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Bienvenidos al cometa más grande del sistema solar: tiene 137 kilómetros de diámetro

Los confines del espacio profundo ocultaban un secreto monumental que comenzó a desvelarse en octubre de 2014, cuando un equipo científico localizó un misterioso cuerpo celeste situado a una distancia equivalente a la de Neptuno. Aquel objeto hallado en el espacio exterior fue catalogado inicialmente como un planeta menor debido a su tamaño estimado cercano a los cien kilómetros. Sin embargo, las observaciones posteriores revelaron una naturaleza completamente distinta para este gigantesco viajero astronómico.

Aquel objeto registrado como 2014 UN271 mostró en 2021 una coma, la característica envoltura de gas y polvo que rodea a los núcleos cometarios. Este hallazgo confirmó que se trataba del cometa C/2014 UN271 Bernardinelli-Bernstein, un cuerpo helado detectado a una distancia récord del Sol jamás registrada para este tipo de objetos. El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) participó activamente en las investigaciones que confirmaron la naturaleza única de este coloso espacial.

Características del gigante helado

Las precisas observaciones realizadas desde el radiotelescopio ALMA en Chile han permitido determinar que el núcleo cometario posee un diámetro de unos 137 kilómetros. Esta dimensión consolida al cuerpo como el mayor cometa activo conocido en la historia, duplicando casi la escala del famoso Hale-Bopp. Los astrofísicos destacan que solo lo supera el centauro 95P/Chiron, un cuerpo que comparte rasgos intermedios entre los asteroides y las estructuras cometarias.

La investigación publicada en la revista Astrophysical Journal Letters confirmó la presencia de chorros de monóxido de carbono que emergen de su interior helado. Estas mediciones térmicas captadas por ALMA revelaron datos sobre la masa de polvo a una distancia de 16.6 unidades astronómicas (UA) del Sol. Los científicos analizan esta temprana actividad molecular para comprender mejor los elementos primordiales que dieron origen a nuestro sistema solar hace 4.600 millones de años.

Origen y reflectividad de la superficie

La trayectoria calculada sitúa la procedencia del coloso en la remota nube de Oort, la gigantesca estructura esférica que envuelve nuestro entorno planetario. El análisis de la superficie indica que cuenta con un albedo extremadamente bajo, cercano al 5.3%, lo que hace a su corteza muy oscura. Las observaciones científicas señalan que su reflectividad es solo un poco superior a la del carbón vegetal, presentando un aspecto exterior similar al de otros núcleos cometarios.

El comportamiento de este cuerpo resulta inusual porque comenzó su actividad cometaria a una distancia aproximada de 35 UA del astro central. Los datos indican que desarrolló su envoltura de gas cinco unidades astronómicas más allá del planeta Neptuno, en zonas sumamente frías. Este fenómeno muestra que la sublimación temprana está impulsada por hielos supervolátiles, convirtiendo al cuerpo en el arquetipo representativo de los cometas lejanos que orbitan a enormes distancias.

Trayectoria y aproximación al Sol

El perihelio o máximo acercamiento a nuestra estrella se producirá en el año 2031, momento en que se ubicará a unas once unidades astronómicas del Sol. El cometa no llegará a cruzar la órbita del planeta Saturno, por lo que nunca atravesará las regiones más internas del sistema planetario. De este modo, mantendrá una trayectoria distante que protegerá gran parte de su estructura original frente a la radiación solar directa.

Los estudios dinámicos de su órbita revelan que en el pasado rozó una distancia mínima situable entre las 17 y 21 unidades astronómicas solares. Debido a que jamás ha visitado regiones más cálidas desde su expulsión original de la nube de Oort, se considera uno de los objetos más prístinos conservados.

© NRAO/Melissa Weiss

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Las pruebas nucleares de la Guerra Fría revelaron una anomalía de 700 km en el núcleo de la Tierra

Seísmos provocados por antiguas detenciones militares han revelado un fenómeno inédito a miles de kilómetros bajo la superficie terrestre. Los datos recopilados durante décadas de ensayos atómicos subterráneos permitieron identificar una gigantesca fluctuación en la estructura interna del planeta. Este sorprendente hallazgo, detallado por la geofísica Ying Zhou en la revista Journal of Geophysical Research, muestra variaciones dinámicas dentro del núcleo externo de la Tierra que desafían los modelos geológicos tradicionales sostenidos hasta el presente.

La investigación analizó minuciosamente las ondas acústicas generadas por explosiones atómicas en el atolón de Mururoa entre 1977 y 1995. Dichas vibraciones atravesaron las profundidades continentales hasta ser detectadas en una estación receptora situada en Kazajistán. Al proceder de un punto geográfico prácticamente idéntico, los pulsos mecánicos recorrieron trayectorias idénticas a través del globo. Esta precisión instrumental funcionó como una serie de capturas fotográficas repetidas sobre la evolución del interior terrestre a lo largo del tiempo.

Los registros mostraron cambios significativos en los tiempos de tránsito a través de la masa fluida interior. Las ondas aceleraron hasta 0,1 segundos entre 1982 y 1983, incrementando su velocidad a 0,15 segundos entre 1988 y 1990. Sin embargo, para el año 1995 el trayecto se volvió entre 0,15 y 0,2 segundos más lento. Estos desfases temporales confirman la existencia de componentes heterogéneos en constante desplazamiento dentro de esa capa metálica.

Para aislar este trayecto, la científica descubrió un tipo inédito de pulso sísmico denominado PKrKP, el cual rebota en mitad del sector líquido. La comparación directa de estas señales con las ondas tipo PP, que viajan exclusivamente por el manto superior, permitió examinar un total de 112 pares de explosiones controladas. Las detonaciones de cada pareja ocurrieron a distancias inferiores a 0,05 grados, garantizando una exactitud analítica sin precedentes hasta la fecha.

Estructura del núcleo terrestre

El estudio determina que una enorme perturbación física de gran escala explicaría las desviaciones detectadas en los tiempos de viaje. La investigadora plantea la presencia de una vasta masa flotante con una extensión lateral superior a 700 km y un espesor cercano a 100 km en el Pacífico sur de baja latitud. Este bloque atípico respondería a material sólido en suspensión navegando activamente dentro del fluido exterior, alterando la homogeneidad que la ciencia daba por sentada.

Esta densa mezcla de materiales incandescentes en continuo movimiento sugiere que el sector externo no es un simple océano de metal fundido. La dinámica descrita demuestra la existencia de procesos de mezcla extremadamente vigorosos que suceden en plazos de tiempo muy breves. El desplazamiento continuo de estas anomalías internas resulta fundamental para comprender los cambios que afectan a la dinámica profunda del planeta.

Comprender estas fluctuaciones resulta clave para la geofísica actual, puesto que estas masas en movimiento influyen directamente en la generación del campo magnético terrestre. Investigaciones previas desarrolladas en la University of Southern California ya habían sugerido que las deformaciones en la capa interna líquida podían alterar la morfología del núcleo profundo. Por consiguiente, cualquier alteración en el flujo metálico repercute directamente en el escudo protector que envuelve el planeta.

El empleo de detonaciones militares ha ofrecido una fuente de datos mucho más precisa que los terremotos naturales tradicionales. Los seísmos convencionales presentan incertidumbres sobre su localización exacta que dificultan la obtención de lecturas limpias en periodos prolongados. Mediante estas explosiones del pasado, la comunidad científica ha logrado escuchar los mecanismos más recónditos de la Tierra para desentrañar los enigmas ocultos bajo la corteza.

© iStock

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El Niño se intensifica y la ONU advierte: “Estamos ante un fenómeno descomunal”

Los principales indicadores oceanográficos han encendido las alarmas internacionales tras detectar una alteración climática sin precedentes en las aguas del océano Pacífico. Los análisis elaborados por expertos de la Organización Meteorológica Mundial revelan un calentamiento anómalo de la temperatura marina que amenaza con batir todos los registros históricos conocidos de la era satelital durante el próximo año.

Esta perturbación meteorológica, vinculada directamente al calentamiento global por quema de combustibles fósiles, muestra anomalías térmicas extremas que ya afectan gravemente a los monzones asiáticos e intensifican incendios devastadores. Las estimaciones científicas sugieren que este evento podría convertirse en el más potente del último milenio, amenazando la seguridad alimentaria de aproximadamente 50 millones de personas en diversas regiones vulnerables del planeta.

Las proyecciones elaboradas mediante el consenso de 14 modelos climáticos indican que la alteración alcanzará su pico máximo en los próximos meses con incrementos térmicos de hasta 4 ºC. Esta peligrosa aceleración del ciclo marino situará al planeta en una fase meteorológica desconocida, cuyos efectos destructivos se prolongarán con dureza durante todo el año 2027 debido a la liberación masiva de energía hacia la atmósfera.

La alerta global de la ONU

Ante la magnitud de esta crisis medioambiental, las autoridades de la ONU han calificado la situación actual de extremadamente grave e histórica para la humanidad. El máximo responsable del organismo internacional ha sido tajante al valorar la rápida evolución de este fenómeno marino que está desestabilizando los patrones atmosféricos habituales a una velocidad nunca vista hasta la fecha.

Comparación de los efectos de El Niño

"El Niño se está sobredimensionando ante nuestros ojos", afirmó António Guterres. El secretario general advirtió sobre la urgencia de reaccionar de manera inmediata para proteger a las poblaciones vulnerables, señalando tajantemente que: "La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas no cartografiadas, y esas aguas se están calentando. El mundo está en la zona de peligro de los fenómenos meteorológicos extremos".

Por su parte, los organismos especializados han puesto en marcha mecanismos de coordinación de emergencia que no se activaban desde hacía medio siglo a nivel global. La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial ha remarcado la severidad de la amenaza estructural para la producción de alimentos y las infraestructuras de transporte en múltiples continentes.

Impactos directos en la economía

"El Niño tiene el potencial de asestar un golpe masivo a las comunidades y economías de todo el mundo", declaró Celeste Saulo. La experta enfatizó además el compromiso de los servicios hidrológicos internacionales para emitir alertas tempranas que salven vidas, argumentando con rotundidad: "Ya estamos viendo perturbaciones y devastación por sequías e inundaciones y esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique".

Finalmente, el deterioro de las condiciones agrícolas se extiende aceleradamente por Europa, donde los episodios prolongados de sequía extrema han hundido las cosechas de cereales y granos. Especialistas de la entidad Energy and Climate Intelligence Unit recuerdan que la falta de resiliencia y la inacción ante las emisiones contaminantes seguirán encareciendo la cesta de la compra mundial de manera progresiva e imparable.

© iStock

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Bienvenidos a la estrella más rápida del universo: es capaz de viajar al 8% de la velocidad de la luz

Un deslumbrante hallazgo astronómico ha revolucionado la comprensión actual sobre las dinámicas extremas en el corazón de la Vía Láctea. Un equipo internacional de investigadores ha detectado un cuerpo celeste que se desplaza a velocidades jamás registradas dentro de nuestro vecindario galáctico. La investigación científica, publicada en la prestigiosa revista Nature, detalla cómo este objeto viaja en las inmediaciones del centro galáctico desafiando los límites conocidos de la astrofísica moderna.

El astro en cuestión ha sido bautizado como S301 y destaca por alcanzar una velocidad máxima de 25.000 km/s, lo que equivale a más del 8% de la velocidad de la luz. Esta vertiginosa trayectoria se produce mientras orbita alrededor de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo central que posee una masa equivalente a 4,3 millones de soles. La tremenda atracción gravitatoria del gigante oscuro acelera a este cuerpo celeste durante su punto de máxima aproximación o pericentro.

Durante ese paso cercano, la estrella se sitúa a solo 1.780 millones de kilómetros del abismo gravitatorio, una distancia correspondiente a apenas 12 veces la separación entre la Tierra y el Sol. Completar un giro entero alrededor del monstruo cósmico le toma tan solo 8,7 años, pulverizando las marcas de otros objetos conocidos.

Tecnología de precisión en el desierto chileno

La detecciónse realizó desde el desierto de Atacama y fue posible gracias al Interferómetro del Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, empleando el avanzado instrumento GRAVITY+. Esta herramienta logra combinar la luz captada por cuatro telescopios individuales de 8 metros, generando una capacidad de resolución virtual 15 veces superior a la de una sola lente. Mediante este despliegue técnico, los científicos pudieron rastrear la débil luz de un objeto miles de millones de veces menos brillante que las estrellas comunes del cielo nocturno.

El valor científico de este hallazgo radica en su capacidad para actuar como una sonda natural que ponga a prueba la teoría de la relatividad general de Albert Einstein. La proximidad del objeto al agujero negro permite estudiar el fenómeno conocido como arrastre de marco o efecto Lense-Thirring. Según los modelos teóricos, la rápida rotación del agujero negro arrastra consigo la estructura del propio espacio-tiempo, alterando gradualmente la órbita de la estrella que navega en ese entorno de extrema gravedad.

"Lo que tiene de especial esta estrella es que orbita a Sagitario A* en una órbita muy estrecha y se acerca al agujero negro a apenas 12 veces la distancia de la Tierra al Sol", explicó Felix Mang, investigador del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre y autor principal del trabajo. Por su parte, el coinvestigador Stefan Gillessen destacó: "Por primera vez, seremos realmente capaces de medir muy directamente el giro de un agujero negro masivo, lo que sería una prueba clave de la teoría de Einstein".

El misterio sobre un origen violento

La existencia de esta estrella en una región tan hostil plantea enigmas sobre su formación, ya que las fuerzas de marea habrían destruido cualquier nube de gas antes de condensarse. Los astrónomos sugieren que el objeto llegó allí mediante el Mecanismo de Hills, formando parte de un sistema binario ancestral. Al aproximarse demasiado al centro, la gravedad del abismo separó a las dos compañeras, expulsando a una fuera de la galaxia y atrapando a S301 en esta órbita extrema.

La comunidad científica aguarda con gran entusiasmo el próximo paso cercano del astro hacia el agujero negro, previsto para el año 2031. Para esa fecha, los astrónomos planean utilizar el instrumento MICADO en el futuro Extremely Large Telescope para medir con mayor precisión el giro de Sagitario A*. Confirmar estas desviaciones orbitales permitirá probar además el teorema de no pelo de los agujeros negros, marcando una nueva era en el estudio de la física del espacio-tiempo.

© National Geographic España

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La ciencia revela cómo tu cerebro sí puede hacer varias cosas a la vez

Procesar varias tareas de forma simultánea ha sido considerado durante años un desafío casi imposible para el cerebro humano, pues la capacidad de atención se satura con facilidad. Un novedoso trabajo publicado en la revista Journal of Cognitive Neuroscience acaba de demostrar que el órgano cerebral posee un mecanismo adaptativo capaz de reconfigurar sus conexiones neuronales para asumir múltiples actividades cognitivas mediante el entrenamiento continuo.

Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Georgetown recurrieron a técnicas de resonancia magnética funcional (fMRI) y electroencefalograma (EEG) con el objetivo de monitorizar la actividad cerebral de once participantes. A lo largo de varias semanas, los voluntarios completaron más de 30.000 desafíos de clasificación visual mientras los científicos registraban los cambios estructurales producidos en sus redes neuronales antes y después del proceso.

Los datos obtenidos revelaron que, en las etapas iniciales del experimento, las acciones demandaban una elevada carga de trabajo en la corteza prefrontal, la zona encargada de las funciones ejecutivas de alto nivel. No obstante, tras la práctica intensa, la carga cognitiva se derivó de forma progresiva hacia el lóbulo temporal, área especializada en el reconocimiento de objetos y la memoria a largo plazo.

La reconfiguración de la corteza cerebral

Esta transferencia de información actúa como una vía alternativa de circulación que evita el cuello de botella habitual de la mente, liberando recursos esenciales para la ejecución paralela de otras órdenes. "Hemos subido otro peldaño en la comprensión de cómo aprende nuestro cerebro", explicó Maximilian Riesenhuber, neurocientífico y autor principal del análisis, para resaltar el notable nivel de plasticidad que exhibe la arquitectura cerebral humana.

El hallazgo confirma que la práctica repetida permite automatizar tareas complejas en regiones secundarias para habilitar un procesamiento simultáneo real en la vida cotidiana. "La parte alentadora es que realmente se puede aprender a hacer multitarea. De hecho, existe una forma de remodelar la arquitectura cerebral y utilizar otras partes del cerebro", añadió el propio Maximilian Riesenhuber sobre los resultados finales alcanzados.

Para comprobar la efectividad de esta reordenación, los expertos sometieron a los voluntarios a pruebas duales combinadas. Quienes lograron desviar mayor volumen de procesamiento hacia la región temporal mostraron un rendimiento muy superior al resolver el segundo desafío, demostrando que la práctica extensiva crea áreas de categorización especializadas que no existían anteriormente a la experiencia previa.

Aplicaciones prácticas en la medicina y la ciencia

Tales mecanismos de optimización neurológica resultan comparables a la labor que realizan los especialistas médicos durante el diagnóstico por imagen de alta precisión. "Esto tiene implicaciones para escenarios críticos del mundo real, como cuando un radiólogo puede clasificar con precisión las masas en una radiografía como benignas o malignas de forma bastante automática, a menudo sin una deliberación prolongada, gracias a años de entrenamiento", declaró Patrick Cox, primer autor del trabajo.

Aunque se trata de una investigación a pequeña escala que requerirá análisis posteriores con muestras más amplias, sus conclusiones abren vías prometedoras para comprender conductas compulsivas o desarrollar inteligencia artificial. "Lo que mostramos es que los circuitos realmente cambian para que el cerebro pueda hacer dos cosas a la vez", concluyó Maximilian Riesenhuber al certificar que este fenómeno representa una multitarea auténtica.

© Ilustración: Zephyr/SPL/ Age Fotostock

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El secreto del camuflaje de los tigres está en cómo los ven sus presas

Todos lo hemos pensado alguna vez al ver un documental de animales: si los tigres de Bengala (Panthera tigris tigris) son naranjas, es fácil distinguirlos entre la maleza de las selvas que habitan. Ahora bien, eso no quiere decir que tuviésemos la más mínima posibilidad de sobrevivir si el felino más grande del mundo decidiese atacarnos, si bien es cierto que los seres humanos no contamos con las herramientas que sí han desarrollado para escaparsus presas potenciales. En cualquier caso, si son tan fáciles de ver, ¿cómo es posible que sean depredadores tan efectivos? Por sorprendente que parezca, porque todo depende de los ojos con los que se mira.

A esa conclusión llegó un equipo de investigadores del Laboratorio de Camuflaje de la Universidad de Bristol, que en 2019 publicó un interesantísimo artículo en la revista Journal of the Royal Society. En él se demuestra que las presas potenciales de los tigres de Bengala ven el mundo de manera radicalmente distinta a la nuestra. Algo que, yendo un paso más allá, revela cómo la percepción cromática de los animales condiciona por completo las estrategias de supervivencia de las especies en el medio salvaje.

Pero comencemos por el principio. Los investigadores británicos emplearon potentes algoritmos de aprendizaje profundo para analizar cómo interactúan los patrones de color en ecosistemas tan variados como el bosque o el desierto. A través del procesamiento de datos psicofísicos, el equipo logró identificar las tonalidades exactas que maximizan o reducen la visibilidad de una criatura ante un observador concreto. Esta innovadora metodología permite probar miles de combinaciones visuales rápidamente, ofreciendo valiosas respuestas sobre la evolución morfológica de la fauna silvestre y su capacidad para ocultarse.

La visión dicromática en los mamíferos

La clave de este fenómeno evolutivo radica en las limitaciones biológicas del sistema visual de los animales. Mientras que los seres humanos poseemos una visión tricromática capaz de detectar tres colores primarios (rojo, verde y azul), la inmensa mayoría de los mamíferos no primates presentan un sistema de visión dicromática. Para especies como los ciervos, la capacidad de distinguir el espectro rojo y verde no existe, por lo que el brillante tono anaranjado del gran felino se transforma visualmente en una tonalidad predominantemente verde entre la vegetación. Es decir, para ellos, los tigres de Bengala son prácticamente imperceptibles en su entorno natural.

Debido a que sus presas habituales no pueden discernir eficazmente entre el naranja y el verde, las especies depredadoras no han necesitado evolucionar hacia un pelaje verdoso. Tal como detallan las conclusiones del estudio, "basándonos en nuestros resultados, y dado que la mayoría de los mamíferos no humanos tienen una visión dicromática que no es capaz de diferenciar de forma fiable el naranja y el verde, parece que hay poco beneficio en volverse verde si el receptor es dicromático". De este modo, al tigre le basta con parecer verde a los ojos de su presa.

Mecanismos de supervivencia en la naturaleza

Este hallazgo científico explica por qué no encontramos mamíferos con pelaje verde de manera natural en la Tierra. En el reino animal, la única excepción conocida la constituye el perezoso, aunque su característico tono verdoso no procede de su propia pigmentación corporal, sino de la presencia del alga Trichophilus welckeri que habita en su pelo. Para las criaturas que buscan pasar desapercibidas ante ojos dicromáticos, adaptar la química de su pelaje hacia tonos verdes no supone ninguna ventaja evolutiva real ni rentable.

Las aplicaciones de este descubrimiento de la Universidad de Bristol trascienden la propia biología del camuflaje animal. El desarrollo de estas herramientas computacionales de simulación visual ofrece nuevas vías para optimizar sistemas de visibilidad y ocultación en las sociedades modernas, incluyendo las técnicas de supervivencia militar. La investigación demuestra que la eficacia del camuflaje no depende del color real del organismo, sino de la capacidad exacta de procesamiento visual que posee el individuo que lo observa.

© Andy Rouse / naturepl.com / Cordon Press / Cordon Press

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La vida surgió dos veces en la Tierra y no solo una, según un radical estudio

Un sorprendente estudio publicado en la revista Science Advances cuestiona el origen único de los organismos en nuestro planeta al plantear una hipótesis verdaderamente revolucionaria. El hallazgo sugiere que el paso crucial desde la materia inerte hacia la vida libre no sucedió de forma aislada en el planeta, sino que se produjo mediante dos procesos totalmente independientes. Este fenómeno explica la profunda división evolutiva que separa a los dos grandes dominios primigenios, bacterias y arqueas.

Durante décadas, la comunidad investigadora consideró que el conjunto global de seres vivos derivaba de un antepasado común que se diversificó tras adquirir la capacidad metabólica. No obstante, al analizar con detalle las reacciones primarias en las zonas más profundas de la Tierra, un grupo de biólogos de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf identificó patrones desconocidos. Sus conclusiones señalan que los mecanismos químicos basales de la existencia emergieron dos veces en un entorno primordial sumamente activo.

Los científicos enfocaron su atención en los entornos extremófilos como las fuentes hidrotermales submarinas, donde la abundancia de minerales actuaba como motor catalítico inorgánico. Aquellos escenarios primitivos facilitaron que compuestos sencillos como dióxido de carbono, hidrógeno y amoníaco se transformaran en biomoléculas sin intervención proteica. De esta manera, las protocélulas iniciales dependían directamente del entorno químico para sostener los procesos básicos, alcanzando solo la mitad de las reacciones metabólicas esenciales.

Doble origen en el metabolismo

A medida que la complejidad química aumentaba dentro de estos sistemas primarios, los linajes en desarrollo comenzaron a confeccionar sus propias herramientas orgánicas. La transición decisiva hacia una autonomía celular real ocurrió únicamente cuando cada grupo sintetizó enzimas específicas para reemplazar a los catalizadores metálicos externos. "La sorpresa es que las enzimas que catalizan esas reacciones no se conservan a través de la brecha evolutiva que separa a las bacterias y las arqueas", declaró William Martin, biólogo del equipo investigador.

El trabajo de análisis genómico reveló que las estructuras enzimáticas de ambos dominios biológicos difieren drásticamente al realizar la misma tarea catalítica. Según sostienen los autores del informe, esto implica que ambos grupos resolvieron los mismos problemas bioquímicos mediante invenciones paralelas tras haberse separado. "Los nuevos datos solo dejan una conclusión. Los linajes bacterianos y de arqueas hicieron la transición al estado de vida libre de forma independiente. Solo las células de vida libre están vivas", aclaró William Martin.

Esta diferenciación fundamental altera sustancialmente el esquema clásico del árbol de la biología terrestre, sustituyendo el tronco único ancestral por dos raíces principales. La investigadora Natalia Mrnjavac enfatizó que estas innovaciones enzimáticas duplicadas fueron indispensables para el salto evolutivo. "Tales invenciones paralelas podrían haber allanado el camino para la emergencia independiente de bacterias y arqueas de vida libre", confirmó la experta de la institución alemana al analizar el árbol evolutivo.

Alternativas energéticas sin enzimas

Otro de los enigmas resueltos por este grupo de científicos atañe al modo en que las moléculas iniciales obtenían energía metabólica sin la presencia del molécula ATP. Durante el proceso de investigación, descubrieron que el fosfito, un elemento abundante en los sistemas hidrotermales antiguos, actuaba como un sustituto altamente eficiente. Combinado con paladio en un medio acuoso, este compuesto logró activar reacciones de fosforilación durante la noche sin requerir ningún tipo de enzima proteica.

"Cuando hacemos reaccionar fosfito, una forma de fósforo que ocurre naturalmente en las fuentes hidrotermales, con compuestos orgánicos, obtenemos reacciones de fosforilación metabólica de la noche a la mañana en agua", explicó Manon Schlikker, experta en evolución molecular. La investigadora añadió sobre este descubrimiento: "El fosfito y el paladio reemplazan al ATP y a las enzimas; es increíble y hace que la evolución temprana sea mucho más fácil de comprender". De este modo, "estamos ante un origen del código genético, pero dos orígenes de la vida", sentenció William Martin.

© Archivo Angels Tapias y Fabrice Confalonieri

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Los agujeros negros no son pozos sin fondo, sino complejos sistemas digestivos que pueden sufrir 'indigestión'

Los científicos han descubierto que las estructuras más voraces del cosmos no funcionan como pozos sin fondo, revelando que el misterioso objeto espacial Swift J1727.8−1613 expulsó una violenta ráfaga de gas tiempo después de consumir parte de un astro cercano. Esta investigación, publicada en la revista Monthly notices of the Royal Astronomical Society, demuestra cómo la materia devorada regresa de forma masiva al espacio exterior.

Un equipo de astrónomos logró rastrear este fenómeno inédito desde el Very Large Telescope ubicado en Chile, observando detalladamente la actividad del sistema cósmico tras recibir una potente señal en laboratorios terrestres durante el año 2023. Los hallazgos confirman que la materia acumulada en el disco de acreción sufre un proceso violento de redistribución antes de superar el horizonte de sucesos definitivo.

El astrofísico Noel Castro Segura, investigador postdoctoral de la Universidad de Warwick en el Reino Unido y líder del estudio, explicó el hallazgo: "La gente suele imaginar agujeros negros que simplemente se tragan todo lo que les rodea. Lo que estamos viendo es un proceso mucho más complejo. La materia cae, el sistema la procesa y una cantidad sorprendente es expulsada de nuevo".

A través del seguimiento de estas emisiones, el grupo internacional comprobó que la tormenta de gas expulsada representó al menos un 10% de la masa transferida durante el banquete cósmico. Este proceso constante de expulsión sugiere que una cantidad sustancial del material que cae hacia la estructura espacial jamás llega a ser absorbida por completo en su interior.

Expulsiones masivas de gas espacial

Las mediciones confirman que el comportamiento de estas entidades astronómicas se asemeja a un mecanismo donde la materia entra, es procesada y posteriormente expulsada en proporciones gigantescas. La violencia de la descarga gaseosa rivaliza directamente con la cantidad total de materia que el denso núcleo alcanza a devorar tras largos periodos de intensa atracción gravitatoria.

Por su parte, Kyle Solomons, coinvestigador del proyecto y doctorando en la Universidad de Cape Town en Sudáfrica, detalló el cierre del evento: "Normalmente nos sentimos atraídos por los espectaculares fuegos artificiales que se producen cuando comienza la erupción de un agujero negro, pero nuestras observaciones muestran que el final puede ser igual de intenso. Incluso cuando la emisión de rayos X del sistema se redujo a una fracción de su pico, todavía tenía suficiente energía para generar una expulsión masiva de gas".

Debido a que estos densos objetos no reflejan ni emiten luz por sí mismos, la comunidad científica depende del análisis del material supercalentado que los rodea para interpretar sus dinámicas internas. El análisis detallado de estas emisiones en longitudes de onda ópticas permite reconstruir el comportamiento de componentes invisibles que desafían las concepciones tradicionales sobre la física espacial.

Los recientes datos obtenidos por la red de observatorios internacionales prometen transformar la comprensión sobre la evolución de las galaxias y el reciclaje de materia en el universo profundo. La confirmación de estos potentes vientos estelares abre nuevas vías para estudiar el verdadero balance energético que gobierna los rincones más extremos del cosmos moderno.

© NASA/JPL-Caltech

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Algo no cuadra en el corazón de la Vía Láctea: “Esta sería la primera prueba de aniquilación extragaláctica”

El corazón de la Vía Láctea, allá donde se encuentra el agujero negro supermasivo Sagitario A*, alberga un enigma que desconcierta a astrónomos de todo el mundo desde hace décadas. Hablamos, en concreto, de la profusión de flujos de positrones que colisionan contra electrones para aniquilarse en intensos destellos de rayos gamma, que ha generado un desfase cuantitativo imposible de cuadrar mediante los modelos convencionales. Ahora, gracias a un reciente artículo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, ha ido un paso más allá.

En concreto, lo que han hecho los investigadores es analizar el registro completo recogido por el telescopio espacial INTEGRAL de la Agencia Espacial Europea. Los físicos Thomas Siegert, de la Universidad Julius Maximilian de Würzburg, y Hiroki Yoneda, de la Universidad de Kioto, hallaron señales de aniquilación fuera de los límites de nuestra estructura estelar, sugiriendo un volumen de antimateria drásticamente mayor al previsto.

Los datos procesados en periodos acumulativos mostraron un patrón claro e inmune a las interferencias instrumentales del observatorio espacial. La emisión de 511 kiloelectronvoltios más destacada proviene del denominado Complejo C, una gigantesca nube de hidrógeno que cae hacia el disco galáctico. Asimismo, los expertos identificaron un tenue rastro en la Corriente de Magallanes, una franja de gas que acompaña a las Nubes de Magallanes en su trayectoria orbital.

Debido a que estas regiones no poseen las fuentes energéticas necesarias para generar tales partículas, los científicos concluyen que la antimateria viaja distancias enormes antes de destruirse. "Esta sería la primera detección de aniquilación de positrones extragalácticos", declaró Siegert al medio ScienceAlert. El investigador añadió que "eso en sí mismo significaría que el contenido de positrones de la Vía Láctea es mucho mayor que el que se observa actualmente 'en el interior'".

Escape de antimateria e implicaciones cosmológicas

Para que la aniquilación entre materia y antimateria ocurra de forma eficaz, los positrones deben desacelerarse enormemente en el medio interestelar. El hallazgo implica que una fracción importante de estas partículas de alta energía logra escapar del disco galáctico y reducir su velocidad en el gas exterior. Esta migración inesperada altera los cálculos actuales y sugiere una tasa de producción cercana a los 100 tredecillones de positrones por segundo.

Explicar semejanza cuantitativa pone contra las cuerdas los modelos astrofísicos tradicionales basados en explosiones estelares, agujeros negros o estrellas de neutrones. El propio Siegert reconoció la complejidad del escenario al señalar que "tenemos el problema de explicar la enorme cantidad de positrones en la Vía Láctea. Si resulta ser aún mayor, nos estamos quedando sin fuentes astrofísicas convencionales para explicarlos".

Misiones futuras para resolver el enigma

A pesar de la solidez del hallazgo, los autores mantienen la cautela al registrar una significación estadística de 4 sigma, ligeramente por debajo del umbral de 5 sigma requerido para un descubrimiento formal. Sobre el origen de la anomalía, el investigador remarcó que "en algún momento, necesitaríamos introducir modelos de materia oscura no convencionales para obtener esta cantidad de positrones, como partículas de materia oscura ligeras.".

El horizonte de la investigación cósmica se traslada ahora al lanzamiento previsto para 2027 del espectrómetro y telescopio de imágenes COSI de la NASA. Esta avanzada herramienta orbital permitirá verificar si estas señales fuera del plano galáctico son definitivas y rastrear con precisión los auténticos puntos de nacimiento de la antimateria. De confirmarse la hipótesis, la ciencia deberá reformular los principios que rigen la distribución de materia en el universo.

© Telescopio del Horizonte de Sucesos/CC BY 4.0

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Los huevos orgánicos podrían tener un impacto climático peor que los de gallinas enjauladas

Durante años se ha mantenido la firme creencia de que consumir alimentos procedentes de la ganadería ecológica y el pastoreo libre constituía la opción más sostenible y respetuosa con el medioambiente. Sin embargo, un controvertido análisis publicado en la revista Royal Society Open Science por la investigadora Harriet Bartlett ha desmontado aparentemente esta premisa al revelar que la producción avícola ecológica puede duplicar las emisiones de carbono frente a los modelos intensivos. Un hallazgo que altera el debate tradicional sobre el impacto de nuestra cesta de la compra.

Los datos recopilados por expertos de la Universidad de Oxford en granjas del Reino Unido indican que transformar toda la producción británica a un modelo campero ecológico generaría 2.316.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e). En cambio, mantener una infraestructura orientada íntegramente a jaulas implicaría emitir 1.184.000 tCO2e de emisiones de gases de efecto invernadero. Esta diferencia radical radica en que las aves confinadas presentan una mayor eficiencia metabólica para convertir el pienso en alimento final.

No obstante, la evidencia de una menor huella climática en los sistemas intensivos no significa que sea ético o recomendable priorizar el consumo de productos procedentes de aves enjauladas. Las gallinas ponedoras sujetas al confinamiento severo experimentan graves deficiencias en materia de bienestar animal y salud física. Además, la producción ecológica ofrece beneficios indirectos no contemplados en esta medición de carbono, como la reducción de plaguicidas o la preservación de la biodiversidad en los suelos.

La investigación precisa que los modelos camperos y ecológicos también presentaron métricas desfavorables en el uso del terreno, la acidificación del suelo y la eutrofización del agua. Por otra parte, la tasa de mortalidad en las granjas ecológicas resultó ser superior, aunque resulte paradójico. Las cifras globales estiman que la combinación actual de métodos avícolas británicos, que incluye jaulas, suelo y gallinas camperas, genera un total de 1.439.000 tCO2e al año dentro del balance nacional.

Dilemas éticos y límites de la sostenibilidad avícola

Las gallinas ponedoras constituyen el grupo animal más numeroso alojado en jaulas en todo el planeta, una situación crítica ante la creciente demanda global de proteína. La citada Harriet Bartlett, especialista adjunta en la Smith School of Enterprise and the Environment, señaló sobre la producción en The Guardian que "quizá sea un punto ciego cuando hablamos de sostenibilidad", al considerar que este sector recibe menos atención mediática que la industria cárnica o láctea.

Al evaluar los resultados del trabajo de campo, la científica británica hizo hincapié en el desequilibrio existente entre la ética animal y la huella ecológica. "Encontramos un compromiso importante", afirmó Harriet Bartlett. "Resulta que los tipos de granjas que generalmente se consideran mejores para el bienestar animal, como las ecológicas y camperas, pueden requerir más aves para producir la misma cantidad debido a su menor eficiencia y mayor impacto ambiental", explicó la experta.

Por su parte, el responsable de asuntos normativos en Soil Association Certification, Lee Holdstock, aportó una visión crítica sobre las conclusiones alcanzadas por el equipo de Oxford. "Si bien los sistemas intensivos pueden tener menores emisiones por unidad de producto porque las aves aprovechan el pienso de forma más eficiente, esto refleja solo una parte de la realidad", declaró Lee Holdstock al valorar la complejidad global del modelo agrícola.

El experto en normativas ecológicas defendió la necesidad de contextualizar la huella del carbono sin penalizar las prácticas que benefician la naturaleza y el suelo. "Un sistema alimentario verdaderamente sostenible también debe considerar los impactos en la naturaleza, la salud del suelo, la calidad del agua, el uso de insumos sintéticos y el bienestar animal", añadió Lee Holdstock.

© Huey Freeman para Pexels

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La singularidad de un agujero negro es una superficie 3D que contradice a Einstein

Un exhaustivo análisis de las leyes físicas que gobiernan el interior de los misteriosos agujeros negros ha revelado que la clásica concepción de la singularidad como un simple punto infinitamente denso podría estar equivocada. El hallazgo, aceptado para su publicación en la prestigiosa revista científica Physical Review D, plantea un cambio de paradigma radical sobre lo que ocurre tras cruzar el denominado horizonte de sucesos.

Los investigadores Andrew J. S. Hamilton, de la Universidad de Colorado Boulder, junto a Tyler McMaken, de la Universidad de Mary, sugieren que este límite insondable se comporta en realidad como una estructura tridimensional totalmente plana. Esta investigación replantea las bases de la relatividad general formulada por Albert Einstein, la cual colapsa por completo al intentar describir la física extrema de estos objetos celestes.

Hasta la fecha, los manuales académicos simplificaban el interior del conocido como agujero negro de Schwarzschild representando su centro con dimensiones nulas. Sin embargo, este nuevo cálculo teórico indica que la materia entrante no converge en una única coordenada espacial, transformando nuestra visión de la gravedad cuántica y resolviendo paradojas causales que han desconcertado a los astrofísicos durante décadas de estudio continuado.

Estructura tridimensional en el horizonte

El origen de esta formulación matemática surgió cuando los expertos analizaron el comportamiento de dos observadores hipotéticos cayendo simultáneamente hacia el centro desde direcciones opuestas. Siguiendo los principios de la física teórica moderna, el espacio-tiempo extremadamente deformado impide que cualquier señal lumínica o de información transite entre ambos viajeros, dejándolos completamente desconectados desde el punto de vista causal durante la trayectoria.

Dado que ambos sujetos no pueden intercambiar datos ni interactuar antes de alcanzar el colapso final, resulta matemáticamente imposible que terminen coincidiendo en el mismo evento espacio-temporal. Por esta razón precisa, la masa debe distribuirse a lo largo de un límite espacial extenso de tres dimensiones, permitiendo que cada observador alcance una localización física completamente diferente al final de su destructivo viaje cósmico.

El propio Hamilton admitió el impacto que tuvo el hallazgo durante el desarrollo de sus modelos informáticos al declarar que "los agujeros negros siempre desafían mi intuición", señalando además que "fue una sorpresa, pero al mismo tiempo tenía sentido con la apariencia plana de la singularidad de Schwarzschild". Esta confirmación requirió décadas de simulación para comprender visualmente cómo se deforma la luz.

El dilema de la gravedad cuántica

Este trabajo no se limita de manera exclusiva a los objetos estáticos, sino que extiende sus conclusiones a los modelos con rotación o agujeros negros de Kerr. Los autores sostienen que estos colapsarían igualmente en una superficie singular dentro de su horizonte interno, unificando el comportamiento teórico de ambos tipos de estructuras cósmicas bajo un mismo patrón físico y geométrico unificado.

La importancia del descubrimiento radica en que ofrece un punto de partida renovado para desarrollar la ansiada teoría de la gravedad cuántica, la cual busca reconciliar la mecánica cuántica con la física macroscópica. Como explicó de forma categórica el propio Hamilton sobre la trascendencia del estudio: "La singularidad no es un punto; más bien es una frontera espacial tridimensional donde la relatividad general se suicida".

© Wikimedia Commons/Alain R./CC BY-SA 2.5

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La paradoja de la dieta neandertal: se atiborraban de carne magra, pero nunca sufrieron el 'hambre del conejo'

Hay un enigma sobre la nutrición de los neandertales que lleva mucho tiempo desconcertando a la comunidad científica. Ahora, un trabajo reciente publicado en la revista American Journal of Biological Anthropology por José Luis Guil-Guerrero, de la Universidad de Almería, ha tratado de darle respuesta analizando los marcadores químicos presentes en los restos de estos homínidos antiguos. Al parecer, los resultados cuestionan teorías previas sobre la supervivencia en la Europa del Pleistoceno.

El análisis de los isótopos de nitrógeno-15 hallados en el colágeno fosilizado indicaba una firma propia de hipercarnívoros extremos. En este sentido, los datos mostraban niveles situados entre el 12% y el 14%, cifras muy superiores al 7,9% o 8,4% registrado en depredadores como lobos grises o hienas manchadas. Consumir únicamente carne magra en tales proporciones habría provocado a la especie una intoxicación proteica letal, conocida como la inanición del conejo.

La inanición o hambre del conejo es una forma de desnutrición aguda que ocurre cuando una persona solo come carne muy magra, como la de este animal, que contiene muy escasas cantidades de carbohidratos y grasas. En este tipo de casos, el organismo no puede procesar el exceso de proteína, lo que da lugar a diarrea severa, fatiga y una sensación de hambre constante. Si no se añaden otras fuentes de energía, puede ser mortal.

Para justificar este fenómeno, considerado una anomalía trófica neandertal, una hipótesis planteó que ingerían larvas de insectos presentes en la materia orgánica en descomposición. Estas larvas, al alimentarse de tejido putrefacto, acumulaban altas concentraciones isotópicas que habrían pasado a los tejidos de los homínidos. Sin embargo, las simulaciones matemáticas actuales demuestran que dicho modelo resulta insostenible desde el punto de vista biológico y funcional.

Según los cálculos del estudio, los insectos habrían tenido que representar entre el 40% y el 100% de la dieta diaria para generar esa señal química. En determinados supuestos simulados, la ingesta requerida superaba incluso el 100% del aporte proteico total del individuo. Estas cantidades desproporcionadas invalida la opción de que los gusanos fuesen la fuente principal de su sustento diario en los yacimientos arqueológicos analizados.

La caza de megafauna como respuesta

Descartada la ingesta masiva de larvas, la explicación más plausible apunta hacia el consumo especializado de grandes mamíferos continentales. La carne de los grandes proboscídeos, como el mamut, posee de forma natural un elevado contenido en estos elementos químicos. La persecución sistemática de estas piezas gigantescas por parte de los grupos cazadores justifica los valores observados en el laboratorio sin necesidad de recurrir a dietas compuestas por insectos.

El autor del trabajo matiza la complejidad de la investigación al señalar que "la caza selectiva de megafauna, en particular de mamuts, sigue siendo una hipótesis principal para explicar estas elevaciones tróficas extremas". La estrategia cinegética orientada a presas de gran tamaño permitía obtener toneladas de grasa y proteína, evitando así las deficiencias metabólicas asociadas a la ingesta exclusiva de magro animal.

A pesar del avance que supone este hallazgo, la comunidad científica reconoce que no existe un modelo único capaz de resolver el rompecabezas en todos los territorios. Guil-Guerrero destaca que "hay que reconocer que ningún modelo explicativo, ya sea la caza de mamuts, la aridez, el estrés fisiológico o el consumo de larvas, ha demostrado ser universalmente aplicable", lo que deja la puerta abierta a condicionantes climáticos o de estrés fisiológico.

Las investigaciones futuras deberán examinar las variaciones geográficas y ambientales de cada región habitada por estos homínidos. El investigador concluye que "la causa última de estos valores elevados probablemente implique un mosaico complejo y regionalmente variable de comportamientos y entornos que aún estamos tratando de explicar completamente". El enigma sobre los hábitos alimenticios de nuestros parientes extintos continuará motivando nuevos análisis en la paleobiología internacional.

© Foto: iStock

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Las probabilidades de que el 'Súper El Niño' se produzca crecen y con ello también aumenta el riesgo de una crisis global

Modelos meteorológicos y análisis climáticos advierten sobre la creciente posibilidad de que el El Niño alcance intensidades nunca registradas. Diversas proyecciones científicas asignan hasta un 90% de probabilidades a que el calentamiento anómalo de las aguas en el océano Pacífico rompa todas las marcas históricas durante el ciclo actual, desencadenando un escenario de alerta global por sus profundas repercusiones socioeconómicas.

Los análisis realizados por Zeke Hausfather, investigador en Berkeley Earth y autor del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, indican que las anomalías térmicas marinas podrían situarse hasta 3,6 °C por encima de la media. Este calentamiento extremo influiría directamente en la circulación de la atmósfera terrestre, alterando de manera drástica el patrón global de precipitaciones y temperaturas en múltiples continentes.

Fuerzas meteorológicas globales interactúan ahora con un planeta significativamente más cálido debido al cambio climático de origen antrópico. Según ha explicadoEmily Black, profesora de procesos terrestres y clima en la Universidad de Reading e investigadora del National Centre for Atmospheric Science, "El Niño es un fenómeno climático natural, pero ahora ocurre en el contexto de un planeta mucho más cálido".

Impactos socioeconómicos y alteración del clima mundial

"Esto no significa que cada impacto pueda atribuirse simplemente a El Niño o simplemente al cambio climático", añadió Black sobre la interacción de ambos factores. La especialista enfatizó que "los pronósticos de El Niño siempre conllevan incertidumbre, pero el nivel de acuerdo entre modelos en esta época del año, combinado con el calentamiento observado ya en marcha en el Pacífico tropical, significa que esto debe tomarse muy en serio".

Organismos internacionales como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU y la Organización Meteorológica Mundial coinciden en que la intensidad del evento podría situarse entre las más severas del registro histórico. Esta alteración del sistema oceánico desplaza la corriente en chorro hacia el sur, incrementando el riesgo de inundaciones en algunas regiones y sequías extremas en otras.

Entidades de ayuda humanitaria como el International Rescue Committee advierten de que las condiciones meteorológicas extremas amenazan con desencadenar graves sequías e inundaciones en el este de África y Asia. Las comunidades con mayor vulnerabilidad social y económica podrían enfrentar severos reveses en su seguridad alimentaria y medios de subsistencia ante la violencia de las precipitaciones y la falta de cosechas.

Lecciones del registro histórico y la variabilidad marina

"Las predicciones son preocupantes, pero también son útiles: dan a las sociedades tiempo para anticipar posibles impactos y actuar antes de que se sientan los peores efectos", destacó Emily Black. La científica recordó que, aunque las marcas térmicas sean llamativas, las consecuencias reales sobre las poblaciones son el aspecto más crítico de este tipo de eventos climáticos.

Episodios históricos similares han demostrado que la combinación de perturbaciones atmosféricas e inestabilidad socioeconómica puede agravar crisis humanas a gran escala. Las simulaciones sugieren que las temperaturas mundiales del periodo 2026-2027 podrían marcar nuevos récords absolutos, superando los techos térmicos observados durante los anteriores eventos registrados entre 2023 y 2024.

© NOAA

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Los atunes se convirtieron en grandes cazadores gracias al asteroide que aniquiló a los dinosaurios. O eso creíamos hasta ahora

Durante décadas, la comunidad científica ha mantenido una teoría fascinante sobre el origen de ciertos depredadores marinos modernos. Tras el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios hace aproximadamente 66 millones de años, la desaparición repentina de las grandes criaturas del Cretácico dejó enormes vacíos ecológicos en los océanos. Hasta ahora, se asumía que los ancestros de los peces escómbridos aprovecharon esta vacante para evolucionar con rapidez hacia especies gigantescas.

Esta narrativa tradicional sugería que la extinción masiva impulsó de forma directa la aparición de características insólitas en el mundo acuático. Entre estas adaptaciones destacaba la endotermia o capacidad de mantener el calor corporal, una propiedad sumamente rara entre las especies marinas que les otorgó la fuerza necesaria para nadar grandes distancias a altas velocidades. Según este postulado histórico, el gigantesco impacto cósmico fue el detonante definitivo para que estos animales se transformaran en cazadores letales.

Una revisión del mapa evolutivo

Sin embargo, una investigación publicada en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, Biological Sciences ha desmontado este mito al analizar detalladamente el registro fósil y la secuencia genética de 50 especies de la familia Scombridae. El equipo liderado por Chase Brownstein, investigador de la Universidad de Yale, ha descubierto que el árbol genealógico de estos peces muestra una historia mucho más compleja y prolongada en el tiempo. La diversificación no ocurrió de manera inmediata tras la catástrofe planetaria, sino a lo largo de un proceso de 40 millones de años.

Los análisis genéticos revelan que la capacidad de regular la temperatura corporal surgió de forma independiente en tres ocasiones distintas dentro de esta familia marina. Sorprendentemente, al menos dos de estas transiciones evolutivas sucedieron entre 10 y 15 millones de años después de la caída del meteorito. Asimismo, los datos confirman que el impresionante tamaño actual que caracteriza al atún no se desarrolló de forma masiva hasta hace apenas diez millones de años, desacoplando este crecimiento del evento de extinción del Cretácico.

Mecanismos biológicos y nuevas funciones

El estudio enfatiza la importancia de no atribuir causas simplistas a la evolución de rasgos anatómicos sumamente complejos en los organismos vertebrados. "El hecho de que un rasgo tenga una función particular no significa que haya evolucionado debido a esa función. La evolución es ciega, por lo que los rasgos se ensamblan de muchas maneras diferentes y pueden ser aprovechados secundariamente para nuevas funciones", explicó Chase Brownstein a IFLScience.

Estas conclusiones sugieren que los grandes depredadores marinos sufrieron un proceso de exaptación, por el cual ciertos rasgos anatómicos originados para un propósito específico terminaron desempeñando funciones distintas. Aunque el gran tamaño corporal y la regulación del calor corporal facilitan las inmersiones profundas y las largas migraciones de estos peces, estos atributos no surgieron impulsados directamente por la catástrofe cósmica. La pérdida de los grandes reptiles submarinos ofreció una oportunidad ecológica, pero los mecanismos adaptativos se modelaron mediante un desarrollo progresivo e independiente.

Debates sobre la influencia de los cetáceos

Por otro lado, existen teorías alternativas que vinculan la evolución de estos veloces peces con la aparición de los primeros cetáceos, sugiriendo una competencia directa con ballenas y delfines primitivos. No obstante, Chase Brownstein se muestra bastante escéptico ante dicha postura e indicó que "francamente, es solo un invento". Además, el científico argumentó tajantemente que "ningún biólogo tiene una máquina del tiempo que podamos usar para retroceder 56 millones de años y observar cómo las ballenas superaron a los atunes en competencia", para después apostillar que "simplemente, no se pueden corroborar las afirmaciones sobre estos sistemas sin un registro fósil extremadamente completo, e incluso así es difícil."

Frente a esta perspectiva, investigadoras del sector como Dahiana Arcila, perteneciente a la Universidad de California en San Diego, sostienen que los marcos temporales sí coinciden con la diversificación de los mamíferos marinos durante el Eoceno. La científica cree que examinar más de mil especies pesqueras ofrece un panorama complementario sobre la distribución geográfica y las dietas de aquella época. Aunque las discrepancias sobre las interacciones ecológicas del pasado continúan entre los expertos, el nuevo consenso científico deja claro que la transformación de estos peces en gigantes de los mares fue un proceso gradual.

© Foto: Istock

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Las cámaras ocultas de Chernóbil revelan el drástico e inesperado efecto que la guerra ha tenido en sus animales

Un equipo científico ha logrado documentar cómo el conflicto armado entre Rusia y Ucrania altera la vida de la fauna salvaje drásticamente. El hallazgo se detalla en un reciente estudio publicado por la revista Science, donde se analizan las consecuencias del breve periodo de ocupación militar en la zona. Las cámaras automáticas instaladas en el área restringida capturaron imágenes reveladoras sobre las alteraciones conductuales de múltiples especies.

Los investigadores, bajo el liderazgo de Svitlana Kudrenko de la Universidad de Friburgo, analizaron cientos de miles de imágenes registradas por dispositivos de fototrampeo antes, durante y después de la invasión. Este exhaustivo análisis visual se complementó con encuestas diarias a los trabajadores locales sobre los niveles de ruido y perturbación ambiental. Los resultados demuestran que la hostilidad humana genera un impacto ecológico inmediato en el comportamiento animal.

La movilización de tropas y armamento pesado afectó a las especies de formas muy diversas debido a sus diferentes hábitos de vida. El registro de avistamientos del ciervo común se elevó de manera notable durante las semanas de mayor hostilidad en la zona. Por el contrario, los encuentros con corzos descendieron de forma drástica, lo que sugiere que estos últimos huyeron hacia zonas boscosas más profundas.

Adaptación de las especies al conflicto

Este comportamiento tan dispar se debe a que el ciervo común suele agruparse en espacios abiertos, mientras que el corzo es un animal solitario y esquivo. La presencia de soldados alteró también los ritmos de actividad de especies como el zorro rojo, que modificaron sus patrones horarios tradicionales. Estas criaturas incrementaron su actividad diurna con el fin de esquivar el peligro, adaptándose de forma flexible a los ruidos del conflicto.

El comportamiento de carnívoros como el lince siberiano también experimentó variaciones notables al aproximarse a las infraestructuras humanas durante los picos de tensión. Los científicos sospechan que estos depredadores y los zorros se acercaron a las instalaciones militares atraídos por la posible presencia de residuos de comida. Mientras tanto, el jabalí y el perro mapache evitaron de forma sistemática cualquier estructura construida por el ser humano.

Impacto evolutivo a largo plazo

Estas variaciones conductuales demuestran que las hostilidades dejan una huella profunda en la biodiversidad, la cual va mucho más allá de los límites físicos del territorio. Las variaciones en la fauna se suman a las observaciones realizadas en otra investigación previa sobre los perros de Chernóbil que habitan las regiones afectadas. Aquellos cánidos sometidos al estrés de las zonas de combate presentaban rasgos físicos muy distintos a los de las áreas seguras.

La selección natural parece beneficiar a los ejemplares con orejas más puntiagudas, hocicos alargados y menor tamaño corporal en condiciones de extrema inestabilidad bélica. Estos rasgos físicos de tipo salvaje asemejan a los canes a sus ancestros directos, los lobos, facilitando su supervivencia en entornos hostiles. Los expertos todavía desconocen si la breve ocupación militar en la zona restringida provocará cambios genéticos permanentes a largo plazo.

La investigación evidencia que el ecosistema del área ha sufrido una fuerte desestabilización que altera el equilibrio alcanzado durante décadas de ausencia humana. Este territorio, que se había transformado en un refugio de biodiversidad tras el accidente nuclear de 1986, afronta ahora nuevos desafíos de conservación. Los dispositivos de seguimiento científico continuarán registrando la evolución de estas especies para medir el verdadero alcance de la perturbación humana.

© Svitlana Kudrenko / Association for Studying Animal Behaviour

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Las olas de calor oceánicas están rompiendo el motor climático oculto de la Tierra

Las temperaturas extremas en los océanos están alterando de forma drástica la dinámica de los ecosistemas marinos globales. Así lo asegura un equipo internacional de científicos, que ha descubierto que las olas de calor oceánicas provocan graves distorsiones en las redes alimentarias de las especies microscópicas. Este preocupante fenómeno reduce drásticamente la capacidad natural que posee el mar para absorber y almacenar el carbono atmosférico sobrante, según detalla un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications. La investigación analiza de forma pormenorizada cómo el calentamiento excesivo del agua afecta de manera directa a los procesos químicos globales.

Los investigadores examinaron más de 10 años de registros biológicos en el golfo de Alaska para llegar a estas conclusiones. Esta zona geográfica concreta sufrió de forma consecutiva dos fenómenos de calentamiento extremo durante la última década: el primero se prolongó desde 2013 hasta 2015, bautizado popularmente como The Blob, mientras que el segundo evento sucedió entre los años 2019 y 2020. Ambos episodios de calor extremo sirvieron como escenario real para monitorizar las alteraciones estructurales e inmediatas en la transferencia de los componentes orgánicos esenciales.

Impacto en el bombeo orgánico

"El océano tiene una bomba biológica que normalmente actúa como una cinta transportadora que lleva el carbono desde la superficie hasta el océano profundo. Este proceso está impulsado por los organismos microscópicos que forman la base de la red alimentaria oceánica, incluidos las bacterias y el plancton", explica Mariana Bif, autora principal del texto científico. La experta añade detalladamente que el objetivo primordial consistía en rastrear dichos organismos microscópicos para comprobar si sus alteraciones afectaban directamente a la exportación final de material hacia los fondos marinos.

Para lograr estos resultados, los expertos utilizaron los datos físicos del proyecto científico Global Ocean Biogeochemistry Array, una iniciativa de alta tecnología liderada por el Monterey Bay Aquarium Research Institute. Esta red utiliza modernos dispositivos robóticos autónomos flotantes encargados de medir la salinidad, la temperatura, el oxígeno, el nitrato y el carbono orgánico particulado cada cinco o diez días en toda la columna de agua. Estos datos tecnológicos se complementaron eficazmente con muestreos estacionales en barcos mediante técnicas de química de pigmentos y secuenciación de ADN ambiental.

Alteraciones en el ciclo marino

Los análisis finales demostraron de forma contundente que las anomalías térmicas rompieron la base misma de la estructura alimentaria subacuática, modificando de raíz el tránsito habitual de los componentes químicos. En condiciones climáticas normales, el fitoplancton fotosintético transforma el dióxido de carbono en materia orgánica útil que posteriormente es consumida por organismos de mayor tamaño. Los desechos resultantes de este proceso biológico caen de forma natural hacia la zona mesopelágica, situada entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad, quedando confinados de forma segura durante miles de años.

Durante el primer gran evento térmico registrado entre 2013 y 2015, la productividad del fitoplancton aumentó de forma notable durante el segundo año de mediciones. Sin embargo, las partículas orgánicas resultantes repletas de carbono se acumularon estancadas a unos 200 metros bajo la superficie en lugar de descender hacia las profundidades como ocurre habitualmente. Este estancamiento intermedio impidió que el ciclo natural de almacenamiento a largo plazo se completara de forma eficiente, alterando el equilibrio biológico del entorno protegido.

Consecuencias en la red biológica

En el segundo evento térmico de 2019 y 2020, los residuos orgánicos se concentraron en las capas superficiales de forma prematura debido al reciclaje de detritos por parte de pequeños organismos. Este material degradado descendió lentamente, pero se detuvo por completo entre los 200 y los 400 metros de profundidad, sin lograr alcanzar jamás las zonas abisales del océano. Los científicos asocian estas diferencias estructurales a los cambios radicales en las poblaciones de fitoplancton, los cuales benefician a especies de pastoreadores más pequeños cuyos desechos orgánicos caen con extrema lentitud.

"Nuestra investigación encontró que estas dos importantes olas de calor marinas alteraron las comunidades de plancton y afectaron la bomba biológica de carbono del océano. La cinta transportadora que lleva el carbono desde la superficie hasta el mar profundo se atascó, aumentando el riesgo de que el carbono pueda regresar a la atmósfera en lugar de quedar confinado profundamente en el océano", sentencia Mariana Bif sobre el peligro de acelerar el cambio climático debido a la saturación de los mecanismos naturales del planeta.

© Pixabay

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Crean un agujero negro ultraminúsculo y ponen a prueba a Hawking

Un equipo internacional de investigadores ha logrado recrear las condiciones de un agujero negro artificial utilizando fibra óptica para analizar la elusiva radiación de Hawking. El trascendental hallazgo científico ha sido publicado recientemente en la revista Nature y marca un hito absoluto en la física de vanguardia al demostrar empíricamente cómo reacciona la luz en estos entornos tan extremos.

La investigación liderada por el físico Ulf Leonhardt, perteneciente al Instituto Weizmann de Ciencias en Israel, ha conseguido observar por primera vez la retroacción de esta radiación sobre el propio sistema emisor. Este fenómeno representa un avance crucial para la ciencia moderna porque une la relatividad general, la física cuántica y la termodinámica, tres áreas teóricas que habitualmente entran en conflicto.

La recreación del horizonte de sucesos

Para emular el comportamiento del cosmos en un laboratorio de mesa, los científicos introdujeron un pulso láser muy intenso a través de una fina fibra de cristal fotónico. Este canal de vidrio diseñado con microcanales de aire permite alterar la velocidad del flujo lumínico, simulando de este modo la corriente espacial de un sumidero gravitatorio que atrapa la luz.

Al interactuar este pulso con un segundo haz de sondeo más débil, se genera un horizonte de sucesos artificial del que las ondas no consiguen escapar. "Contamos fotones en el ultravioleta que corresponden a los compañeros de Hawking más allá del horizonte", explicó Ulf Leonhardt al detallar el éxito de la señal detectada a una longitud de onda de 233 nanómetros.

El retroceso energético y el problema trans-planckiano

El experimento demostró de manera directa la pérdida de energía del sistema emisor debido a la radiación, evidenciando el retroceso o retroacción que experimentaría un objeto cósmico real. Los físicos captaron una asimetría muy clara en el espectro del pulso inicial, lo que confirma que el canal de fibra paga un coste energético para emitir este sutil brillo térmico.

Este logro de la óptica no lineal da respuesta al complejo problema trans-planckiano, que cuestiona la existencia de la radiación en escalas menores que el límite de la naturaleza. "Cualquier luz que se aleja del horizonte se estira enormemente", apuntó el investigador, confirmando que la emisión se mantiene estable aun cuando la física convencional teórica predice su colapso total.

Hacia el entrelazamiento cuántico en el laboratorio

El éxito de esta simulación abre la puerta al análisis profundo de los secretos mejores guardados de la teoría del físico Stephen Hawking. Aunque hasta ahora se han empleado haces de láser convencionales para reproducir el espectro térmico, las propiedades cuánticas más complejas del sistema todavía permanecen fuera del alcance directo del experimento actual.

El siguiente paso del grupo de científicos consiste en adentrarse plenamente en el campo de la mecánica cuántica mediante el uso de tecnología avanzada de emisión de partículas. "Exploraremos cómo entrar en el régimen cuántico y observar características cuánticas como el entrelazamiento", concluyó Ulf Leonhardt sobre el futuro prometedor de este vanguardista campo de estudio.

© NASA/Dana Berry/SkyWorks Digital

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Los bosques tropicales del Amazonas no absorben dióxido de carbono durante El Niño

Los grandes sumideros de carbono terrestres se enfrentan a un desafío sin precedentes debido a las anomalías climáticas. Un exhaustivo estudio internacional publicado en la revista científica Nature y dado a conocer por la investigadora Amy Bennett en The Conversation revela que los bosques tropicales de América del Sur experimentan una interrupción drástica en su capacidad de mitigar el calentamiento global. Las investigaciones demuestran que la vegetación selvática detiene la absorción de dióxido de carbono justo cuando se desencadena el fenómeno meteorológico de El Niño.

Esta alteración en el ciclo de absorción de gases de efecto invernadero coincide con la fase cálida de un ciclo climático natural que eleva las temperaturas de forma extrema. El trabajo de monitorización, desarrollado por un equipo de más de cien científicos, confirma que la cuenca del Amazonas sufre un colapso temporal en su función de pulmón del planeta. La preocupante vulnerabilidad detectada en estos ecosistemas pone en entredicho la estabilidad de las mayores reservas de biomasa del mundo.

Impacto de las temperaturas extremas

La fotosíntesis de las plantas depende estrechamente de la estabilidad térmica y de la disponibilidad de agua en el suelo. Cuando el termómetro sube de forma anómala, los árboles cierran sus estomas para evitar una pérdida letal de agua por evaporación. Este mecanismo de defensa impide la entrada del carbono necesario para su nutrición, lo que paraliza su crecimiento y debilita la estructura forestal. El estrés hídrico prolongado eleva la tasa de mortalidad de los ejemplares de la selva tropical de forma alarmante.

Los datos obtenidos tras medir más de medio millón de árboles de 4.000 especies diferentes reflejan la magnitud del daño en seis países sudamericanos. Durante el episodio extremo de El Niño registrado entre los años 2015 y 2016, las temperaturas terrestres aumentaron al menos un grado. Ese incremento provocó que una parte significativa de los bosques del continente dejara de actuar de manera efectiva como un sumidero de gases contaminantes.

Vulnerabilidad en los márgenes del amazonas

Las áreas periféricas de la gran llanura aluvial, acostumbradas a periodos de sequía estacional, son las que presentan una mayor debilidad ante el cambio climático. El análisis de campo evidencia que un incremento de apenas 0,5 grados de temperatura se traduce en una pérdida del 0,5% del carbono aéreo. Este retroceso afecta especialmente a los ecosistemas más secos que limitan con la selva amazónica, donde el margen de adaptación biológica ya se ha superado.

La investigación determinó que los árboles más corpulentos y con maderas de menor densidad sufren una mortalidad mucho más elevada que las especies jóvenes. El índice de mortandad en los ejemplares medianos y grandes de más de 20 centímetros de diámetro llegó a duplicarse durante las peores fases del evento térmico. Este patrón sugiere que los ejemplares colosales mueren por un fallo hidráulico provocado por la alta demanda de humedad de la atmósfera, que rompe la tensión de sus conductos internos de agua.

Riesgos ante un año sin precedentes

Los modelos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU, conocida como NOAA por sus siglas en inglés, indican una intensificación de estos fenómenos. Los registros históricos confirman que los eventos severos de El Niño se han duplicado en las últimas seis décadas en comparación con el periodo anterior. La comunidad científica teme que el año 2026 vuelva a marcar un récord histórico de calor en la superficie terrestre debido al calentamiento global.

El principal motivo de alarma actual reside en que este nuevo ciclo cálido ha comenzado con unas temperaturas oceánicas y atmosféricas inusualmente elevadas. Los bordes de la cuenca amazónica han soportado las mayores tasas de calentamiento de toda la región tropical en las últimas tres décadas. La falta de tiempo para que la vegetación se recupere de las sequías previas amenaza con provocar una pérdida de masa forestal y una liberación de carbono nunca antes vistas.

© NOAA

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Astrónomos acaban de encontrar cuatro 'cadáveres' cósmicos en el sistema solar

El universo observable tiene un diámetro aproximado de 93.000 millones de años luz. Sin embargo, debido a la velocidad de la luz y a que está expandiéndose, la luz de las galaxias más lejanas no llegará a nosotros y, por tanto, nunca podremos verlo al completo. Es decir, puede ser mucho más grande o, incluso, infinito. Asimismo, el radio de la Vía Láctea está en torno a los 50.000 años luz. Por ello, 65 años luz se considera muy poca distancia en términos astronómicos.

Precisamente, esa es la distancia que nos separa de una serie de cuatro astros ocultos que no habíamos visto hasta ahora. Unos cuerpos descritos en la revista MNRAS por investigadores de las universidades de Warwick y Colorado Boulder y que parecen ser enanas blancas. Unos remanentes de estrellas que agotaron su combustible y que, por esa razón, son denominados habitualmente como cadáveres estelares. Hasta ahora, la intensa luz de sus estrellas compañeras había impedido que los telescopios detectaran su presencia en el espacio cercano, a pesar de su cercanía.

El hallazgo ha sido posible gracias a que estas enanas blancas forman parte de sistemas binarios junto a estrellas enanas rojas. Al ser estas últimas mucho más grandes y brillantes, terminaban por eclipsar por completo la débil radiación de los cuerpos apagados en el espectro visible. Los científicos tuvieron que recurrir a metodologías alternativas para identificar las firmas individuales de estos esquivos objetos celestes que orbitan en la penumbra.

Tecnología espacial para romper el eclipse

Para desvelar la existencia de estos sistemas, el equipo de astrofísicos analizó los sutiles bamboleos gravitacionales en las trayectorias de las enanas rojas. Posteriormente, confirmaron las sospechas analizando datos del espectrógrafo ultravioleta del telescopio espacial Hubble, un rango donde las enanas blancas brillan con fuerza. Gracias a calibraciones personalizadas, lograron separar la señal del cadáver estelar de los violentos destellos emitidos por la estrella principal.

"Las enanas blancas aisladas y cercanas suelen ser fáciles de encontrar, pero no pudimos ver estas cuatro estrellas directamente en longitudes de onda visibles porque sus compañeras enanas rojas ahogaban su luz. Es un recordatorio de que incluso en nuestro propio vecindario cósmico podemos encontrar sorpresas si miramos de la manera correcta, en las longitudes de onda adecuadas", dijo Mairi O'Brien, investigadora de la Universidad de Warwick.

Entre los sistemas descubiertos destaca especialmente el denominado G 203-47, situado a tan solo 25 años luz de distancia. Este sistema alberga la novena enana blanca más cercana al Sol, un cuerpo que tardó 27 años en ser plenamente confirmado tras detectarse su primer indicio gravitatorio. Su comportamiento dinámico ha desconcertado por completo a los expertos debido al inesperado ritmo de su rotación interna.

Anomalías en la rotación estelar

"Lo fascinante es que G 203-47 no debería rotar tan lentamente si se formó de la misma manera que sistemas similares. Esto sugiere que estas binarias han tenido historias evolutivas muy diferentes. Algunas sufrieron interacciones violentas y prolongadas al principio que las acoplaron gravitacionalmente. Otras, como G 203-47, experimentaron encuentros más suaves y breves que las dejaron en este estado inusual", dijo David Wilson, de la Universidad de Colorado Boulder.

"Solo alrededor del 30% de las enanas rojas dentro de 20 pársecs han sido examinadas sistemáticamente en busca de compañeras enanas blancas ocultas. Creemos que podría haber hasta nueve o 10 sistemas binarios adicionales en nuestro entorno estelar local que aún no hemos encontrado. Si dedicamos un esfuerzo más específico a observar las enanas rojas, tal vez encontremos más sorpresas como esta", declaró Pier-Emmanuel Tremblay.

© National Geographic España

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