❌

Reading view

Estos modelos de gafas no son seguras para ver el Eclipse

Un equipo de expertos y las autoridades de Consumo han confirmado que 6 modelos de gafas para observar el eclipse presentan irregularidades capaces de aumentar el riesgo de lesiones oculares. A pocas horas del eclipse solar del 12 de agosto de 2026, varias comunidades autónomas han ordenado retirar o inmovilizar estos productos.

Las marcas afectadas son Lionstar, ECP Eye Care Professional, Pelispan, Homanaje, Orro y Opticalia. La alerta difundida por FACUA resulta especialmente llamativa porque el defecto detectado no consiste simplemente en unas lentes demasiado claras: los filtros analizados presentan una transmitancia por debajo del mínimo establecido y resultan excesivamente oscuros. El usuario puede no encontrar el disco solar y sentir la tentación de apartar las gafas durante unos instantes. 

Y ahí reside el verdadero peligro. Un gesto aparentemente trivial (subirse las gafas a la frente, ladearlas o retirarlas para localizar el Sol) puede dejar la retina directamente expuesta a una radiación de enorme intensidad. La literatura médica lleva décadas documentando la denominada retinopatía solar o retinopatía por eclipse, una lesión que afecta especialmente a las estructuras centrales de la retina.

Las 6 gafas señaladas por Consumo: comprueba si tienes alguna

Las alertas han sido emitidas por organismos de Consumo de Madrid, Castilla y León, Galicia, La Rioja y Aragón. Las retiradas se han producido entre finales de julio y los primeros días de agosto de 2026, justo antes de uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años en España.

Entre los productos identificados se encuentra Lionstar, modelo LSP1, incorporado el 5 de agosto a la red de alerta de productos no alimentarios peligrosos por la Comunidad de Madrid. La actuación contempla la prohibición de comercialización y la inmovilización de las unidades localizadas.

También aparecen las gafas ECP Eye Care Professional, cuya retirada y prohibición de comercialización fue comunicada desde Castilla y León; y las gafas Pelispan, cuya alerta fue incorporada el 29 de julio por las autoridades gallegas.

Galicia notificó igualmente las gafas Homanaje, modelo QW-50Z1. La Rioja, por su parte, señaló las Orro O37-R, lote 2603-01, fabricadas en marzo de 2026. Finalmente, Aragón incluyó en la alerta unas gafas de Opticalia, identificadas en otras comunicaciones como modelo GP0247. 

Hay un detalle que hace especialmente importante revisar las gafas antes del eclipse: algunas de ellas podían presentarse al consumidor con referencias al marcado CE o a la norma ISO para filtros solares. La existencia de esas indicaciones no debería utilizarse, por sí sola, como prueba absoluta de que una unidad concreta es segura si las autoridades han ordenado su retirada.

FACUA ha advertido además de que las irregularidades encontradas podrían aparecer en otros productos comercializados o incluso regalados durante los últimos meses. Por eso, más allá de memorizar seis nombres, la recomendación esencial consiste en comprobar el origen y estado de las gafas y atender las alertas oficiales. 

Por qué unas gafas “demasiado oscuras” también pueden resultar peligrosas

Puede parecer contradictorio. Si el Sol es peligrosamente brillante, ¿por qué un filtro excesivamente oscuro supone un problema? La respuesta está en el comportamiento que puede provocar en quien lo utiliza.

Según las notificaciones de Consumo recogidas por FACUA, con estos filtros el usuario puede encontrarse ante una oscuridad prácticamente total y ser incapaz de localizar el disco solar. La reacción previsible es intentar encontrar primero el Sol sin las gafas y colocárselas inmediatamente después. Ese pequeño intervalo es precisamente lo que debe evitarse.

La retina no dispone de un “interruptor” capaz de protegerla cuando dirigimos la mirada hacia una fuente tan intensa. La radiación se concentra sobre una zona extraordinariamente pequeña y delicada. 

Lo inquietante es que la lesión no tiene por qué producir una señal de alarma inmediata comparable a una quemadura en la piel. Después de una exposición pueden aparecer pérdida o alteración de visión central, manchas en el campo visual, fotofobia o deformación de las imágenes.

La evidencia clínica muestra por qué conviene tomárselo en serio. Un estudio de cuatro jóvenes de entre 14 y 29 años que observaron un eclipse sin protección adecuada encontró lesiones compatibles con retinopatía solar mediante tomografía de coherencia óptica. Aunque varios pacientes mejoraron, uno mantuvo una afectación visual importante.

Otro trabajo publicado en 2024 siguió mediante técnicas avanzadas de imagen a personas expuestas a un eclipse sin protección y encontró alteraciones en capas externas de la retina que, en determinados casos, persistían meses después. 

Cómo saber qué gafas utilizar durante el eclipse del 12 de agosto

La regla más importante es sencilla: unas gafas de sol normales no sirven, por muy oscuras que sean. La NASA recuerda que los visores solares adecuados son miles de veces más oscuros que unas gafas convencionales y deben cumplir los requisitos del estándar internacional ISO 12312-2 para la observación directa del Sol. 

Antes de utilizarlas conviene inspeccionar cuidadosamente el filtro. Si presenta arañazos, perforaciones, roturas o cualquier deterioro, las gafas deben descartarse. Tampoco hay que probar su eficacia mirando directamente al Sol. NASA recomienda comprobar previamente su estado y seguir estrictamente las instrucciones del fabricante.

Existe además otra precaución crucial. No hay que mirar al Sol con prismáticos, telescopios o cámaras simplemente llevando puestas las gafas de eclipse. Estos instrumentos concentran la radiación y requieren filtros solares específicos colocados en la parte frontal del sistema óptico. 

Durante las fases parciales del eclipse del 12 de agosto de 2026, la protección debe mantenerse siempre que cualquier parte brillante del Sol continúe visible. Solo quienes se encuentren dentro de la franja de totalidad pueden observarlo sin filtro durante el breve intervalo en el que la Luna cubre completamente la superficie solar; en cuanto reaparece el primer fragmento brillante, la protección vuelve a ser imprescindible.

Y si existe cualquier duda sobre las gafas disponibles, queda una alternativa completamente distinta: no mirar directamente al Sol. Los sistemas de proyección indirecta, como un proyector estenopeico, permiten seguir las fases del eclipse proyectando la imagen solar sobre una superficie. NASA recomienda expresamente este procedimiento cuando no se dispone de un visor adecuado. 

© NASA/Bill Ingalls

  •  

AEMET actualiza a 2 días del eclipse su predicción: estas zonas de España podrían quedarse sin verlo por las nubes

gran parte de España llegará al eclipse total de Sol del 12 de agosto con cielos poco nubosos o despejados, pero AEMET acaba de señalar varias zonas donde las nubes podrían arruinar el espectáculo. La nueva predicción especial, publicada este lunes 10 de agosto, concentra los principales problemas en el Cantábrico, norte de Galicia y algunas regiones montañosas del este peninsular.

La situación es favorable cuando apenas quedan 2 días para el eclipse, pero todavía existe un elemento capaz de cambiarlo todo. AEMET advierte de posibles tormentas en Pirineos orientales, la Ibérica de Teruel, el este de Castilla-La Mancha y los Sistemas Béticos orientales. Y existe otra dificultad: durante el eclipse, el Sol estará extraordinariamente bajo sobre el horizonte.

Esto significa que no bastará con tener un cielo azul encima de nuestras cabezas. Una nube situada a bastantes kilómetros hacia el oeste o ligeramente al norte del observador podría interponerse entre nuestros ojos y un Sol que estará prácticamente hundiéndose en el horizonte.

AEMET señala las zonas donde las nubes pueden convertirse en protagonistas

La nueva predicción especial de AEMET, elaborada este 10 de agosto, mantiene un escenario de estabilidad atmosférica en la mayor parte de España. Los cielos poco nubosos o despejados serán los grandes protagonistas, una noticia excelente para los millones de personas que pretenden observar el eclipse.

Sin embargo, el mapa meteorológico tiene varias excepciones. AEMET espera cielos nubosos en el área cantábrica y en zonas de los litorales gallego y de Alborán. Al final de la tarde, alrededor del momento del eclipse, las nubes bajas serán especialmente importantes en el Cantábrico y norte de Galicia, sobre todo cerca de la costa.

La situación será diferente en el este. Durante la tarde crecerán nubes de evolución en el tercio oriental peninsular, las montañas del norte y determinadas zonas de Andalucía oriental. Algunas podrían terminar convirtiéndose en chubascos o tormentas.

Y aquí aparece una de las principales novedades de la predicción. AEMET identifica 4 grandes áreas donde esos chubascos o tormentas resultan más probables: Pirineos orientales, Ibérica de Teruel, este de Castilla-La Mancha y Sistemas Béticos orientales.

Para los observadores situados en estas regiones, por tanto, las horas inmediatamente anteriores al eclipse serán decisivas. Pero hay un detalle todavía más desconcertante: una localidad despejada puede quedarse sin eclipse por culpa de una nube situada a kilómetros de distancia.

La explicación está en la geometría del fenómeno. AEMET recuerda que la elevación solar será muy reducida en ese momento. Por ello, las nubes capaces de tapar el eclipse estarán situadas principalmente al oeste y ligeramente al norte del punto de observación, incluso aunque se encuentren bastante lejos.

Las nubes altas procedentes de África que penetrarán por algunas regiones orientales preocupan menos. La propia agencia explica que las nubes altas permiten observar el eclipse en la mayoría de los casos. El auténtico enemigo serán las capas bajas y suficientemente densas como para ocultar un Sol pegado al horizonte.

Más de 40 ºC y otro riesgo inesperado durante el eclipse

Las nubes no serán el único factor meteorológico a tener en cuenta el miércoles. España observará el eclipse en medio de temperaturas excepcionalmente elevadas, con valores superiores a 35 ºC en gran parte de los interiores de la Península y Baleares.

El calor será todavía más intenso en algunos grandes valles. AEMET prevé que puedan superarse los 40 ºC en los valles del Guadalquivir y del Ebro, además de hacerlo localmente en otros valles atlánticos del suroeste.

Afortunadamente, el eclipse llegará al final de la tarde. Para entonces, la temperatura debería haber descendido entre 2 y 5 ºC respecto a las máximas alcanzadas durante el día.

También habrá calima. AEMET espera una ligera presencia de polvo en suspensión en el mar de Alborán, extremo sur de Andalucía, Lanzarote y Fuerteventura, circunstancia que podría reducir algo la visibilidad.

Pero la actualización introduce además un riesgo que trasciende la propia observación astronómica. El Índice de Peligro de Incendios Forestales alcanzará niveles Muy Alto o Extremo en buena parte de la Península y Baleares el mismo 12 de agosto.

La advertencia resulta especialmente relevante porque miles de personas se desplazarán hacia campos, montañas, miradores y zonas rurales buscando un horizonte occidental despejado. AEMET pide expresamente extremar las precauciones durante las salidas al campo y la montaña para evitar incendios.

Y es precisamente ahí donde aparece una de las paradojas de este eclipse: los lugares aparentemente perfectos para contemplarlo pueden ser también algunos de los más vulnerables al fuego.

En Canarias el escenario será diferente. Habrá intervalos de nubes bajas en las vertientes septentrionales de las islas con mayor relieve y cielos despejados en el resto, mientras el alisio podrá soplar con fuerza e incluso dejar rachas muy fuertes en zonas expuestas.

El Sol estará tan bajo que elegir bien el horizonte será decisivo

La meteorología importa especialmente en este eclipse por una circunstancia astronómica extraordinaria. El fenómeno se producirá al final de la tarde del 12 de agosto, cuando el Sol estará descendiendo rápidamente hacia el horizonte occidental.

La franja de totalidad atravesará una extensa porción de España de oeste a este. Ciudades y territorios del norte y este peninsular, además de Baleares, experimentarán durante unos instantes la desaparición completa del disco solar.

Pero cuanto más hacia el este se encuentre el observador, menor será la altura del Sol durante la totalidad. Eso convierte el horizonte en una pieza esencial de la experiencia.

AEMET proporciona ahora predicciones específicas de nubosidad baja, media y alta para las 20:00, aproximadamente media hora antes del máximo. Las zonas con una probabilidad elevada de cielos despejados parten con una ventaja enorme, pero la agencia insiste en que el mapa debe interpretarse mirando también qué ocurre hacia el oeste del observador.

Una montaña lejana, un edificio, una línea de árboles o un banco de estratos pueden ser suficientes. El mejor lugar no será necesariamente el que tenga menos nubes encima, sino aquel que conserve limpio el horizonte por donde descenderá el Sol.

Por eso, cuando falten pocas horas, los modelos meteorológicos de muy corto plazo y las imágenes de satélite adquirirán un protagonismo enorme. La previsión publicada este lunes ofrece una fotografía muy favorable del escenario general, pero pequeñas variaciones locales pueden decidir quién contempla la corona solar y quién termina viendo solamente un cielo gris.

También será imprescindible proteger los ojos. Durante todas las fases parciales deben utilizarse filtros específicamente homologados para la observación solar. Las gafas de sol convencionales no sirven. Solo durante la breve fase de totalidad puede contemplarse directamente el fenómeno sin el filtro; cuando reaparezca cualquier porción de la superficie solar, será necesario volver a protegerse inmediatamente.

A 2 días del eclipse, por tanto, España parece tener al cielo de su parte, aunque no todos los territorios parten con las mismas posibilidades. Cantábrico y norte de Galicia deberán vigilar especialmente las nubes bajas; el este peninsular, la evolución de las tormentas; y prácticamente todo el país tendrá que enfrentarse al calor y a un peligro de incendios considerable.

El miércoles, cuando la sombra de la Luna comience a recorrer España, millones de personas mirarán hacia un mismo punto del horizonte. Será un encuentro de apenas unos minutos entre astronomía, meteorología y azar.

Y después de meses de preparativos, viajes y cálculos, todo dependerá de algo extraordinariamente pequeño: que ninguna nube decida ocupar, precisamente entonces, esos pocos grados de cielo donde el Sol desaparecerá.

© NASA

  •  
❌