Durante décadas se asumió que el genio infantil acababa en aislamiento o crisis. Un seguimiento de cuatro décadas y un metaanálisis de neuroimagen cuentan una historia distinta.
Un reciente estudio de cohorte prospectiva asocia la exposición al calor durante el embarazo y la infancia con un desarrollo más lento del tálamo, una estructura clave para la conducta adolescente.