No hizo falta descender a las zonas más profundas del octavo lago más hondo del planeta. Los restos de una ciudad medieval que funcionó como parada comercial en la Ruta de la Seda estaban ahí, a la vista, cubiertos apenas por unos metros de agua transparente
Una tortuga laúd salió del mar, cavó en la arena y dejó algo que ningún registro histórico de Virginia había documentado antes. El hallazgo, en una playa restringida frente a una base naval, movilizó de inmediato a biólogos, militares y agencias federales para proteger un nido que podría estar señalando un cambio más profundo en el Atlántico