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Le immagini ad alta risoluzione della sonda Lunar Reconnaissance Orbiter de…

Le immagini ad alta risoluzione della sonda Lunar Reconnaissance Orbiter della NASA hanno rivelato un recente impatto sulla faccia nascosta della Luna. Un asteroide o frammento cometario ha scavato una cavità di oltre 200 metri di diametro, sollevando detriti incandescenti e dimostrando la continua vulnerabilità del suolo lunare al bombardamento cosmico.
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Gli astronomi hanno catturato in tempo reale gli esiti di una devastante co…

Gli astronomi hanno catturato in tempo reale gli esiti di una devastante collisione frontale tra due giovani pianeti in orbita attorno alla stella Gaia20ehk. L'impatto ha generato una gigantesca nube di detriti e polveri incandescenti che ha oscurato la luce visibile della stella, provocando al contempo un forte picco di emissione infrarossa. L'evento, avvenuto a una distanza dalla stella pari a quella tra la Terra e il Sole, offre una rara finestra osservativa sui processi violenti che quattro miliardi di anni fa portarono alla formazione della Luna.
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Gli astronomi hanno scoperto 84 misteriose sorgenti di raggi X in sei galas…

Gli astronomi hanno scoperto 84 misteriose sorgenti di raggi X in sei galassie vicine. Chiamate “hypersoft X-ray sources”, potrebbero essere sistemi binari contenenti nane bianche, stelle di neutroni o buchi neri e aiutare a risolvere due importanti enigmi dell'astrofisica.
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Estrelas que não conseguiram nascer ou planetas com origem diferente? James Webb procura a resposta

A 1.000 anos-luz da Terra, o telescópio James Webb encontrou algo que parece desafiar a própria fronteira entre estrela e planeta: anãs castanhas com apenas duas vezes a massa de Júpiter. E há uma investigadora portuguesa entre os responsáveis pela descoberta.

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Beryl H. Potter, astrónoma

Beryl H. Potter.

La astrónoma Beryl H. Potter (1900–1985) nació un 16 de septiembre.

Fue asistente de investigación en el Programa de Asteroides de Indiana en el Observatorio Goethe Link en Indiana entre 1942 y 1965.

Era asistente del astrónomo Frank K. Edmondson cuando descubrió una estrella enana en 1944. Analizó miles de placas fotográficas usando un dispositivo llamado comparador de parpadeo.

En 1952, colaboró en el descubrimiento del asteroide 1578 Kirkwood. En 1955, formó parte del equipo que descubrió el asteroide 1602 Indiana.

El asteroide 1729 Beryl fue nombrado oficialmente en su honor en 1968.

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Edición realizada por Marta Macho Stadler

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Plutone potrebbe essere entrato in una nuova fase stagionale. Mentre si all…

Plutone potrebbe essere entrato in una nuova fase stagionale. Mentre si allontana dal Sole, le temperature scendono e parte dell’azoto atmosferico può condensarsi sulla superficie sotto forma di ghiaccio.
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Bennu potrebbe essere molto più fragile di quanto sembri. Una nuova ricerca…

Bennu potrebbe essere molto più fragile di quanto sembri. Una nuova ricerca indica che la sua superficie è circa 50 volte più debole del caffè macinato, a causa della particolare struttura fatta di frammenti e polvere.
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Un lavoro di modellistica teorica firmato dagli astrofisici Martin Elvis e…

Un lavoro di modellistica teorica firmato dagli astrofisici Martin Elvis e Jonathan McDowell (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics) e pubblicato su Frontiers in Space Technologies analizza i limiti di sostenibilità idrica per una colonia sul satellite. Nello scenario teorico più ottimistico — basato su una presenza stimata di un miliardo di tonnellate d'acqua e su un tasso di riciclo del 98%, analogo a quello della Stazione Spaziale Internazionale — una metropoli da un milione di abitanti esaurirebbe le riserve in circa 100 anni. Le misurazioni spettroscopiche reali suggeriscono tuttavia una disponibilità fino a 30 volte inferiore, riducendo l'autonomia a pochi anni per le grandi città, mentre insediamenti di 1.000 o 10.000 persone potrebbero resistere per diversi secoli. L'analisi sottolinea come la scarsità d'acqua e l'assenza quasi totale di carbonio sul suolo lunare impongano il ricorso a fonti esterne, come il recupero da asteroidi o il rifornimento costante dalla Terra.
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Durante cien años hemos buscado la acompañante de Betelgeuse… ahora tenemos foto

A la izquierda, la supergigante roja Betelgeuse captada por ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), a la derecha su posición dentro de la constelación de Orión.

Betelgeuse es el gigante rojo de nuestro cielo nocturno. Es una de las diez estrellas más brillantes y, en una noche clara, podremos localizarla sin demasiados problemas como un punto anaranjado sobre el hombro del cazador Orión. Su tamaño según las estimaciones más recientes (basadas en modelos de su pulsación) es simplemente descomunal, tan grande que es difícil de explicar o visualizar… Si colocásemos Betelgeuse en el centro de nuestro Sistema Solar, su diámetro engulliría todos los planetas desde Mercurio hasta Marte, rozando casi Júpiter. Su clasificación científica es M1-2, una  supergigante roja que vemos claramente a simple vista, no tanto por la temperatura de su superficie (es mucho más fría que el Sol) sino gracias a su cercanía (tan solo 548 años luz de la Tierra) y, sobre todo, por su inmenso tamaño.

Es precisamente su brillo lo que ha mantenido fascinados y entretenidos durante algo más de un siglo a todos los astrónomos y astrofísicos que la han estudiado. Su luz oscila de manera abrupta y en ocasiones, como en 2019, sufre oscurecimientos drásticos. Estas marcadas variaciones en su brillo han dividido a los científicos en dos grandes grupos con teorías compatibles entre sí aunque muy diferentes.

Variaciones en el brillo de Betelgeuse captadas por el VLT en 2019. Imagen: ESO’s Very Large Telescope (VLT-ESO)

¿A qué se deben estos cambios tan notables en Betelgeuse? Algunos recuerdan que el recorrido de una gigante tan masiva es fugaz y que la estrella se aproxima rápidamente hacia el final de su vida, momento en el que cual explotará como supernova… un evento que promete ser espectacular ya que se debería verse fácilmente desde la Tierra, incluso a plena luz del día. Por otro lado, y sin descartar su evidente evolución hacia supernova, hay astrofísicos que añadieron una opción extra a la primera teoría: Quizá la gigante roja tenga una compañera invisible que altera periódicamente el brillo que nos llega de la estrella. Esto explicaría no solo las oscilaciones en su brillo sino también algunas variaciones en sus movimientos que aún no podemos explicar.

No obstante, incluso en nuestros días y con nuestra tecnología, estudiar una estrella tan enorme y luminosa como Betelgeuse es muy complicado, su tamaño y su brillo oculta todo a su alrededor, casi como intentar mirar lo que hay tras una potente linterna mientras te ciega los ojos. Pero para estas laboriosas tareas hemos desarrollado telescopios cada vez más potentes, como el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral en el desierto de Atacama en Chile (VLT-ESO) que, hace tan solo unos días nos ha dado una sorpresa solucionando este misterio centenario de la manera más tajante posible: con una fotografía.

Imagen de Betelgeuse B, la acompañante hasta ahora invisible de Betelgeuse, captada por el VLT-ESO. Fuente: M. Montargès, A. Boccaletti, O. Flasseur et al. (2026) Astronomy & Astrophysics CC BY 4.0

Un equipo dirigido por el astrónomo francés Miguel Montargès, utilizando el instrumento SPHERE del VLT, acaba de publicar en el journal Astronomy & Astrophysics, la imagen más clara hasta el momento de lo que se cree que es Betelgeuse B, una pequeña estrella que orbita la famosa supergigante roja. La emoción de Montargès queda clara en sus declaraciones a Science Daily: «Cuando terminé de procesar la imagen, di un salto en la silla. Es la conclusión de una búsqueda que ha durado un siglo».

Durante miles de años el ser humano ha mirado a Betelgeuse con asombro e imaginación, en los últimos siglos la hemos estudiado a fondo con las tecnologías disponibles en cada época, pero no importa lo mucho que creamos saber del Cosmos, incluso en una constelación tan popular y conocida como Orión, hoy hemos logrado desvelar una compañera estelar, oculta durante tanto tiempo, que resulta ser hasta tres veces más masiva y brillante que el Sol.

Pero también es un logro tecnológico. Es curioso cómo un instrumento como SPHERE y las técnicas de procesamiento de imagen que se desarrollaron originalmente para encontrar exoplanetas, pueden ser tremendamente útiles aplicadas a otros objetos, incluyendo estrellas tan cegadoras como la supergigante Betelgeuse.

Por supuesto aún queda un largo camino por recorrer. «Para estar seguros de que esa compañera está realmente allí, todavía tenemos que observarla dentro de un año (cuando esté al otro lado de la estrella), pero hoy sabemos que queda muy poco espacio para la duda». Pero ni siquiera entonces habrá terminado la búsqueda… en ciencia cuando cierras una puerta se abren otras tantas y es aquí cuándo comenzarán nuevas preguntas. Por lo que sabemos de otros sistemas binarios, las estrellas dobles suelen tener masas parecidas. Cuando estos soles surgen de una gran nube original, van creciendo, van adquiriendo material y tienden a igualar sus masas, pero la diferencia entre la supergigante Betelgeuse y su pequeña acompañante es desconcertante… ¿Cómo se formó esa pequeña compañera? ¿Cómo conviven dos astros tan desiguales en un mismo sistema? ¿Cuántas supergigantes ocultan sistemas binarios tras su resplandor? Como suele pasar con frecuencia quizá hayamos resuelto un misterio solo para descubrir que había otros tantos detrás de él.

 

Referencias científicas y más información:

Montargès, A. Boccaletti, O. Flasseur et al.  (2026) VLT/SPHERE images of the candidate companion of Betelgeuse Astronomy & Astrophysics (2026) DOI: 10.1051/0004-6361/202661023

European Southern Observatory (ESO) (2026) «I jumped from my chair” – Astronomers spot Betelgeuse’s hidden companion» Science Daily

 

 

Sobre el autor: Javier Peláez (@Irreductible), es escritor y comunicador científico. Autor de «500 Años de Frío» (2019), «Planeta Océano» (2022) y «En busca del último continente» (2026). También es guionista en el programa de TVE «Órbita Laika», creador del Podcast Irreductible, ganador de tres premios Bitácoras, un premio Prisma a la mejor web de divulgación científica por Naukas.com y un Premio Ondas al mejor programa de radio digital por Catástrofe Ultravioleta.

 

El artículo Durante cien años hemos buscado la acompañante de Betelgeuse… ahora tenemos foto se ha escrito en Cuaderno de Cultura Científica.

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El decágono en las nubes de Saturno

Mapa polar del hemisferio sur de Saturno obtenida en la longitude de onda de 763 nm el 29 agosto 2025 con el Telescopio Espacial Hubble. Imagen: NASA, ESA, A. Sánchez-Lavega / EHU

Un equipo de la EHU descubre una estructura en forma de decágono en las nubes de Saturno. La investigación liderada por el catedrático Agustín Sánchez-Lavega se ha apoyado en las imágenes obtenidas por el telescopio Hubble y una amplia red de astrónomos aficionados y permitirá avanzar en el conocimiento de los fenómenos atmosféricos en los planetas gaseosos.

Cuando las naves espaciales Voyager 1 y Voyager 2 sobrevolaron en los años 1980 y 1981 el planeta Saturno, entre sus muchos descubrimientos, destacó la presencia en sus nubes superiores de una formación con geometría hexagonal rodeando al polo norte del planeta. Dicha estructura, conocida como el hexágono de Saturno, ha sobrevivido hasta nuestros días, a lo largo de más de un año de ese planeta (que equivale a unos 30 años terrestres). Nunca se había observado nada semejante en ningún planeta del Sistema Solar y su naturaleza sigue siendo un desafío para los meteorólogos planetarios.

El hexágono de Saturno visto desde el polo norte. Fuente: NASA

Curiosamente, a pesar de la simetría en la distribución de los vientos y en la dinámica atmosférica en Saturno, durante todos los años transcurridos desde entonces, no se había observado una estructura semejante en el hemisferio sur, lo que desconcertaba a la comunidad investigadora. Pero en el año 2023, a medida que el hemisferio sur del planeta se iba haciendo más visible, las imágenes tomadas con el Telescopio Espacial Hubble (HST) mostraban no un hexágono sino una estructura decagonal (un polígono de diez lados) alrededor de la región polar sur del planeta. Las imágenes obtenidas posteriormente con el HST en los años 2024 y 2025, así como las obtenidas con telescopios en Tierra, confirmaron su existencia. Las imágenes muestran que algunos vértices del decágono están menos contrastados que otros, lo que sugiere que se trata de un fenómeno en desarrollo, quizás por ahora menos estable que el hexágono.

«Estamos realmente sorprendidos por este descubrimiento, totalmente inesperado, y que abre las puertas a una investigación detallada en los próximos años de esta peculiar estructura atmosférica y a su comparación con el hexágono», declara Agustín Sánchez-Lavega, profesor emérito de la EHU en la Escuela de Ingeniería de Bilbao, quien lidera el estudio que se publica en la revista de alto impacto Science Advances.

Localización del decágono, indicada por la flecha negra. Imagen: NASA, ESA, A. Sánchez-Lavega / EHU

Para poder seguir la evolución del decágono con regularidad, la investigación se ha apoyado en las imágenes obtenidas por una amplia red de astrónomos aficionados que con sus telescopios han sido capaces, a lo largo del año 2025, de observar los vértices del decágono, lo que ha permitido estudiar con precisión su movimiento. Al igual que el hexágono, el decágono se encuentra inmerso en una corriente en chorro cuya velocidad máxima es de unos 400 kilómetros por hora, si bien el propio decágono se mueve como un todo, lentamente con respecto a la rotación del planeta, a unos 10 kilómetros por hora. Simultáneamente, sus vértices avanzan realizando un movimiento oscilante, con un período de unos 32 días, algo no observado en el hexágono.

En paralelo, gracias a observaciones en el infrarrojo realizadas con el telescopio VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO), realizadas por un equipo angloamericano, se ha podido estudiar la estructura térmica en la región del decágono y obtener medidas de los vientos que muestran cambios en su velocidad con la altura. Simultáneamente, las imágenes del HST obtenidas en diferentes rangos espectrales muestran una estratificación vertical en las nubes y nieblas superiores que conforman el decágono.

La naturaleza del fenómeno desafía los modelos atmosféricos. «No sabemos si tanto el hexágono como el decágono son estructuras enraizadas en profundidad en la atmósfera del planeta, bajo las capas de nubes superiores, o bien se trata de formaciones meteorológicas superficiales, que afectan solo a dichas nubes», explica Sánchez-Lavega. Para explorar estas ideas, en colaboración con investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), se han llevado a cabo simulaciones numéricas sobre un modelo simplificado de atmósfera que muestran, preliminarmente, que una onda con geometría decagonal puede generarse de diferentes formas y sobrevivir un tiempo sobre la corriente en chorro sobre la que se asienta.

La investigación abre muchas preguntas básicas sobre los fenómenos atmosféricos en los planetas gaseosos. ¿Por qué solo Saturno forma este tipo de ondas poligonales? ¿Guarda el fenómeno alguna relación con la disposición poligonal de cinco y ocho lados de los ciclones que rodean a los polos de Júpiter? Nuevas observaciones del fenómeno a lo largo de los próximos años, en los que la visibilidad del hemisferio sur del planeta se irá incrementando, ayudarán a su caracterización y a la realización de modelos avanzados que permitan resolver este curioso rompecabezas atmosférico.

Referencia:

Agustín Sánchez-Lavega, Amy A. Simon, Michael H. Wong, Leigh N. Fletcher, Arrate Antuñano, Ricardo Hueso, Peio Iñurrigarro, Aida Flix-Bellmunt, Arnau Miró, Enrique García-Melendo, Trevor Barry, Jean-Paul Oger, Glenn S. Orton, Itziar Garate-Lopez (2026) A decagon wave around Saturn’s south pole Science Advances doi: 10.1126/sciadv.aee4251

Edición realizada por César Tomé López a partir de materiales suministrados por UPV/EHU Komunikazioa

El artículo El decágono en las nubes de Saturno se ha escrito en Cuaderno de Cultura Científica.

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