En el aΓ±o 52 d.C., las laderas que rodean el lago Fucino, a unos 80 kilΓ³metros de Roma, estaban llenas de gente llegada de los pueblos vecinos y de la propia capital. Sobre el agua esperaban dos flotas de trirremes y cuatrirremes tripuladas por condenados, 19.000 segΓΊn TΓ‘cito, aunque los historiadores sospechan que la cifra [β¦]