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Isabella Cortese y sus «secretos»

29 July 2026 at 09:00

Isabella Cortese fue una alquimista y escritora italiana del Renacimiento. Todo lo que se sabe de su vida y obra procede de su libro I secreti della signora Isabella Cortese. El libro contenía desde consejos para cuidar la casa hasta una discusión sobre la conversión de metales en oro.

Frontispicio de I secreti della signora Isabella Cortese. Digitalic.

Isabella Cortese estuvo activa hacia 1560. Declaró haber estudiado alquimia durante treinta años; entre otras consultó las obras de alquimistas consagrados como Geber (721-815), Ramon Llull (1232-1316) y Arnau de Vilanova (1238-1311). Isabella rechazaba abiertamente su trabajo, calificándolo de «un completo disparate, lleno de fábulas y recetas descabelladas que solo te hacen perder tiempo y dinero». Pensaba que no había ganado nada estudiando estas obras, salvo un «aumento en la probabilidad de una muerte prematura». Así, se piensa que Cortese aprendió sobre alquimia fundamentalmente viajando (visitó Moravia, Polonia o Hungría, entre otros países), sin limitarse a la mera lectura de algunos libros antiguos que trataban el tema.

I secreti della signora Isabella Cortese

En aquella época, un «secreto» era un conocimiento que alguien poseía sobre las propiedades de una cosa o de un procedimiento útil en medicina o en otra ciencia, arte u oficio (significado que sigue definiendo a las palabra).

I secreti della signora Isabella Cortese apareció impreso por primera vez en Venecia en 1561.

Los «secretos» de Cortese en su libro eran recetas con distintos fines cosméticos y medicinales; hoy en día los calificaríamos como remedios caseros. Se mostraban las instrucciones paso a paso para realizar estas recetas, de manera sencilla y concisa. Las recetas proporcionadas estaban distribuidas en cuatro libros que se centraban en puntos de vista diferentes dirigidos tanto a hombres como a mujeres.

El primer libro se centra en recetas medicinales y detalla formas de tratar las principales enfermedades que se propagaban por Europa en ese momento, como la sífilis o la peste común. Esta parte también incluye una forma general de curar heridas mediante la alquimia, con procesos como la destilación.

El segundo libro se centra más en cómo producir sustancias como oro. Cortese realiza algunas sugerencias antes de explicar los procedimientos; entre otros, invita a sus lectoras y lectores a trabajar solos, a usar recipientes, a familiarizarse con los experimentos alquímicos, a prepararse en el uso de tenazas, a mantener el secreto en todo el trabajo, a encontrar aliados confiables y a… alabar a Dios después del éxito de un experimento. Una vez establecidas estas «maneras de trabajar», en el texto se dan las instrucciones sobre cómo alterar las propiedades de los metales, como transformar el cobre en oro.

El tercer libro engloba contenidos más amplios, incluyendo temas como la manera de construir espejos, teñir el cabello o tejidos, eliminar manchas… o «hacerle una estrella en la frente a un caballo blanco».

El cuarto libro está dirigido a las mujeres, centrándose en la manera de realzar la belleza a través de cremas, polvos, tintes para el cabello y diferentes aceites y perfumes. Ilustramos el tono de sus consejos con el siguiente ejemplo que, supuestamente, ayuda a limpiar y desintoxicar el rostro:

Primero, reúna algunas vainas de limón; asegúrese de que las vainas estén secas. Luego, una vez que haya mezclado los dos, agregue la mezcla a un recipiente lleno de vino blanco. Cuando esté listo, reúna un poco de miel, algunos huevos y un par de onzas de leche de cabra. Combine todos estos ingredientes y luego comience a destilar la mezcla. Este compuesto final se puede aplicar para ayudar a eliminar el rostro de toxinas y químicos dañinos que generalmente lo resecan o lo hacen excesivamente graso.

El libro de Cortese fue muy popular; para 1599 ya tenía siete ediciones y se publicaron once impresiones entre 1561 y 1677, además de dos ediciones de una traducción al alemán. Parte de este éxito puede atribuirse a la insistencia de Cortese en que sus lectoras y lectores guardaran los secretos de su libro para sí mismos. Como ya hemos comentado antes, les aconsejaba que mantuvieran a otras personas alejadas de su «lugar de trabajo alquímico» para preservar sus propios descubrimientos y que quemaran su libro una vez que hubieran aprendido todos sus secretos…

Este libro situó el nombre de Isabella Cortese entre los Professori di Segreti (Profesores de Secretos) enumerados por el escritor Tomaso Garzoni (1549-1589) en su enciclopedia La piazza universale di tutte le professioni del mondo.

Al no existir ningún registro documental sobre la autora (a excepción del libro), algunas personas especulan que Isabella Cortese era el seudónimo de Timotheo Rosselló, quien publicó el libro Della summa de’secreti uniuersali in ogni materia parte prima di Don Timotheo Rosselló en la misma editorial que el de Cortese en 1559 y 1561. Además, dedicaba su escrito, como Isabella, a Mario Chaboga, archidiácono de Ragusa. Quizás sea cierto que, para vender sus «secretos» fundamentalmente a mujeres, Rosselló prefirió esconderse bajo una identidad femenina. En contra de esta hipótesis, otros autores argumentan que el estilo de ambos textos es muy diferente. Nunca sabremos la verdad, aunque este no debería quedar como otro caso más de apropiación de saberes de las mujeres.

Isabella Cortese es una de las 39 + 999 mujeres homenajeadas en The Dinner Party de Judy Chicago: acompaña en el segundo lado de la mesa a la comensal Isabel de Este, noble italiana.

En Venus, el cráter Cortese recuerda su figura.

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la EHU y colaboradora en la Cátedra de Cultura Científica de la EHU.

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Melissa García Caballero: «Me interesa comprender por qué algunos tumores generan entornos vasculares que favorecen la metástasis o la resistencia a la inmunoterapia»

25 July 2026 at 09:00

Melissa García Caballero es biología molecular e investigadora responsable del grupo BE-18 “Vascular Biology, Tumor Microenvironment & Target Discovery” del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga – IBIMA Plataforma BIONAND.

Con un enfoque integrador entre biología básica y aplicaciones biomédicas, realiza investigación traslacional centrada en la biología vascular, el microambiente tumoral y la identificación de nuevas dianas terapéuticas en cáncer.

Ha recibido numerosos premios y distinciones por su brillante trayectoria científica. En 2021, fue una de los cinco investigadores seleccionados por la Universidad de Málaga dentro del programa Beatriz Galindo. Un año más tarde fue reconocida con el Premio L’Oréal-UNESCO a Mujeres en Ciencia. En 2024 fue galardonada con el Premio Málaga de Investigación en la modalidad de Ciencias (otorgado por la Fundación Málaga junto a la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y la Academia Malagueña de Ciencias) en reconocimiento a «su trabajo en el campo de la biología molecular, especializado en el estudio de la angiogénesis y su relación con el cáncer».

Melissa García Caballero. Fotografía proporcionada por la investigadora.

1. ¿Cuál es tu área de investigación?
Mi área de investigación se centra en la biología vascular del cáncer y, en particular, en comprender cómo los vasos sanguíneos y linfáticos que forman parte del microambiente tumoral contribuyen a la progresión de la enfermedad, la diseminación metastásica y la respuesta a los tratamientos. Durante muchos años, la investigación en cáncer se ha focalizado principalmente en las células tumorales, pero hoy sabemos que el tumor no actúa de manera aislada, sino que mantiene un diálogo constante con las células que lo rodean. Entre ellas, las células endoteliales que forman la vasculatura tumoral desempeñan un papel fundamental.

En mi grupo estudiamos la heterogeneidad de esa vasculatura y cómo las células endoteliales se reprograman dentro del tumor para favorecer su crecimiento, modular la respuesta inmunitaria o facilitar la metástasis, especialmente a través de los vasos linfáticos. Para ello combinamos modelos experimentales con tecnologías de vanguardia, como la transcriptómica de célula única, las ómicas espaciales y los análisis multi-ómicos, con el objetivo de identificar nuevas dianas terapéuticas y biomarcadores que puedan contribuir a mejorar el tratamiento de los pacientes con cáncer.

2. ¿Por qué te dedicas a ella?
Me dedico a la investigación porque, en mi caso, es algo profundamente vocacional. Desde pequeña he sentido una gran curiosidad y admiración por todo lo que me rodea: la naturaleza, el funcionamiento del cuerpo humano, las enfermedades que afectan a la humanidad y la posibilidad de comprender, aunque sea poco a poco, los mecanismos que explican la vida y también su alteración. Esa curiosidad inicial fue creciendo con los años y terminó convirtiéndose en la necesidad de dedicarme profesionalmente a generar conocimiento que pudiera tener un impacto real en la sociedad.

Dentro de la investigación biomédica, desde mis primeros años me atrajo especialmente la idea de que el cáncer no podía entenderse mirando únicamente a la célula tumoral. Me parecía fascinante que una enfermedad tan compleja dependiera también de cómo las células normales del organismo son “educadas” por el tumor para colaborar con él. Dentro de ese ecosistema, la vasculatura me pareció un componente especialmente interesante: por un lado, porque los vasos son esenciales para alimentar al tumor y permitir su crecimiento; por otro, porque constituyen una vía de comunicación con el sistema inmunitario y una ruta de diseminación metastásica.

Con el tiempo, mi interés se fue desplazando de la angiogénesis tumoral clásica hacia preguntas cada vez más específicas sobre la heterogeneidad del endotelio y, especialmente, sobre el papel de los vasos linfáticos en la progresión tumoral. La posibilidad de estudiar estas poblaciones celulares con una resolución antes inimaginable, gracias a las nuevas tecnologías de célula única y ómicas espaciales, ha abierto una etapa apasionante. Me motiva mucho pensar que entender mejor esos mecanismos puede traducirse en nuevas estrategias terapéuticas para tumores que todavía presentan un pronóstico desfavorable o una respuesta limitada a los tratamientos disponibles.

3. ¿Has tenido alguna figura de referencia en tu trayectoria?
He tenido muchos referentes a lo largo de mi trayectoria, y cada uno de ellos ha sido importante en las distintas etapas de mi vida y de mi carrera profesional. Desde algunas profesoras del instituto, que alimentaron mi interés innato por la ciencia, hasta mis supervisores de tesis doctoral y de la etapa postdoctoral, pasando por compañeras y compañeros con quienes he compartido trabajo, aprendizaje y crecimiento profesional. De todas esas personas he ido tomando enseñanzas diferentes, no solo sobre cómo hacer buena ciencia, sino también sobre cómo afrontar las dificultades, cómo trabajar en equipo y cómo construir una carrera investigadora con rigor y pasión.

Durante mi etapa postdoctoral en Bélgica, trabajar en el entorno científico del profesor Carmeliet fue especialmente inspirador. Su laboratorio ha sido una referencia internacional en biología vascular, y esa experiencia marcó profundamente mi manera de entender la investigación: la importancia de formular preguntas ambiciosas, de combinar aproximaciones mecanísticas con relevancia biomédica y de mantener siempre un alto nivel de exigencia científica.

Además de los grandes referentes científicos, también han sido fundamentales muchas personas cercanas que, quizá desde lugares menos visibles, han dejado una huella muy importante en mi forma de investigar y de entender esta profesión. A veces, una figura de referencia no es solo quien firma descubrimientos relevantes, sino también quien te enseña, te acompaña, confía en ti o te inspira con su manera de trabajar. En ese sentido, me considero muy afortunada por haber encontrado a lo largo del camino a tantas personas de las que aprender.

4. ¿Qué te gustaría descubrir o solucionar en tu campo?
Me gustaría contribuir a descifrar con mayor precisión cómo la vasculatura tumoral, y en especial el endotelio linfático, participa activamente en la progresión del cáncer y en la modulación de la respuesta inmunitaria. Durante mucho tiempo, los vasos se han considerado sobre todo estructuras de soporte o vías de transporte, pero cada vez tenemos más evidencias de que son poblaciones celulares dinámicas, heterogéneas y con funciones mucho más complejas de lo que pensábamos.

Uno de mis objetivos es identificar qué estados endoteliales aparecen de forma específica en los tumores, qué señales los inducen y cuáles de esos mecanismos pueden explotarse terapéuticamente. Me interesa especialmente comprender por qué algunos tumores generan entornos vasculares que favorecen la metástasis o la resistencia a la inmunoterapia, y si podemos intervenir sobre ellos para hacer los tratamientos más eficaces. En última instancia, me gustaría que nuestros hallazgos ayudaran a desarrollar nuevas estrategias que no se limiten a atacar la célula tumoral, sino que también reprogramen su microambiente para volverlo menos permisivo para la enfermedad.

5. ¿Qué consejo darías a quien quiera adentrarse en el mundo de la investigación?
Diría, en primer lugar, que la investigación requiere curiosidad, pero también mucha constancia y responsabilidad. No siempre se avanza en línea recta, y una parte importante del trabajo científico consiste en aprender a convivir con la incertidumbre, con los experimentos que no salen como esperábamos y con las preguntas que generan nuevas preguntas. Esa dificultad forma parte del proceso, pero también es lo que hace que investigar sea tan estimulante.

También aconsejaría contar con buenos mentores y con equipos donde se pueda aprender, preguntar y equivocarse. La ciencia no se hace en solitario, y rodearse de gente que comparta el entusiasmo por descubrir, pero también valores como el rigor y la colaboración, marca una gran diferencia.

Y, por último, recomendaría no perder nunca de vista por qué se empezó. En los momentos más exigentes, recordar la pregunta que te mueve, el problema que quieres ayudar a resolver o el impacto que tu trabajo puede llegar a tener es lo que permite mantener la motivación. La investigación es una carrera larga y de fondo, pero también una profesión extraordinariamente bonita para quien disfruta aprendiendo, creando conocimiento y contribuyendo a mejorar la vida de los demás.

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Adepto de tatuagens ou nem por isso? Estas podem transformar a sua pele em tecnologia médica

18 July 2026 at 14:18

E se em vez de colar ou colocar um sensor pudéssemos simplesmente pintá-lo na pele? Uma nova tinta condutora transforma tatuagens temporárias em tecnologia capaz de acompanhar o coração, o cérebro e os músculos, controlar próteses robóticas e, um dia, monitorizar doenças.

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Pacientes con cáncer abandonan la quimioterapia por ivermectina tras viralizarse afirmaciones sin pruebas

13 May 2026 at 00:51
Botella de ivermectina junto a pastillas sobre una mesa médica, usada como símbolo del debate sobre tratamientos alternativos contra el cáncer.

El uso de ivermectina y fármacos antiparasitarios destinados originalmente a combatir gusanos y parásitos se ha disparado entre pacientes con cáncer después de que el actor Mel Gibson afirmara en un popular pódcast que podían curar tumores avanzados. Médicos y especialistas advierten sobre riesgos de toxicidad hepática, interacciones peligrosas y abandono de tratamientos con eficacia comprobada.

Una nueva controversia médica vuelve a poner en evidencia el impacto que pueden tener las redes sociales y las celebridades sobre las decisiones sanitarias de miles de personas. En Estados Unidos, las prescripciones de ivermectina y derivados benzimidazólicos —grupo al que pertenece el fenbendazol— prácticamente se duplicaron durante 2025, coincidiendo con la difusión masiva de declaraciones del actor Mel Gibson en el pódcast Joe Rogan.

Durante una entrevista emitida en enero de 2025 en el programa The Joe Rogan Experience, Gibson aseguró que tres amigos con cáncer metastásico en estadio 4 se habían curado tras consumir ivermectina y fenbendazol. El fragmento se viralizó rápidamente en plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y X, acumulando decenas de millones de visualizaciones en pocas semanas.

El fenómeno no quedó limitado al debate digital. Un estudio publicado en JAMA Network Open confirmó que el interés por estos medicamentos se tradujo en un aumento real de las recetas médicas y del consumo entre pacientes oncológicos, alimentando la preocupación de especialistas en cáncer y salud pública.

El aumento de recetas preocupa a los investigadores

Los autores del trabajo analizaron las prescripciones emitidas en Estados Unidos durante los primeros siete meses de 2025 y las compararon con el mismo periodo de 2024. Los resultados mostraron que las recetas de ivermectina y derivados benzimidazólicos casi se duplicaron en apenas un año.

Entre pacientes con cáncer, el crecimiento fue todavía más pronunciado. Las personas con diagnósticos oncológicos recibieron más de 2,6 veces más recetas de estos compuestos respecto al año anterior. Los incrementos más notorios aparecieron entre hombres, personas blancas, adultos de entre 18 y 64 años y residentes del sur estadounidense, un perfil demográfico que coincide con buena parte de la audiencia habitual del pódcast de Rogan.

El estudio plantea que la viralización de testimonios anecdóticos en redes sociales puede influir directamente en la búsqueda de terapias alternativas, especialmente entre personas que enfrentan enfermedades graves y que buscan nuevas opciones cuando los tratamientos convencionales generan efectos secundarios intensos o perspectivas limitadas de curación.

Los investigadores también alertan sobre un fenómeno creciente: pacientes que recurren a medicamentos originalmente diseñados para otras patologías basándose en experiencias personales difundidas en internet y no en evidencia clínica sólida.

La tendencia también se extiende fuera de Estados Unidos

Especialistas europeos aseguran que el fenómeno ya se percibe en otros países. Desde el servicio belga My Cancer Navigator, una plataforma gratuita de orientación para pacientes con cáncer y sus familiares, explican que desde comienzos de 2025 han observado un incremento notable de consultas relacionadas con ivermectina, fenbendazol y mebendazol como posibles tratamientos contra el cáncer.

Liese Vandeborne y Gabry Kuijten, representantes de la organización, señalaron que no solo son los pacientes quienes preguntan por estos productos. Algunos médicos generales también han sido abordados por personas interesadas en recibir recetas, e incluso algunos profesionales han considerado prescribirlos.

Según explican, buena parte de la difusión ocurre en comunidades digitales y espacios vinculados a terapias alternativas. El fenbendazol, por ejemplo, es un antiparasitario aprobado únicamente para uso veterinario, pero se promociona en internet como una supuesta terapia anticancerígena pese a la ausencia de pruebas clínicas concluyentes en humanos.

Las especialistas sostienen que los pacientes suelen compartir recomendaciones entre sí en foros y redes sociales, donde abundan testimonios personales presentados como pruebas de eficacia. Este tipo de relatos puede resultar especialmente persuasivo para personas con diagnósticos avanzados o que han agotado tratamientos convencionales.

Riesgos de toxicidad y abandono de terapias probadas

Uno de los mayores temores de oncólogos y farmacólogos es que algunos pacientes decidan suspender tratamientos con eficacia comprobada para reemplazarlos por medicamentos cuya utilidad contra el cáncer no ha sido demostrada.

“El mayor riesgo clínico de la automedicación es la posible toxicidad hepática y las interacciones con otros medicamentos”, explicaron Vandeborne y Kuijten. También advirtieron que algunos pacientes podrían rechazar quimioterapia, inmunoterapia u otras terapias estándar con la esperanza de evitar efectos adversos y obtener resultados similares mediante ivermectina o fenbendazol.

La situación se vuelve aún más delicada cuando las sustancias son adquiridas por internet. Los especialistas alertan que muchos productos vendidos en plataformas digitales carecen de controles adecuados sobre composición, pureza o dosificación. En algunos casos, incluso se trata de formulaciones veterinarias no diseñadas para consumo humano.

El hígado aparece como uno de los órganos más vulnerables. La ivermectina y ciertos derivados benzimidazólicos pueden producir daño hepático, especialmente cuando se utilizan en dosis elevadas o combinados con otros medicamentos metabolizados por el mismo sistema enzimático.

Además, los pacientes oncológicos suelen recibir múltiples fármacos simultáneamente, incluyendo analgésicos, corticoides, inmunoterapias y agentes quimioterapéuticos. La introducción de sustancias no supervisadas puede alterar concentraciones plasmáticas y aumentar el riesgo de efectos secundarios graves.

Por qué estas teorías resultan convincentes

La popularidad de estos medicamentos no surgió de la nada. Parte de la confusión proviene de investigaciones preliminares en laboratorio que sí han mostrado ciertos efectos sobre células cancerosas.

Experimentos realizados en cultivos celulares y estudios con ratones han encontrado que ivermectina y fenbendazol pueden afectar algunos procesos biológicos vinculados al crecimiento tumoral. Estos resultados han sido suficientes para alimentar teorías en redes sociales y videos virales que presentan los hallazgos como si fueran pruebas definitivas de curación.

Sin embargo, los especialistas subrayan que existe una enorme diferencia entre observar un efecto en una placa de laboratorio y demostrar eficacia real en seres humanos. Miles de compuestos muestran actividad prometedora en células aisladas y nunca logran convertirse en tratamientos efectivos o seguros para personas.

Los propios investigadores del estudio publicado en JAMA Network Open remarcan que todavía existen muy pocos ensayos clínicos en humanos. Una pequeña investigación que combinó ivermectina con inmunoterapia en mujeres con cáncer de mama metastásico no encontró beneficios claros respecto a la inmunoterapia administrada sola.

Hasta ahora, ninguna gran agencia reguladora del mundo ha aprobado ivermectina o fenbendazol como tratamiento contra el cáncer. Tampoco existen ensayos clínicos robustos que demuestren que puedan curar tumores avanzados o mejorar significativamente la supervivencia de los pacientes.

El papel de las redes sociales y las celebridades

La difusión de tratamientos alternativos a través de figuras mediáticas se ha convertido en un desafío creciente para la medicina contemporánea. Las declaraciones de celebridades suelen alcanzar audiencias masivas en cuestión de horas, especialmente cuando aparecen en programas de gran alcance digital.

En este caso, el impacto fue amplificado por la enorme popularidad del pódcast de Joe Rogan, uno de los más escuchados del mundo. El fragmento donde Mel Gibson hablaba sobre sus amigos enfermos se compartió repetidamente en distintas plataformas, acompañado de mensajes que sugerían la existencia de una supuesta “cura oculta” contra el cáncer.

Los especialistas advierten que los testimonios individuales tienen un enorme poder emocional, incluso cuando no aportan evidencia científica verificable. Para muchas personas, escuchar a alguien famoso relatar una aparente recuperación puede resultar más convincente que leer datos clínicos o estudios estadísticos.

Además, el cáncer es una enfermedad que genera miedo, incertidumbre y desesperación. Esa vulnerabilidad emocional facilita que algunos pacientes se aferren a alternativas que prometen soluciones simples o menos agresivas que los tratamientos convencionales.

Los investigadores consideran que las plataformas digitales han acelerado la propagación de desinformación médica, permitiendo que afirmaciones sin respaldo científico alcancen rápidamente a millones de personas en todo el mundo.

Los médicos piden diálogo en lugar de confrontación

Ante esta situación, especialistas y organizaciones de apoyo a pacientes recomiendan evitar respuestas agresivas o despectivas cuando una persona pregunta por ivermectina o fenbendazol.

“Muchas personas están asustadas después de un diagnóstico de cáncer y buscan recuperar cierto control sobre su situación”, señalaron Vandeborne y Kuijten. Según explican, rechazar inmediatamente estas inquietudes puede provocar que los pacientes oculten el consumo de estos productos a sus médicos.

Los expertos recomiendan mantener conversaciones abiertas y transparentes sobre lo que se sabe y lo que todavía no está demostrado científicamente. También insisten en la importancia de supervisar de cerca a quienes deciden consumir estos medicamentos para detectar posibles efectos adversos o interacciones peligrosas.

La estrategia, sostienen, debe centrarse en la información y el acompañamiento más que en la confrontación. En muchos casos, los pacientes buscan esperanza o alternativas complementarias, no necesariamente abandonar toda la medicina convencional.

Los autores del estudio estadounidense coinciden con esa visión. En sus conclusiones advierten que el crecimiento de estas terapias no probadas representa un reto creciente para oncólogos y sistemas sanitarios, especialmente en un contexto donde la información médica circula de manera descontrolada en redes sociales y plataformas digitales.

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