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Received yesterday — 21 October 2026 ⏭ National Geographic España

El cometa del que nacen las Oriónidas: 15 km de largo y 220.000 millones de toneladas de peso

21 October 2026 at 07:00

Cada otoño, los entusiastas del cosmos aguardan la llegada de una de las más impresionantes lluvias de estrellas del año. Hablamos, cómo no, de las Oriónidas, que en 2026 se pueden apreciar desde el 2 de octubre hasta el 7 de noviembre y que destacan por su notable rapidez al ingresar en la atmósfera terrestre a unos 66 kilómetros por segundo. Este espectáculo astronómico alcanza una tasa de actividad moderada, pero muy llamativa, registrando habitualmente entre 15 y 70 meteoros por hora a lo largo de sus noches más activas.

Para aquellos que buscan disfrutar de esta lluvia de estrellas desde latitudes cercanas a los 40º norte, el radiante se ubica sobre el horizonte a partir de la medianoche. El pico máximo de mayor intensidad transcurre durante la jornada del 21 de octubre, si bien se pueden apreciar picos secundarios en las noches anteriores y posteriores. El momento más propicio se da en la segunda mitad de la noche, aprovechando que la Luna se oculta hacia las 3:00 horas tras haber cruzado la fase de creciente.

Ahora bien, detrás de este destello nocturno se encuentra una estructura celeste verdaderamente colosal que ejerce como cuerpo progenitor. Las Oriónidas nacen de los fragmentos desprendidos por el legendario cometa Halley, denominado oficialmente como 1P/Halley por la comunidad científica. Este astro helado de 15 km de largo por 8 km de ancho y alto, con una peculiar silueta en forma de cacahuete, va liberando polvo y material a medida que completa su recorrido por el espacio interestelar.

A pesar de su brillo aparente al contemplarse desde nuestro planeta, el núcleo presenta un comportamiento de cuerpo negro con un albedo del 4%, similar al carbón. Su masa alcanza unos 220.000 millones de toneladas (2.2 × 1014 kg) y cuenta con una densidad aproximada de 0.6 g/cm³. Al aproximarse al perihelio, la radiación solar eleva las temperaturas superficiales hasta rozar los 77 °C, desencadenando la sublimación de los hielos y generando una gigantesca coma de gas y polvo que se despliega por millones de kilómetros.

Historia y órbita del cometa Halley

El registro histórico de este objeto se remonta a épocas antiguas, existiendo crónicas documentadas por astrónomos desde al menos el año 239 a. C. Diversos anales realizados por observadores chinos, babilónicos y europeos medievales en 1066 dejaron constancia de sus pasos. Sin embargo, no fue hasta 1705 cuando el astrónomo británico Edmund Halley calculó su órbita periódica de 76 años en promedio, prediciendo su retorno tras verificar coincidencias en los avistamientos de 1531, 1607 y 1682.

La trayectoria de este cuerpo celeste resulta sumamente elíptica, variando desde un perihelio cercano a 0.6 UA hasta un afelio distante de 35.3 UA, en las inmediaciones de Plutón. Adicionalmente, posee una órbita retrógrada con una inclinación de 18° respecto a la eclíptica, desplazándose en sentido opuesto al resto de los planetas. Su núcleo completa una rotación cada 52 horas, liberando emanaciones compuestas principalmente por un 80% de vapor de agua, un 17% de monóxido de carbono y trazas de hidrocarburos.

Exploración espacial del núcleo cometario

La aproximación registrada en 1986 marcó un hito histórico al convertirse en el primer cometa estudiado de cerca por flotillas espaciales. La bautizada como Halley Armada, integrada por sondas internacionales como Giotto, Vega 1 y 2, Suisei, Sakigake e ISEE-3/ICE, obtuvo las primeras imágenes directas de su núcleo. Dichas observaciones revolucionaron la astronomía al confirmar parcialmente la hipótesis del modelo de bola de nieve sucia planteada por Fred Lawrence Whipple.

Estos análisis permitieron comprender que la superficie exterior está cubierta predominantemente por una capa oscura de polvo y material no volátil que retiene el calor. Tras este último paso cercano en el siglo XX, la astronomía moderna ya anticipa el siguiente encuentro con el interior del sistema solar. La próxima reaparición del astro frente a la Tierra está prevista para el año 2061, cuando volverá a ofrecer un espectáculo único observable a simple vista.

© iStock

El neurobiólogo John Cryan habla de la relación entre la microbiota y el café

20 October 2026 at 07:00

Un exhaustivo trabajo científico publicado en la revista Nature Communications por el centro de investigación APC Microbiome Ireland de la University College Cork ha analizado en profundidad las intrincadas interacciones que componen el eje intestino-cerebro. La investigación demuestra cómo la ingesta de café, bien sea convencional o en su versión descafeinada,altera de manera directa la microbiota intestinal y desencadena efectos complementarios sobre el estado anímico, la capacidad cognitiva y los niveles de estrés diario.

Los investigadores observaron cambios significativos tras analizar a 31 consumidores habituales que tomaban entre tres y cinco tazas diarias, cantidad catalogada como moderada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Tras dos semanas de abstinencia completa, los voluntarios experimentaron variaciones notables en sus metabolitos. Posteriormente, la reintroducción a ciegas de cuatro dosis de café instantáneo al día restauró los perfiles bacterianos y redujo la depresión percibida, la impulsividad y el estrés, independientemente de la presencia o ausencia de sustancia estimulante.

Impacto del café en la microbiota

Durante la investigación se constató un aumento evidente de bacterias como Eggertella sp y Cryptobacterium curtum en los participantes que consumieron la bebida respecto a quienes no la tomaban. Las primeras contribuyen activamente a la secreción ácida gástrica e intestinal, mientras que las segundas participan en la síntesis de ácidos biliares, procesos que ayudan a erradicar infecciones digestivas. Paralelamente, se registró un incremento de bacterias del tipo Firmicutes, organismos asociados con respuestas emocionales positivas en mujeres.

El responsable principal del proyecto, el profesor John Cryan, subrayó que los beneficios observados van más allá del estímulo nervioso habitual gracias a componentes como los polifenoles. Según sus palabras: "El café es más que cafeína: es un factor dietético complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional". Esta compleja interacción abre la puerta a considerar esta bebida como una herramienta dietética para equilibrar el ecosistema digestivo.

Beneficios diferenciados según la cafeína

El estudio financiado por el Institute for Scientific Information on Coffee reveló diferencias funcionales notables al comparar ambas variantes de la bebida. Sorprendentemente, únicamente el grupo que ingirió la opción descafeinada mostró mejoras sustanciales en la memoria de aprendizaje mediante pruebas de localización y listas de palabras. Los expertos sugieren que los compuestos antioxidantes nutren a las bacterias entéricas y desencadenan una cascada metabólica favorable para el rendimiento cognitivo.

Por otro lado, la modalidad con cafeína demostró virtudes exclusivas vinculadas a la alerta mental y la reducción de procesos inflamatorios en el organismo. La reintroducción de esta bebida con cafeína logró disminuir la ansiedad, la fatiga psicológica y la angustia percibida, al tiempo que potenció la atención y la vigilancia en las tareas evaluadas. Estos resultados confirman que el principio activo ejerce una vía de acción neurológica directa y diferenciada.

Perspectivas para la salud digestiva

A pesar de tratarse de un ensayo preliminar de escala reducida, los neurobiólogos sostienen que reinstaurar el hábito cafetero desencadena modificaciones agudas en la composición microbiana. La investigación confirma que la pérdida de consumo altera temporalmente los biomarcadores en heces y orina, demostrando la alta sensibilidad de los microorganismos frente a esta ingesta. El trabajo establece que el bienestar mental y la digestión están estrechamente interconectados a través de estos complejos mecanismos biológicos.

Sobre el alcance integral de estos hallazgos, el neurobiólogo John Cryan enfatizó la relevancia de los resultados para la nutrición moderna: "Nuestros hallazgos sugieren que el café, ya sea con cafeína o descafeinado, puede influir en la salud de maneras distintas, pero complementarias". De este modo, la ciencia respalda el papel de esta popular infusión como un ingrediente clave para promover el equilibrio entre el aparato digestivo y el cerebro dentro de un estilo de vida saludable.

© YouTube/Coffee & Health

200.000 barriles radiactivos fueron arrojados al Atlántico: estamos descubriendo qué ocurre con las fugas

19 October 2026 at 07:00

Décadas de vertidos nucleares descontrolados en las profundidades del océano Atlántico comenzaron a revelar sus consecuencias más oscuras tras un minucioso trabajo de exploración científica. Un equipo especializado de investigadores partió recientemente hacia el sector noreste del océano para evaluar el deterioro de una masiva cantidad de contenedores sumergidos entre los años 1950 y 1990. Lo que descubrieron bajo las aguas altera las previsiones sobre los riesgos ambientales a largo plazo.

Los científicos del proyecto Nodssum, liderado por el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, exploraron la zona mediante una nave sumergible tripulada. Durante la misión a bordo del buque Pourquoi Pas?, los expertos realizaron 20 inmersiones hasta superar los 4.700 metros de profundidad. Las observaciones confirmaron que el deterioro de la infraestructura metálica de contención es avanzado y que el material interno ha comenzado a filtrarse de forma directa al lecho marino.

A pesar del vertido directo de los residuos, los análisis de radioactividad indicaron que la intensidad de la contaminación se mantiene en un nivel moderado. Esta concentración moderada permitió a los analistas extraer muestras de sedimentos, agua y fauna marina sin requerir trajes de protección extrema. La investigación, publicada de forma paralela por el equipo oceanográfico, profundiza en los mecanismos biológicos con los que las especies del ecosistema abisal procesan e integran esta contaminación ambiental de origen humano.

La práctica histórica de arrojar este tipo de material tóxico al ecosistema marino respondía a la hipótesis de que los contenedores resistirían lo suficiente para mitigar el impacto ambiental. Sin embargo, las alertas globales llevaron a regular estas actividades mediante la adopción de la Convenio de Londres en 1975. Este tratado internacional restringió los vertidos hasta prohibirlos definitivamente, aunque para ese momento el depósito acumulado en las simas oceánicas alcanzaba cifras alarmantes.

Monitoreo científico en el lecho marino

El estudio oceanográfico reveló además un fenómeno curioso en el fondo marino, ya que diversas especies animales comenzaron a colonizar la superficie de los bidones oxidados. Las fotografías capturadas durante la expedición muestran cómo la fauna abisal utiliza los restos de chatarra radioactiva como refugio o estructura de fijación. Este comportamiento evidencia la capacidad adaptativa de la naturaleza frente a la basura industrial, aunque los efectos celulares a largo plazo aún están siendo analizados en laboratorio.

Los investigadores subrayan que, aunque la tasa de emisión no constituye una catástrofe inmediata, la degradación progresiva de los bidones representa una amenaza latente para la biodiversidad marina. Las muestras biológicas colectadas servirán para evaluar la bioacumulación de radionucleidos en las cadenas tróficas del Atlántico. La prioridad de las instituciones científicas es determinar la velocidad con la que los isótopos se desplazan por las corrientes marinas profundas hacia otras regiones del planeta.

La expedición al Atlántico se suma a otros descubrimientos submarinos donde los desechos industriales han alterado drásticamente los paisajes oceánicos más remotos. La monitorización continua de esta zona permitirá diseñar mejores modelos de predicción sobre la dispersión de contaminantes tóxicos en agua salada. Además, los datos obtenidos aportarán información crítica para tomar decisiones futuras sobre la gestión segura de residuos peligrosos producidos por la industria nuclear global.

El análisis de este vertedero oceánico continuará durante los próximos años mientras las muestras extraídas son procesadas en instalaciones de alta seguridad. Quizá los hallazgos definitivos sirvan para concienciar sobre la fragilidad del medio marino frente a la actividad humana del pasado siglo. La comunidad científica internacional coincide en que entender estos procesos es fundamental para mitigar las repercusiones ambientales y garantizar la protección de los mares en las décadas venideras.

© Campagne NODSSUM, CNRS, Flotte océanographique française

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