ImagΓnate, por un instante, que tienes que enfrentarte a un tribunal romano o a una asamblea de Atenas para pronunciar un discurso sin un solo apunte. En aquellos tiempos de la AntigΓΌedad clΓ‘sica, sacar una nota en pΓΊblico era considerado, con razΓ³n o sin ella, un signo de poca destreza intelectual y falta de coraje [β¦]