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Hemos resuelto muchos misterios médicos. ¿Dónde están las curas?
La Dra. Saloni Dattani es investigadora, escritora, editora, presentadora de podcasts y visualizadora de datos. Entre otros, es cofundadora y editora de la revista Works in Progress centrada en ciencia, salud global e innovación médica. Su formación académica combina ciencias biomédicas, genética, epidemiología y psiquiatría. En 2023, obtuvo su doctorado, con una tesis centrada en las diferencias en el diseño de los estudios y cómo estas pueden influir en los resultados en el campo de la genética psiquiátrica.
En esta conferencia TED2026 (en inglés, con subtítulos en castellano) Saloni Dattani analiza la silenciosa revolución de la innovación médica que ha reducido drásticamente las tasas de mortalidad de enfermedades como las cardíacas y la malaria. También pone de manifiesto los incentivos erróneos que han retrasado durante décadas otros tratamientos que salvan vidas. «Las enfermedades no son una realidad ineludible», afirma. «Son problemas que podemos resolver».
Cuando el progreso se produce de forma gradual, rara vez se considera noticia. Y creo que es un problema. Creo que es parte de la razón por la que la gente no sabe lo importante que ha sido todo esto, la salud pública, las vacunas y todo lo demás, para mejorar la vida de las personas.
Transcripción del vídeo.
Edición realizada por Marta Macho Stadler
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¿Una vacuna contra el melanoma?
“Una vacuna contra el melanoma supera con éxito un ensayo clínico en fase III”
Enunciado así, el avance que hicieron público las compañías Merck y Moderna el pasado agosto suena revolucionario. Podríamos pensar en una vacuna que nos protegerá del cáncer como otras nos evitan contraer enfermedades infecciosas, pero no funciona así. Veamos en qué consiste exactamente y cuál es el alcance del nuevo ensayo.
Una vacuna que no previene, sino que trata
Intismeran autogene (así se llama la nueva tecnología que se ha puesto a prueba) no se administra a personas sanas para reducir su riesgo de melanoma, sino que se trata de una vacuna terapéutica.
En el ensayo del que se han hecho eco los medios –y que disparó la cotización en bolsa de Merck y Moderna– participaron 1 137 personas con melanoma cutáneo de alto riesgo. Es decir, tenían una probabilidad elevada de que la enfermedad reapareciera o se extendiera a otras partes del cuerpo. A todas ellas se les había extirpado el tumor por completo mediante cirugía. Esto puede sonar extraño: si el tumor ya no está, ¿qué queda por tratar?
Una cirugía exitosa no garantiza que no queden células tumorales sueltas. Pueden ser demasiado escasas para detectarlas, pero capaces de causar una recaída con el tiempo. Por eso existen los tratamientos adyuvantes: se administran después del tratamiento principal —en este caso, la cirugía— para reducir ese riesgo.

Así que en este ensayo la pregunta no era “¿podemos evitar el melanoma?”, sino “¿podemos ayudar al sistema inmunitario de alguien que ya lo ha tenido a eliminar las células que puedan haber quedado?”.
¿Por qué la llamamos vacuna?
Lo que define a una vacuna no es que se administre antes de enfermar, sino su estrategia. Se trata de enseñar al sistema inmunitario a reconocer y atacar algo concreto. En las vacunas frente a virus, ese “algo” son piezas del virus, mientras que aquí son piezas de las propias células tumorales.
La tecnología Intismeran autogene tiene una particularidad: cada vacuna se fabrica específicamente para cada paciente a partir de su propio tumor. Primero se analizan las mutaciones de sus células tumorales, y después se identifican las que podrían activar mejor al sistema inmunitario contra ellas. Son los llamados neoantígenos, que la vacuna lleva codificados en forma de ARN mensajero (ARNm).
Por tanto, no se trata exactamente de “una vacuna contra el melanoma”; es más bien una vacuna contra las características moleculares del melanoma de cada paciente. No obstante, enseñarle al sistema inmunitario qué debe reconocer es solo una parte del problema.
Encontrar a Wally… y poder actuar
Podemos imaginarlo como un enorme Buscando a Wally. El sistema inmunitario tiene que reconocer células tumorales entre millones de células sanas.
Sin embargo, los tumores pueden aprovechar mecanismos naturales que frenan la respuesta inmunitaria. Por eso, incluso un linfocito capaz de reconocer una célula tumoral puede tener dificultades para actuar contra ella.
Aquí entra en escena el medicamento llamado pembrolizumab, un tipo de inmunoterapia que ya se utiliza en melanoma y que bloquea uno de esos frenos. La pregunta entonces parece evidente: si combinamos la vacuna, que facilita el reconocimiento, con una inmunoterapia que libera la respuesta inmune, ¿obtendremos mejores resultados?
Para comprobarlo, los participantes del ensayo se dividieron en dos grupos: unos recibieron inmunoterapia más la vacuna personalizada y a los otros se les administró únicamente inmunoterapia.
¿Ha funcionado?
El estudio analizó principalmente cuánto tiempo permanecían los pacientes sin que el melanoma reapareciera. Es lo que se denomina “supervivencia libre de recurrencia”. Adicionalmente, los investigadores analizaron cuánto tiempo permanecían sin desarrollar metástasis a distancia; es decir, sin que el melanoma apareciera en lugares alejados del tumor original.
Y aquí llega la noticia: según Merck y Moderna, añadir la vacuna a pembrolizumab mejoró significativamente ambos resultados frente a utilizar solo pembrolizumab. Las compañías califican además esas diferencias como clínicamente relevantes.
Hasta aquí, suena muy bien. El siguiente interrogante es: ¿cuánto mejor? Aquí hay un matiz importante. Las empresas farmacéuticas han anunciado que el ensayo ha alcanzado esos objetivos, pero todavía no han publicado los resultados completos de la fase III. Es decir, sabemos que los pacientes tratados con la combinación permanecieron más tiempo sin recurrencia y sin metástasis a distancia, pero no cuánto más.
Merck y Moderna presentarán esos datos en un próximo congreso médico internacional. Además, el ensayo continúa para estudiar otros resultados, entre ellos la supervivencia global.
Entonces, ¿de dónde salen los porcentajes de 49 % y 59 % de éxito que se han difundido en algunas noticias? Las cifras son reales, pero no pertenecen al nuevo ensayo. Proceden de uno Fase IIb, anterior y mucho más pequeño, con 157 pacientes. En él ya se había hecho la misma comparación con resultados prometedores.
Así, tras cinco años de seguimiento, añadir la vacuna se asoció con una reducción del 49 % en el riesgo de recurrencia o muerte y con una disminución de un 59 % en las probabilidades de metástasis a distancia o muerte. A continuación había que comprobar si aquella señal se mantenía en un ensayo mucho más grande, que es del que estamos hablando ahora.
Aunque sabemos que también ha dado un resultado positivo, la incógnita es cuánto beneficio ha supuesto realmente añadir la vacuna. Para despejarla tendremos que esperar a que se presenten los datos completos.
¿Estamos ante un hito en las vacunas contra el cáncer?
La idea de utilizar vacunas para tratar el cáncer no es nueva, ni tampoco lo es fabricar vacunas personalizadas contra las mutaciones de cada tumor. De hecho, este tipo de vacunas de ARN ya se probaba en pacientes de melanoma hace casi una década.
Lo que cambia ahora es la escala: por primera vez, una vacuna personalizada de ARN mensajero dirigida contra los neoantígenos de cada paciente ha alcanzado resultados positivos en un ensayo de fase III con más de mil participantes.
Si los datos completos confirman un beneficio clínicamente relevante, sería un paso importante para este tipo de tratamientos. No porque hayamos descubierto que podemos enseñar al sistema inmunitario a reconocer un tumor, sino porque una estrategia que llevaba años mostrando resultados prometedores en estudios más pequeños habría probado que puede funcionar también en un gran ensayo clínico.![]()
Sobre la autora: Cristina Penas Lago, Investigadora Postdoctoral en el Cancer and Traslational Medicine Group, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU)
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Artículo original.
El artículo ¿Una vacuna contra el melanoma? se ha escrito en Cuaderno de Cultura Científica.
Quais são os empregos que a inteligência artificial não consegue substituir?
Um estudo da JobZone Risk aponta que empregos como enfermagem, tratadores de saúde ou professores do ensino primário são alguns dos mais resistentes à substituição pela inteligência artificial.
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Como um alerta do Apple Watch me ajudou a agir durante um infarto, aos 35 anos

Wendell Erllen
Ex-aluno de biomedicina e atualmente no 6º período de medicina na FPS (Faculdade Pernambucana de Saúde). É usuário do ecossistema Apple desde o iPhone 4. Atualmente tem iPhone, Apple Watch, MacBook Air, iPad e Apple TV 4K.
Após uma história de saúde envolvendo o Apple Watch publicada recentemente aqui no MacMagazine — e um comentário meu na matéria que despertou o interesse do site —, resolvi compartilhar a minha experiência com o Apple Watch Ultra 2.
Antes de tudo, quero contextualizar: sou aluno de medicina e estou na metade do curso, o que me dá mais capacidade de interpretar alguns sinais dos alertas do relógio.
Eu tenho doença autoimune (alopécia areata) e, devido a isso, já fiz uso de muito corticoide em tempo prolongado, o que é um fator de risco. Mas já faz alguns anos que não há mais necessidade de tomar.
Enquanto eu tomava, estava sempre em acompanhamento médico (fazendo exames), mas quando parei, relaxei e fiquei um bom tempo sem avaliar meu colesterol (corticoide aumenta o LDL, conhecido como colesterol ruim). Entretanto, jamais imaginei que infartaria aos 35 anos — e sobreviveria!
Aconteceu em 6 de março deste ano — ainda está recente. Eu cheguei da faculdade no dia anterior (uma quinta-feira) muito cansado e dormi por volta das 18h30, acordando às 22h. Recebi o feedback dos Sinais Vitais do Apple Watch Ultra 2, como toda vez que eu durmo, independentemente da hora do dia. Só que, dessa vez, com um alerta.
Durante o meu sono, minha frequência cardíaca aumentou acima do meu padrão — o Apple Watch monitora de forma individualizada, para cada usuário. Como eu não havia jantado, ignorei o alerta. Comi algo e me organizei para voltar a dormir.
Só que, quando eu deitei, comecei a sentir dor epigástrica (como se subisse do estômago para o meio do peito, região esternal), e a dor passava quando eu sentava ou ficava em pé. Depois desse episódio, consegui dormir normalmente.

No dia seguinte, foi feriado (Data Magna) no meu estado, Pernambuco. Acordei por volta das 9h da manhã perfeitamente bem, como se nada tivesse acontecido, e fui tomar café da manhã. Quando acabei, fui deitar e procurar algo para assistir, pois queria aproveitar o feriado para descansar e relaxar.
Ao me alimentar e deitar, a dor da noite anterior voltou com a mesma intensidade. Deitado, com dor; sentado ou em pé, sem dor.
O que eu fiz? Eu tomei um remédio para dor de estômago, um antiácido e esperei fazer efeito. Esse tipo de dor torácica é muito sugestiva de Doença do Refluxo Gastroesofágico.
Um tempo depois, a medicação não fez efeito e a dor que eu sentia (apenas sentado) começou a não passar quando eu levantava. Nesse momento, eu lembrei do alerta que havia recebido do Apple Watch e pensei: Será? E foi!
A minha conclusão: sim, o alerta fez diferença — principalmente por eu não ter o perfil para infartar tão jovem.
Sempre pratiquei atividade física, durante toda a minha vida. Fui atleta de natação pelo colégio, jogo vôlei com amigos, faço musculação, corro… inclusive, ganhei o GymRats entre meus amigos ano passado com mais de 250 treinos (fora os check-ins que esqueci de fazer) — até o infarto, eu liderava o de 2026. Não sou hipertenso, diabético, obeso… enfim, a intenção é dizer que eu não tenho nenhuma comorbidade que me levasse a crer que isso aconteceria.
O fato é que eu poderia ter tomado mais remédios para o estômago, poderia ter aguardado mais ou qualquer outra coisa. Eu moro sozinho, poderia não conseguir ajuda e morrer trancado em casa. Mas eu fui capaz de agir rápido. Tive tempo e condições físicas de, mesmo com dor, tomar um banho, pegar o carro e me dirigir até o hospital sozinho.
Chegando lá, eu passei mal de verdade. Comecei a ter sudorese, dor mais forte e fui atendido rapidamente. Os exames estavam alterados: eletrocardiograma sugestivo de infarto agudo do miocárdio com supra de ST, pressão alta e eu estava bastante ansioso. Eu poderia ter começado a passar mal desse jeito em casa, mas consegui chegar ao hospital.
Fiz duas angioplastias para desobstruir duas artérias. Por que não fiz tudo de uma vez? Porque tive taquicardia ventricular (parada cardiorrespiratória), então preferiram fazer a outra artéria dias depois. Passei uma semana na UTI, tive alta e hoje estou bem.
Ter agido rápido não apenas salvou minha vida — já que em pessoas jovens o infarto costuma ser mais grave —, como também evitou um dano maior. No meio médico dizem que “tempo é músculo (cardíaco)”. Minha lesão acabou sendo muito discreta para o tipo de infarto que eu tive. Hoje eu estou apto a praticar qualquer atividade física e levo uma vida normal, só que com mais atenção aos riscos de agora em diante.
Vale ressaltar que o alerta de frequência cardíaca elevada, por si só, não caracteriza infarto. A frequência cardíaca pode subir por diversas causas: ansiedade, esforço físico, dor, febre, problemas hormonais, consumo de energéticos… e por aí vai.
O alerta não é motivo para ninguém ficar assustado e correr pro hospital toda vez que, esporadicamente, surgir um alerta do Apple Watch — que, lembrando, não é capaz de fazer diagnóstico. No meu caso, houve um conjunto de fatores que me levaram a crer numa hipótese bem atípica para a minha idade e acabou sendo real.
Sem o alerta, talvez eu continuasse pensando, por muito mais tempo, que o problema era no estômago. Mas eu tive algo no meu pulso me dizendo: “Olha, pode ser que o problema esteja aqui, e não ali.” ⌚️
Apple Watch Ultra 3
Cores: natural ou preto
Pulseiras: loop Alpina, loop Trail, Oceano ou estilo milanês de titânio
Apple Watch Series 11
Material: alumínio ou titânio
Cores: cinza-espacial, prateado, ouro rosa, preto brilhante, natural, dourado ou ardósia
Tamanho: 42mm ou 46mm
Conectividade: GPS ou GPS + Cellular
Pulseiras: esportiva ou estilo milanês
Apple Watch SE 3
Cores: meia-noite ou estelar
Tamanhos: 40mm ou 44mm
Conectividade: GPS ou GPS + Cellular
Pulseira: esportiva
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Kadambini Ganguly: la doctora que cambió conciencias en la India
La historia de la médica india Kadambini Ganguly está jalonada de hitos profesionales y sociales en un país en el que las mujeres, también las de casta alta, a la que pertenecía su familia, estaban sometidas a las presiones patriarcales y a severas restricciones que las aislaban del mundo y las constreñían al ámbito familiar. No fue su caso. Ganguly se convirtió en la primera en la India en ejercer la medicina occidental como profesional, tras ser también pionera en conseguir titularse para ello. Llegó a ser la médica oficial de la Reina de Nepal y, además, una gran reformadora social. En su camino, como el de otras muchas, se encontró con piedras que tuvo que saltar en un mundo colonial que estaba organizado por estrictas clases sociales, hasta convertirse en un referente de la lucha por la igualdad cuando aún se consideraba una quimera.

Kadambini Bose, su apellido de nacimiento, vino al mundo el 18 de julio de 1861 en la ciudad de Bhagalpur, en el estado de Bengala (hoy Bihar). Su padre era director de la escuela de la localidad y, junto a Abhay Charan Mallick, había iniciado un adelantado movimiento por la emancipación de las mujeres, creando en 1863 la primera organización femenina india. Fue él quien la matriculó en sus primeros años en una institución educativa progresista de su municipio para que pudiera recibir su formación en inglés. Esos valores progresistas que vivió desde la infancia marcarían su vida.
Tras licenciarse en Artes en el Bethune College, asociado a la Universidad de Calcuta, donde con Chandramukhi Basu fueron las primeras graduadas de todo el Imperio Británico, Kadambini decidió estudiar medicina, obteniendo con 25 años su título de Graduada en el College Médico de Bengala (GBMC). Para entonces se había casado con Dwarkanath Ganguly, un viudo 17 años mayor que ella que era un ferviente defensor de la emancipación femenina y se convirtió en su mejor aliado. De hecho, fue él quien amenazó con denunciar públicamente al Calcutta Medical College porque en un principio se negó a admitirla por ser mujer. Al final tuvieron que dar su brazo a torcer, pero eso no impidió que la joven se encontrara con un ambiente hostil de profesores y alumnos, hasta el punto que uno de sus docentes la reprobó en una de las materias claves de la carrera. Aun así, logró un nuevo hito al conseguir el título y ser la primera en la India a la que se le permitió ejercer la medicina occidental.
La olvidada salud de las mujeres, su prioridad
No tardó en iniciar su carrera profesional. Para 1888, por un sueldo de 300 rupias, logró trabajo en el Hospital Lady Dufferin, lo que fue otro reto: en aquel lugar, fundado por la Marquesa de Dufferin, solo trabajaban mujeres europeas. Tuvo que intervenir la pionera de la enfermería moderna, la británica Florence Nightingale, que conocía su brillante expediente, para que le dieran un puesto como “asistente médica”, y por tanto sin responsabilidad. Y es que para sus colegas británicas era una profesional inferior por tener un título indio, una discriminación que Kadambini denunció públicamente en medios locales por ser racista, aunque con escaso éxito.
Pese a estos problemas, solo un año después, tanto su trabajo como su defensa de la atención a la salud de las mujeres había trascendido y en 1889 se la eligió como una de las seis delegadas de toda la India que acudirían a la 5ª Sesión del Congreso Nacional Indio, el órgano que promovía la independencia de los británicos. Repitió al año siguiente, siendo la primera mujer en poder hablar en un podio político. Como es de imaginar, aquella visibilidad no era bien vista socialmente. En 1891, una revista conservadora publicó un artículo satírico donde se la insultaba y calificaba de «cortesana» (es decir, de moralidad depravada) por trabajar fuera del hogar. Kadambini no se amilanó: puso una demanda por difamación y ganó un juicio que condenó al editor a seis meses de prisión.
Visto que la institucionalidad británica no la iba a dejar prosperar, y deseosa de una mayor especialización en ginecología y obstetricia, en 1892 decidió viajar sola hasta el Reino Unido, dejando temporalmente a sus hijos con su esposo. Y, por cierto, tuvo ocho hijos, dos de ellos del matrimonio anterior de él. Fue una estancia en Edimburgo que aprovechó al máximo: allí obtuvo el prestigioso «Triple Diploma» en medicina, cirugía y ginecología. A su regreso a la India, ya como una de las profesionales más cualificadas del continente asiático, fundó su propio centro privado de medicina, desde el que realizó importantes contribuciones al campo de la salud femenina, abordando problemas médicos que tradicionalmente se habían pasado por alto debido a los tabúes sociales que la rodeaban. Tan alto llegó a ser su prestigio profesional que en 1895 la familia real de Nepal la contrató para que viajara al país del Himalaya y tratara de una grave enfermedad a la Reina Madre, lo que logró con éxito.
Pero todo este trabajo en el ámbito de la medicina no le bastó. También se implicó activamente en la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres. La doctora Ganguly, como se la conocía, gran defensora de la reforma social, se implicó en el movimiento Brahmo Samaj, que buscaba modernizar la sociedad hindú y promovía la abolición del matrimonio infantil, la dote, la opresión de las viudas y la educación de las mujeres. Para ella, era fundamental formar a las niñas para que tuvieran una posibilidad de empoderamiento. De hecho, también formó parte de la Asociación de Mujeres de Bengala, muy centrada en este objetivo. Además, fue la primera presidenta de la Asociación India de Transvaal, fundada por el Henry Polak, gran colega de Gandhi, así como miembro de la Conferencia de Mujeres celebrada en Calcuta en 1907. La lucha por la independencia y la igualdad eran un todo para ella.
Para poder organizar su trabajo, su hogar y su activismo social y político, cuentan sus biografías que Kakambini tenía su rutina diaria meticulosamente planeada. Ella se encargaba personalmente de las tareas domésticas y de la educación de sus hijos antes de salir a trabajar al hospital. Esa educación progresista, que compartía con su esposo, dio sus frutos: su hija Jyotirmayee Ganguly fue una reconocida luchadora por la libertad y su hijastra se casó con el escritor Upendrakishore Ray Chowdhury, abuelo del famoso cineasta Satyajit Ray. En general, todos sus hijos e hijas pasaron a formar parte de la élite intelectual del país.
Los últimos años de su vida estuvieron marcados por problemas de salud, sobre todo una hipertensión crónica. Pese a ello, ni quería jubilarse ni reducir su carga de trabajo. En 1922, ya con su salud muy frágil, hizo un complejo viaje a Bihar y Odisha para inspeccionar las deplorables condiciones en las que vivían las mujeres en las minas de carbón. También seguía liderando campañas en aras de mejorar la salud femenina.
Finalmente, su cuerpo dijo basta en 3 de octubre de 1923, cuando tenía 62 años. A las pocas horas de realizar una operación muy complicada con éxito, sufrió un derrame cerebral que le causó un colapso fulminante.

El historiador estadounidense David Kopf señala que la doctora Ganguly «fue la mujer Brahmo más liberada de su tiempo», una figura singular incluso entre las mujeres emancipadas de la sociedad bengalí contemporánea. Su figura es recordada y reconocida en toda la India, hasta el punto que se han hecho dos series en televisión sobre su vida en 2020. El 18 de julio de 2021 también Google le rindió homenaje: celebró el 160 aniversario de su nacimiento con un doodle en su página en India.
Referencias
- Kadambini Ganguly, Wikipedia
- Malavika Karlekar Karlekars, Kadambini Ganguly was equally happy in her marriage and her career, Telegraph India, 27 mayo 2007
- Sheuli Paul, Shradha Salunkhe, Shailaja V Mane, Poulomi A Ghosh, Dr. Kadambini Ganguly (1861-1923): A Pioneer in Indian Medicine, Cureus 16(6), 2024
Sobre la autora
Rosa M. Tristán es periodista especializada en la divulgación científica y ambiental desde hace más de 20 años. Colabora de forma habitual en diferentes medios de prensa y radio de difusión nacional.
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Encuentran en las Dolomitas las primeras evidencias arqueológicas de un parto asistido en el Neolítico hace 6000 años

Estudo avalia uso do Apple Vision Pro como monitor principal em cirurgia
Na medicina, a computação espacial e os headsets de realidade aumentada/virtual — incluindo o Apple Vision Pro — têm sido aplicados em uma gama crescente de ambientes clínicos e cirúrgicos.
Inclusive, um novo estudo divulgado pelo Asymco, realizado por pesquisadores do Shiley Eye Institute (vinculado à Universidade da Califórnia em San Diego), está entre os primeiros a avaliar o uso do Apple Vision Pro como a tela principal de visualização intraoperatória para cirurgia lacrimal endoscópica.
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Intitulado “Apple Vision Pro as a Wearable Display for Endoscopic Dacryocystorhinostomy: Surgical Experience, Efficiency, and Cost” (“Apple Vision Pro como display vestível para dacriocistorrinostomia endoscópica: experiência cirúrgica, eficiência e custo”, na tradução direta), o estudo compara o uso do headset com a abordagem tradicional baseada em monitores, concentrando-se na eficiência cirúrgica, na carga de trabalho do cirurgião, na ergonomia e no custo.
Entre os achados do estudo, o uso do Vision Pro foi associado a tempos operatórios mais curtos e a uma menor carga de trabalho relatada pelo cirurgião — ocupando, ao mesmo tempo, um espaço mínimo. Por ser uma das primeiras avaliações do dispositivo para a cirurgia em questão, esses resultados sugerem vantagens ergonômicas e de fluxo de trabalho, mas requerem confirmação em estudos maiores e controlados.
Por outro lado, o Vision Pro é criticado por dois aspectos: ser grande/pesado demais e ser muito caro. Segundo o estudo, mesmo para um hospital, o custo do Vision Pro não é “insignificante” — ainda assim, ele levou em conta o que o dispositivo é capaz de fazer e, sob essa ótica, aponta-se que o headset representa um excelente custo-benefício.
A quem interessar possa, os detalhes do estudo estão disponíveis aqui.
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Mirin Dajo, el neerlandés «invulnerable» que se atravesaba el cuerpo con espadas y tragaba agujas y cuchillas

Isabella Cortese y sus «secretos»
Isabella Cortese fue una alquimista y escritora italiana del Renacimiento. Todo lo que se sabe de su vida y obra procede de su libro I secreti della signora Isabella Cortese. El libro contenía desde consejos para cuidar la casa hasta una discusión sobre la conversión de metales en oro.

Isabella Cortese estuvo activa hacia 1560. Declaró haber estudiado alquimia durante treinta años; entre otras consultó las obras de alquimistas consagrados como Geber (721-815), Ramon Llull (1232-1316) y Arnau de Vilanova (1238-1311). Isabella rechazaba abiertamente su trabajo, calificándolo de «un completo disparate, lleno de fábulas y recetas descabelladas que solo te hacen perder tiempo y dinero». Pensaba que no había ganado nada estudiando estas obras, salvo un «aumento en la probabilidad de una muerte prematura». Así, se piensa que Cortese aprendió sobre alquimia fundamentalmente viajando (visitó Moravia, Polonia o Hungría, entre otros países), sin limitarse a la mera lectura de algunos libros antiguos que trataban el tema.
I secreti della signora Isabella Cortese
En aquella época, un «secreto» era un conocimiento que alguien poseía sobre las propiedades de una cosa o de un procedimiento útil en medicina o en otra ciencia, arte u oficio (significado que sigue definiendo a las palabra).
I secreti della signora Isabella Cortese apareció impreso por primera vez en Venecia en 1561.
Los «secretos» de Cortese en su libro eran recetas con distintos fines cosméticos y medicinales; hoy en día los calificaríamos como remedios caseros. Se mostraban las instrucciones paso a paso para realizar estas recetas, de manera sencilla y concisa. Las recetas proporcionadas estaban distribuidas en cuatro libros que se centraban en puntos de vista diferentes dirigidos tanto a hombres como a mujeres.
El primer libro se centra en recetas medicinales y detalla formas de tratar las principales enfermedades que se propagaban por Europa en ese momento, como la sífilis o la peste común. Esta parte también incluye una forma general de curar heridas mediante la alquimia, con procesos como la destilación.
El segundo libro se centra más en cómo producir sustancias como oro. Cortese realiza algunas sugerencias antes de explicar los procedimientos; entre otros, invita a sus lectoras y lectores a trabajar solos, a usar recipientes, a familiarizarse con los experimentos alquímicos, a prepararse en el uso de tenazas, a mantener el secreto en todo el trabajo, a encontrar aliados confiables y a… alabar a Dios después del éxito de un experimento. Una vez establecidas estas «maneras de trabajar», en el texto se dan las instrucciones sobre cómo alterar las propiedades de los metales, como transformar el cobre en oro.
El tercer libro engloba contenidos más amplios, incluyendo temas como la manera de construir espejos, teñir el cabello o tejidos, eliminar manchas… o «hacerle una estrella en la frente a un caballo blanco».
El cuarto libro está dirigido a las mujeres, centrándose en la manera de realzar la belleza a través de cremas, polvos, tintes para el cabello y diferentes aceites y perfumes. Ilustramos el tono de sus consejos con el siguiente ejemplo que, supuestamente, ayuda a limpiar y desintoxicar el rostro:
Primero, reúna algunas vainas de limón; asegúrese de que las vainas estén secas. Luego, una vez que haya mezclado los dos, agregue la mezcla a un recipiente lleno de vino blanco. Cuando esté listo, reúna un poco de miel, algunos huevos y un par de onzas de leche de cabra. Combine todos estos ingredientes y luego comience a destilar la mezcla. Este compuesto final se puede aplicar para ayudar a eliminar el rostro de toxinas y químicos dañinos que generalmente lo resecan o lo hacen excesivamente graso.
El libro de Cortese fue muy popular; para 1599 ya tenía siete ediciones y se publicaron once impresiones entre 1561 y 1677, además de dos ediciones de una traducción al alemán. Parte de este éxito puede atribuirse a la insistencia de Cortese en que sus lectoras y lectores guardaran los secretos de su libro para sí mismos. Como ya hemos comentado antes, les aconsejaba que mantuvieran a otras personas alejadas de su «lugar de trabajo alquímico» para preservar sus propios descubrimientos y que quemaran su libro una vez que hubieran aprendido todos sus secretos…
Este libro situó el nombre de Isabella Cortese entre los Professori di Segreti (Profesores de Secretos) enumerados por el escritor Tomaso Garzoni (1549-1589) en su enciclopedia La piazza universale di tutte le professioni del mondo.
Al no existir ningún registro documental sobre la autora (a excepción del libro), algunas personas especulan que Isabella Cortese era el seudónimo de Timotheo Rosselló, quien publicó el libro Della summa de’secreti uniuersali in ogni materia parte prima di Don Timotheo Rosselló en la misma editorial que el de Cortese en 1559 y 1561. Además, dedicaba su escrito, como Isabella, a Mario Chaboga, archidiácono de Ragusa. Quizás sea cierto que, para vender sus «secretos» fundamentalmente a mujeres, Rosselló prefirió esconderse bajo una identidad femenina. En contra de esta hipótesis, otros autores argumentan que el estilo de ambos textos es muy diferente. Nunca sabremos la verdad, aunque este no debería quedar como otro caso más de apropiación de saberes de las mujeres.
Isabella Cortese es una de las 39 + 999 mujeres homenajeadas en The Dinner Party de Judy Chicago: acompaña en el segundo lado de la mesa a la comensal Isabel de Este, noble italiana.
En Venus, el cráter Cortese recuerda su figura.
Referencias
- Isabella Cortese, I secreti della signora Isabella Cortese: ne’qvali si contengono cose minerali, medicinali, arteficiose, & alchimiche, & molte de l’arte profumatoria, appartenenti a ogni gran signora : con altri bellissimi secreti aggiunti, In Venetia : Appresso Giouanni Bariletto, segunda edición, 1965
- Meredith K. Ray, Daughters of alchemy : women and scientific culture in early modern Italy, Harvard University Press, 2015
- Meredith K. Ray, Isabella Cortese, en Women in Early Modern Italy: Science, Literature, Culture, 2023
- Claire Lesage, La litterature des «secrets» et I secreti d’Isabella Cortese, Chroniques Italiennes 36, 1993
- Marta Bueno Saz, Mujeres alquimistas y recuerdos embotellados, Mujeres con ciencia, Ciencia y más, 20 diciembre 2022
- Isabella Cortese, Wikipedia
Sobre la autora
Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la EHU y colaboradora en la Cátedra de Cultura Científica de la EHU.
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Melissa García Caballero: «Me interesa comprender por qué algunos tumores generan entornos vasculares que favorecen la metástasis o la resistencia a la inmunoterapia»
Melissa García Caballero es biología molecular e investigadora responsable del grupo BE-18 “Vascular Biology, Tumor Microenvironment & Target Discovery” del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga – IBIMA Plataforma BIONAND.
Con un enfoque integrador entre biología básica y aplicaciones biomédicas, realiza investigación traslacional centrada en la biología vascular, el microambiente tumoral y la identificación de nuevas dianas terapéuticas en cáncer.
Ha recibido numerosos premios y distinciones por su brillante trayectoria científica. En 2021, fue una de los cinco investigadores seleccionados por la Universidad de Málaga dentro del programa Beatriz Galindo. Un año más tarde fue reconocida con el Premio L’Oréal-UNESCO a Mujeres en Ciencia. En 2024 fue galardonada con el Premio Málaga de Investigación en la modalidad de Ciencias (otorgado por la Fundación Málaga junto a la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y la Academia Malagueña de Ciencias) en reconocimiento a «su trabajo en el campo de la biología molecular, especializado en el estudio de la angiogénesis y su relación con el cáncer».

1. ¿Cuál es tu área de investigación?
Mi área de investigación se centra en la biología vascular del cáncer y, en particular, en comprender cómo los vasos sanguíneos y linfáticos que forman parte del microambiente tumoral contribuyen a la progresión de la enfermedad, la diseminación metastásica y la respuesta a los tratamientos. Durante muchos años, la investigación en cáncer se ha focalizado principalmente en las células tumorales, pero hoy sabemos que el tumor no actúa de manera aislada, sino que mantiene un diálogo constante con las células que lo rodean. Entre ellas, las células endoteliales que forman la vasculatura tumoral desempeñan un papel fundamental.
En mi grupo estudiamos la heterogeneidad de esa vasculatura y cómo las células endoteliales se reprograman dentro del tumor para favorecer su crecimiento, modular la respuesta inmunitaria o facilitar la metástasis, especialmente a través de los vasos linfáticos. Para ello combinamos modelos experimentales con tecnologías de vanguardia, como la transcriptómica de célula única, las ómicas espaciales y los análisis multi-ómicos, con el objetivo de identificar nuevas dianas terapéuticas y biomarcadores que puedan contribuir a mejorar el tratamiento de los pacientes con cáncer.
2. ¿Por qué te dedicas a ella?
Me dedico a la investigación porque, en mi caso, es algo profundamente vocacional. Desde pequeña he sentido una gran curiosidad y admiración por todo lo que me rodea: la naturaleza, el funcionamiento del cuerpo humano, las enfermedades que afectan a la humanidad y la posibilidad de comprender, aunque sea poco a poco, los mecanismos que explican la vida y también su alteración. Esa curiosidad inicial fue creciendo con los años y terminó convirtiéndose en la necesidad de dedicarme profesionalmente a generar conocimiento que pudiera tener un impacto real en la sociedad.
Dentro de la investigación biomédica, desde mis primeros años me atrajo especialmente la idea de que el cáncer no podía entenderse mirando únicamente a la célula tumoral. Me parecía fascinante que una enfermedad tan compleja dependiera también de cómo las células normales del organismo son “educadas” por el tumor para colaborar con él. Dentro de ese ecosistema, la vasculatura me pareció un componente especialmente interesante: por un lado, porque los vasos son esenciales para alimentar al tumor y permitir su crecimiento; por otro, porque constituyen una vía de comunicación con el sistema inmunitario y una ruta de diseminación metastásica.
Con el tiempo, mi interés se fue desplazando de la angiogénesis tumoral clásica hacia preguntas cada vez más específicas sobre la heterogeneidad del endotelio y, especialmente, sobre el papel de los vasos linfáticos en la progresión tumoral. La posibilidad de estudiar estas poblaciones celulares con una resolución antes inimaginable, gracias a las nuevas tecnologías de célula única y ómicas espaciales, ha abierto una etapa apasionante. Me motiva mucho pensar que entender mejor esos mecanismos puede traducirse en nuevas estrategias terapéuticas para tumores que todavía presentan un pronóstico desfavorable o una respuesta limitada a los tratamientos disponibles.
3. ¿Has tenido alguna figura de referencia en tu trayectoria?
He tenido muchos referentes a lo largo de mi trayectoria, y cada uno de ellos ha sido importante en las distintas etapas de mi vida y de mi carrera profesional. Desde algunas profesoras del instituto, que alimentaron mi interés innato por la ciencia, hasta mis supervisores de tesis doctoral y de la etapa postdoctoral, pasando por compañeras y compañeros con quienes he compartido trabajo, aprendizaje y crecimiento profesional. De todas esas personas he ido tomando enseñanzas diferentes, no solo sobre cómo hacer buena ciencia, sino también sobre cómo afrontar las dificultades, cómo trabajar en equipo y cómo construir una carrera investigadora con rigor y pasión.
Durante mi etapa postdoctoral en Bélgica, trabajar en el entorno científico del profesor Carmeliet fue especialmente inspirador. Su laboratorio ha sido una referencia internacional en biología vascular, y esa experiencia marcó profundamente mi manera de entender la investigación: la importancia de formular preguntas ambiciosas, de combinar aproximaciones mecanísticas con relevancia biomédica y de mantener siempre un alto nivel de exigencia científica.
Además de los grandes referentes científicos, también han sido fundamentales muchas personas cercanas que, quizá desde lugares menos visibles, han dejado una huella muy importante en mi forma de investigar y de entender esta profesión. A veces, una figura de referencia no es solo quien firma descubrimientos relevantes, sino también quien te enseña, te acompaña, confía en ti o te inspira con su manera de trabajar. En ese sentido, me considero muy afortunada por haber encontrado a lo largo del camino a tantas personas de las que aprender.
4. ¿Qué te gustaría descubrir o solucionar en tu campo?
Me gustaría contribuir a descifrar con mayor precisión cómo la vasculatura tumoral, y en especial el endotelio linfático, participa activamente en la progresión del cáncer y en la modulación de la respuesta inmunitaria. Durante mucho tiempo, los vasos se han considerado sobre todo estructuras de soporte o vías de transporte, pero cada vez tenemos más evidencias de que son poblaciones celulares dinámicas, heterogéneas y con funciones mucho más complejas de lo que pensábamos.
Uno de mis objetivos es identificar qué estados endoteliales aparecen de forma específica en los tumores, qué señales los inducen y cuáles de esos mecanismos pueden explotarse terapéuticamente. Me interesa especialmente comprender por qué algunos tumores generan entornos vasculares que favorecen la metástasis o la resistencia a la inmunoterapia, y si podemos intervenir sobre ellos para hacer los tratamientos más eficaces. En última instancia, me gustaría que nuestros hallazgos ayudaran a desarrollar nuevas estrategias que no se limiten a atacar la célula tumoral, sino que también reprogramen su microambiente para volverlo menos permisivo para la enfermedad.
5. ¿Qué consejo darías a quien quiera adentrarse en el mundo de la investigación?
Diría, en primer lugar, que la investigación requiere curiosidad, pero también mucha constancia y responsabilidad. No siempre se avanza en línea recta, y una parte importante del trabajo científico consiste en aprender a convivir con la incertidumbre, con los experimentos que no salen como esperábamos y con las preguntas que generan nuevas preguntas. Esa dificultad forma parte del proceso, pero también es lo que hace que investigar sea tan estimulante.
También aconsejaría contar con buenos mentores y con equipos donde se pueda aprender, preguntar y equivocarse. La ciencia no se hace en solitario, y rodearse de gente que comparta el entusiasmo por descubrir, pero también valores como el rigor y la colaboración, marca una gran diferencia.
Y, por último, recomendaría no perder nunca de vista por qué se empezó. En los momentos más exigentes, recordar la pregunta que te mueve, el problema que quieres ayudar a resolver o el impacto que tu trabajo puede llegar a tener es lo que permite mantener la motivación. La investigación es una carrera larga y de fondo, pero también una profesión extraordinariamente bonita para quien disfruta aprendiendo, creando conocimiento y contribuyendo a mejorar la vida de los demás.
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Adepto de tatuagens ou nem por isso? Estas podem transformar a sua pele em tecnologia médica
E se em vez de colar ou colocar um sensor pudéssemos simplesmente pintá-lo na pele? Uma nova tinta condutora transforma tatuagens temporárias em tecnologia capaz de acompanhar o coração, o cérebro e os músculos, controlar próteses robóticas e, um dia, monitorizar doenças.
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Ctrl + Alt + Cure: aplicação MedStock desenvolvida por alunas de Medicina quer resolver problema de acesso a medicamentos
Três alunas da Faculdade de Medicina da Universidade de Lisboa usaram a experiência no curso de IA na Medicina para desenvolver uma aplicação que permite localizar stocks de medicamentos e fazer a reserva.
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Digital Academy da Faculdade de Medicina promove cursos que preparam profissionais para a inovação em saúde
A plataforma de formação avança já com dois cursos que pretendem dar aos alunos competências práticas nas áreas de inteligência artificial e transformação digital em saúde. A Digital Academy foi apresentada na conferência Medica AI.
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Pacientes con cáncer abandonan la quimioterapia por ivermectina tras viralizarse afirmaciones sin pruebas
El uso de ivermectina y fármacos antiparasitarios destinados originalmente a combatir gusanos y parásitos se ha disparado entre pacientes con cáncer después de que el actor Mel Gibson afirmara en un popular pódcast que podían curar tumores avanzados. Médicos y especialistas advierten sobre riesgos de toxicidad hepática, interacciones peligrosas y abandono de tratamientos con eficacia comprobada.
Una nueva controversia médica vuelve a poner en evidencia el impacto que pueden tener las redes sociales y las celebridades sobre las decisiones sanitarias de miles de personas. En Estados Unidos, las prescripciones de ivermectina y derivados benzimidazólicos —grupo al que pertenece el fenbendazol— prácticamente se duplicaron durante 2025, coincidiendo con la difusión masiva de declaraciones del actor Mel Gibson en el pódcast Joe Rogan.
Durante una entrevista emitida en enero de 2025 en el programa The Joe Rogan Experience, Gibson aseguró que tres amigos con cáncer metastásico en estadio 4 se habían curado tras consumir ivermectina y fenbendazol. El fragmento se viralizó rápidamente en plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y X, acumulando decenas de millones de visualizaciones en pocas semanas.
El fenómeno no quedó limitado al debate digital. Un estudio publicado en JAMA Network Open confirmó que el interés por estos medicamentos se tradujo en un aumento real de las recetas médicas y del consumo entre pacientes oncológicos, alimentando la preocupación de especialistas en cáncer y salud pública.
El aumento de recetas preocupa a los investigadores
Los autores del trabajo analizaron las prescripciones emitidas en Estados Unidos durante los primeros siete meses de 2025 y las compararon con el mismo periodo de 2024. Los resultados mostraron que las recetas de ivermectina y derivados benzimidazólicos casi se duplicaron en apenas un año.
Entre pacientes con cáncer, el crecimiento fue todavía más pronunciado. Las personas con diagnósticos oncológicos recibieron más de 2,6 veces más recetas de estos compuestos respecto al año anterior. Los incrementos más notorios aparecieron entre hombres, personas blancas, adultos de entre 18 y 64 años y residentes del sur estadounidense, un perfil demográfico que coincide con buena parte de la audiencia habitual del pódcast de Rogan.
El estudio plantea que la viralización de testimonios anecdóticos en redes sociales puede influir directamente en la búsqueda de terapias alternativas, especialmente entre personas que enfrentan enfermedades graves y que buscan nuevas opciones cuando los tratamientos convencionales generan efectos secundarios intensos o perspectivas limitadas de curación.
Los investigadores también alertan sobre un fenómeno creciente: pacientes que recurren a medicamentos originalmente diseñados para otras patologías basándose en experiencias personales difundidas en internet y no en evidencia clínica sólida.
La tendencia también se extiende fuera de Estados Unidos
Especialistas europeos aseguran que el fenómeno ya se percibe en otros países. Desde el servicio belga My Cancer Navigator, una plataforma gratuita de orientación para pacientes con cáncer y sus familiares, explican que desde comienzos de 2025 han observado un incremento notable de consultas relacionadas con ivermectina, fenbendazol y mebendazol como posibles tratamientos contra el cáncer.
Liese Vandeborne y Gabry Kuijten, representantes de la organización, señalaron que no solo son los pacientes quienes preguntan por estos productos. Algunos médicos generales también han sido abordados por personas interesadas en recibir recetas, e incluso algunos profesionales han considerado prescribirlos.
Según explican, buena parte de la difusión ocurre en comunidades digitales y espacios vinculados a terapias alternativas. El fenbendazol, por ejemplo, es un antiparasitario aprobado únicamente para uso veterinario, pero se promociona en internet como una supuesta terapia anticancerígena pese a la ausencia de pruebas clínicas concluyentes en humanos.
Las especialistas sostienen que los pacientes suelen compartir recomendaciones entre sí en foros y redes sociales, donde abundan testimonios personales presentados como pruebas de eficacia. Este tipo de relatos puede resultar especialmente persuasivo para personas con diagnósticos avanzados o que han agotado tratamientos convencionales.
Riesgos de toxicidad y abandono de terapias probadas
Uno de los mayores temores de oncólogos y farmacólogos es que algunos pacientes decidan suspender tratamientos con eficacia comprobada para reemplazarlos por medicamentos cuya utilidad contra el cáncer no ha sido demostrada.
“El mayor riesgo clínico de la automedicación es la posible toxicidad hepática y las interacciones con otros medicamentos”, explicaron Vandeborne y Kuijten. También advirtieron que algunos pacientes podrían rechazar quimioterapia, inmunoterapia u otras terapias estándar con la esperanza de evitar efectos adversos y obtener resultados similares mediante ivermectina o fenbendazol.
La situación se vuelve aún más delicada cuando las sustancias son adquiridas por internet. Los especialistas alertan que muchos productos vendidos en plataformas digitales carecen de controles adecuados sobre composición, pureza o dosificación. En algunos casos, incluso se trata de formulaciones veterinarias no diseñadas para consumo humano.
El hígado aparece como uno de los órganos más vulnerables. La ivermectina y ciertos derivados benzimidazólicos pueden producir daño hepático, especialmente cuando se utilizan en dosis elevadas o combinados con otros medicamentos metabolizados por el mismo sistema enzimático.
Además, los pacientes oncológicos suelen recibir múltiples fármacos simultáneamente, incluyendo analgésicos, corticoides, inmunoterapias y agentes quimioterapéuticos. La introducción de sustancias no supervisadas puede alterar concentraciones plasmáticas y aumentar el riesgo de efectos secundarios graves.
Por qué estas teorías resultan convincentes
La popularidad de estos medicamentos no surgió de la nada. Parte de la confusión proviene de investigaciones preliminares en laboratorio que sí han mostrado ciertos efectos sobre células cancerosas.
Experimentos realizados en cultivos celulares y estudios con ratones han encontrado que ivermectina y fenbendazol pueden afectar algunos procesos biológicos vinculados al crecimiento tumoral. Estos resultados han sido suficientes para alimentar teorías en redes sociales y videos virales que presentan los hallazgos como si fueran pruebas definitivas de curación.
Sin embargo, los especialistas subrayan que existe una enorme diferencia entre observar un efecto en una placa de laboratorio y demostrar eficacia real en seres humanos. Miles de compuestos muestran actividad prometedora en células aisladas y nunca logran convertirse en tratamientos efectivos o seguros para personas.
Los propios investigadores del estudio publicado en JAMA Network Open remarcan que todavía existen muy pocos ensayos clínicos en humanos. Una pequeña investigación que combinó ivermectina con inmunoterapia en mujeres con cáncer de mama metastásico no encontró beneficios claros respecto a la inmunoterapia administrada sola.
Hasta ahora, ninguna gran agencia reguladora del mundo ha aprobado ivermectina o fenbendazol como tratamiento contra el cáncer. Tampoco existen ensayos clínicos robustos que demuestren que puedan curar tumores avanzados o mejorar significativamente la supervivencia de los pacientes.
El papel de las redes sociales y las celebridades
La difusión de tratamientos alternativos a través de figuras mediáticas se ha convertido en un desafío creciente para la medicina contemporánea. Las declaraciones de celebridades suelen alcanzar audiencias masivas en cuestión de horas, especialmente cuando aparecen en programas de gran alcance digital.
En este caso, el impacto fue amplificado por la enorme popularidad del pódcast de Joe Rogan, uno de los más escuchados del mundo. El fragmento donde Mel Gibson hablaba sobre sus amigos enfermos se compartió repetidamente en distintas plataformas, acompañado de mensajes que sugerían la existencia de una supuesta “cura oculta” contra el cáncer.
Los especialistas advierten que los testimonios individuales tienen un enorme poder emocional, incluso cuando no aportan evidencia científica verificable. Para muchas personas, escuchar a alguien famoso relatar una aparente recuperación puede resultar más convincente que leer datos clínicos o estudios estadísticos.
Además, el cáncer es una enfermedad que genera miedo, incertidumbre y desesperación. Esa vulnerabilidad emocional facilita que algunos pacientes se aferren a alternativas que prometen soluciones simples o menos agresivas que los tratamientos convencionales.
Los investigadores consideran que las plataformas digitales han acelerado la propagación de desinformación médica, permitiendo que afirmaciones sin respaldo científico alcancen rápidamente a millones de personas en todo el mundo.
Los médicos piden diálogo en lugar de confrontación
Ante esta situación, especialistas y organizaciones de apoyo a pacientes recomiendan evitar respuestas agresivas o despectivas cuando una persona pregunta por ivermectina o fenbendazol.
“Muchas personas están asustadas después de un diagnóstico de cáncer y buscan recuperar cierto control sobre su situación”, señalaron Vandeborne y Kuijten. Según explican, rechazar inmediatamente estas inquietudes puede provocar que los pacientes oculten el consumo de estos productos a sus médicos.
Los expertos recomiendan mantener conversaciones abiertas y transparentes sobre lo que se sabe y lo que todavía no está demostrado científicamente. También insisten en la importancia de supervisar de cerca a quienes deciden consumir estos medicamentos para detectar posibles efectos adversos o interacciones peligrosas.
La estrategia, sostienen, debe centrarse en la información y el acompañamiento más que en la confrontación. En muchos casos, los pacientes buscan esperanza o alternativas complementarias, no necesariamente abandonar toda la medicina convencional.
Los autores del estudio estadounidense coinciden con esa visión. En sus conclusiones advierten que el crecimiento de estas terapias no probadas representa un reto creciente para oncólogos y sistemas sanitarios, especialmente en un contexto donde la información médica circula de manera descontrolada en redes sociales y plataformas digitales.

