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230 titíes ayudan a descifrar algunos de los secretos del cerebro envejecido

Quien más y quien menos ha escuchado el teorema del mono infinito, en el que se dice que si se deja a 1000 monos con 1000 máquinas de escribir podrían acabar escribiendo obras como El Quijote, o Hamlet por puro azar. Pero han hecho falta muchos menos, concretamente 230 titíes, y ninguna máquina de escribir, para avanzar en el conocimiento de enfermedades neurodegenerativas que afectan a los humanos. El estudio, publicado en la revista Cell, parte de la premisa de que los titíes sufren pérdidas de memoria relacionadas con la edad, así que en su genoma podrían encontrarse las claves para comprender el deterioro del cerebro en la vejez.

Por ello, en la Universidad de California en Santa Cruz, la estudiante de doctorado Prajna Hebbar y el catedrático de Ingeniería Biomolecular Benedict Paten se propusieron crear un genoma de referencia completo del tití. Esto quiere decir leer todos los nucleótidos que forman la cadena de ADN y así obtener su “libro de instrucciones” completo. El resultado supone un enorme avance con respecto a la versión de 2014, en la que los grandes huecos e incógnitas impedían estudiar correctamente algunas regiones del ADN.

El proyecto se engloba en el Consorcio Telomere-to-Telomere (T2T), una iniciativa internacional que tiene por objetivo crear genomas de referencia completos y de alta calidad de distintas especies. Este mismo consorcio hizo historia en 2022 con el primer genoma humano verdaderamente completo y desde entonces ha seguido desarrollando nuevos métodos para reducir los costes de secuenciación. Según resume Hebbar: “La genómica T2T rutinaria está haciendo que los hallazgos sean más fáciles y plausibles, ya que podemos acceder con mucha más facilidad a regiones complejas del genoma”.

Cómo un tití puede ayudar a comprender el alzhéimer

Una vez obtuvieron el genoma de referencia del tití, los investigadores analizaron una lista de genes conocidos relacionados con el alzhéimer, el párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas en 230 ejemplares de la especie. En total, 76 de estos genes coinciden en ambas especies.

En palabras de la propia Hebbar: “Observamos variaciones en estos titíes en los mismos genes que analizamos en los seres humanos, lo que refuerza aún más la idea de que el tití es un buen modelo para estudiar la enfermedad de Alzheimer”. Además, gracias a los datos de transcriptómica pueden ver qué genes se encuentran activos y cuáles no en cada momento vital del tití.

Aun con estas buenas noticias, los autores insisten en que se necesitan más estudios para conocer la importancia de estos descubrimientos y, sobre todo, su aplicabilidad. Aunque para Hebbar, lo más importante es todo lo que queda por descubrir en el campo. “Es una locura que esté llevando a cabo esta investigación en lo que es uno de los mejores momentos para hacer un doctorado en genómica”, afirmó Hebbar.

Más que el alzhéimer

Además de estos genes relacionados con la neurodegeneración, los investigadores también han analizado otros lugares del genoma cruciales para el sistema inmunitario. Concretamente, se han centrado en el Complejo Mayor de Histocompatibilidad, que es el que “enseña” a los sistemas de defensa celulares qué es un enemigo y qué no. Por ello, en humanos este conjunto de genes está relacionado con un gran número de enfermedades autoinmunes y de otros tipos, como la diabetes tipo uno, la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide.

Por otro lado, también identificaron diferencias en la producción de proteínas en las células del tití dependiendo de su sexo. Estos cambios ya se habían descrito anteriormente en orangutanes y gibones, lo que amplía el conocimiento de cómo funcionan las células en distintas especies de primates. “Aunque es posible que estas diferencias entre sexos no tengan ningún efecto sobre la especie, ahora que podemos realizar secuenciaciones T2T, obtendremos más información al respecto”, afirma Hebbar.

“Es genial formar parte de esta época en la que realmente se pueden estudiar todas estas regiones complejas” indica la estudiante. Y no es para menos, porque gracias al avance de la tecnología de secuenciación se están empezando a abrir nuevas vías para estudiar enfermedades humanas. Lo curioso es que, como comentábamos al principio, para entender estas enfermedades no basta con estudiar a los humanos. Los titíes, como modelos de laboratorio, pueden ser clave para seguir comprendiendo qué sucede cuando la mente empieza a funcionar mal.

© David Omer Lab

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