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La vida surgió dos veces en la Tierra y no solo una, según un radical estudio

Un sorprendente estudio publicado en la revista Science Advances cuestiona el origen único de los organismos en nuestro planeta al plantear una hipótesis verdaderamente revolucionaria. El hallazgo sugiere que el paso crucial desde la materia inerte hacia la vida libre no sucedió de forma aislada en el planeta, sino que se produjo mediante dos procesos totalmente independientes. Este fenómeno explica la profunda división evolutiva que separa a los dos grandes dominios primigenios, bacterias y arqueas.

Durante décadas, la comunidad investigadora consideró que el conjunto global de seres vivos derivaba de un antepasado común que se diversificó tras adquirir la capacidad metabólica. No obstante, al analizar con detalle las reacciones primarias en las zonas más profundas de la Tierra, un grupo de biólogos de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf identificó patrones desconocidos. Sus conclusiones señalan que los mecanismos químicos basales de la existencia emergieron dos veces en un entorno primordial sumamente activo.

Los científicos enfocaron su atención en los entornos extremófilos como las fuentes hidrotermales submarinas, donde la abundancia de minerales actuaba como motor catalítico inorgánico. Aquellos escenarios primitivos facilitaron que compuestos sencillos como dióxido de carbono, hidrógeno y amoníaco se transformaran en biomoléculas sin intervención proteica. De esta manera, las protocélulas iniciales dependían directamente del entorno químico para sostener los procesos básicos, alcanzando solo la mitad de las reacciones metabólicas esenciales.

Doble origen en el metabolismo

A medida que la complejidad química aumentaba dentro de estos sistemas primarios, los linajes en desarrollo comenzaron a confeccionar sus propias herramientas orgánicas. La transición decisiva hacia una autonomía celular real ocurrió únicamente cuando cada grupo sintetizó enzimas específicas para reemplazar a los catalizadores metálicos externos. "La sorpresa es que las enzimas que catalizan esas reacciones no se conservan a través de la brecha evolutiva que separa a las bacterias y las arqueas", declaró William Martin, biólogo del equipo investigador.

El trabajo de análisis genómico reveló que las estructuras enzimáticas de ambos dominios biológicos difieren drásticamente al realizar la misma tarea catalítica. Según sostienen los autores del informe, esto implica que ambos grupos resolvieron los mismos problemas bioquímicos mediante invenciones paralelas tras haberse separado. "Los nuevos datos solo dejan una conclusión. Los linajes bacterianos y de arqueas hicieron la transición al estado de vida libre de forma independiente. Solo las células de vida libre están vivas", aclaró William Martin.

Esta diferenciación fundamental altera sustancialmente el esquema clásico del árbol de la biología terrestre, sustituyendo el tronco único ancestral por dos raíces principales. La investigadora Natalia Mrnjavac enfatizó que estas innovaciones enzimáticas duplicadas fueron indispensables para el salto evolutivo. "Tales invenciones paralelas podrían haber allanado el camino para la emergencia independiente de bacterias y arqueas de vida libre", confirmó la experta de la institución alemana al analizar el árbol evolutivo.

Alternativas energéticas sin enzimas

Otro de los enigmas resueltos por este grupo de científicos atañe al modo en que las moléculas iniciales obtenían energía metabólica sin la presencia del molécula ATP. Durante el proceso de investigación, descubrieron que el fosfito, un elemento abundante en los sistemas hidrotermales antiguos, actuaba como un sustituto altamente eficiente. Combinado con paladio en un medio acuoso, este compuesto logró activar reacciones de fosforilación durante la noche sin requerir ningún tipo de enzima proteica.

"Cuando hacemos reaccionar fosfito, una forma de fósforo que ocurre naturalmente en las fuentes hidrotermales, con compuestos orgánicos, obtenemos reacciones de fosforilación metabólica de la noche a la mañana en agua", explicó Manon Schlikker, experta en evolución molecular. La investigadora añadió sobre este descubrimiento: "El fosfito y el paladio reemplazan al ATP y a las enzimas; es increíble y hace que la evolución temprana sea mucho más fácil de comprender". De este modo, "estamos ante un origen del código genético, pero dos orígenes de la vida", sentenció William Martin.

© Archivo Angels Tapias y Fabrice Confalonieri

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Los agujeros negros no son pozos sin fondo, sino complejos sistemas digestivos que pueden sufrir 'indigestión'

Los científicos han descubierto que las estructuras más voraces del cosmos no funcionan como pozos sin fondo, revelando que el misterioso objeto espacial Swift J1727.8−1613 expulsó una violenta ráfaga de gas tiempo después de consumir parte de un astro cercano. Esta investigación, publicada en la revista Monthly notices of the Royal Astronomical Society, demuestra cómo la materia devorada regresa de forma masiva al espacio exterior.

Un equipo de astrónomos logró rastrear este fenómeno inédito desde el Very Large Telescope ubicado en Chile, observando detalladamente la actividad del sistema cósmico tras recibir una potente señal en laboratorios terrestres durante el año 2023. Los hallazgos confirman que la materia acumulada en el disco de acreción sufre un proceso violento de redistribución antes de superar el horizonte de sucesos definitivo.

El astrofísico Noel Castro Segura, investigador postdoctoral de la Universidad de Warwick en el Reino Unido y líder del estudio, explicó el hallazgo: "La gente suele imaginar agujeros negros que simplemente se tragan todo lo que les rodea. Lo que estamos viendo es un proceso mucho más complejo. La materia cae, el sistema la procesa y una cantidad sorprendente es expulsada de nuevo".

A través del seguimiento de estas emisiones, el grupo internacional comprobó que la tormenta de gas expulsada representó al menos un 10% de la masa transferida durante el banquete cósmico. Este proceso constante de expulsión sugiere que una cantidad sustancial del material que cae hacia la estructura espacial jamás llega a ser absorbida por completo en su interior.

Expulsiones masivas de gas espacial

Las mediciones confirman que el comportamiento de estas entidades astronómicas se asemeja a un mecanismo donde la materia entra, es procesada y posteriormente expulsada en proporciones gigantescas. La violencia de la descarga gaseosa rivaliza directamente con la cantidad total de materia que el denso núcleo alcanza a devorar tras largos periodos de intensa atracción gravitatoria.

Por su parte, Kyle Solomons, coinvestigador del proyecto y doctorando en la Universidad de Cape Town en Sudáfrica, detalló el cierre del evento: "Normalmente nos sentimos atraídos por los espectaculares fuegos artificiales que se producen cuando comienza la erupción de un agujero negro, pero nuestras observaciones muestran que el final puede ser igual de intenso. Incluso cuando la emisión de rayos X del sistema se redujo a una fracción de su pico, todavía tenía suficiente energía para generar una expulsión masiva de gas".

Debido a que estos densos objetos no reflejan ni emiten luz por sí mismos, la comunidad científica depende del análisis del material supercalentado que los rodea para interpretar sus dinámicas internas. El análisis detallado de estas emisiones en longitudes de onda ópticas permite reconstruir el comportamiento de componentes invisibles que desafían las concepciones tradicionales sobre la física espacial.

Los recientes datos obtenidos por la red de observatorios internacionales prometen transformar la comprensión sobre la evolución de las galaxias y el reciclaje de materia en el universo profundo. La confirmación de estos potentes vientos estelares abre nuevas vías para estudiar el verdadero balance energético que gobierna los rincones más extremos del cosmos moderno.

© NASA/JPL-Caltech

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