Estos pájaros decoran sus "casas" con basura para conquistar a las hembras
La selección sexual servía a Darwin para explicar los rasgos más vistosos de los machos de alguans especies, como puede ser el canto, los colores vivos o la cornamenta. Características que servían para indicar a las hembras que eran ellos, y no otros, los más adecuados para garantizar el éxito de la progenie.
Es el caso de los pájaros pergoleros, su éxito no depende tanto del canto o de sus atributos, sino de su competencia en artes decorativas. A diferencia de otras aves, los machos de esta especie no ayudan a las hembras a construir el nido, ni a incubar los huevos ni a criar a los pollos. Solo les aportan sus genes. Por eso ellas son extraordinariamente exigentes a la hora de seleccionar a su pareja.
Sin embargo, en su caso, atraer a las hembras no implica solo tener un plumaje colorido o emitir un canto espectacular. La mayoría de las especies de pergolero construyen unas estructuras que recuerdan una glorieta o un cenador, unas estructuras equipadas con una plataforma artísticamente decorada. Y si quieren tener éxito, están obligados a que sean las mejores del vecindario.
El biólogo evolutivo Jared Diamond dijo en su día que estos pájaros son “las aves más curiosamente humanas” que existen. Razón no le falta, pues son capaces de construir unas chamizas diganas del mejor decorador de exteriores: algunas de ellas con arreglos artísticos de último diseño construidos con flores, hojas, setas… o cualquier objeto que caiga en su pico: ya puede ser un ganchillo sujeta papeles, una bolsa de patatas fritas... y hasta un billete de 50 dólares.
Todo vale para agasajar a la hembra, y cuanto más brillante, mejor. No importa que no se trate de objetos naturales, sino que sean restos de basura desechados por una especie llamada Homo sapiens que ha expandido sus entornos urbanos e alterado el espacio natural… para algunos machos de pájaro perolero, no hay mal que por bien no venga.
Así lo han determinado unos investigadores de la Universidad de Exeter que ha estudiado las preferencias de estas aves en varias localizaciones del norte de Qeensland, en Australia, durante la temporada de reproducción de 2023.

Descubrieron que la urbanización de esta región costera está modificando el comportamiento reproductivo de estas aves tan peculiares, especialmente en lo relativo al diseño de sus cabañas. Los machos que viven cerca de los entornos urbanos están construyendo unas glorietas más grandes, con decoraciones más vistosas y de mayor variación cromática que sus congéneres rurales, principalmente porque utilizan materiales antropogénicos, como vidrio, plástico o alambre.
Esta fue la principal conclusión después de analizar repartidas entre un establecimiento urbano (Townsville City) y un asentamiento rural: la estación ganadera de Dreghorn, ambos en Queensland, durante la temporada de reproducción de 2023.
Desde unas esposas hasta un billete de 50 dólares
“¡Me sorprendió mucho lo ingeniosas que pueden ser las aves a la hora de buscar elementos decorativos!”, explica a National Geographic España Caitlin Evans, coautora de este estudio, publicado en Royal Society. Uno de los objetos más sorprendentes que encontraron fue un billete de 50 dólares, o unas esposas que algún ave había recogido del vecindario. “Una señora me contó que tiene que mantener sus plantas en el interior, ya que, de lo contrario, los pájaros le roban los frutos de los árboles. Además, tiene que vigilar sus pinzas de la ropa, pues a los pergoleros les encanta robarlas como objetos de decoración.
cuanto más brillo, mejor
“Creo que este comportamiento se explica por la preferencia de los machos por los objetos brillantes, llamativos y variados, características presentes en los objetos fabricados por los humanos. Piezas, además, que no se degradan tan fácilmente como los materiales naturales, por lo que es posible que los machos prefieran recolectarlos, ya que así no tienen que gastar tanta energía en sustituir los adornos cuando empiezan a deteriorarse", dice la experta.

Lo interesante de la investigación es que no indica que las ave urbanas hubiesen cambiado sus preferencias a raíz de su mudanza desde entornos rurales, sino que parece que las aves rurales también prefieren este material de construcción y decoración, que puede parecerles más moderno, más atractivo para las hembras. Sin embargo, las aves situadas cerca de núcleos urbanos tienen mayor disponibilidad de suministros. Como si hubiera más ‘centros comerciales’ en los que adquirirlos.
¿qué impacto tiene este hábito en el éxito reproductivo de la especie?
Y ello nos lleva a una nueva pregunta ¿Tienen estas decoraciones más suntuosas alguna consecuencia en el éxito reproductivo? “Sospechamos que las hembras podrían preferir a los machos cuando estos exhiben estos objetos, basándonos en el entusiasmo que muestran estos por incluir estas piezas artificiales en su exhibición” asegura Evans, quien afirma asimismo que en la ampliación de esta investigación pretenden dilucidar si este cambio en el comportamiento podría tener alguna consecuencia en el éxito reproductivo de estas aves. “Será interesante estudiar la respuesta conductual de las hembras cuando los machos presenten estas decoraciones artificiales durante el cortejo”, concluye.
En resumen, estos resultados demuestran que la urbanización está transformando el cortejo del pájaro pergolero grande (Chlamydera nuchalis): los machos que residen en zonas urbanas están construyendo glorietas mucho más grandes y decoradas que sus vecinos rurales.
No es un cambio de preferencia, sino una consecuencia de un mayor acceso a los materiales de construcción. El estudio, sin embargo, plantea una pregunta aún por resolver: ¿son las hembras más receptivas a estas glorietas mejor decoradas? Todavía no lo sabemos, pero los científicos han concluido hasta qué punto la actividad humana puede modificar, aunque sea de un modo muy sutil, un concepto tan determinante en el mundo natural como es la selección sexual.

© Foto: Caitlin Evans
