Hace unos 2.200 aΓ±os, alguien apretΓ³ con el dedo un trozo de arcilla hΓΊmeda para pegar la solapa de una coraza. Esa presiΓ³n dejΓ³ una huella que el horno sellΓ³ y que ha llegado intacta hasta hoy. Ahora, un equipo del Museo del Sitio del Mausoleo del Emperador Qin Shi Huang y de la Universidad [β¦]