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Received — 2 August 2026 ⏭ National Geographic España

Algo no cuadra en el corazón de la Vía Láctea: “Esta sería la primera prueba de aniquilación extragaláctica”

2 August 2026 at 07:00

El corazón de la Vía Láctea, allá donde se encuentra el agujero negro supermasivo Sagitario A*, alberga un enigma que desconcierta a astrónomos de todo el mundo desde hace décadas. Hablamos, en concreto, de la profusión de flujos de positrones que colisionan contra electrones para aniquilarse en intensos destellos de rayos gamma, que ha generado un desfase cuantitativo imposible de cuadrar mediante los modelos convencionales. Ahora, gracias a un reciente artículo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, ha ido un paso más allá.

En concreto, lo que han hecho los investigadores es analizar el registro completo recogido por el telescopio espacial INTEGRAL de la Agencia Espacial Europea. Los físicos Thomas Siegert, de la Universidad Julius Maximilian de Würzburg, y Hiroki Yoneda, de la Universidad de Kioto, hallaron señales de aniquilación fuera de los límites de nuestra estructura estelar, sugiriendo un volumen de antimateria drásticamente mayor al previsto.

Los datos procesados en periodos acumulativos mostraron un patrón claro e inmune a las interferencias instrumentales del observatorio espacial. La emisión de 511 kiloelectronvoltios más destacada proviene del denominado Complejo C, una gigantesca nube de hidrógeno que cae hacia el disco galáctico. Asimismo, los expertos identificaron un tenue rastro en la Corriente de Magallanes, una franja de gas que acompaña a las Nubes de Magallanes en su trayectoria orbital.

Debido a que estas regiones no poseen las fuentes energéticas necesarias para generar tales partículas, los científicos concluyen que la antimateria viaja distancias enormes antes de destruirse. "Esta sería la primera detección de aniquilación de positrones extragalácticos", declaró Siegert al medio ScienceAlert. El investigador añadió que "eso en sí mismo significaría que el contenido de positrones de la Vía Láctea es mucho mayor que el que se observa actualmente 'en el interior'".

Escape de antimateria e implicaciones cosmológicas

Para que la aniquilación entre materia y antimateria ocurra de forma eficaz, los positrones deben desacelerarse enormemente en el medio interestelar. El hallazgo implica que una fracción importante de estas partículas de alta energía logra escapar del disco galáctico y reducir su velocidad en el gas exterior. Esta migración inesperada altera los cálculos actuales y sugiere una tasa de producción cercana a los 100 tredecillones de positrones por segundo.

Explicar semejanza cuantitativa pone contra las cuerdas los modelos astrofísicos tradicionales basados en explosiones estelares, agujeros negros o estrellas de neutrones. El propio Siegert reconoció la complejidad del escenario al señalar que "tenemos el problema de explicar la enorme cantidad de positrones en la Vía Láctea. Si resulta ser aún mayor, nos estamos quedando sin fuentes astrofísicas convencionales para explicarlos".

Misiones futuras para resolver el enigma

A pesar de la solidez del hallazgo, los autores mantienen la cautela al registrar una significación estadística de 4 sigma, ligeramente por debajo del umbral de 5 sigma requerido para un descubrimiento formal. Sobre el origen de la anomalía, el investigador remarcó que "en algún momento, necesitaríamos introducir modelos de materia oscura no convencionales para obtener esta cantidad de positrones, como partículas de materia oscura ligeras.".

El horizonte de la investigación cósmica se traslada ahora al lanzamiento previsto para 2027 del espectrómetro y telescopio de imágenes COSI de la NASA. Esta avanzada herramienta orbital permitirá verificar si estas señales fuera del plano galáctico son definitivas y rastrear con precisión los auténticos puntos de nacimiento de la antimateria. De confirmarse la hipótesis, la ciencia deberá reformular los principios que rigen la distribución de materia en el universo.

© Telescopio del Horizonte de Sucesos/CC BY 4.0

Los huevos orgánicos podrían tener un impacto climático peor que los de gallinas enjauladas

1 August 2026 at 07:00

Durante años se ha mantenido la firme creencia de que consumir alimentos procedentes de la ganadería ecológica y el pastoreo libre constituía la opción más sostenible y respetuosa con el medioambiente. Sin embargo, un controvertido análisis publicado en la revista Royal Society Open Science por la investigadora Harriet Bartlett ha desmontado aparentemente esta premisa al revelar que la producción avícola ecológica puede duplicar las emisiones de carbono frente a los modelos intensivos. Un hallazgo que altera el debate tradicional sobre el impacto de nuestra cesta de la compra.

Los datos recopilados por expertos de la Universidad de Oxford en granjas del Reino Unido indican que transformar toda la producción británica a un modelo campero ecológico generaría 2.316.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e). En cambio, mantener una infraestructura orientada íntegramente a jaulas implicaría emitir 1.184.000 tCO2e de emisiones de gases de efecto invernadero. Esta diferencia radical radica en que las aves confinadas presentan una mayor eficiencia metabólica para convertir el pienso en alimento final.

No obstante, la evidencia de una menor huella climática en los sistemas intensivos no significa que sea ético o recomendable priorizar el consumo de productos procedentes de aves enjauladas. Las gallinas ponedoras sujetas al confinamiento severo experimentan graves deficiencias en materia de bienestar animal y salud física. Además, la producción ecológica ofrece beneficios indirectos no contemplados en esta medición de carbono, como la reducción de plaguicidas o la preservación de la biodiversidad en los suelos.

La investigación precisa que los modelos camperos y ecológicos también presentaron métricas desfavorables en el uso del terreno, la acidificación del suelo y la eutrofización del agua. Por otra parte, la tasa de mortalidad en las granjas ecológicas resultó ser superior, aunque resulte paradójico. Las cifras globales estiman que la combinación actual de métodos avícolas británicos, que incluye jaulas, suelo y gallinas camperas, genera un total de 1.439.000 tCO2e al año dentro del balance nacional.

Dilemas éticos y límites de la sostenibilidad avícola

Las gallinas ponedoras constituyen el grupo animal más numeroso alojado en jaulas en todo el planeta, una situación crítica ante la creciente demanda global de proteína. La citada Harriet Bartlett, especialista adjunta en la Smith School of Enterprise and the Environment, señaló sobre la producción en The Guardian que "quizá sea un punto ciego cuando hablamos de sostenibilidad", al considerar que este sector recibe menos atención mediática que la industria cárnica o láctea.

Al evaluar los resultados del trabajo de campo, la científica británica hizo hincapié en el desequilibrio existente entre la ética animal y la huella ecológica. "Encontramos un compromiso importante", afirmó Harriet Bartlett. "Resulta que los tipos de granjas que generalmente se consideran mejores para el bienestar animal, como las ecológicas y camperas, pueden requerir más aves para producir la misma cantidad debido a su menor eficiencia y mayor impacto ambiental", explicó la experta.

Por su parte, el responsable de asuntos normativos en Soil Association Certification, Lee Holdstock, aportó una visión crítica sobre las conclusiones alcanzadas por el equipo de Oxford. "Si bien los sistemas intensivos pueden tener menores emisiones por unidad de producto porque las aves aprovechan el pienso de forma más eficiente, esto refleja solo una parte de la realidad", declaró Lee Holdstock al valorar la complejidad global del modelo agrícola.

El experto en normativas ecológicas defendió la necesidad de contextualizar la huella del carbono sin penalizar las prácticas que benefician la naturaleza y el suelo. "Un sistema alimentario verdaderamente sostenible también debe considerar los impactos en la naturaleza, la salud del suelo, la calidad del agua, el uso de insumos sintéticos y el bienestar animal", añadió Lee Holdstock.

© Huey Freeman para Pexels

La singularidad de un agujero negro es una superficie 3D que contradice a Einstein

31 July 2026 at 07:00

Un exhaustivo análisis de las leyes físicas que gobiernan el interior de los misteriosos agujeros negros ha revelado que la clásica concepción de la singularidad como un simple punto infinitamente denso podría estar equivocada. El hallazgo, aceptado para su publicación en la prestigiosa revista científica Physical Review D, plantea un cambio de paradigma radical sobre lo que ocurre tras cruzar el denominado horizonte de sucesos.

Los investigadores Andrew J. S. Hamilton, de la Universidad de Colorado Boulder, junto a Tyler McMaken, de la Universidad de Mary, sugieren que este límite insondable se comporta en realidad como una estructura tridimensional totalmente plana. Esta investigación replantea las bases de la relatividad general formulada por Albert Einstein, la cual colapsa por completo al intentar describir la física extrema de estos objetos celestes.

Hasta la fecha, los manuales académicos simplificaban el interior del conocido como agujero negro de Schwarzschild representando su centro con dimensiones nulas. Sin embargo, este nuevo cálculo teórico indica que la materia entrante no converge en una única coordenada espacial, transformando nuestra visión de la gravedad cuántica y resolviendo paradojas causales que han desconcertado a los astrofísicos durante décadas de estudio continuado.

Estructura tridimensional en el horizonte

El origen de esta formulación matemática surgió cuando los expertos analizaron el comportamiento de dos observadores hipotéticos cayendo simultáneamente hacia el centro desde direcciones opuestas. Siguiendo los principios de la física teórica moderna, el espacio-tiempo extremadamente deformado impide que cualquier señal lumínica o de información transite entre ambos viajeros, dejándolos completamente desconectados desde el punto de vista causal durante la trayectoria.

Dado que ambos sujetos no pueden intercambiar datos ni interactuar antes de alcanzar el colapso final, resulta matemáticamente imposible que terminen coincidiendo en el mismo evento espacio-temporal. Por esta razón precisa, la masa debe distribuirse a lo largo de un límite espacial extenso de tres dimensiones, permitiendo que cada observador alcance una localización física completamente diferente al final de su destructivo viaje cósmico.

El propio Hamilton admitió el impacto que tuvo el hallazgo durante el desarrollo de sus modelos informáticos al declarar que "los agujeros negros siempre desafían mi intuición", señalando además que "fue una sorpresa, pero al mismo tiempo tenía sentido con la apariencia plana de la singularidad de Schwarzschild". Esta confirmación requirió décadas de simulación para comprender visualmente cómo se deforma la luz.

El dilema de la gravedad cuántica

Este trabajo no se limita de manera exclusiva a los objetos estáticos, sino que extiende sus conclusiones a los modelos con rotación o agujeros negros de Kerr. Los autores sostienen que estos colapsarían igualmente en una superficie singular dentro de su horizonte interno, unificando el comportamiento teórico de ambos tipos de estructuras cósmicas bajo un mismo patrón físico y geométrico unificado.

La importancia del descubrimiento radica en que ofrece un punto de partida renovado para desarrollar la ansiada teoría de la gravedad cuántica, la cual busca reconciliar la mecánica cuántica con la física macroscópica. Como explicó de forma categórica el propio Hamilton sobre la trascendencia del estudio: "La singularidad no es un punto; más bien es una frontera espacial tridimensional donde la relatividad general se suicida".

© Wikimedia Commons/Alain R./CC BY-SA 2.5

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