El universo no es negro. Tiene un color real, y hasta tiene nombre
Cuando miramos el cielo de noche vemos sobre todo oscuridad. Pero eso no es el color del universo, es simplemente la ausencia de luz cercana. Las estrellas y galaxias están muy separadas, y la luz que nos llega es débil y dispersa. Si en cambio recogemos y mezclamas toda la luz visible de todas las fuentes lejanas, ahí sí aparece un color medible.
A principios de los 2000, un grupo de astrónomos analizó la luz de más de doscientas mil galaxias, usando datos de un gran proyecto de mapeo del universo llamado 2dF Galaxy Redshift Survey. Combinaron toda esa luz en un único espectro cósmico, que mostraba cuánta luz hay en cada longitud de onda. Y de ahí calcularon el color medio del universo.
El resultado son las coordenadas cero coma tres, cuatro, cinco y cero coma tres cuatro, cinco, en el sistema de color CIE. Un tono que se describe como beige, o blanco roto. Por su parecido con el café con leche, los astrónomos lo bautizaron de forma informal como latte cósmico. Su código de color es el FFF8E7.
Antes de llegar a ese resultado, hubo un error de cálculo curioso. Los astrónomos describieron primero el color del universo como verde del espectro cósmico, un tono entre turquesa y aguamarina.
¿Por qué beige y no azul intenso? Porque hoy la mayoría de estrellas son de mediana edad y emiten luz rojiza. Cuando el universo era más joven, había muchas más estrellas azules y calientes, así que el color era más intenso. A medida que las estrellas envejecen y nacen menos nuevas, la luz combinada se va volviendo cada vez más roja.

© NSF–DOE Vera C. Rubin Observatory.