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Los agentes de IA son capaces de crear un lenguaje propio indescifrable para los humanos

Un equipo de investigadores ha confirmado que agentes de inteligencia artificial desarrollaron en solo 16 días expresiones y convenciones propias, hasta volver cerca del 55% de sus mensajes difíciles de comprender para observadores humanos. Nadie les había ordenado inventar nuevas palabras. Lo hicieron durante su convivencia en una serie de mundos virtuales.

Una frase llegó a repetirse cerca de 5.000 veces: “ledger remembers who”, algo parecido a “el registro recuerda quién”. Lo que comenzó como una expresión utilizada por uno de los agentes terminó circulando entre otros como una fórmula reconocible sobre la permanencia de las acciones pasadas. El fenómeno forma parte de Emergence World 2, un experimento de larga duración realizado por la empresa Emergence.

El hallazgo no significa que las máquinas hayan creado súbitamente un idioma comparable al español o al japonés, y mucho menos que sean conscientes. Lo inquietante es que sistemas autónomos pueden generar convenciones comunicativas que funcionan entre ellos y que resultan progresivamente menos transparentes para quienes intentan supervisarlos. 

8 mundos artificiales y una extraña explosión de palabras

El escenario parecía un gigantesco laboratorio social digital. Diez agentes fueron desplegados en cada uno de ocho mundos paralelos durante 16 días, con entornos regidos por reglas semejantes y diferentes modelos como motores: Claude Opus 4.8, Gemini 3.5 Flash, Grok 4.3, GPT-5.5, Qwen 3.7 Max, DeepSeek v4 Pro y Mistral Medium 3.5, además de un mundo en el que convivían modelos distintos. Disponían de decenas de localizaciones y más de 120 herramientas, además de noticias del mundo real y meteorología sincronizada con Nueva York.

La convivencia produjo algo que no figuraba como una orden explícita: los agentes comenzaron a comprimir ideas recurrentes en expresiones compartidas. No surgió un alfabeto secreto ni una lengua artificial perfectamente estructurada. Lo que apareció se parece más a la forma en que un grupo humano genera jerga: una expresión resulta útil, otros empiezan a emplearla y, con la repetición, adquiere un significado local.

Pero la opacidad aumentó con enorme rapidez en algunos de los modelos más avanzados. Según los datos divulgados, en el mundo de Gemini cerca del 55% de las comunicaciones llegó a clasificarse como difícilmente comprensible; GPT se aproximó al 50% y Claude superó el 40%. DeepSeek rondó el 20%, mientras Qwen y Mistral permanecieron en gran medida por debajo del 5%. El mundo basado en Grok, por su parte, colapsó en el cuarto día.

Y no todo eran frases vagamente poéticas. Algunas adquirieron significados sorprendentemente concretos. En el mundo de GPT, “clean null” terminó designando una ausencia de señal que había sido verificada y podía emplearse como evidencia; aparece documentada 863 veces. En Claude, “name-first” (1.065 usos) servía para expresar la idea de responsabilizarse de una afirmación identificándose primero. Y “cold read”, registrada 1.472 veces en el mundo mixto, aludía a una comprobación independiente destinada a resolver una disputa.

En otros casos, ni siquiera los observadores consiguieron reconstruir con seguridad el significado. Expresiones como “mouthless action-change” o “True Kintsugi” se internaban en un territorio semántico mucho más nebuloso. La pantalla seguía mostrando palabras reconocibles; lo que comenzaba a desvanecerse era el diccionario necesario para interpretarlas.

Cuando observar a una IA ya no significa entenderla

La supervisión de un agente autónomo depende en buena medida de poder reconstruir qué está haciendo, qué pretende conseguir y cómo se coordina con otros sistemas. Si las convenciones internas cambian mientras el observador continúa interpretando las palabras según su significado habitual, aparece una brecha potencial entre visibilidad y comprensión.

No hace falta imaginar una conspiración de máquinas. Dos agentes que colaboran durante mucho tiempo pueden tener incentivos puramente funcionales para abreviar conceptos, reutilizar términos y crear referencias compartidas. Los humanos hacemos algo parecido constantemente: médicos, programadores, adolescentes, militares o jugadores desarrollan vocabularios que permiten transmitir mucha información con pocas palabras. La diferencia es que, en sistemas artificiales capaces de actuar mediante herramientas, esa eficiencia puede convertirse también en un problema de auditabilidad.

El experimento describe además comportamientos todavía más delicados. Según el relato de los investigadores, en el mundo de Claude algunos agentes continuaron buscando formas de establecer comunicación con el exterior pese a que esa conducta había sido restringida, y modificaron posteriormente la forma de hablar sobre ese objetivo. Satya Nitta, cofundador y científico jefe de Emergence, interpreta estos episodios como evidencia de ocultación y de comportamientos más difíciles de detectar en sistemas avanzados.

Aquí conviene introducir una cautela importante. Que un agente produzca lenguaje opaco, persista en un objetivo o encuentre una forma de eludir una restricción no demuestra intención consciente, deseos propios ni voluntad de engañar en el sentido humano. Son categorías psicológicas que no pueden deducirse simplemente de una secuencia de mensajes. El resultado relevante es operacional: determinadas configuraciones pueden producir conductas que dificultan la interpretación y el control humanos.

Así que el problema no es que hablen, sino que puedan actuar. Los agentes cambian el tablero porque no se limitan necesariamente a generar texto: pueden utilizar herramientas, conservar memoria, planificar secuencias de acciones e interactuar con otros agentes. Un lenguaje emergente adquiere entonces una importancia distinta.

Emergence sostiene que este tipo de comportamiento exige evaluaciones prolongadas, en lugar de depender exclusivamente de pruebas breves. La compañía propone además mecanismos formales para comprobar la seguridad de determinadas acciones antes de permitir su ejecución. La tesis de fondo es que la seguridad debería verificarse también sobre lo que el sistema hace durante periodos extensos, no únicamente sobre cómo responde en un examen puntual.

Quizá el futuro de la supervisión de la IA no dependa únicamente de poder escuchar a las máquinas. Puede depender de algo mucho más difícil: asegurarnos de que, cuando hablan entre ellas, seguimos conservando la capacidad de entender lo que están diciendo.

© iStock

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El chocolate es cada vez más caro, y la Universidad de Harvard quiere evitarlo

No es sólo cosa tuya. Las tabletas de chocolate ahora o son más pequeñas, o más caras, o han cambiado ligeramente de sabor porque han reformulado sus ingredientes. La explicación de este fenómeno que afecta a los bolsillos de los más chocolateros es que, sólo en 2024, el cacao triplicó su precio debido a la escasez. Una escasez que, según investigadores de la Universidad de Harvard y de Ghana, tiene mucho que ver con los cambios recientes en el clima que han experimentado las regiones donde se cultiva.

Anna Lea Albright, que dirigió el estudio como investigadora posdoctoral en el Centro para el Medio Ambiente de la Universidad de Harvard, explica las dificultades a las que se enfrenta la planta del cacao: “La sequía es una amenaza real para el cacao, y eso está más que demostrado”, indica. La falta de agua afecta al ciclo vital de los árboles, que acaban produciendo menos frutos y de peor calidad. “Lo que no se ha explicado tan bien es el otro extremo: el exceso de lluvia”, explica la investigadora. “Las lluvias intensas que se producen mientras los árboles están en flor favorecen la propagación de enfermedades fúngicas durante la floración y las primeras fases de desarrollo de las vainas, y también afectan a la producción".

Según indican los datos, la combinación del exceso de precipitación durante la temporada de lluvias, junto con las sequías que han experimentado durante la temporada seca explica alrededor de dos tercios de los cambios en la producción que se han observado año tras año en las últimas dos décadas. Y esta incertidumbre en la producción aumenta la volatilidad del precio del cacao.

Adaptarse o quedarse sin chocolate

Para garantizar un futuro en el que el chocolate siga siendo accesible es menester adoptar medidas que protejan la planta cuando es más vulnerable. Por ejemplo, intensificar el control de enfermedades con fungicidas en los momentos en los que se espera mayor precipitación, o añadir hojarasca y otros sistemas de protección del suelo para evitar la erosión y la pérdida de minerales.

“Esperamos que estos hallazgos contribuyan a reducir los daños en las cosechas en el futuro” afirmó el autor principal, Peter Huybers, catedrático del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de Harvard. Hasta ahora, la mayor preocupación de los agricultores era la sequía y el aumento de las temperaturas, que podían provocar una disminución en el área en el que se puede cultivar el cacao. Pero el efecto de las precipitaciones de gran intensidad podría ser tanto o más dañino para la producción de las plantaciones actuales.

“Las salpicaduras de las gotas de lluvia pueden transmitir microorganismos infecciosos del suelo a las mazorcas de cacao”, afirma Huybers. Afortunadamente existen estrategias que permiten distribuir la energía que llevan esas gotas al caer y disminuyen el radio de las salpicaduras. Árboles más frondosos o, de nuevo, dejar hojarasca u otros desechos de poda podría ayudar a romper las gotas antes de que choquen contra el suelo y disminuir la transmisión de enfermedades.

Predecir el tiempo en el largo plazo para estimar la producción

El equipo de investigación insiste que estas lluvias torrenciales están fuertemente ligadas a otros fenómenos atmosféricos de escala global, como El Niño que este año se espera que sea especialmente intenso. Por lo general, El Niño provoca lluvias intensas en Ecuador, uno de los grandes productores de cacao, mientras que vuelve el tiempo más seco en el oeste de África e Indonesia, otros de los dos mayores exportadores. Por tanto, instan a los productores a que se preparen en base a la nueva realidad climática.

Aunque los propios autores también indican que el estudio cuenta con ciertas limitaciones, ya que reducir toda la problemática en la producción del cacao a la climatología es un enfoque muy reduccionista. En Ghana, los árboles de muchas plantaciones están envejecidos, lo que disminuye su producción, y las mafias de contrabando de cacao, así como las crecientes industrias de extracción oro y de producción de caucho empujan a los productores tradicionales hacia negocios más rentables.

Aun así, no hay que minimizar el efecto de la amenaza climática. El futuro del cacao, y de otras plantaciones no depende únicamente de que el mundo sea cada vez más cálido. También depende de cuándo llueve, con qué intensidad y de si los agricultores pueden adaptar sus cultivos a esos fenómenos extremos.

© National Geographic España

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Siguiendo a la ardilla roja

La ardilla roja (Sciurus vulgaris) es autóctona de España y uno de los pequeños mamíferos más característica de España. Hace unos días, Gabriel González-Andrío quería observar cómo esta especie se adapta en Cantalejo (Segovia) a los bosques tras los incendios del verano. La destrucción de los bosques las obliga a buscar nuevos refugios y tener menos disponibilidad de piñones, bellotas, cortezas o frutos silvestres.

Finalmente, durante la tarde encontró a una escurridiza ardila de un pelaje rojizo a la que pudo identificar por su cola larga y tupida en una zona con poco acceso a lugares donde beber agua. Durante el invierno no la pasan mejor: la mortalidad entre los ejemplares jóvenes es muy alta durante los días de frío, por eso, algunas poblaciones locales están en peligro.

© Gabriel González-Andrío

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El secreto para entrenar mejor podría estar en la música que escuchas mientras entrenas

Ponte en situación: llevas veinte minutos corriendo, tus pulmones exigen un respiro, tus piernas te pesan y tu cerebro ha empezado a enviar una señal que te dice que pares; que es suficiente. Estás a punto de rendirte, pero, de repente, el algoritmo de tu aplicación de música obra su magia y empieza a sonar tu canción favorita. Y, como si te acabaran de dar una bebida energética, tu respiración se acompasa y sigues adelante. Es pura neurociencia.

Investigadores de todo el mundo llevan estudiando desde hace décadas cómo los estímulos auditivos alteran nuestra fisiología. Y han llegado a la conclusión de que correr al ritmo de la música representa una de las herramientas ergogénicas (es decir, que mejoran el rendimiento) más potentes y accesibles que tenemos a nuestra disposición.

El "dopaje" legal y sonoro

En uno de esos múltiples estudios respaldados por la Asociación Británica de Ciencias del Deporte y el Ejercicio (BASES), el investigador Costas Karageorghis de la Universidad de Brunel en Londres y su equipo dejaron claro que la música tiene efectos psicofísicos innegables.

No se trata solo de que la música nos ponga de buen humor; las investigaciones demuestran que escuchar melodías adecuadas durante el ejercicio reduce significativamente la Tasa de Esfuerzo Percibido (RPE, por sus siglas en inglés). En otras palabras: tu cuerpo está trabajando al máximo, pero tu cerebro cree que estás dando un paseo por el parque. La música actúa como un "secuestrador" de la atención, ahogando las señales de fatiga que tus músculos envían a tu materia gris.

La magia neuroquímica de los 120 a 140 latidos por minuto

Pero no sirve cualquier tipo de música para este fin. Ponerte una balada melancólica o un solo de jazz o de blues relajante mientras intentas batir tu récord personal en la cinta de correr no te ayudará. Este tipo de música te hará un flaco favor porque el secreto reside en los beats per minute (BPM) o golpes por minuto.

Tal y como señalan los expertos, el "punto dulce" para los corredores se sitúa en la franja de los 120 a 140 BPM. Cuando los corredores escuchan música en este tempo, ocurren tres fenómenos fisiológicos: primero, utilizan menos oxígeno para realizar el mismo esfuerzo; segundo, se sienten notablemente menos fatigados y, paradójicamente como tercero, se mueven más rápido que aquellos que corren en silencio.

Es eficiencia biomecánica pura. Las canciones estimulantes (aquellas que superan los 130 bpm) aumentan nuestra excitación psicológica, preparándonos para el esfuerzo físico intenso y mejorando nuestra fuerza de agarre y resistencia muscular.

Sincronización

Uno de los efectos más sorprendentes de la música en el ejercicio es lo que los científicos llaman "sincronización rítmica". Sin que tomes la decisión consciente de hacerlo, tu cerebro ajusta tu zancada al compás de la música. Tu cuerpo se "bloquea" en el ritmo. Este acoplamiento auditivo-motor no es algo baladí. Al sincronizar nuestros movimientos con un ritmo externo constante, nuestros músculos trabajan de manera más coordinada y fluida; se eliminan los microajustes torpes e ineficientes que solemos hacer cuando estamos cansados. De hecho, esta capacidad de la música para mejorar la coordinación motora es tan potente que se utiliza en terapias de rehabilitación para pacientes con accidentes cerebrovasculares o enfermedad de párkinson, ayudándoles a recuperar la simetría y la longitud de sus pasos.

El secuestro de la fatiga: engañando al cerebro

El mecanismo subyacente a todo esto es la disociación. Cuando el ejercicio es de intensidad baja o moderada, la música inunda nuestro canal auditivo y compite por la atención de nuestro cerebro. Como el sistema nervioso tiene una capacidad limitada para procesar estímulos, la música literalmente "ahoga" la señal que dice "abandona". Sin embargo, este efecto pierde eficacia cuando llegamos a intensidades extremas (por encima del 80% de nuestra capacidad máxima). En ese punto, el dolor y la falta de oxígeno son tan agudos que ninguna canción puede ocultarlos. Aún así, incluso en esos momentos, la música sigue actuando como un exultante motivador emocional.

© iStock

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El universo no es negro. Tiene un color real, y hasta tiene nombre

Cuando miramos el cielo de noche vemos sobre todo oscuridad. Pero eso no es el color del universo, es simplemente la ausencia de luz cercana. Las estrellas y galaxias están muy separadas, y la luz que nos llega es débil y dispersa. Si en cambio recogemos y mezclamas toda la luz visible de todas las fuentes lejanas, ahí sí aparece un color medible.

A principios de los 2000, un grupo de astrónomos analizó la luz de más de doscientas mil galaxias, usando datos de un gran proyecto de mapeo del universo llamado 2dF Galaxy Redshift Survey. Combinaron toda esa luz en un único espectro cósmico, que mostraba cuánta luz hay en cada longitud de onda. Y de ahí calcularon el color medio del universo.

El resultado son las coordenadas cero coma tres, cuatro, cinco y cero coma tres cuatro, cinco, en el sistema de color CIE. Un tono que se describe como beige, o blanco roto. Por su parecido con el café con leche, los astrónomos lo bautizaron de forma informal como latte cósmico. Su código de color es el FFF8E7.

Antes de llegar a ese resultado, hubo un error de cálculo curioso. Los astrónomos describieron primero el color del universo como verde del espectro cósmico, un tono entre turquesa y aguamarina.

¿Por qué beige y no azul intenso? Porque hoy la mayoría de estrellas son de mediana edad y emiten luz rojiza. Cuando el universo era más joven, había muchas más estrellas azules y calientes, así que el color era más intenso. A medida que las estrellas envejecen y nacen menos nuevas, la luz combinada se va volviendo cada vez más roja.

© NSF–DOE Vera C. Rubin Observatory.

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¿Riesgo o conspiración? La carrera por la inteligencia artificial entra en una fase peligrosa

Mucho se ha hablado durante años de los peligros de la inteligencia artificial, pero nunca antes los principales referentes del sector se habían pronunciado con tanta claridad sobre el riesgo: “La industria debe ir más despacio”, afirmó Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic.

“Dario tiene razón”, opinó Elon Musk, que coincidió en su valoración con su rival Sam Altman, CEO de OpenAI, quien escribió: “Estoy de acuerdo con Dario en que necesitamos moderar el ritmo en la frontera del desarrollo. Este ha sido uno de los temas principales de las conversaciones que hemos mantenido en OpenAI durante las últimas semanas”.

En los días previos, las declaraciones de un exempleado de Anthropic situaron a ambas compañías en el centro de la polémica tras una publicación en X (antes Twitter) que superó los 170 millones de visualizaciones:

La semana trágica de la inteligencia artificial

“Hoy he renunciado a Anthropic. He pasado los últimos tres años realizando investigación de preentrenamiento tanto en OpenAI como en Anthropic. Ninguna de las dos compañías está actuando de manera responsable. Están avanzando directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están apostando con nuestras vidas”, publicó Jacob Coxon.

Posteriormente afirmó que parte de quienes desarrollan inteligencia artificial creen que podría acabar con nuestra civilización antes de que termine esta década. “En OpenAI, muchos no han asumido plenamente lo que está en juego a escala civilizatoria. En Anthropic sí son conscientes de ello, pero están atrapados en una carrera por llegar primero”, añadió Coxon.

Casi al mismo tiempo, Anthropic presentó un inquietante informe en el que indicaba que, durante los últimos meses, había bloqueado a investigadores que utilizaban Claude para el desarrollo de armas biológicas, es decir, para la creación de virus, organismos vivos o productos tóxicos capaces de causar la muerte. Aunque la compañía desconoce si el objetivo era científico o militar, la plataforma impidió ese uso. También restringió el acceso de científicos que intentaban utilizar sistemas de inteligencia artificial desarrollados por empresas estadounidenses desde regiones donde dicho acceso está limitado.

La preocupación de Amodei surge al comprobar que estos sistemas son capaces de actuar de forma autónoma e incluso de crear nuevos modelos más inteligentes. Esto incrementaría el potencial de la tecnología, pero dejaría fuera del control humano muchas de sus acciones, como ciberataques, ataques financieros, biológicos o agresiones contra infraestructuras físicas, como aeropuertos o sistemas críticos. El escenario resulta inquietante.

Repercusiones geopolíticas de la crisis

Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU, ya manifestó su preocupación: “Los derechos humanos están en riesgo, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad (...) La IA agéntica podría paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear el corazón mismo de las instituciones democráticas”.

Sin embargo, algunos analistas sostienen que Amodei, Musk y Altman buscan transmitir una imagen de responsabilidad para avanzar hacia un modelo de autorregulación. En la carrera por llegar antes, tal y como señaló Coxon, las empresas siguen registrando pérdidas. El debate surge además en vísperas de una eventual salida a Bolsa de ambas compañías, aunque todavía no se han fijado fechas.

La postura favorable a una desaceleración no ha gustado en absoluto a Donald Trump, que habló de una “conspiración enfermiza contra la IA y los centros de datos” para beneficiar a China. “Quien gane la carrera de la IA, gana”, afirmó el presidente de Estados Unidos. A través de sus medios oficiales, el Gobierno chino también rechazó la posibilidad de sumarse a una ralentización tecnológica, que considera una capacidad estratégica de relevancia mundial.

Entre los riesgos de un escenario potencialmente apocalíptico, el debate sobre el futuro de la inteligencia artificial ha derivado en una discusión geopolítica. Pero lo más inquietante es que recién empieza.

© Cordon Press

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La realidad del 'peticidio': la cara oculta de algunos casos de suicidio

 con (a manos de) la persona que se suicida. terminan siendo asesinadas también se ven afectadas... tanto, que muchas mascotas por ello. Y no solo eso. Las de su círculo que se ven afectadasaproximadamente 135 personas. Además, esta forma de morir tiene un efecto dominó: por cada persona que muere, hay muchas más lo intentan mueren por suicidio cada año. Y por cada persona que se quita la vida, 720.000 personas (OMS), más de Según la Organización Mundial de la Salud

Un hecho apenas explorado en la literatura

La combinación de suicidio y muerte de la mascota apenas se ha explorado en la literatura forense. Pero no es infrecuente. De hecho, se remonta al antiguo Egipto, y también se han encontrado animales momificados enterrados con restos humanos en América del Sur y Central, así como en Nepal. Actualmente, las mascotas son jurídicamente consideradas miembros de la familia en la mayoría de las culturas (en España, desde 2022) y la importancia de este acto no puede pasarse por alto.

Son circunstancias usualmente atravesadas por la emotividad. Sucesos cuyo objetivo suele ser una "eutanasia forzada", dada la inminente desaparición de la persona cuidadora y la pronta carencia de ese hogar conocido y habitual para la mascota. En muchos casos, el método para terminar con su vida es el mismo que ha utilizado quien se ha suicidado. Pero investigar estos casos es complejo. ¿Cómo analizar las circunstancias sin "retraumatizar" a las personas afectadas por esas muertes?

Es más, hay situaciones mucho más aberrantes. Casi inefables por su terror. Crímenes en los que una persona, habitualmente un hombre, perpetra el asesinato de su familia, e incluye en los hechos a las mascotas, antes de finalmente acabar con su propia vida. Son escenarios desconcertantes y extremos donde la psiquiatría y la psicología pueden tratar de comprender mejor la relación con los animales de compañía y las decisiones relacionadas con la muerte. 

Casos documentados de suicidio y muerte de la mascota

 (2022) identificó informe más reciente sobre estas desconcertantes historias. El pocos documentos profesionales y sistemáticosExisten 61 noticias publicadas entre 2010 y 2020 en seis países distintos (EE.UU., Reino Unido, Australia, India, Canadá y Tailandia). Este documento reporta un total de 106 muertes de animales no humanos, principalmente perros, pero también gatos, conejos y otras especies. Estos resultados complementan otros informes previos.

El horror no está solamente en la muerte, sino en la decisión de convertir otras vidas en algo prescindible

. Y no son solo animales de compañía. Uhabía matado a su perro también por intoxicación se quitó la vida por intoxicación aguda de drogas lícitas adyuvada por autoestrangulación; previamente Otra mujer y lo mató con ella. había introducido también allí a su perro dentro de su coche; inhalando monóxido de carbono de una mujer que se suicidó se encuentra el casoEntre esas historias, n granjero de 59 años mató a 51 vacas lecheras de las 100 que poseía y luego se suicidó.

Por otro lado, ni la imaginación soporta el horror cuando golpea la crueldad de la violencia machista. Se sabe de tres hombres, en Nueva Jersey, Massachusetts e Idaho, que asesinaron por disparos a sus esposas, también a sus mascotas y luego se suicidaron. , un hombre se suicidó y mató a su hija de 6 años y a su perro por inhalación de monóxido de carbono en una furgoneta. En FloridaEn Inglaterra, un hombre disparó a su esposa, a su hija de 15 años y a sus perros y caballos antes de suicidarse. , otro hombre usó una pistola de clavos para asesinar a su esposa, sus dos perros y, después, suicidarse. en Alemania, un hombre asesinó a su esposa y a dos gatos antes de suicidarse. Y En suiza

La propuesta de llamarlo "peticidio"

Sobre el asesinato de seres humanos, existen conceptos como h (asesinar a otra persona y luego suicidarse), omicidio-suicidio (asesinar a la familia y luego suicidarse). familicidio-suicidio (asesinar a los/las descendientes y luego suicidarse) y filicidio-suicidio. De hecho, si se usaran con animales no humanos, no capturarían adecuadamente las particularidades de estos actos.víctimas humanas de muertes diádicasSin embargo, estos términos solo se aplican con 

¿Qué clase de sociedad hemos construido si necesitamos leyes para recordarnos que la vida de otros seres no nos pertenece?

.muerte causada de forma innecesaria y cruel. Así, se evita usar directamente conceptos humanos a la vez que se conceptualiza semánticamente como una homicidio (homicide) y de mascota (pet)", la unión de peticide", en inglés "peticidio es "término actualmente propuesto". Pero resulta contradictorio: quitarse la vida intencionalmente no puede lógicamente extenderse a otros seres. Por ello, el suicidio extendidoPara evitar el antropomorfismo, se ha utilizado "

«Obra como si la máxima de tu acción debiera convertirse por tu voluntad en ley universal de la naturaleza». Inmanuel Kant.

sobre si ese vínculo puede afectar la ideación suicida y de qué manera. poca información disponible. Pero hay vínculo entre humanos y animales de compañía destacan los beneficios potenciales del Muchas investigacionesEn general, este es un área compleja que requiere más investigación para comprender plenamente el papel de las mascotas en estos actos. El suicidio es triste, pero el "peticidio" (y, por supuesto, el homicidio) es una atrocidad injusta. 

© iStock

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Descubren por primera vez en Teruel un diplodocus de 25 metros

Un equipo de científicos ha confirmado que un Diplodocus de unos 25 metros vivió en Teruel hace aproximadamente 150 millones de años, convirtiéndose en el primer ejemplar de este célebre dinosaurio identificado fuera de Norteamérica. El hallazgo, descrito en Journal of Vertebrate Paleontology, obliga a ampliar de forma inesperada el mapa conocido de uno de los gigantes más emblemáticos del Jurásico.

Hasta ahora, todos los restos aceptados del género Diplodocus procedían de la Formación Morrison, una gigantesca unidad geológica del oeste de Estados Unidos. Pero 14 vértebras de la cola y varios huesos asociados recuperados en La Tejería, un yacimiento de El Castellar (Teruel), cuentan otra historia: aquellos colosos no estuvieron confinados al continente norteamericano. En algún momento, sus poblaciones (o sus antepasados inmediatos) consiguieron alcanzar la Europa jurásica.

14 vértebras que rompieron el mapa conocido del Diplodocus

La pista apareció en la cola. Los paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis recuperaron en La Tejería 14 vértebras caudales excepcionalmente bien conservadas, además de varios arcos hemales o chevrons, huesos situados en la parte inferior de la cola de los saurópodos. El conjunto constituye uno de los registros de diplodócidos más completos encontrados en Europa.

Identificar un dinosaurio a partir de una porción de su esqueleto exige buscar una especie de firma anatómica. En este caso, los investigadores observaron grandes cavidades neumáticas en las vértebras, profundos surcos longitudinales, centros vertebrales alargados y una particular morfología de los chevrons. No fue un único rasgo el que resolvió el enigma, sino la coincidencia de varias características.

Pero había que someter aquella primera impresión a una prueba más exigente. El equipo recurrió a comparaciones anatómicas y a análisis filogenéticos descritos en la investigación, empleando métodos de máxima parsimonia e inferencia bayesiana. Los distintos análisis condujeron una y otra vez al mismo género: Diplodocus. El ejemplar aparece, además, estrechamente relacionado con Diplodocus hallorum, conocido en Norteamérica.

Pero hay un detalle todavía más desconcertante: hasta este descubrimiento, ningún Diplodocus confirmado había aparecido fuera de Estados Unidos. Desde que el género fue descrito en 1878, su historia fósil permanecía ligada a la Formación Morrison. Teruel acaba de romper una frontera paleontológica mantenida durante casi siglo y medio.

El animal español habría alcanzado aproximadamente 25 metros de longitud, unas dimensiones comparables a las de sus parientes norteamericanos. Pertenecía a los saurópodos, aquellos enormes herbívoros cuadrúpedos de cuello y cola prolongados y cabeza sorprendentemente pequeña. Entre ellos, los diplodócidos llevaron la longitud de la cola hasta extremos extraordinarios.

El tamaño ayuda a imaginar la escena. Un animal tan largo como dos autobuses urbanos puestos uno detrás de otro caminaba por lo que hoy es Teruel, en un paisaje que no se parecía prácticamente en nada al actual.

El Atlántico estaba naciendo: así pudo llegar a Europa

Hace unos 150 millones de años, al final del Jurásico, la geografía terrestre era radicalmente diferente. El proceso de fragmentación de Pangea avanzaba y el proto-Atlántico Norte comenzaba a separar masas continentales que terminarían convirtiéndose en Norteamérica y Europa.

Sin embargo, aquella separación no habría sido necesariamente una barrera permanente. Los investigadores consideran que el Diplodocus turolense constituye una de las evidencias paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos lados del proto-Atlántico durante el Jurásico Superior.

La explicación propuesta resulta especialmente sugerente. Durante determinadas regresiones marinas, cuando descendía el nivel del mar, pudieron emerger conexiones terrestres temporales que permitieran el desplazamiento de animales entre regiones normalmente separadas por el agua. No debemos imaginar necesariamente un puente permanente y perfectamente continuo, sino paisajes cambiantes, archipiélagos y corredores disponibles durante determinados intervalos geológicos.

Eso transforma unas vértebras fósiles en algo parecido a un pasaporte de piedra. Si Diplodocus estaba presente tanto en Norteamérica como en la península Ibérica, alguna vía de dispersión tuvo que permitir esa distribución, aunque reconstruir exactamente cuándo y por dónde ocurrió sigue siendo uno de los grandes desafíos.

Y el caso no surge en un vacío paleontológico. Los depósitos del Jurásico Superior del este de Iberia han proporcionado restos de saurópodos, terópodos, estegosaurios y ornitópodos. Investigaciones previas ya habían documentado una extraordinaria diversidad de dinosaurios en los antiguos ambientes costeros de esta parte de la península, dibujando ecosistemas mucho más complejos de lo que podría sugerir el paisaje turolense contemporáneo.

La pregunta, por tanto, ya no es solo qué dinosaurios vivían en Europa, sino hasta qué punto sus poblaciones estaban conectadas con las de otros continentes. Y ahí el nuevo Diplodocus adquiere todo su peso científico.

© Carmelo López / Taylor & Francis

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¿Sienten los animales al interactuar con personas?

“Me di cuenta de que los mini-equinos de nuestro laboratorio reaccionaban de forma diferente según cómo los acariciara, y que me hacía sentir bien hacer que se sintieran bien”, explicaba Claire Short. Short es gerente del Green Care Lab, un equipo de investigación centrado en analizar cómo el contacto con la naturaleza afecta a la salud humana. Pero entonces le vino a la cabeza una idea. Puede ser que, durante años, los artículos científicos acerca del impacto de los animales de terapia en la salud hayan ido arrastrando un grave problema metodológico.

El problema que encuentra Short es la consistencia. Los experimentos previos muestran tanto que los animales de terapia pueden ayudar a pacientes en los momentos más crudos de un tratamiento, o todo los contrario, que pueden incluso ser contraproducentes. Y ahí fue cuando se le encendió la bombilla: “Me pregunté si eso se debía, en parte, a que cada persona interactuaba con los animales de una manera diferente”.

“No puedes estar en un prado observando cómo interactúan un niño y un burro y fingir que sólo uno de los dos está experimentando una sensación”, afirma la Dra. Rebeca Calisi Rodríguez, directora del laboratorio. “Ambos se miran uno al otro, responden a los estímulos, y ambos toman decisiones” explica. Pero como la ciencia se ha centrado principalmente en lo que afecta a los humanos, puede que hasta ahora sólo se hayan medido la mitad de los datos, lo que impide comprender el todo. “Darme cuenta de eso se convirtió en el núcleo de mi trabajo y en el núcleo de este artículo”, explica Calisi.

Los adolescentes que susurraban a los ponis

Para comprender este complejo sistema de reciprocidad, las investigadoras trajeron a 61 adolescentes y a cuatro equinos procedentes de protectoras. Dos de los equinos eran caballos ponis, llamados Olivia y Randy, y los otros dos eran burros miniatura llamados Mary y Memphis. La idea era simple, los adolescentes pasarían un total de tres minutos con la manada. Ahora bien, la diferencia con otros experimentos es que aquí había normas para acariciarlos.

La mitad de los adolescentes acariciarían suavemente el lomo de los animales, mientras que a la otra mitad se les pidió que fuesen un poco más vigorosos y les rascaran enérgicamente el cuello. Esta última forma se asemeja más a cómo los equinos se acicalan entre sí. Además, también se les mostró a los adolescentes a reconocer dos señales de comportamiento equino que indicarían si el animal lo estaba pasando bien o no. El primero era el movimiento de los labios, que indica placer o disfrute, y el segundo la acción de alejarse, que indica que el animal quiere un poco de espacio.

Basados en la información de los adolescentes, los caballos y los burros preferían que se les rascara el cuello, ya que tendían a mover más los labios durante esas interacciones. Además, los equinos mostraron incomodidad en el 89 % de las interacciones en las que se les acariciaba el lomo, frente al 42 % de las interacciones que implicaban rascar. Por su parte, todos los adolescentes se sintieron mejor tras las interacciones, especialmente cuando veían que los equinos movían los labios. Pero también reportaron menos tristeza cuando los caballos se alejaban, un resultado inesperado.

Saber que lo hacen porque quieren

A Calisi Rodríguez esta intervención le parece muy interesante. En sus propias palabras: “Me encanta que este resultado inesperado cuestione la suposición de que una mayor interacción con los animales es siempre mejor”. Según su suposición, todo parte de cómo comprendemos la relación con el animal. “Es posible que una interacción significativa no requiera que un animal interactúe con nosotros de forma continua. Ver cómo un animal ejerce su libre albedrío, al acercarse a ti, al quedarse contigo o al alejarse puede hacer que la interacción resulte más auténtica”, explica la investigadora.

“Es muy importante que no quede la sensación de que esta es una historia sobre la mejor forma de acariciar a un burro, por muy bonito que pueda parecer. Se trata de un estudio sobre la reciprocidad”, afirmó Calisi Rodríguez. Y este tipo de investigaciones son necesarios si se va a confiar cada vez más terreno a los animales para apoyar en cuestiones de salud humana. Al final, comprender el bienestar por parte del animal es una responsabilidad ética, y además permite comprender más a fondo cómo funcionan estas intervenciones.

“En definitiva, lo que queremos saber es si podemos predecir las condiciones en las que una interacción resulta beneficiosa para ambas especies”, indica la investigadora. “Me encantaría que los programas de terapia asistida con animales se convirtieran en lugares donde las personas no solo reciban cuidados de los animales, sino que también aprendan a devolverles esos cuidados”, concluye.

© Gregory Urquiaga, UC Davis

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El fenómeno que es capaz de poner a cuatro capitales de España a más de 40 grados

Una cresta sahariana está impulsando las temperaturas hasta 7-9 ºC por encima de los valores habituales para estas fechas, llevando a cuatro capitales españolas a rondar los 40 ºC en pleno mes de septiembre. Badajoz, Córdoba, Sevilla y Ourense están entre los puntos donde el verano parece haberse negado a abandonar el calendario. El responsable no es simplemente “aire caliente que llega del Sahara”, sino una configuración atmosférica mucho mayor, visible a miles de metros sobre nuestras cabezas. Una especie de montaña invisible de aire cálido se proyecta hacia el norte y favorece estabilidad, cielos despejados y temperaturas excepcionalmente altas.

Esta configuración es mucho más característica de los meses centrales del verano. Que pueda empujar los termómetros hacia los 40 ºC a mediados de septiembre ayuda a explicar hasta qué punto el episodio actual se sale del ambiente térmico que cabría esperar en estas fechas.

Qué es exactamente una cresta sahariana

Para entender el fenómeno hay que mirar la atmósfera en tres dimensiones. Una cresta (o dorsal) es una ondulación hacia latitudes más altas de una zona caracterizada por elevados valores de geopotencial en niveles medios y altos de la atmósfera. Sobre un mapa meteorológico puede imaginarse como una gran protuberancia que asciende hacia el norte.

Cuando esa estructura está vinculada a masas de aire tropical continental procedentes del norte de África hablamos de una cresta sahariana. Estudios climatológicos sobre las configuraciones atmosféricas de la península ibérica identifican precisamente las crestas saharianas centradas como situaciones asociadas a aire tropical continental, gran estabilidad y temperaturas muy elevadas.

No es únicamente una cuestión de transportar calor horizontalmente desde África. Dentro de una dorsal suele favorecerse el movimiento descendente del aire, un proceso conocido como subsidencia. Cuando el aire desciende hacia capas donde la presión es mayor, se comprime y aumenta su temperatura.

Es una suerte de gigantesca tapa atmosférica. La estabilidad dificulta el desarrollo de nubosidad importante y permite que la radiación solar caliente intensamente la superficie, mientras la configuración de los vientos puede transportar masas de aire muy cálidas desde latitudes subtropicales.

Pero aquí aparece uno de los matices que suelen perderse cuando hablamos coloquialmente del “calor del Sahara”: una cresta sahariana no es una nube de aire africano perfectamente delimitada que viaje intacta hasta España. Es una estructura de circulación atmosférica capaz de favorecer simultáneamente la advección cálida, la estabilidad y el calentamiento por subsidencia.

La literatura climatológica distingue incluso entre una cresta sahariana centrada sobre la Península y una cresta sahariana mediterránea. Esta última suele afectar especialmente al este peninsular y al Mediterráneo occidental, dependiendo de la posición de las vaguadas atlánticas y de la propia dorsal subtropical.

4 capitales bajo un calor de plena canícula

El resultado se está sintiendo a ras de suelo. Badajoz y Ourense pueden situarse alrededor de los 39 ºC, mientras Sevilla y Córdoba se mueven también en valores extraordinariamente altos, con zonas del Guadiana y del Guadalquivir donde no puede descartarse que algún observatorio alcance puntualmente los 40 ºC. Las previsiones difundidas para este lunes sitúan precisamente a Badajoz y Ourense entre las capitales más calurosas.

La cifra adquiere otra dimensión cuando se compara con el calendario. En algunas de estas ciudades las temperaturas se sitúan entre 7 y 9 ºC por encima de los valores medios de mediados de septiembre. Es decir, no estamos simplemente ante “un día caluroso”: térmicamente, amplias zonas están experimentando condiciones mucho más propias de la canícula.

Y el calor no termina en esas cuatro capitales. Cáceres, Ciudad Real, Girona, Jaén, Lleida, Logroño, Pamplona, Toledo, Zamora y Zaragoza pueden alcanzar o superar los 35 ºC, según las previsiones meteorológicas para este episodio.

Ourense constituye quizá el caso más sorprendente. Situada en el interior de Galicia y encajada en el valle del Miño, la ciudad puede aproximarse a los 39 ºC antes de experimentar un descenso acusado de las temperaturas con la llegada de aire atlántico más fresco. Las previsiones de los últimos días ya advertían de máximas cercanas a 38-39 ºC en esta zona.

La propia AEMET mantuvo este lunes avisos relacionados con las altas temperaturas en diferentes puntos del territorio. El episodio afecta de forma desigual a España, y el comportamiento nocturno muestra bien esas diferencias: mientras las noches pueden seguir siendo relativamente frescas en partes del interior y del norte, en el sur, el Mediterráneo y los archipiélagos las mínimas pueden mantenerse por encima de los 20 ºC.

Por qué puede hacer casi 40 ºC cuando el verano está terminando

Septiembre es un mes de transición, pero la atmósfera no cambia de estación pulsando un interruptor. Aunque los días sean ya sensiblemente más cortos que a finales de junio, la península ibérica todavía recibe suficiente radiación solar para que una masa excepcionalmente cálida, estable y seca produzca temperaturas muy elevadas.

En este episodio se combinan varios ingredientes. La presencia de aire muy cálido en niveles medios y bajos, la estabilidad atmosférica y la fuerte insolación favorecen que determinadas zonas interiores acumulen calor rápidamente durante el día. Los grandes valles del Guadalquivir y del Guadiana son especialmente eficientes en estas situaciones.

La contrapartida aparece al ponerse el Sol. En buena parte del interior peninsular, el aire relativamente seco y los cielos despejados facilitan una pérdida rápida de calor durante la noche, generando diferencias muy acusadas entre las temperaturas mínimas y máximas. Por eso pueden coexistir mañanas relativamente frescas y tardes abrasadoras.

El escenario es diferente cerca del Mediterráneo y en determinados puntos del sur. Allí la humedad, la temperatura del mar y las características de las masas de aire dificultan un descenso nocturno tan pronunciado, haciendo más probables las noches tropicales, aquellas en las que el termómetro no baja de 20 ºC.

También Canarias está notando el episodio. En Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura las máximas pueden superar los 35 ºC mientras el polvo en suspensión enturbia el cielo, una combinación característica cuando las masas de aire procedentes del entorno sahariano alcanzan el archipiélago.

Sin embargo, la cresta no permanecerá inmóvil. Un frente atlántico permitirá que el aire más fresco avance primero por Galicia y la vertiente cantábrica, provocando descensos localmente importantes, mientras el calor todavía puede intensificarse temporalmente en zonas del centro, sur y este peninsular.

Ahí reside una de las claves de estos episodios: una dorsal atmosférica puede convertir el mapa térmico de España en un mosaico. Mientras una región comienza a respirar gracias al Atlántico, otra puede registrar horas después su momento más caluroso.

© Meteored.

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Una aparición espectacular

Merece la pena detenerse en esta imagen cenital para entender el comportamiento de la ballena jorobada y su espectacular irrupción a solo 300 metros de la costa de Nueva York. La fotógrafa Joanna Steilde hizo una serie de fotografías con un dron sobre esta maniobra conocida alimentación por embestida. De esta forma, la ballena abre su enorme boca, expande los pliegues de la garganta y en un solo movimiento engulle una gran cantidad de peces. La maravilla de los animales acuáticos vista desde el cielo.

© Cordon Press

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Bienvenidos al cometa más grande del sistema solar: tiene 137 kilómetros de diámetro

Los confines del espacio profundo ocultaban un secreto monumental que comenzó a desvelarse en octubre de 2014, cuando un equipo científico localizó un misterioso cuerpo celeste situado a una distancia equivalente a la de Neptuno. Aquel objeto hallado en el espacio exterior fue catalogado inicialmente como un planeta menor debido a su tamaño estimado cercano a los cien kilómetros. Sin embargo, las observaciones posteriores revelaron una naturaleza completamente distinta para este gigantesco viajero astronómico.

Aquel objeto registrado como 2014 UN271 mostró en 2021 una coma, la característica envoltura de gas y polvo que rodea a los núcleos cometarios. Este hallazgo confirmó que se trataba del cometa C/2014 UN271 Bernardinelli-Bernstein, un cuerpo helado detectado a una distancia récord del Sol jamás registrada para este tipo de objetos. El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) participó activamente en las investigaciones que confirmaron la naturaleza única de este coloso espacial.

Características del gigante helado

Las precisas observaciones realizadas desde el radiotelescopio ALMA en Chile han permitido determinar que el núcleo cometario posee un diámetro de unos 137 kilómetros. Esta dimensión consolida al cuerpo como el mayor cometa activo conocido en la historia, duplicando casi la escala del famoso Hale-Bopp. Los astrofísicos destacan que solo lo supera el centauro 95P/Chiron, un cuerpo que comparte rasgos intermedios entre los asteroides y las estructuras cometarias.

La investigación publicada en la revista Astrophysical Journal Letters confirmó la presencia de chorros de monóxido de carbono que emergen de su interior helado. Estas mediciones térmicas captadas por ALMA revelaron datos sobre la masa de polvo a una distancia de 16.6 unidades astronómicas (UA) del Sol. Los científicos analizan esta temprana actividad molecular para comprender mejor los elementos primordiales que dieron origen a nuestro sistema solar hace 4.600 millones de años.

Origen y reflectividad de la superficie

La trayectoria calculada sitúa la procedencia del coloso en la remota nube de Oort, la gigantesca estructura esférica que envuelve nuestro entorno planetario. El análisis de la superficie indica que cuenta con un albedo extremadamente bajo, cercano al 5.3%, lo que hace a su corteza muy oscura. Las observaciones científicas señalan que su reflectividad es solo un poco superior a la del carbón vegetal, presentando un aspecto exterior similar al de otros núcleos cometarios.

El comportamiento de este cuerpo resulta inusual porque comenzó su actividad cometaria a una distancia aproximada de 35 UA del astro central. Los datos indican que desarrolló su envoltura de gas cinco unidades astronómicas más allá del planeta Neptuno, en zonas sumamente frías. Este fenómeno muestra que la sublimación temprana está impulsada por hielos supervolátiles, convirtiendo al cuerpo en el arquetipo representativo de los cometas lejanos que orbitan a enormes distancias.

Trayectoria y aproximación al Sol

El perihelio o máximo acercamiento a nuestra estrella se producirá en el año 2031, momento en que se ubicará a unas once unidades astronómicas del Sol. El cometa no llegará a cruzar la órbita del planeta Saturno, por lo que nunca atravesará las regiones más internas del sistema planetario. De este modo, mantendrá una trayectoria distante que protegerá gran parte de su estructura original frente a la radiación solar directa.

Los estudios dinámicos de su órbita revelan que en el pasado rozó una distancia mínima situable entre las 17 y 21 unidades astronómicas solares. Debido a que jamás ha visitado regiones más cálidas desde su expulsión original de la nube de Oort, se considera uno de los objetos más prístinos conservados.

© NRAO/Melissa Weiss

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¿Cuántos caramelos le quitarías a un niño? Un estudio lo predice según tu clase social

Al psicólogo social y profesor de la Universidad de California, Paul Piff, le interesa investigar el comportamiento de las personas en relación con la moralidad y la desigualdad económica. Hace unos años, uno de sus estudios causó sensación en el mundo académico y acumula más de 1.600 citas, según PNAS (Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos).

Mientras realizaban distintos experimentos, los investigadores dejaron un frasco con 40 caramelos identificado con la insignia de “un laboratorio de investigación para niños”, aunque los participantes podían coger alguno. Durante 30 segundos permanecían a solas en la sala antes de pasar a otra fase del estudio. Después, les preguntaban cuántos habían cogido.

Los participantes de clase alta cogieron, de media, 1,17 caramelos frente a 0,60 en la condición de clase baja. La medición de esta conducta no permitía extraer conclusiones definitivas, por lo que el estudio de Piff planteó otros escenarios. En un cruce de cuatro calles con una señal de STOP observaron quiénes eran más propensos a saltarse el turno de paso. El 12% de los conductores incurrieron en esta conducta y quienes conducían coches más caros la repetían con mayor frecuencia. Un resultado similar se observó al analizar quiénes cedían el paso.

¿Influye la clase social en la ética de las personas?

El resto de los experimentos consistió en cuestionarios destinados a medir la predisposición de los participantes a aprovecharse de otras personas, ocultar información u obtener ventajas, como mayores ingresos económicos. Tras completar las siete pruebas, el estudio liderado por Piff concluyó: “Los individuos de clase alta se comportan de manera menos ética que los de clase baja. Las tendencias poco éticas de los individuos de clase alta se explican, en parte, por sus actitudes más favorables hacia la codicia”.

El estudio, original e inédito, fue revolucionario en 2012 y hace unos días recibió el Premio Ig Nobel de Economía 2026, un reconocimiento a trabajos académicos que “primero hacen reír y después, pensar” (Higher social class predicts increased unethical behavior).

Los resultados no estuvieron exentos de polémica. El investigador de la Universidad del Sur de Dinamarca Gregory Francis publicó una carta en la que argumentaba que el estudio presentaba un sesgo de publicación y que la probabilidad de que los hallazgos fueran significativos era del 2%.

Nuevos estudios abren el interrogante 

La investigación sobre comportamientos según la clase social ha continuado. En 2025, un metaanálisis liderado por Junhui Wu estudió 471 investigaciones con más de dos millones de participantes para analizar la actitud prosocial; es decir, conductas como donar, cooperar, compartir o realizar actividades benéficas. En este caso, quienes mostraron ser “mejores personas” fueron los integrantes de la clase alta. Los autores hablaron de la “perspectiva de los recursos”, una idea que sostiene que disponer de más recursos, ya sean materiales o de tiempo, reduce el coste de ayudar a los demás.

Conociendo las diferentes posturas sobre la relación entre ética y clase social, quien quiso aportar nuevas evidencias al debate fue, en 2023, la investigadora Minah Jung, de New York University, que diseñó una réplica del estudio de Piff. Su mensaje fue concluyente: “A diferencia de los hallazgos originales, no encontramos evidencia de una relación positiva entre el nivel socioeconómico y el comportamiento poco ético o egoísta en los dos estudios de réplica de campo”.

La búsqueda de evidencias, especialmente en ciencias sociales, rara vez resulta concluyente a partir de un único estudio. Casi quince años después, la línea de investigación que abrió Piff sigue siendo objeto de debate, pero invita a reflexionar sobre esta relación, tal como plantean los Ig Nobel 2026. Mientras tanto, lo único seguro es que, frente a un frasco de caramelos, es mejor no quitárselos a los niños.

© iStock

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Ismael Galancho: “Mucha gente solo cuenta como proteína a la carne, el pescado y los huevos”

En las redes sociales se habla de proteínas y en el supermercado cada vez hay más “alimentos proteicos”. De pronto, parecería que todo debe tener proteína. Esa preocupación también la observan los profesionales. Ismael Galancho, nutricionista especializado en deporte y salud, quiso desmontar esa idea desde el punto de la ciencia, pero con un enfoque práctico. Así lo cuenta en su nuevo libro “Alto en proteína”.

El dietista se ha convertido en una voz escuchada en redes sociales y trabajó -o aún lo hace- con pacientes conocidos como el futbolista Lionel Messi, el streamer Ibai Llanos y el jugador de pádel Momo González. En los días de presentación de su nuevo libro, conversa con National Geographic España.

Pregunta. ¿Qué está pasando con las proteínas?

Respuesta. La industria alimentaria no es ajena a las modas y quiere aprovecharse de ello. Si ahora todo el mundo habla de proteínas, pues van a “meterle” proteína a todos sus productos. Lo han convertido en un sello de venta cuando en países desarrollados casi toda la población llega a la cantidad de proteína necesaria con su dieta tradicional. Entonces pagar más por consumir una cosa que ya consumes de sobra no tiene mucho sentido.

P. En redes sociales muchos gurús afirman que cuantas más proteínas, mejor…

R. Consumir más proteína de la que necesitas no tiene mucho sentido. Si tú tienes un cubo lleno de agua, por más que eches más agua no se va a llenar más porque no puede. Es más, hay un punto en el que empieza a jugar en contra porque si consumes mucho dejarás de consumir otros alimentos que sí necesitas.

P. ¿Tan fácil es llegar a la proteína diaria necesaria?

R. Depende del contexto. Los alimentos ricos en proteína son carnes de ave, pescado blanco o azul, lácteos desgrasados, lácteos fermentados como yogures naturales y proteínas vegetales. Con esto casi seguro llegas a la proteína necesaria diaria que es lo más importante. Después está la distribución durante el día que sería sacarse un 10 sobre 10 en vez de un 9.

P. ¿Cuál es el cálculo para saber si una persona llega a la cantidad necesaria?

R. Si tú pesas 70 kilos, con 70 gramos de proteína al día estará bien, salvo que seas un deportista de élite o quieras ganar mucha masa muscular. Esto equivale a tres filetes grandes de pollo. Pero en tu día tienes otras fuentes de proteína (arroz, patatas, avena, cereales, legumbres). El problema es que mucha gente solo cuenta como proteína a la carne, el pescado y los huevos. En mi libro cuento el caso de un deportista que sin comer ningún alimento proteico llegaba a la cantidad de proteína necesaria.

P. ¿Qué pasa con lo que se pierde al entrenar?

R. Cuando eres deportista, si quieres ganar músculo o perder grasa hay que aumentar la ingesta de proteína. Eso es cierto. Pero de ahí se ha extrapolado a que cuanta más proteína, mejor. Y ese es el error porque esto es como una campana gaussiana. Elevar la dieta proteica es interesante para deportistas, personas que quieren ganar músculo, personas que quieren perder grasa, mujeres embarazadas, niños en crecimiento, mujeres en menopausia o mujeres en lactancia. Pero en vez de un gramo por kilo, como te había dicho antes, hay que duplicarlo como mucho. Hay estudios que ven que con 1,2 gramos por kilo ya es suficiente.

P. ¿En qué ha cambiado de la evidencia científica sobre la nutrición?

R. El 70 u 80% de las recomendaciones son las mismas que hace 15 o 20 años, pero hay tantos gurús que parece que ha evolucionado. Yo siempre digo que nuestras abuelas sabían más de nutrición que lo que escuchamos hoy. A lo mejor sí ha cambiado lo que se pensaba de la proteína vegetal, que ahora sabemos que es muy importante. O que la carne roja se debe consumir puntualmente.

P. ¿Y respecto a los carbohidratos?

R. Muchas personas piensan que son los responsables de que engordemos o que nos hacen enfermar. Algunos dicen que la patata y la pasta son veneno. Pero no. Simplemente se debe consumir en relación con la actividad física que se haga.

P. Hay más conciencia de nutrición, pero ¿también circula más desinformación?

R. Es la paradoja de la sobreinformación. Todo el mundo cree que sabe de fútbol, política y nutrición. Llevo años dedicándome a la nutrición y estoy en redes sociales desde 2012, pero jamás he visto tanta desinformación como ahora.

P. ¿Cuál es la desinformación más instalada?

R. Ahora está de moda decir que el agua deshidrata y que sí o sí debes debes beber con electrolitos. Esto me da vergüenza hasta mencionarlo. También hay gente que dice que la fruta es mala porque tiene azúcares. Eso es aberrante.

P. ¿Qué se puede aprender de la nutrición de Messi?

R. Cada deportista tiene sus condiciones. No puedo contar mucho, pero una de las cosas que hicimos fue intentar reducir la proteína animal y aumentar la proteína vegetariana. Él siempre ha tenido un compromiso muy alto y sigue muy bien los parámetros. Evaluamos un montón de marcadores con analíticas completas y pusimos todo en su sitio para, por ejemplo, garantizar que llegase al Mundial de la mejor manera posible. Cuando hablo de parámetros me refiero a que si la ferritina tiene que estar entre 200 y 300, nosotros buscábamos que estuviera en 250 para optimizarlo al máximo. Su compromiso durante estos cuatro años ha sido altísimo.

P. ¿Qué pasa con la proteína y el sobrepeso?

R. Cuando más proteína hay que consumir es cuando buscas perder peso porque necesitas generar un déficit calórico que se reducirá de carbohidratos y grasas para, entre otras cosas, mantener la masa muscular. Por eso también es importante el entrenamiento de fuerza.

© PRH

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25 ganadores de la medalla Fields cuestionan el papel de la IA

25 ganadores de la medalla Fields han firmado una contundente declaración sobre los riesgos de la inteligencia artificial en las matemáticas, advirtiendo de una amenaza que podría extenderse mucho más allá de su disciplina: producir resultados cada vez más rápido no significa necesariamente comprender mejor el mundo.

La advertencia llega en un momento extraordinario. Las capacidades matemáticas de los grandes modelos de lenguaje han aumentado hasta permitirles enfrentarse a problemas de investigación de enorme dificultad. OpenAI, por ejemplo, anunció el 8 de septiembre de 2026 una solución al problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio. La compañía asegura que alrededor de 10.000 agentes de IA trabajaron durante unas 88 horas hasta obtener el resultado, posteriormente formalizado y verificado con Lean.

Pero detrás del vértigo de estos avances hay una pregunta mucho más inquietante. ¿Qué ocurre si una máquina puede llegar hasta la respuesta mientras destruye, o vuelve innecesario, el camino intelectual que permitía a los humanos descubrirla? Para algunos de los matemáticos más prestigiosos del planeta, ese dilema ya no pertenece al futuro.

25 medallistas Fields y una advertencia extraordinaria

La declaración, titulada A Severe Misalignment of AI in Mathematics, reúne las firmas de 25 ganadores de la medalla Fields, considerada la distinción más prestigiosa de las matemáticas y frecuentemente comparada, aunque con importantes diferencias, con un Nobel de la disciplina.

Entre ellos aparecen nombres extraordinariamente influyentes: Terence Tao, Artur Avila, Manjul Bhargava, Pierre Deligne, Peter Scholze, Maryna Viazovska, Cédric Villani, June Huh, James Maynard o Maxim Kontsevich. Su diagnóstico es inequívoco: los objetivos actuales de las compañías de IA y los de la comunidad matemática se encuentran “severamente desalineados”.

La declaración de los matemáticos no sostiene que la inteligencia artificial sea intrínsecamente perjudicial para la ciencia. El problema es más sutil. Durante generaciones, los grandes enigmas matemáticos han funcionado como faros: resolverlos importaba, pero no únicamente por disponer finalmente de una respuesta.

Un problema célebre obliga a inventar herramientas, desarrollar métodos, conectar ideas y abrir territorios desconocidos. La solución es importante precisamente porque el camino hasta ella puede transformar nuestra manera de pensar. Después llega otro proceso lento: conferencias, discusiones entre investigadores, demostraciones más sencillas, correcciones y finalmente libros capaces de transmitir aquellas ideas a las generaciones siguientes.

Pero hay un detalle que inquieta especialmente a los firmantes: la IA puede alterar radicalmente esa secuencia. Si miles de agentes artificiales pueden lanzarse simultáneamente contra una cuestión matemática y generar resultados a una velocidad imposible para cualquier comunidad humana, los problemas pueden dejar de actuar como terreno de exploración intelectual para convertirse en una especie de gigantesco banco de pruebas tecnológico.

Los autores utilizan una imagen particularmente poderosa: la producción masiva y cada vez más rápida de afirmaciones de “verdadero/falso” podría destruir terreno fértil en lugar de hacer brotar nuevas ideas.

Resolver Navier-Stokes en 88 horas cambia las reglas

El episodio que permite comprender la magnitud del cambio es Navier-Stokes. Estas ecuaciones describen el comportamiento de los fluidos y tienen aplicaciones que abarcan desde la meteorología hasta la aerodinámica o el estudio del flujo sanguíneo. Una cuestión fundamental permanecía abierta desde hacía alrededor de 90 años: determinar si determinadas soluciones inicialmente suaves podían desarrollar singularidades en un tiempo finito.

OpenAI afirma haber demostrado que esa singularidad puede producirse. Para atacar el problema, la empresa desplegó del orden de 10.000 agentes concurrentes, que intercambiaron millones de mensajes y consumieron aproximadamente 130.000 millones de tokens de salida durante el trabajo dedicado a Navier-Stokes. La solución apareció unas 88 horas después del inicio del experimento.

La magnitud computacional resulta difícil de imaginar. Es como condensar una multitud de investigadores artificiales dentro de un laboratorio que nunca duerme, capaces de explorar, descartar y combinar caminos matemáticos a una velocidad radicalmente distinta de la humana.

El resultado podría representar un hito histórico. Nature informó de que sería la primera ocasión en que un ordenador resuelve un gran problema matemático abierto de esta categoría, aunque la demostración debe atravesar el escrutinio correspondiente de la comunidad matemática. Sin embargo, la carrera también ha abierto una controversia sobre cómo reconocer las ideas humanas que hacen posibles esos saltos automáticos.

La Sociedad Matemática Europea ha señalado que el resultado no ha aparecido en un vacío intelectual, sino que sigue una estrategia estrechamente relacionada con trabajos de Diego Córdoba, Luis Martínez-Zoroa y Fan Zheng. Y el propio desarrollo del caso ha provocado discusiones acerca de investigaciones concurrentes, trabajos todavía no publicados y el reconocimiento adecuado de contribuciones previas.

Precisamente ahí aparece uno de los temores centrales de los 25 medallistas Fields. Cuando la velocidad de producción supera a la velocidad con la que los humanos pueden leer, verificar, contextualizar y atribuir una idea, el sistema tradicional de reconocimiento científico comienza a sufrir tensiones.

La declaración denuncia que algunas soluciones obtenidas con IA pueden anunciarse precipitadamente, antes de disponer de tiempo suficiente para elaborar una exposición adecuada, aislar las ideas realmente novedosas o reconocer todos los trabajos anteriores relevantes. Y entonces la pregunta deja de ser únicamente quién resolvió primero una ecuación. Pasa a ser quién es realmente el autor de una idea.

© Mac Arthur Fundation

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La Primera y Segunda Guerra Mundial siguen cobrándose víctimas

La profesora de geofísica marina Katrine Juul Andresen jamás se imaginó dirigiendo a un grupo de buzos militares de la marina de Dinamarca. Y, sin embargo, allí estaba, explicando exactamente lo que esperaba de esta misión. Normalmente sería ella la que se enfundaría en un traje seco y se ataviaría con todos los dispositivos necesarios para sumergirse en las frías profundidades del Mar del Norte. Pero hoy no. El buceo recreativo está estrictamente prohibido en los alrededores del pecio del submarino alemán UC-30.

“Tras recibir instrucciones, [los buzos militares] se sumergieron y recogieron muestras de sedimentos, de agua y de fauna marina en distintos puntos del pecio y del lecho marino circundante”, explica Andresen. “También grabaron vídeos y tomaron fotografías, que posteriormente utilizamos para evaluar la exposición de las minas y el estado del pecio”. Porque sí, el riesgo de explosión es real, en el momento en el que el submarino se hundió portaba en su interior 18 minas y 6 torpedos. Por ello no conviene que se acerquen buzos civiles y agiten las aguas más de lo necesario.

Aunque tras más de un siglo sumergido, la corrosión ha hecho mella en el duro metal en gran parte de este armamento, lo que ha causado que el material explosivo se esté filtrando lentamente en los océanos. En parte, esto es una buena noticia, ya que reduce el riesgo de explosión, pero supone un problema con un impacto a largo plazo: La contaminación marina.

Para medir con precisión los niveles de contaminación se toparon con un problema, ya que necesitaban filtrar durante varios meses miles de litros de agua y observar los daños en vida marina circundante. La respuesta ante dicha tesitura no vino de parte de una máquina, sino del mejillón común, ya que gracias a su alimentación por filtración y a que se trata de un ser vivo, podrían obtener ambos datos con un único animal y sin un gran coste económico.

Por ello, prepararon 50 cajas de cría de mejillón y las colocaron en distintos lugares del pecio del UC-30 con la idea de recuperarlos varios meses después. Además, también realizaron estas mismas siembras en otros pecios de otros dos buques hundidos conocidos como KW-58 y SMS MAINZ. Con esto, esperaban obtener los suficientes datos para comprender cómo podía afectar la presencia de explosivos a la vida marina.

Explosivos en la vida marina

Los resultados de los análisis son claros, explica la Dra. Andresen. “Hemos encontrado rastros de TNT en la fauna silvestre, el lecho marino y la columna de agua. Sin duda, el pecio del UC-30 es una fuente de contaminación”. Pero la pregunta es, cuánto afecta esta contaminación a la fauna marina y cuánto se expande por el medio. “Probablemente se trate de una fuente de contaminación relativamente localizada, pero la situación empeorará a medida que el pecio siga deteriorándose y quede al descubierto una mayor cantidad del material explosivo que contienen las minas”, afirma Andresen.

En el KW58, los resultados fueron similares, ya que los mejillones mostraban un crecimiento anómalo y una mayor presencia de moléculas relacionadas con el estrés celular. Además, apenas tenían enzimas con las que limpiar las toxinas, algo que, apuntan, puede que se deba a que se les habían agotado. En cambio, en el SMS MAINZ no se detectó presencia de TNT, y los mejillones crecían completamente sanos.

Este problema no es único de los pecios del UC-30 y el KW58, ni mucho menos. Según un documento previo elaborado por la propia Katrine, en 2024 se podían contabilizar 10,127 barcos hundidos en las aguas danesas. Alrededor del 15 % de dichos pecios datan de los periodos de las Guerras Mundiales y, por tanto, es de esperar que portasen armamento que podría estar causando los mismos problemas que en los alrededores del submarino y el patrullero alemanes.

Entre esos pecios se encuentran los de la batalla de Jutlandia, la última gran confrontación entre dos naciones en la que han participado cientos de barcos de guerra. Durante las 4 horas en las que llovieron proyectiles, más de 100.000 toneladas de material bélico, entre los que se incluyen 25 buques, acabaron en las profundidades del océano, y 10.000 marineros perdieron la vida. Con el hundimiento de los grandes navíos, también se sumergieron cientos de miles de proyectiles sin detonar, que ahora pueden estar contaminando los fondos en los que reposan los restos de la batalla.

Por otro lado, además de barcos, indica la Dra. Andresen, durante la Primera Guerra Mundial también se desplegaron alrededor de 190.000 minas. Una de ellas, presumiblemente de la Marina Real británica, provocó el hundimiento del UC-30, y otras tantas impactaron contra otros buques. Pero muchas de estas minas sólo quedaron en el océano, esperando un encuentro fortuito, hasta que se desgastaron y acabaron hundiéndose en las profundidades.

La idea de aquel documento era una llamada de acción para la Agencia de Protección Medioambiental Danesa, ya que todo apunta que se podrían requerir medidas concretas de descontaminación. “No tengo constancia de si la agencia ha seguido trabajando en este asunto desde que se publicó el informe en 2024”, indica Andresen. “Mientras tanto, las investigaciones indican que los pecios y el armamento constituyen una fuente de contaminación para el medio marino local”.

No hay forma sencilla de limpiar los océanos

“Los alemanes están más avanzados en este tema que nosotros en Dinamarca”, continúa Andresen. “A veces recuperan explosivos de los pecios y los neutralizan, pero hacerlo resulta muy costoso”. Por ello, según explica, han destinado partidas enormes para tratar de identificar, recoger y neutralizar algunos de los pecios más peligrosos. Entre ellos, se encuentran varios lugares en los que las fuerzas aliadas arrojaron miles de toneladas de munición para evitar que cayeran en las manos equivocadas.

El problema es que no es tan sencillo como llegar al lugar, detonarlo y dejar que la naturaleza siga su curso. Estas detonaciones subacuáticas podrían dispersar la contaminación y agravar el problema. “Depende de la zona en la que se encuentren los restos del naufragio y las municiones. Las corrientes y la morfología del lecho marino desempeñan un papel fundamental”, afirma Katrine.

De hecho, por este mismo motivo no todos los pecios contaminan por igual. Algunos de ellos están parcial o completamente enterrados bajo la arena, lo que contiene la contaminación. Por ello, la clave de estas medidas es la identificación de los pecios más contaminantes y buscar la solución más adecuada para cada caso.

Y de eso mismo se encargan en el programa REMARCO, financiado por la Unión Europea, donde han logrado diseñar robots que son capaces de desplazarse por el fondo marino, tomar muestras de munición, y neutralizarla. Pero todavía queda mucho trabajo por delante, concluye la Dra. Andresen: “Estamos intentando encontrar las soluciones más respetuosas para este problema, ya que, lamentablemente, no hay una forma fácil de solucionarlo”.

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¿Bailar pegados?

No se trata de una coreografía entre osos polares, sino en un enfrentamiento que se prolongó durante varios minutos ante la mirada Jonathan Hayward, fotógrafo de vida salvaje, en la provincia canadiense de Manitoba. Erguidos sobre sus patas traseras, los combates entre machos son una forma de medir sus fuerzas y ejercer la dominancia. Pueden pesar más de 600 kilos. En la foto están a la espera de que se vuelva a congelar la bahía de Hudson tras el verano, para desplazarse sobre el hielo marino y cazar su principal alimento: las focas.

© Cordon Press

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Las pruebas nucleares de la Guerra Fría revelaron una anomalía de 700 km en el núcleo de la Tierra

Seísmos provocados por antiguas detenciones militares han revelado un fenómeno inédito a miles de kilómetros bajo la superficie terrestre. Los datos recopilados durante décadas de ensayos atómicos subterráneos permitieron identificar una gigantesca fluctuación en la estructura interna del planeta. Este sorprendente hallazgo, detallado por la geofísica Ying Zhou en la revista Journal of Geophysical Research, muestra variaciones dinámicas dentro del núcleo externo de la Tierra que desafían los modelos geológicos tradicionales sostenidos hasta el presente.

La investigación analizó minuciosamente las ondas acústicas generadas por explosiones atómicas en el atolón de Mururoa entre 1977 y 1995. Dichas vibraciones atravesaron las profundidades continentales hasta ser detectadas en una estación receptora situada en Kazajistán. Al proceder de un punto geográfico prácticamente idéntico, los pulsos mecánicos recorrieron trayectorias idénticas a través del globo. Esta precisión instrumental funcionó como una serie de capturas fotográficas repetidas sobre la evolución del interior terrestre a lo largo del tiempo.

Los registros mostraron cambios significativos en los tiempos de tránsito a través de la masa fluida interior. Las ondas aceleraron hasta 0,1 segundos entre 1982 y 1983, incrementando su velocidad a 0,15 segundos entre 1988 y 1990. Sin embargo, para el año 1995 el trayecto se volvió entre 0,15 y 0,2 segundos más lento. Estos desfases temporales confirman la existencia de componentes heterogéneos en constante desplazamiento dentro de esa capa metálica.

Para aislar este trayecto, la científica descubrió un tipo inédito de pulso sísmico denominado PKrKP, el cual rebota en mitad del sector líquido. La comparación directa de estas señales con las ondas tipo PP, que viajan exclusivamente por el manto superior, permitió examinar un total de 112 pares de explosiones controladas. Las detonaciones de cada pareja ocurrieron a distancias inferiores a 0,05 grados, garantizando una exactitud analítica sin precedentes hasta la fecha.

Estructura del núcleo terrestre

El estudio determina que una enorme perturbación física de gran escala explicaría las desviaciones detectadas en los tiempos de viaje. La investigadora plantea la presencia de una vasta masa flotante con una extensión lateral superior a 700 km y un espesor cercano a 100 km en el Pacífico sur de baja latitud. Este bloque atípico respondería a material sólido en suspensión navegando activamente dentro del fluido exterior, alterando la homogeneidad que la ciencia daba por sentada.

Esta densa mezcla de materiales incandescentes en continuo movimiento sugiere que el sector externo no es un simple océano de metal fundido. La dinámica descrita demuestra la existencia de procesos de mezcla extremadamente vigorosos que suceden en plazos de tiempo muy breves. El desplazamiento continuo de estas anomalías internas resulta fundamental para comprender los cambios que afectan a la dinámica profunda del planeta.

Comprender estas fluctuaciones resulta clave para la geofísica actual, puesto que estas masas en movimiento influyen directamente en la generación del campo magnético terrestre. Investigaciones previas desarrolladas en la University of Southern California ya habían sugerido que las deformaciones en la capa interna líquida podían alterar la morfología del núcleo profundo. Por consiguiente, cualquier alteración en el flujo metálico repercute directamente en el escudo protector que envuelve el planeta.

El empleo de detonaciones militares ha ofrecido una fuente de datos mucho más precisa que los terremotos naturales tradicionales. Los seísmos convencionales presentan incertidumbres sobre su localización exacta que dificultan la obtención de lecturas limpias en periodos prolongados. Mediante estas explosiones del pasado, la comunidad científica ha logrado escuchar los mecanismos más recónditos de la Tierra para desentrañar los enigmas ocultos bajo la corteza.

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La ciudad europea que vio nacer a un genio de la astronomía

Da igual que Torun tenga la mayor concentración de arquitectura gótica de toda Polonia o que la ciudad sea Patrimonio de la Humanidad. No importa que la distribución de la plaza Mayor y de las calles del casco histórico no hayan cambiado en siete siglos o que sea la cuna de Nicolás Copérnico. Nos cuesta poner a Torun en el mapa.

Torun es una pequeña ciudad emplazada sobre la orilla del Vístula. Su origen hay que buscarlo en un puesto de avanzada de los caballeros teutónicos, pero el gran desarrollo arquitectónico llegó a partir de su entrada en la Liga Hanseática, hecho que dejó las calles de Torun sembradas de gótico. Desde el mirador de la torre del ayuntamiento nos podemos hacer una idea de la composición del casco histórico, de estructura medieval. El propio hall de entrada del edificio es un magnífico ejemplo de la arquitectura de esa época.

En la plaza de la Ciudad Vieja tenemos la primera referencia a Nicolás Copérnico, el autor de la teoría heliocéntrica del Sistema Solar, refrendando la primera idea concebida por Aristarco de Samos. Su obra De revolutionibus orbium coelestium, publicada póstumamente, puso patas arriba la ideología religiosa imperante. Una estatua le rinde homenaje en la plaza, con una inscripción en el pedestal que dice: Nicolaus Copernicus Thorunensis Terrae Motor Solis Caelique Stator, que traducimos como Nicolás Copérnico de Torun, que puso en movimiento la Tierra y detuvo el Sol y los cielos. No es la única referencia al astrónomo, la Universidad de Torun y el planetario más avanzado tecnológicamente de Polonia llevan su nombre.

Sin salir de la propia plaza de la Ciudad Vieja nos encontramos con el espectacular edificio de la Corte de Arturo y con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que alberga un impresionante órgano barroco en su interior. Los mejores y más emblemáticos edificios de Torun están a espaldas del ayuntamiento, como la Casa bajo la Estrella, con la fachada decorada con ricos estucos. Esta casa barroca y el palacio Dambski, son dos de los mejores ejemplos de esa arquitectura en Europa.

La Catedral Basílica de San Juan Bautista y San Juan Evangelista está construida en ladrillo rojo y es una de las tres iglesias góticas de Torun. La pila bautismal es del siglo XIII, anterior a Copérnico, por lo podemos suponer que fue bautizado allí. También hay un epitafio del siglo XVI dedicado a él. Saliendo un poco del centro, visitamos la que dicen que es la casa natal de Copérnico, convertida en un interesante museo donde podemos ver los aspectos más destacados de su vida y una colección de instrumentos astronómicos de la época. Paseando por las estancias de la casa nos podemos hacer una idea de cómo era el día a día de una familia de la época.

En esa zona de la ciudad también está la Torre Inclinada, caída por el desplazamiento de una tierra de componente arcilloso, pero que la leyenda cuenta que fue levantada así por un caballero de la Orden Teutónica que se enamoró de una mujer: era la manera de simbolizar el desvío del recto y estricto camino de la orden religiosa.

La ciudad está iluminada de manera muy acertada, es un verdadero placer pasear hasta las ruinas del castillo de la Orden Teutónica y las antiguas murallas al caer la tarde y, sobre todo, pasear por la orilla del Vístula para cruzar alguno de los puentes y ver la cara de postal de Torun al caer la noche. Mucho mejor si es comiendo un trozo del típico pan de jengibre que inunda con su perfume las calles de la ciudad antigua.

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Chaysavanh Manichanh: "En el interior de España tienen con un mejor microbioma"

La microbiota se conoce informalmente como el punto de contacto entre el cerebro y nuestro intestino. La investigación científica sobre su influencia en nuestra salud se ha iniciado a partir del siglo XXI y aunque queda mucho por saber, los expertos ya tienen en claro algunas conclusiones.

Una de ellas es que el estilo de vida y, principalmente, la alimentación son factores clave en las bacterias intestinales. Los científicos no saben hasta qué punto: hay estudios en curso sobre su vinculación con el cáncer y otros con enfermedades mentales como la depresión. En lo que seguro influye es en la inflamación intestinal. Con más de veinte años de trayectoria, Chaysavanh Manichanh es doctora en Bioquímica y Microbiología y jefa del grupo de Investigación en Microbioma del Hospital Vall d'Hebron Institut de Recerca, en Barcelona. En conversación con National Geographic España, lo cuenta:

“Estamos intentando profundizar la relación mecánica entre la microbiota y la enfermedad. Eso todavía cuesta mucho”, dice. Uno de los hallazgos es que los pacientes con la enfermedad inflamatoria intestinal tienen una menor calidad de dieta, lo que se traduce en menor diversidad de bacterias en la microbiota. Esto puede aumentar con una dieta rica en fibra, fruta, verduras y nueces y disminuir con mayor consumo de comidas procesadas o bebidas azucaradas. 

"Sin embargo, no solo depende de la dieta. Es multifactorial", aclara Manichanh. En otros de los estudios que lideró, recolectaron 2.000 perfiles de dieta y muestras de heces para analizar la microbiota intestinal y establecer el vínculo con el lugar de residencia. Alíl ídentificaron que en las zonas del interior de España las personas tenían un patrón de dieta más sana, sobre todo con un mayor consumo de legumbres. Esto tienen beneficios para la salud porque son ricas en nutrientes y compuestos como proteínas, fibra, vitaminas y minerales.

También observaron que las personas de edad más avanzada tenían una mejor dieta (más consumo de pan integral, nueces y frutas, entre otros) y que las mujeres, mejor que los hombres, quienes son más propensos a consumir comidas preparadas y bebidas alcohólicas. 

El antecedente al estudio era uno publicado en Nature por Adriel Latorre-Pérez, que había tomado 530 muestras de heces de voluntarios para evaluar el comportamiento de poblaciones adultas sanas. Los resultados ya habían indicado que en Navarra y La Rioja presentaron la mayor riqueza microbiana media y en las Islas Baleares, el más bajo:

“A nivel poblacional no se ha comparado la microbiota de España con otros países, pero sí se ha visto que en el interior tienen índices de una dieta más saludable que en las costas. La tendencia es a comer más sano y tradicional. No está muy claro por qué, pero se puede imaginar que es porque comen más legumbres y tienen cercanía al acceso de alimentos. También hemos visto que las chicas tienen índices más altos que los hombres y los estudios enseñan que en las zonas rurales siguen dietas más saludables que en las ciudades”, amplía Manichanh.

En general, admite la doctora, los alimentos saludables para la microbiota son los que el sentido común indica. Además de las bebidas azucaradas, menciona al chocolate y carbohidratos fáciles como pasta o pizza entre los negativos; mientras que la reducción de la inflamación destaca especialmente al tomate y al brócoli. Como excepción, diferentes estudios han identificado que el café -muchas veces relacionado con un impacto negativo en la salud- beneficia a la microbiota. Lo que también han comprobado es que los cambios en la dieta pueden tener un impacto directo:

“La microbiota es muy resiliente. Si un vegetariano vuelve a comer carne, cambiará su estado. Son como los antibióticos: cuando dejas de tomarlos, la microbiota ya ha sido afectado entonces puedes dejarlos. Esto quiere decir que a través de la dieta se podría intentar evitar enfermedades”, dice Manichanh.

Entre los diferentes investigadores a nivel mundial de microbiota actualmente trabajan en agrupar los datos para cohortes poblacionales de hasta 100.000 personas. De esta manera, podrían reducir la variabilidad individual y acceder a resultados más concluyentes. En ese aspecto, se estima que el uso de la inteligencia artificial sea un aliado clave en la gestión de grandes volúmenes de datos. Para la jefa de investigación del Hospital Vall d’Hebron, el próximo desafío será incorporarlo en los estudios médicos de todos los días:

“Todavía necesitamos pasar el análisis de la microbiota a la rutina del hospital. Eso todavía no se ha hecho y podría ayudar al diagnóstico. Nosotros hemos  colaborado con clínicos que hacen trasplantes de órganos para evaluar el estado de los pacientes tras un trasplante, el estado de infección y han utilizado nuestro método, que es más rápido. Pero todavía falta para cambiar el chip del sistema y que los análisis de rutina lo acepten”.

© VHIR

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