Mamá y papá tigana: a tope con la igualdad
El deslumbrante plumaje de la tigana (Eurypyga helais) luce en todo su esplendor cuando despliega las alas. Es entonces cuando se pueden apreciar los grandes ocelos, rojizos, negros y amarillos, que ostentan los machos y las hembras de esta esbelta ave, de unos 45 centímetros de longitud, oriunda de las regiones tropicales de América. La vistosa señal visual sirve para asustar a los depredadores: estas manchas, que semejan un par de ojos enormes, disuaden a más de uno.
Pero también las exhiben durante los vuelos nupciales que realizan durante el inicio del período reproductor, «en los que ascienden entre 10 y 15 metros sobre el dosel del bosque para descender planeando con las alas completamente extendidas, mientras emiten vocalizaciones complejas y exponen los llamativos ocelos alares», explica Sarah MacLean, bióloga especializada en ecología de aves, en la plataforma Birds of the World.
Las exhibiciones aéreas, añade, se combinan con conductas de saludo entre los miembros de la pareja, que incluyen posturas ritualizadas, vibraciones de la cola y contacto entre los picos, sobre todo durante los relevos en la incubación.
Entre las tiganas, la corresponsabilidad parental es ejemplar: hembras y machos participan de manera activa en la construcción del nido, la incubación de los huevos y el cuidado de los pollos hasta que se independizan aproximadamente al mes y medio. ¡Eso sí que es igualdad de género!
HÁBITAT
Las tres subespeciesde tigana que existen habitan en bosques tropicales húmedos de América Central y del Sur.
OTROS DATOS
Estas aves se alimentan de pequeños animales, en especial invertebrados, pero también de peces, renacuajos, sapos, ranas, anguilas y lagartos.

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