Beta Pictoris d es un gigante gaseoso 2,4 veces más masivo que Júpiter que permaneció confundido entre el resplandor de su estrella y un brillante disco de polvo. Su hallazgo demuestra que incluso algunos de los sistemas planetarios mejor observados todavía pueden esconder mundos completos.
El nuevo prototipo chino ocupa menos de 17 centímetros cúbicos y convierte la desintegración del carbono-14 directamente en electricidad. Su potencia es minúscula, pero podría mantener sensores, implantes y equipos remotos activos durante décadas o incluso siglos.
La rápida reacción del propietario permitió conservar uno de los meteoritos de su clase en mejores condiciones jamás estudiados. Sus fragmentos contienen sales, aminoácidos y señales de antiguos fluidos que circularon por un asteroide primitivo.
Los límites del crecimiento no puso una fecha exacta al fin de la civilización. Construyó varios futuros posibles y mostró que mantener indefinidamente la expansión material podía provocar un declive global durante el siglo XXI.
El Voynich lleva siglos burlándose de criptógrafos, lingüistas y algoritmos. Una nueva teoría no intenta leerlo, sino demostrar cómo pudo construirse para ser ilegible por diseño. No resuelve el enigma, pero sí cambia las reglas del juego. Y deja abierta una posibilidad inquietante: quizá no sea imposible.