Los líderes de OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y otras grandes tecnológicas se sentaron con el G7 para discutir cómo debería regularse la inteligencia artificial avanzada. La propuesta de una coalición internacional liderada por Estados Unidos abre una pregunta incómoda: quién debe poner límites a una tecnología controlada por muy pocas empresas.
En computación cuántica solemos mirar una sola cifra: cuántos cúbits tiene una máquina. Pero Helios, el nuevo sistema de Quantinuum, apunta en otra dirección. Con 98 cúbits físicos, busca demostrar que la precisión, la conectividad y el control de errores pueden ser más importantes que una cantidad enorme de cúbits difíciles de manejar.
En Shenzhen está apareciendo un nuevo tipo de empleo que parece sacado de una película de ciencia ficción: trabajadores que usan cascos de realidad virtual, guantes y sensores para controlar robots humanoides a distancia. El objetivo no es solo operarlos, sino enseñarles movimientos reales para que algún día puedan trabajar solos.
Los científicos creían tener bastante claro hasta dónde podían llegar los vientos ultravioletas generados cerca de agujeros negros supermasivos. Pero el cuásar J2318 acaba de desafiar esa idea: expulsa gas ionizado a una velocidad cercana al 30 % de la luz, una cifra extrema que pone contra las cuerdas a los modelos actuales.
La salida a bolsa de SpaceX no es solo una operación financiera gigantesca. Es una apuesta sobre el futuro del espacio como infraestructura económica. La compañía de Elon Musk ya no se vende únicamente como una empresa de cohetes, sino como una plataforma global de comunicaciones, defensa y servicios orbitales.
Vivimos rodeados de dispositivos digitales, pero solemos hablar de “las pantallas” como si todas funcionaran igual. No es lo mismo usar un ordenador, una tablet o un móvil: cada uno captura nuestra atención de una manera distinta. Entender esas diferencias puede ser clave para poner límites reales.
La reapertura del estrecho de Ormuz alivió a los mercados y empujó a la baja los precios del petróleo y el gas. Para Europa, parece una noticia positiva después de meses de tensión energética. Pero ese alivio inmediato puede esconder un riesgo mayor: que la transición energética vuelva a perder urgencia política.
El XIAOMI Redmi Watch 5 Active baja a 29,49 € en Amazon y se queda como una compra muy sensata para quien quiere un reloj inteligente barato, útil y sin demasiadas complicaciones.
Los líderes de OpenAI, Google DeepMind y Anthropic llevaron al G7 una propuesta ambiciosa: crear una coalición internacional para definir reglas, estándares y controles sobre la inteligencia artificial avanzada. La idea suena ordenada, pero abre una pregunta enorme: si las empresas que construyen la IA también ayudan a regularla, ¿quién vigila a quién?
Amazon lleva años usando sus propios chips de inteligencia artificial dentro de AWS, pero ahora prepara un movimiento mucho más ambicioso. La compañía quiere vender Trainium directamente a otras empresas, una decisión que podría abrir un nuevo frente contra NVIDIA en plena carrera global por el hardware que entrena los grandes modelos de IA.
Las colisiones de estrellas de neutrones están entre los eventos más extremos del cosmos y son clave para explicar el origen de elementos como el oro, el platino o el uranio. Ahora, un nuevo método combina inteligencia artificial y física nuclear para simular mejor estos choques sin depender de cálculos imposibles de repetir una y otra vez.
El Amazon Echo Dot Max baja hasta los 64,99 € en Amazon y se convierte en una opción muy apetecible para mejorar el sonido de casa, controlar dispositivos inteligentes y tener a Alexa más presente sin pagar el precio completo.
El Amazon Fire TV Stick HD vuelve a colocarse como una de esas compras pequeñas que cambian bastante el uso diario de una tele. Por poco más de 20 euros, convierte casi cualquier pantalla con HDMI en un centro de streaming sencillo, rápido y muy cómodo.
La exploración lunar suele imaginarse con grandes rovers, ruedas enormes y vehículos preparados para recorrer kilómetros. Japón acaba de demostrar que también hay otro camino: robots diminutos, livianos y autónomos. SORA-Q, un pequeño rover transformable de apenas ocho centímetros, logró desplegarse en la Luna, moverse y enviar imágenes a la Tierra.
La inteligencia artificial generativa ya forma parte de la vida escolar, pero su uso avanza más rápido que la capacidad para entenderla. Un nuevo estudio en centros catalanes revela un dato preocupante: solo una minoría de estudiantes verifica siempre las respuestas que obtiene de estas herramientas antes de usarlas en clase.
Las gafas inteligentes prometen convertir la inteligencia artificial en algo cotidiano: mirar, escuchar y responder desde nuestro propio rostro. Pero el caso de Meta y sus Ray-Ban volvió a abrir una pregunta incómoda. ¿Qué pasa cuando un dispositivo con cámara empieza a acercarse al reconocimiento facial sin que el público lo tenga del todo claro?
La inteligencia artificial ya entró en los tribunales, pero no siempre de la mejor manera. En Estados Unidos, una jueza frenó un proceso judicial después de descubrir que los abogados de ambas partes habían presentado escritos con citas inventadas por herramientas de IA. El caso deja una advertencia clara: automatizar no significa dejar de verificar.
El 6G ya dejó de ser una idea futurista y empezó a entrar en la fase donde se definen estándares, requisitos y calendarios de despliegue. España no lo verá de forma inmediata, pero la industria ya mira hacia 2030. La duda es si esta nueva red cambiará nuestra vida cotidiana o si primero será una revolución industrial.
Cada vez más personas usan chatbots no solo para trabajar, sino también para desahogarse, ordenar ideas o sentirse acompañadas. La inteligencia artificial puede responder con empatía, paciencia y disponibilidad constante. Pero esa comodidad tiene un límite: hay funciones emocionales y sociales que solo aparecen en una relación humana real.
El sueño adolescente está cambiando por algo más profundo que la luz azul de las pantallas. Los móviles, las redes sociales y los grupos de WhatsApp han eliminado la frontera entre el día y la noche. Para muchos jóvenes, acostarse ya no significa desconectar: significa seguir socialmente disponibles desde la cama.