El chocolate es cada vez más caro, y la Universidad de Harvard quiere evitarlo
No es sólo cosa tuya. Las tabletas de chocolate ahora o son más pequeñas, o más caras, o han cambiado ligeramente de sabor porque han reformulado sus ingredientes. La explicación de este fenómeno que afecta a los bolsillos de los más chocolateros es que, sólo en 2024, el cacao triplicó su precio debido a la escasez. Una escasez que, según investigadores de la Universidad de Harvard y de Ghana, tiene mucho que ver con los cambios recientes en el clima que han experimentado las regiones donde se cultiva.
Anna Lea Albright, que dirigió el estudio como investigadora posdoctoral en el Centro para el Medio Ambiente de la Universidad de Harvard, explica las dificultades a las que se enfrenta la planta del cacao: “La sequía es una amenaza real para el cacao, y eso está más que demostrado”, indica. La falta de agua afecta al ciclo vital de los árboles, que acaban produciendo menos frutos y de peor calidad. “Lo que no se ha explicado tan bien es el otro extremo: el exceso de lluvia”, explica la investigadora. “Las lluvias intensas que se producen mientras los árboles están en flor favorecen la propagación de enfermedades fúngicas durante la floración y las primeras fases de desarrollo de las vainas, y también afectan a la producción".
Según indican los datos, la combinación del exceso de precipitación durante la temporada de lluvias, junto con las sequías que han experimentado durante la temporada seca explica alrededor de dos tercios de los cambios en la producción que se han observado año tras año en las últimas dos décadas. Y esta incertidumbre en la producción aumenta la volatilidad del precio del cacao.
Adaptarse o quedarse sin chocolate
Para garantizar un futuro en el que el chocolate siga siendo accesible es menester adoptar medidas que protejan la planta cuando es más vulnerable. Por ejemplo, intensificar el control de enfermedades con fungicidas en los momentos en los que se espera mayor precipitación, o añadir hojarasca y otros sistemas de protección del suelo para evitar la erosión y la pérdida de minerales.
“Esperamos que estos hallazgos contribuyan a reducir los daños en las cosechas en el futuro” afirmó el autor principal, Peter Huybers, catedrático del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de Harvard. Hasta ahora, la mayor preocupación de los agricultores era la sequía y el aumento de las temperaturas, que podían provocar una disminución en el área en el que se puede cultivar el cacao. Pero el efecto de las precipitaciones de gran intensidad podría ser tanto o más dañino para la producción de las plantaciones actuales.
“Las salpicaduras de las gotas de lluvia pueden transmitir microorganismos infecciosos del suelo a las mazorcas de cacao”, afirma Huybers. Afortunadamente existen estrategias que permiten distribuir la energía que llevan esas gotas al caer y disminuyen el radio de las salpicaduras. Árboles más frondosos o, de nuevo, dejar hojarasca u otros desechos de poda podría ayudar a romper las gotas antes de que choquen contra el suelo y disminuir la transmisión de enfermedades.
Predecir el tiempo en el largo plazo para estimar la producción
El equipo de investigación insiste que estas lluvias torrenciales están fuertemente ligadas a otros fenómenos atmosféricos de escala global, como El Niño que este año se espera que sea especialmente intenso. Por lo general, El Niño provoca lluvias intensas en Ecuador, uno de los grandes productores de cacao, mientras que vuelve el tiempo más seco en el oeste de África e Indonesia, otros de los dos mayores exportadores. Por tanto, instan a los productores a que se preparen en base a la nueva realidad climática.
Aunque los propios autores también indican que el estudio cuenta con ciertas limitaciones, ya que reducir toda la problemática en la producción del cacao a la climatología es un enfoque muy reduccionista. En Ghana, los árboles de muchas plantaciones están envejecidos, lo que disminuye su producción, y las mafias de contrabando de cacao, así como las crecientes industrias de extracción oro y de producción de caucho empujan a los productores tradicionales hacia negocios más rentables.
Aun así, no hay que minimizar el efecto de la amenaza climática. El futuro del cacao, y de otras plantaciones no depende únicamente de que el mundo sea cada vez más cálido. También depende de cuándo llueve, con qué intensidad y de si los agricultores pueden adaptar sus cultivos a esos fenómenos extremos.

© National Geographic España








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