanhamento médico (fazendo exames), mas quando parei, relaxei e fiquei um bom tempo sem avaliar meu colesterol (corticoide aumenta o LDL, conhecido como colesterol ruim). Entretanto, jamais imaginei que infartaria aos 35 anos — e sobreviveria!

Aconteceu em 6 de março deste ano — ainda está recente. Eu cheguei da faculdade no dia anterior (uma quinta-feira) muito cansado e dormi por volta das 18h30, acordando às 22h. Recebi o feedback dos Sinais Vitais do Apple Watch Ultra 2, como toda vez que eu durmo, independentemente da hora do dia. Só que, dessa vez, com um alerta.

Durante o meu sono, minha frequência cardíaca aumentou acima do meu padrão — o Apple Watch monitora de forma individualizada, para cada usuário. Como eu não havia jantado, ignorei o alerta. Comi algo e me organizei para voltar a dormir.

Só que, quando eu deitei, comecei a sentir dor epigástrica (como se subisse do estômago para o meio do peito, região esternal), e a dor passava quando eu sentava ou ficava em pé. Depois desse episódio, consegui dormir normalmente.

Frequência cardíaca alta nos Sinais Vitais da Apple

No dia seguinte, foi feriado (Data Magna) no meu estado, Pernambuco. Acordei por volta das 9h da manhã perfeitamente bem, como se nada tivesse acontecido, e fui tomar café da manhã. Quando acabei, fui deitar e procurar algo para assistir, pois queria aproveitar o feriado para descansar e relaxar.

Ao me alimentar e deitar, a dor da noite anterior voltou com a mesma intensidade. Deitado, com dor; sentado ou em pé, sem dor.

O que eu fiz? Eu tomei um remédio para dor de estômago, um antiácido e esperei fazer efeito. Esse tipo de dor torácica é muito sugestiva de Doença do Refluxo Gastroesofágico.

Um tempo depois, a medicação não fez efeito e a dor que eu sentia (apenas sentado) começou a não passar quando eu levantava. Nesse momento, eu lembrei do alerta que havia recebido do Apple Watch e pensei: Será? E foi!

A minha conclusão: sim, o alerta fez diferença — principalmente por eu não ter o perfil para infartar tão jovem.

Sempre pratiquei atividade física, durante toda a minha vida. Fui atleta de natação pelo colégio, jogo vôlei com amigos, faço musculação, corro… inclusive, ganhei o GymRats entre meus amigos ano passado com mais de 250 treinos (fora os check-ins que esqueci de fazer) — até o infarto, eu liderava o de 2026. Não sou hipertenso, diabético, obeso… enfim, a intenção é dizer que eu não tenho nenhuma comorbidade que me levasse a crer que isso aconteceria.

O fato é que eu poderia ter tomado mais remédios para o estômago, poderia ter aguardado mais ou qualquer outra coisa. Eu moro sozinho, poderia não conseguir ajuda e morrer trancado em casa. Mas eu fui capaz de agir rápido. Tive tempo e condições físicas de, mesmo com dor, tomar um banho, pegar o carro e me dirigir até o hospital sozinho.

Chegando lá, eu passei mal de verdade. Comecei a ter sudorese, dor mais forte e fui atendido rapidamente. Os exames estavam alterados: eletrocardiograma sugestivo de infarto agudo do miocárdio com supra de ST, pressão alta e eu estava bastante ansioso. Eu poderia ter começado a passar mal desse jeito em casa, mas consegui chegar ao hospital.

Fiz duas angioplastias para desobstruir duas artérias. Por que não fiz tudo de uma vez? Porque tive taquicardia ventricular (parada cardiorrespiratória), então preferiram fazer a outra artéria dias depois. Passei uma semana na UTI, tive alta e hoje estou bem.

Ter agido rápido não apenas salvou minha vida — já que em pessoas jovens o infarto costuma ser mais grave —, como também evitou um dano maior. No meio médico dizem que “tempo é músculo (cardíaco)”. Minha lesão acabou sendo muito discreta para o tipo de infarto que eu tive. Hoje eu estou apto a praticar qualquer atividade física e levo uma vida normal, só que com mais atenção aos riscos de agora em diante.

Vale ressaltar que o alerta de frequência cardíaca elevada, por si só, não caracteriza infarto. A frequência cardíaca pode subir por diversas causas: ansiedade, esforço físico, dor, febre, problemas hormonais, consumo de energéticos… e por aí vai.

O alerta não é motivo para ninguém ficar assustado e correr pro hospital toda vez que, esporadicamente, surgir um alerta do Apple Watch — que, lembrando, não é capaz de fazer diagnóstico. No meu caso, houve um conjunto de fatores que me levaram a crer numa hipótese bem atípica para a minha idade e acabou sendo real.

Sem o alerta, talvez eu continuasse pensando, por muito mais tempo, que o problema era no estômago. Mas eu tive algo no meu pulso me dizendo: “Olha, pode ser que o problema esteja aqui, e não ali.” ⌚️

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Material: alumínio ou titânio
Cores: cinza-espacial, prateado, ouro rosa, preto brilhante, natural, dourado ou ardósia
Tamanho: 42mm ou 46mm
Conectividade: GPS ou GPS + Cellular
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Syitren RM1 é um leitor de CD transparente que transforma a mecânica em obra de arte

8 August 2026 at 12:21

A Syitren lançou no Kickstarter o RM1, um leitor de CD com estrutura em acrílico transparente que expõe o mecanismo do CD a girar e toda a eletrónica interna. Este já ultrapassou, em muito, o objetivo de financiamento inicial.

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Metamateriales amorfos, la fuerza del caos

Durante siglos, la ciencia de materiales ha operado bajo un dogma casi indiscutible: el orden es sinónimo de resistencia. Desde los cristales atómicos de un metal hasta la repetitiva estructura de un puente de acero, la geometría simétrica y predecible ha sido el pilar fundamental para diseñar todo lo que nos rodea. Sin embargo, si miramos a la naturaleza, descubrimos una historia completamente diferente. El hueso que sostiene nuestro cuerpo, la madera de los árboles o las complejas redes proteicas de la vida no son cristales perfectos. Su desorden estructural no es una imperfección de la biología, sino la razón exacta por la que pueden absorber impactos violentos y detener grietas mortales sin romperse en pedazos.

Inspirado por esta aparente paradoja, un equipo de físicos e ingenieros ha logrado descifrar el secreto de este deorden natural combinando la física estadística, la inteligencia artificial y la fabricación aditiva. En lugar de moldear piezas compuestas por patrones repetitivos, los científicos se propusieron construir metamateriales mecánicos amorfos, es decir, estructuras irregulares donde la materia prima pierde importancia en favor de una arquitectura única a escala macroscópica.

Comportamiento auxético en redes amorfas…

La clave de estos nuevos metamateriales reside en su comportamiento auxético. La mayoría de los objetos cotidianos se estrechan cuando los estiras y se ensanchan cuando los aplastas. Un material auxético, por el contrario, desafía la intuición: al ser comprimido, sus paredes se contraen hacia el interior, apelmazando la materia justamente en la zona de impacto para amortiguar el golpe.

Hasta ahora, los materiales auxéticos diseñados por el ser humano se basaban en mosaicos de celdas idénticas, lo que provocaba un grave inconveniente. Respondían muy bien si la fuerza provenía de una dirección fija, pero mostraban fragilidad si el golpe llegaba desde un ángulo imprevisto. Además, las simetrías perfectas terminaban funcionando como autopistas para la tensión, encauzando la energía por caminos estrechos donde la estructura colapsaba de forma prematura.

auxético
(a) Distribución del estrés en una estructura auxética regular; (b) en una estructura romboidea regular; y (c) en una estructura auxética desordenada

Las redes amorfas (o desordenadas) eliminan esa debilidad estructural al no tener direcciones preferidas, pero su diseño representaba una auténtica pesadilla matemática. Como el número de formas posibles de conectar una red irregular es prácticamente infinito, encontrar la combinación ideal resultaba imposible para los modelos por ordenador tradicionales.

usando inteligencia artificial…

Para solucionar este desafío, los investigadores crearon un modelo de inteligencia artificial que no busca a ciegas, sino que se guía por las leyes de la física de sistemas desordenados. Tradujeron la búsqueda de la estructura ideal en un proceso similar al enfriamiento lento de un líquido hasta convertirse en cristal o vidrio. La inteligencia artificial simula este enfriamiento térmico mediante un algoritmo, permitiendo que la red realice cambios drásticos en su geometría inicial para ir asentándose, de forma natural, en una configuración desordenada de mínima energía que garantiza la máxima elasticidad y resistencia en todas las direcciones.

y fabricación aditiva

Al imprimir en tres dimensiones estas redes amorfas diseñadas por la inteligencia artificial y someterlas a pruebas extremas en el laboratorio, la realidad superó cualquier expectativa teórica. Los materiales no solo respondieron de forma homogénea ante la compresión, sino que revelaron una tenacidad frente a la fractura sin precedentes.

La fuerza del caos

Cuando se realiza un corte en un material ordenado y se somete a tensión, la grieta avanza rápidamente en línea recta dividiendo la pieza en dos. En el metamaterial amorfo, la fisura se encuentra con un laberinto de conexiones irregulares que la obligan a serpentear, cambiar de rumbo y ramificarse. Al mismo tiempo, el carácter auxético del material hace que los bordes de la fisura intenten cerrarse sobre sí mismos a medida que sufren la tracción. Esta combinación de desorden y geometría exótica multiplicó por más de cuatro veces la energía necesaria para fracturar la pieza en comparación con las redes cristalinas tradicionales.

auxético
Posibles aplicaciones

Este hallazgo demuestra que la resistencia extrema no requiere de una simetría rígida, sino de un desorden minuciosamente calculado. La capacidad de absorber impactos oblicuos y frenar la propagación de fracturas abre la puerta a una nueva generación de cascos de protección, parachoques y piezas aeroespaciales capaces de resistir accidentes impredecibles con un peso drásticamente menor.

Referencia:

Lingyu Jia, Changliang Zhu, Qiaozhi Lei, Hua Tong, Jinkui Meng, Chengyan Xu, Xiangying Shen, and Lei Xu (2026) Unlocking Emergent Resilience in Amorphous Metamaterials via a Physics-Constrained Energy-Based Framework Phys. Rev. X doi: 10.1103/77mh-hflq

Sobre el autor: César Tomé López es divulgador científico y editor de Mapping Ignorance

El artículo Metamateriales amorfos, la fuerza del caos se ha escrito en Cuaderno de Cultura Científica.

💥 Buracos negros primordiais poderiam desencadear algumas supernovas

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2 August 2026 at 08:00
Algumas explosões de estrelas poderiam ser desencadeadas por buracos negros formados no início do Universo. Essa hipótese permanece teórica, mas um novo estudo mostra que ela poderia explicar certas características químicas observadas na Via Láctea. Os objetos em questão são…

🌌 Um planeta gigante detectado graças à relatividade de Einstein

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30 July 2026 at 08:00
O telescópio espacial TESS contribuiu para detectar um planeta situado a cerca de 40.000 anos-luz. Este resultado baseia-se no princípio da microlente gravitacional, um fenômeno relacionado à relatividade geral de Albert Einstein. O planeta, chamado Gaia23bra b, possui uma massa…

⚡ Este material torna-se um melhor condutor quando miniaturizado

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27 July 2026 at 08:00
Os fios de cobre dos chips eletrônicos conduzem menos eletricidade quando se tornam muito finos. Pesquisadores da Cornell propõem uma abordagem diferente. Seus nanofios de arsenieto de nióbio tornam-se, ao contrário, mais condutores em escala nanométrica, o que pode interessar…

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