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El 9 de junio un cohete chino se desintegró sobre la misma altitud donde opera la ISS y Starlink y generó entre 100 y 150 fragmentos rastreables. Esta vez la física nos salvó. La próxima puede no haber tanta suerte

El 9 de junio, la segunda etapa del cohete Zhuque-2E de la empresa china LandSpace se desintegró en órbita baja tras colocar dos satélites en órbita, generando entre 100 y 150 fragmentos rastreables. El fragmento principal, de 3,35 metros de diámetro, orbita entre 335 y 424 kilómetros de altitud, cruzando la trayectoria de la ISS y la constelación Starlink. La situación se resolvió sin colisiones porque los fragmentos están por debajo de los 650 kilómetros, donde la fricción atmosférica los arrastrará hacia la reentrada en meses. Por encima de ese umbral, habrían permanecido activos durante décadas

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En el desierto más seco del planeta construyeron un jardín tropical con palmeras, piscina y árboles para los astrónomos que pasan semanas mirando el universo. Y sirvió de guarida de un villano de James Bond

La Residencia del Observatorio Paranal, en el norte de Chile a más de 2.600 metros de altitud, es un oasis de vegetación y humedad construido por la ESO en medio del desierto de Atacama para los científicos e ingenieros que trabajan bajo uno de los cielos más oscuros del planeta. Su atrio cubierto por una cúpula translúcida alberga árboles y plantas tropicales. En 2008, sus instalaciones fueron usadas como escenario de las escenas finales de Quantum of Solace

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La ESA aprobó la primera misión científica liderada por España: Arrakihs estudiará los halos de 80 galaxias para entender la materia oscura con una cámara que ve entre 5 y 100 veces más profundo que cualquier observatorio terrestre

El Comité del Programa Científico de la Agencia Espacial Europea aprobó oficialmente la misión Arrakihs, liderada por el Instituto de Física de Cantabria (IFCA-CSIC), marcando la primera vez que España encabeza una misión científica de la ESA. Prevista para 2030, Arrakihs analizará los halos de unas 80 galaxias similares a la Vía Láctea para estudiar estructuras de bajo brillo superficial que permanecían prácticamente ocultas. La cámara binocular visible e infrarroja, desarrollada por la empresa española Satlantis, alcanzará sensibilidades entre 5 y 100 veces mayores que las de los mejores observatorios terrestres

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La Luna no tiene atmósfera, así que la basura que dejamos allí desde 1960 sigue intacta: más de 70 naves espaciales yacen en su superficie y ahora hay que decidir qué hacer con ellas antes de que lleguen las misiones tripuladas

Según la Oficina de Historia de la NASA, más de 70 naves espaciales yacen en la superficie lunar como resultado de impactos deliberados, aterrizajes y accidentes ocurridos durante seis décadas de exploración. La ausencia de atmósfera conserva los restos en un entorno extremadamente estable: los módulos de descenso de las misiones Apolo, sondas soviéticas, y vehículos más recientes de China, India, Japón y empresas privadas. El debate sobre cómo proteger este patrimonio histórico crece a medida que nuevas misiones se preparan para volver a la Luna

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Un estudio publicado en 2025 dijo que el universo había dejado de expandirse y desató una crisis en la cosmología. Un equipo con dos premios Nobel acaba de responderles: el universo se sigue acelerando y el error estaba en el método

Un equipo internacional liderado por la Universidad de Southampton, que incluye al Nobel de Física 2011 Adam Riess, publicó en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society un análisis exhaustivo de supernovas tipo Ia que refuta el estudio surcoreano de 2025 que había concluido que la expansión acelerada del universo se había detenido. El equipo no encontró evidencia del llamado 'efecto de la edad' que los autores del estudio anterior usaron para recalibrar las distancias. El universo sigue acelerándose, y la energía oscura sigue siendo su motor

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Google jubila los Pixel cada cuatro años pero sus placas base concentran el 50% de la huella de carbono del teléfono. Ahora los está convirtiendo en servidores: 25 a 50 placas agrupadas equivalen a un servidor moderno

Google y la Universidad de California San Diego iniciaron una prueba con 2.000 teléfonos Pixel retirados para construir centros de datos de bajo costo y baja huella de carbono. El proyecto desmonta los teléfonos, extrae las placas base y las agrupa en clústeres de 25 a 50 unidades que ofrecen el rendimiento de un servidor moderno. El sistema operativo Android es reemplazado por una distribución Linux adaptada a servidores. Si escala, podría aliviar la presión de demanda sobre fabricantes de RAM y chips para centros de datos

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