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Un astrónomo de la Agencia Espacial revela cuál es el mejor lugar para ver el eclipse

Como no podía ser de otra manera, la Agencia Espacial Europea (ESA) será una de las organizaciones protagonistas durante el eclipse del 12 de agosto. Además de un evento gratuito, organizado con la Universidad de León y el Ayuntamiento, harán una retransmisión desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre (Teruel). Pedro García Lario, astrónomo de la ESA, participó en una sesión informativa y explicó los detalles necesarios desde la perspectiva de un experto:

“Observar un eclipse total no es solo una experiencia visual, también es sensorial: cuando se produce, baja la temperatura drásticamente y como consecuencia hay una brisa fantasmagórica que sentimos en nuestro cuerpo. No es extraño que a la gente se le pongan los pelos de punta e incluso hay personas que no pueden reprimir el llanto de la emoción que supone compartir una experiencia así. Debemos enfocar toda nuestra atención a sentir el eclipse y a ver lo que sucede a nuestro alrededor. Los pájaros dejan de cantar; las gallinas se van a su gallinero y las vacas, al establo. Pocos minutos después todo vuelve a la normalidad. Son 100 segundos que vamos a recordar para el resto de nuestra vida”, dijo García Lario.

El eclipse por España

En la Península Ibérica no ocurre un evento de estas características desde hace más de 120 años, pero también es inédito en la Europa continental en el siglo XXI: el último eclipse solar total visible ocurrió en 1999. Las fuentes oficiales estiman que se harán 10 millones de desplazamientos, destacando que el desafío de la movilidad será máximo porque en las dos ciudades más habitadas de España -Madrid y Barcelona- no será observable de manera total, lo que para García Lario es una diferencia significativa:

“En la zona de totalidad de eclipse prácticamente se hace de noche, mientras que en las zonas donde el disco solar queda al 1%, sigue siendo de día. Hay una iluminación diferente y más tenue, como si estuviera nublado, pero es de día. La fase de parcialidad comienza aproximadamente una hora antes y acaba una hora después. La duración de la totalidad es modesta: alrededor de 1 minuto y 50 segundos en el mejor de los casos”.

Como ya se ha mencionado, el astrónomo destacó la importancia de proteger la vista exclusivamente con gafas homologadas, pero quitárselas en el momento de la totalidad para disfrutar esos segundos de oscuridad. Según afirmó, tras los últimos eclipses, al día siguiente el término más buscado es ‘dolor de ojos’. El Instituto Geográfico Nacional cuenta con una herramienta para encontrar el detalle del horario y las características del eclipse en cada provincia. Lo que será igual en todas partes es su excepcionalidad:

Por qué el eclipse es un momento especial

“Este eclipse presenta características especiales por el hecho de que se produce muy cerca del del atardecer. Tenemos un desafío a la hora de encontrar el lugar de observación porque la altura del sol en el horizonte va a ser muy baja. Eso implica que no valen todos los sitios para la observación del eclipse. Es imprescindible comprobar que no haya ninguna barrera natural -árboles o una montaña- ni edificios en localidades habitadas. Requiere buscar bien el lugar adecuado y óptimo de observación”, recomendó García Lario.

También hizo un llamamiento a tomar el máximo de las medidas de seguridad considerando que el fenómeno será en plena canícula del mes de agosto, lo que implica “un riesgo extremo de incendios”, según detalló. Por último, describió tres claves que explican la relevancia del evento:

“Es una oportunidad para el desarrollo de vocaciones científicas: Ramón y Cajal despertó la suya como consecuencia del eclipse de 1860 cuando era jovencito. También para el astroturismo en la España despoblada, donde las condiciones excepcionales de nuestros cielos oscuros son únicas en el mundo; y, para el sentimiento de pertenencia al cosmos, ya que millones de personas estarán mirando al cielo simultáneamente, lo que nos habla de nuestra fragilidad y de nuestro del deseo de conocer y de explorar, que es inherente a la especie humana”, concluyó García Lario.

© iStock

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Cuidado con el bisonte

Un turista sufrió heridas graves tras ser atacado por un bisonte en el Parque Nacional de Yellowstone, que lo levantó más de tres metros. Este episodio indeseado es un recordatorio de que aunque los animales en estado salvaje se pueden visitar y habitualmente son pacíficos, no cambian su naturaleza. El bisonte americano es el mamífero terrestre más grande de Norteamérica, que puede pesar más de 900 kilos y correr hasta 50 km/h. Visitarlos en Yellowstone, donde está la mayor población, puede ser tan inolvidable como riesgoso.

© Cordon Press

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Los refugios climáticos españoles que se ‘exportan’ hasta Suecia

Durante el calor del verano, resulta fácil comprender que el impacto del cambio climático ya está entre nosotros y ha dejado de ser una amenaza lejana o futura. Lo que empieza a formar parte de la vida cotidiana no se vive de la misma manera en otras latitudes. Por eso, el caso español está sirviendo de inspiración a ciudades de todo el mundo en sus estrategias de adaptación, especialmente a través de los refugios climáticos.

Imagine Adaptation es un proyecto vinculado al BC3 Basque Centre for Climate Change que trabaja con distintas ciudades para guiarlas en la transformación urbana que exigen los desafíos de esta nueva era. En algunos lugares ya se están diseñando estos espacios refrigerados que en los últimos años se han multiplicado en España.

Refugios climáticos, de España al mundo

«Estamos trabajando con ciudades donde hace una década habría sido impensable. Bristol, en Reino Unido, está desarrollando una red de espacios comunitarios de refugio climático como parte del programa Keep Bristol Cool. También Malmö. No tienen experiencia, pero las proyecciones de los modelos climáticos indican que va a ocurrir y quieren estar preparados», explica Ana Terra-Amorim, investigadora posdoctoral en adaptación y justicia climática.

La apuesta por los refugios climáticos en ciudades poco acostumbradas a las altas temperaturas no es nueva. Londres y París, que este verano han sufrido graves olas de calor, son algunas de las que cuentan con iniciativas similares. El origen de estos espacios, explica Terra-Amorim, está en los cooling centers de California y en algunas ciudades de Canadá y Australia. Eran grandes instalaciones destinadas principalmente a personas sin hogar. El concepto surgió alrededor de 2019, pero cuando llegó a la Península Ibérica se implementó de una manera diferente:

«En España hay innovación y conciencia sobre el cambio climático, pero Barcelona fue la pionera de los refugios climáticos porque escuchó y aprendió de aquellas primeras experiencias de confort térmico. Consiguió una financiación importante de la Unión Europea y puso en marcha políticas corajudas», afirma Terra-Amorim.

La ciudad comenzó a adaptar bibliotecas, edificios públicos, museos, escuelas y parques para ofrecer zonas de descanso refrigeradas y gratuitas distribuidas por toda la ciudad, donde se puede beber agua e ir al baño. El objetivo es que cualquier persona tenga acceso a uno de estos espacios a menos de diez minutos a pie de su casa.

No todos disponen necesariamente de aire acondicionado. En la Escola Cervantes, en Ciutat Vella, la reforma consistió en elevar el techo unos 30 centímetros para favorecer la ventilación cruzada y crear el llamado «efecto chimenea», mediante el cual el aire caliente asciende y sale al exterior. Las soluciones basadas en arquitectura pasiva pueden resultar más sostenibles.

«Si no pueden ofrecer condiciones constructivas que permitan mantener una temperatura adecuada, los espacios que atienden a los grupos más vulnerables deberían tener prioridad para instalar aire acondicionado, porque es una cuestión de supervivencia. El refugio está pensado para quienes pasan por allí y sienten mucho calor, pero también para personas que están en sus casas y buscan un lugar más fresco o confortable», señala Terra-Amorim.

Cómo adaptar las ciudades al nuevo verano europeo

Los ejemplos son muy diversos: desde una persona que teletrabaja y decide hacerlo desde una biblioteca hasta quienes tienen que hacer la compra y optan por permanecer un rato más en el centro comercial. Uno de los grandes desafíos es medir el uso real de estos espacios. En España no existe una regulación específica, aunque sí recomendaciones elaboradas por la Red Española de Ciudades por el Clima, con el apoyo del Gobierno.

Barcelona cuenta con 401 refugios climáticos, seguida de Bilbao (131), Murcia (94), Málaga (93) y San Sebastián (89). Según un informe de Greenpeace publicado en el verano de 2025, solo 16 de las 52 capitales españolas disponen de una red pública. Para Terra-Amorim, es fundamental que formen parte de una red estratégicamente distribuida por los centros urbanos:

«Para que sean eficaces tienen que estar repartidos por toda la ciudad, cerca de donde la gente vive, trabaja y se desplaza. Por ejemplo, Madrid tiene tres o cuatro espacios culturales muy chulos, pero están concentrados en el centro».

Los diferentes casos de España han aportado otras claves a la hora de diseñar refugios climáticos, según Imagine Adaptation:

«Deben ofrecer confort térmico. No se trata simplemente de proporcionar un techo, sino también unas condiciones adecuadas de humedad, hidratación y una temperatura que no supere los 27 o 28 grados. La comunicación es esencial para que la gente los utilice y no debería exigirse ningún tipo de consumo. También es importante la formación del personal. Eso significa, por ejemplo, que la persona que trabaja en la recepción de una biblioteca asumirá una función adicional y debe estar preparada para ello. Y, aunque parezca una obviedad, es fundamental que estén abiertos. Muchos espacios cierran durante las horas más calurosas del día o durante el mes de agosto, y las ciudades deben adaptar sus horarios si quieren que funcionen como refugios climáticos».

Aunque el personal esté preparado, los refugios climáticos no están pensados para atender a personas que han sufrido un golpe de calor. En esos casos, lo necesario es llamar a los servicios de emergencia. Desde el comienzo del verano de 2026 ya se han registrado más de 1.600 muertes atribuibles al exceso de calor en España, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria.

Terra-Amorim considera que se trata de la mayor amenaza climática a la que deben adaptarse las ciudades:

«La inundación causa un desastre muy visible, pero el calor pasa más despacio, es un silent killer (matador silencioso). Muchas veces el problema no lo provoca un único día de temperaturas extremas, sino el efecto acumulado de varios días consecutivos. Los refugios climáticos salvan vidas y son medidas sencillas, fáciles de implementar y relativamente baratas. Pero la transformación de las ciudades debe ser mucho más profunda».

© Ajuntament Barcelona

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Cómo disminuir los incendios forestales: tecnología, vigilancia y gestión forestal

Tras los tristemente históricos incendios del verano de 2025, la Comisión Europea ha desplegado un nuevo operativo con casi 800 bomberos, 22 aviones y cinco helicópteros por los puntos de alto riesgo en España. La vigilancia, coinciden los expertos, es una de las claves para disminuir el riesgo y detener algunos focos a tiempo. Sin embargo, para algunos organismos el esfuerzo de prevención es insuficiente en un territorio cada vez más vulnerable. La entrega de los siete aviones de extinción comprados hace unos años será en 2028. El desafío, por lo tanto, es reducir el daño en el corto plazo.

Hace unos días, Greenpeace presentó el informe “Grandes incendios forestales en España: qué ocurrió en 2025 y qué debe cambiar”. Tras sobrevolar la zona quemada en septiembre de 2025 y nueve meses después, han publicado sus conclusiones. Lo primero que han detectado es que el daño producido dejó una escasa o nula regeneración natural: observaron que el suelo negro tenía 20 centímetros de profundidad y que en algunas zonas seguía el olor a quemado. Una posible solución, sugieren, es la aplicación de moratorias a la caza y al sobrepastoreo en las zonas.

Medidas urgentes para la prevención de incendios

Aunque reconocen que la mayoría de las soluciones requieren políticas de largo plazo, también recomiendan medidas urgentes. Para Greenpeace, una de las claves está en una nueva estrategia de prevención que recupere campañas de sensibilización, considerando que el 95% de los incendios tienen una causa humana, accidental o deliberada.

Otra de las sugerencias es una mayor inversión en gestión forestal. La desaparición de los herbívoros salvajes, la reducción de la productividad de la tierra y el abandono rural han aumentado el combustible vegetal. Sin incentivos económicos, pocos desearán trabajar allí cuando es necesario incluso en invierno. Si a eso se añaden las abundantes lluvias de principios de año y las tormentas secas de verano que pueden ir acompañadas de rayos, el resultado es un territorio muy susceptible de arder.

Por último, Greenpeace subraya la importancia de la estabilidad laboral del operativo de extinción, la implementación de protocolos de respuesta rápida con evaluación temprana y un pacto de Estado por la seguridad climática, que incluya a los gobiernos de España y Portugal.

Imágenes satelitales y tecnología contra los incendios

Otra de las mejoras de prevención la ha publicado recientemente el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), que ha desarrollado una plataforma que actualiza diariamente el estado hídrico de los bosques de la Península Ibérica y las Baleares. Los mapas integran datos meteorológicos de la AEMET y agencias regionales y recogen información sobre el potencial de que en los diferentes bosques se propaguen las llamas entre las copas de árboles o la humedad de la vegetación muerta. Estos indicadores son clave porque dos masas forestales expuestas a las mismas condiciones meteorológicas pueden tener diferente riesgo.

Lo que se observa en 2026 es que los bosques han tenido buenas reservas de agua a principios de junio, pero las olas de calor han reducido las reservas de agua del suelo. “Cuando las plantas tienen menos de menos de un 100% de humedad suele ser indicativo de estrés por sequía, y si llega a ser menor de un 80%, debemos estar alerta, porque quiere decir que la vegetación está muy seca y puede prender con más facilidad”, explicó Miquel de Cáceres, investigador del CSIC en el CREAF a la Agencia SINC.

En el verano de 2025, el Cabildo de Tenerife lanzó un proyecto de prevención tras sufrir 28 incendios en cuarenta años. Denominado Constelación Canarias, el proyecto realizado junto con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) monitoriza los bosques mediante tres satélites que se actualizan a diario. Además de imágenes, incorporan sensores que deducen parámetros fisicoquímicos que permiten analizar la humedad del suelo y la función clorofílica.

Los incendios forestales son una realidad inevitable de los veranos, pero la reducción de sus riesgos es el nuevo desafío para las administraciones.

© Cordon Press

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El refugio de Malvinas

Las Islas Malvinas son un verdadero laboratorio de conservación de especies. El archipiélago se encuentra en el Atlántico Sur, a poco más de 400 kilómetros de la costa continental argentina y en una de sus islas más remotas vive la mayor colonia de albatros ojerosos. Se estima que el 70% de la población mundial de esta especia anida allí. Su nombre lo deben a la raya negra en sus ojos que le da un aspecto diferente a cualquier otro. Miden entre 2 y 2,5 metros y son extraordinarios voladores, ya que aprovechando los fuertes vientos pueden recorrer miles de kilómetros sin batir las alas.

© Paul Nicklen

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