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Received — 16 July 2026 ⏭ National Geographic España

¿Qué tipo de bosque soporta mejor el calor?

16 July 2026 at 14:15

Si has pasado parte del verano en la ciudad y la otra parte en la montaña, rodeado de vegetación, te habrás dado cuenta de que en la ciudad hace más calor, y tiene su explicación: se debe al fenómeno de isla de calor. Materiales como el asfalto y el hormigón absorben la radiación solar y la liberan como calor lentamente. En cambio, la tierra y los árboles reflejan menos energía, de modo que los entornos rurales “deberían” calentarse mucho menos. Por este motivo, resulta importantísimo plantar más árboles en las urbes y crear más zonas verdes.

Por esta regla de tres, cabría pensar que los bosques son un paraíso durante la época estival, ya que la enorme concentración de árboles y la tierra impedirían que los termómetros alcanzasen temperaturas elevadas, pero ¿aguantan todos igual de bien el calor? Existen diferentes tipos de bosque, los cuales se clasifican principalmente según su latitud, clima y tipo de hoja, dividiéndose en cuatro grandes clases: tropicales, templados, boreales y subtropicales.

Además, no todos los bosques tienen por qué ser naturales: se pueden crear artificialmente desde cero. Existen técnicas como el Método Miyawaki que permiten cultivar pequeños bosques muy densos y autosuficientes en tan solo 10 años, utilizando especies nativas plantadas de forma compacta para acelerar el crecimiento natural. Científicos chinos han averiguado el tipo de bosque (natural o artificial) que soporta mejor las olas de calor.

Los bosques naturales aguantan mejor que los artificiales

El clima de China varía dependiendo de la zona por ser un país extenso, pero se podría decir que, en general, los inviernos son fríos y secos, mientras que los veranos son cálidos y húmedos, marcados por los vientos monzónicos. En el río Yangtsé (el más largo de China y de todo el continente asiático), a pesar de tener una longitud de 6.300 kilómetros, presenta principalmente un clima monzónico subtropical, de modo que las temperaturas durante los veranos son bastante altas.

De hecho, el verano de 2022 fue especialmente duro para China. La cuenca del río Yangtsé soportó la sequía y el calor simultáneos más intensos registrados en décadas. Este fenómeno, conocido en ecología como sequía compuesta-ola de calor, es un evento climático extremo en el que la falta de precipitaciones y la humedad del suelo se combinan con temperaturas abrasadoras, retroalimentándose y provocando que el calor extremo seque el suelo, y que la falta de humedad ambiental enfríe la tierra, de modo que se crea una especie de “círculo vicioso”.

Un equipo de científicos liderado por Yong Su, de la Academia China de Ciencias, observó el fenómeno para descubrir qué es lo que ocurría exactamente, dando lugar al análisis más detallado de cómo los bosques de la cuenca del río Yangtsé reaccionaron durante el complicado verano. Para la investigación emplearon dos indicadores satelitales de alta resolución, y llegaron a una conclusión bastante clara: los bosques naturales soportan mejor el golpe térmico, pero los artificiales se recuperan antes.

Si bien el elemento principal de ambos tipos de bosque son los árboles, no se configuran de la misma manera. Un bosque natural maduro no es simplemente un conjunto de árboles, ya que las copas se escalonan en altura, creando capas de sombra que reducen la temperatura. Sus troncos gruesos, una red de raíces antiguas y hongos micorrícicos distribuye el agua y los nutrientes de forma solidaria entre los árboles.

Los bosques naturales de la cuenca del Yangtsé experimentaron durante la ola de calor del verano de 2022 un declive fotosintético considerablemente menor que las plantaciones. No obstante, los bosques artificiales, que sufrieron más durante la ola de calor, se recuperaron fotosintéticamente más rápido cuando las temperaturas volvieron a la normalidad. La respuesta a este fenómeno es bastante lógica: las plantaciones jóvenes tienen una ventaja estructural a la hora de recuperarse.

Los árboles elegidos para la creación de bosques artificiales han sido seleccionados genéticamente para crecer más rápido, de modo que reinician su metabolismo también con más velocidad. A pesar de esta ventaja, los bosques naturales son capaces de almacenar mucho más carbono y también albergan una mayor biodiversidad. Los recientes programas de reforestación han apostado por las plantaciones por ser más baratas y rápidas, pero gracias a la investigación de Su, ahora sabemos que esa velocidad tiene un coste estructural visible cuando las temperaturas se vuelven extremas.

© National Geographic España

Un astrónomo de la Agencia Espacial revela cuál es el mejor lugar para ver el eclipse

16 July 2026 at 13:06

Como no podía ser de otra manera, la Agencia Espacial Europea (ESA) será una de las organizaciones protagonistas durante el eclipse del 12 de agosto. Además de un evento gratuito, organizado con la Universidad de León y el Ayuntamiento, harán una retransmisión desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre (Teruel). Pedro García Lario, astrónomo de la ESA, participó en una sesión informativa y explicó los detalles necesarios desde la perspectiva de un experto:

“Observar un eclipse total no es solo una experiencia visual, también es sensorial: cuando se produce, baja la temperatura drásticamente y como consecuencia hay una brisa fantasmagórica que sentimos en nuestro cuerpo. No es extraño que a la gente se le pongan los pelos de punta e incluso hay personas que no pueden reprimir el llanto de la emoción que supone compartir una experiencia así. Debemos enfocar toda nuestra atención a sentir el eclipse y a ver lo que sucede a nuestro alrededor. Los pájaros dejan de cantar; las gallinas se van a su gallinero y las vacas, al establo. Pocos minutos después todo vuelve a la normalidad. Son 100 segundos que vamos a recordar para el resto de nuestra vida”, dijo García Lario.

El eclipse por España

En la Península Ibérica no ocurre un evento de estas características desde hace más de 120 años, pero también es inédito en la Europa continental en el siglo XXI: el último eclipse solar total visible ocurrió en 1999. Las fuentes oficiales estiman que se harán 10 millones de desplazamientos, destacando que el desafío de la movilidad será máximo porque en las dos ciudades más habitadas de España -Madrid y Barcelona- no será observable de manera total, lo que para García Lario es una diferencia significativa:

“En la zona de totalidad de eclipse prácticamente se hace de noche, mientras que en las zonas donde el disco solar queda al 1%, sigue siendo de día. Hay una iluminación diferente y más tenue, como si estuviera nublado, pero es de día. La fase de parcialidad comienza aproximadamente una hora antes y acaba una hora después. La duración de la totalidad es modesta: alrededor de 1 minuto y 50 segundos en el mejor de los casos”.

Como ya se ha mencionado, el astrónomo destacó la importancia de proteger la vista exclusivamente con gafas homologadas, pero quitárselas en el momento de la totalidad para disfrutar esos segundos de oscuridad. Según afirmó, tras los últimos eclipses, al día siguiente el término más buscado es ‘dolor de ojos’. El Instituto Geográfico Nacional cuenta con una herramienta para encontrar el detalle del horario y las características del eclipse en cada provincia. Lo que será igual en todas partes es su excepcionalidad:

Por qué el eclipse es un momento especial

“Este eclipse presenta características especiales por el hecho de que se produce muy cerca del del atardecer. Tenemos un desafío a la hora de encontrar el lugar de observación porque la altura del sol en el horizonte va a ser muy baja. Eso implica que no valen todos los sitios para la observación del eclipse. Es imprescindible comprobar que no haya ninguna barrera natural -árboles o una montaña- ni edificios en localidades habitadas. Requiere buscar bien el lugar adecuado y óptimo de observación”, recomendó García Lario.

También hizo un llamamiento a tomar el máximo de las medidas de seguridad considerando que el fenómeno será en plena canícula del mes de agosto, lo que implica “un riesgo extremo de incendios”, según detalló. Por último, describió tres claves que explican la relevancia del evento:

“Es una oportunidad para el desarrollo de vocaciones científicas: Ramón y Cajal despertó la suya como consecuencia del eclipse de 1860 cuando era jovencito. También para el astroturismo en la España despoblada, donde las condiciones excepcionales de nuestros cielos oscuros son únicas en el mundo; y, para el sentimiento de pertenencia al cosmos, ya que millones de personas estarán mirando al cielo simultáneamente, lo que nos habla de nuestra fragilidad y de nuestro del deseo de conocer y de explorar, que es inherente a la especie humana”, concluyó García Lario.

© iStock

La roca espacial que atravesó un tejado podría revelar el origen de la vida

16 July 2026 at 12:00

Un equipo de científicos ha confirmado que el meteorito que impactó contra una vivienda de Nueva Jersey contiene restos de antiguas salmueras ricas en sales y una extraordinaria diversidad de moléculas orgánicas, una combinación que podría arrojar nuevas pistas sobre el origen de la vida en la Tierra. El hallazgo, publicado en Science Advances, convierte a este fragmento de roca espacial en uno de los meteoritos más valiosos jamás recuperados tras una caída observada.

Lo más extraordinario es que el meteorito fue recogido apenas unos minutos después del impacto, evitando que la humedad, el oxígeno o la contaminación terrestre alteraran sus minerales y compuestos químicos. Gracias a esa rápida actuación, los investigadores han podido estudiar prácticamente intacto un fragmento de un antiguo asteroide que conserva información de hace más de 4.500 millones de años.

Un viaje de millones de kilómetros que terminó en el dormitorio de una casa

El 16 de julio de 2024, una brillante bola de fuego cruzó el cielo sobre Nueva York a unos 14,4 kilómetros por segundo, equivalente a más de 51.000 kilómetros por hora. El fenómeno fue acompañado por un potente estampido sónico que fue percibido por decenas de personas en varios estados del noreste de Estados Unidos.

Las cámaras de vigilancia y los registros de radar permitieron reconstruir su trayectoria hasta el cinturón principal de asteroides. Durante la entrada atmosférica, la roca se fragmentó violentamente y uno de los mayores fragmentos, de algo más de un kilogramo, perforó el tejado de una vivienda en Hillsborough, Nueva Jersey.

El propietario describió un fuerte olor parecido al azufre y encontró el dormitorio cubierto por polvo negro y pequeños fragmentos del meteorito. Lejos de manipularlos directamente, utilizó guantes desechables, papel de aluminio y recipientes de vidrio para conservarlos, una decisión que resultó fundamental para preservar su enorme valor científico.

Pero había un detalle que nadie esperaba encontrar. Los análisis mineralógicos revelaron que se trataba de una rara condrita carbonácea CM1/2, una categoría extremadamente escasa. De hecho, solo es el segundo meteorito de este tipo cuya caída ha sido observada y recuperada en condiciones casi perfectas, lo que ofrece una oportunidad excepcional para estudiar los materiales más primitivos del Sistema Solar.

Las huellas de antiguas salmueras escondidas en un asteroide

Al examinar el interior del meteorito, los investigadores identificaron pequeños fragmentos extraordinariamente ricos en sales minerales. Estas sales son la prueba de que, hace miles de millones de años, existieron líquidos muy concentrados en el interior del asteroide del que procedía la roca. Según los autores, el agua líquida se evaporó lentamente cerca de la superficie del cuerpo progenitor, dejando depósitos salinos similares a las salmueras que hoy existen en algunos ambientes extremos de la Tierra.

Este resultado acerca al meteorito de Hillsborough a los materiales recuperados recientemente por las misiones Hayabusa2, de la agencia espacial japonesa, y OSIRIS-REx, de la NASA, que trajeron muestras de los asteroides Ryugu y Bennu con evidencias similares de alteración por agua salada. ¿Por qué resulta tan importante este descubrimiento?

Porque las salmueras representan auténticos laboratorios químicos naturales. Las altas concentraciones de sales favorecen reacciones entre minerales y moléculas orgánicas, además de mantener elementos esenciales como el fósforo disueltos durante largos periodos. En otras palabras, ofrecen un entorno ideal para producir compuestos cada vez más complejos.

Moléculas que pudieron sembrar la Tierra primitiva

Los investigadores también identificaron una notable colección de compuestos orgánicos solubles, entre ellos aminoácidos, ácidos carboxílicos y otras moléculas consideradas fundamentales en la química prebiótica.

Los análisis isotópicos de carbono y nitrógeno confirman que estos compuestos son característicos de las condritas carbonáceas primitivas, reforzando la hipótesis de que meteoritos como este pudieron transportar ingredientes esenciales para la aparición de la vida cuando bombardeaban la Tierra hace más de 4.000 millones de años.

Otro de los resultados más llamativos fue la detección de compuestos organometálicos con magnesio. Aunque los científicos aún investigan su origen exacto, creen que podrían haberse formado mediante reacciones químicas impulsadas por aquellas antiguas salmueras presentes en el asteroide.

La distribución de los aminoácidos indica además que muchas de estas moléculas no se originaron durante el impacto sobre la Tierra, sino dentro del propio asteroide, donde el agua y los minerales actuaron durante millones de años como un gigantesco reactor químico natural.

Cada nuevo análisis de este meteorito ofrece una ventana única al pasado del Sistema Solar. Más que una simple roca caída del espacio, representa un archivo geológico casi intacto de los procesos que ocurrieron cuando los planetas aún estaban formándose.

© Seti Institute

Ir al cine, al teatro o a un museo podría ralentizar el envejecimiento fisiológico

Según avanzan los días, meses y años en el calendario las experiencias se acumulan en nuestros cuerpos. Reflejo de estas experiencias son las cicatrices, marcas evitables que cuentan la historia de aquella vez que nos caímos yendo en bicicleta o que fuimos demasiado optimistas al dar un salto. Pero para algunas marcas no hace falta ningún evento, sino que su origen es el mismo paso del tiempo. Y aquí, cada cuerpo reacciona de una forma. Por ello se dice que la edad cronológica (cuántos años llevamos vivos) puede ser muy distinta de la edad biológica (cómo de envejecido está nuestro cuerpo).

Estamos totalmente indefensos ante la edad cronológica, ya que las leyes de la física nos impiden desplazarnos hacia atrás en el tiempo. Pero cada vez hay más investigación que trata de frenar, o incluso revertir hasta cierto punto la edad fisiológica. Pero claro, para medir la edad fisiológica no es tan sencillo como preguntar la edad, sino que se trata de una estimación que se obtiene a partir de ciertos parámetros biológicos asociados a la juventud, lo que da lugar a un valor. Lo ideal es que este valor sea menor que la edad real, ya que quiere decir que se está envejeciendo mejor que el promedio de la población.

Cada vez hay más estudios que tratan de comprender cómo disminuir esta edad fisiológica, para así poder envejecer con una mayor calidad de vida y mantener la independencia en la vejez. Y gracias a estos estudios, se ha obtenido que los cinco pilares del envejecimiento son el ejercicio físico, la dieta sana, el manejo del estrés, una buena higiene del sueño y tener buenas conexiones sociales. Pero en el envejecimiento, al igual que con un postre, cuanto más azúcar, más dulce. Así que se siguen buscando nuevos pilares con los que disminuir aún más la edad fisiológica.

Seis pilares, mejores cimientos

Los países a los que más les interesa comprender cómo mantener la independencia en la vejez son aquellos que tienen una población más envejecida, como España o Japón. Por ello, ambos territorios cuentan con equipos de investigación punteros en el estudio de la gerontología. Y en este caso, del país nipón viene un estudio que trata de comprender cómo influye participar en actividades culturales en el envejecimiento fisiológico.

La conclusión del artículo, publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health, es bastante clara: Cuanta mayor participación tiene una persona en actividades culturales, como ir a museos, al cine, o al teatro, menor es su edad fisiológica en comparación con la gente que no tiene estas aficiones. O al menos así lo muestran los datos de 1899 adultos que participaron en otra investigación previa llevada a cabo en Reino Unido, llamada English Longitudinal Study of Ageing que tuvo lugar entre 2004 y 2009.

Lo que han hecho estos investigadores es aislar la variable cultural y comparar los marcadores biológicos (cómo la presión sanguínea, concentración de hemoglobina, o fuerza de agarre en las manos entre otros) entre los distintos participantes. Tras analizar los datos, el estudio reveló que las personas con altos niveles de participación en actividades culturales, que acudían con una frecuencia mayor a una vez al mes a estos eventos) tenían una edad fisiológica media de 66,9 años, tres años menor que aquellos que participaban en estos eventos (69,9 años).

Culturizarse para mantenerse joven

Los autores sugieren que este tipo de participación, por lo general, actúa como un catalizador para un estilo de vida más saludable. Acudir a estos eventos fortalece las relaciones sociales, promueve estilos de vida más saludables y, de paso, mejora la salud mental, al enfrentar al cerebro a situaciones nuevas. Sin embargo, el estudio es meramente observacional, por lo que no se puede extraer una conclusión clara de causa - efecto.

Es decir, que puede ser que sea del revés, que las personas más sanas tiendan a participar más en estas actividades porque puedan hacerlo, mientras que aquellas personas que se encuentran peor físicamente, al no tener tanta movilidad, no tengan fuerzas para acudir. Esto explicaría por qué las personas con mayor participación solían ser mujeres de un nivel socioeconómico más alto, con empleo y con buena salud. Por tanto, según indican los autores, se necesitan más estudios para confirmar o desmentir estas observaciones.

Pero sea como fuere, nunca va a hacer mal acudir a un museo, al cine o al teatro a culturizarse. Como ya hemos abordado en artículos anteriores, para evitar el detrimento de la plasticidad neuronal es muy importante poner al cerebro ante desafíos nuevos que lo estimulen. Si, además, esta actividad supone salir de casa, caminar y quedar con personas, lograremos fortalecer dos de los pilares de nuestro envejecimiento, con el beneficio a la salud que esto supone.

© iStock

¿Cuándo deja el ejercicio de hacerte más fuerte?

En nuestra búsqueda del buen estado físico, nos guía constantemente un mantra muy conocido: más duro, más rápido, más fuerte. Perseguimos el progreso llevando nuestro cuerpo al límite, pero ¿qué ocurre cuando el cuerpo se rebela? Los músculos son extraordinariamente adaptables, pero tienen un límite. En el extremo se encuentra la rabdomiólisis («rhabdo»), una afección en la que el músculo esquelético se descompone, liberando proteínas y electrolitos al torrente sanguíneo que pueden poner en peligro órganos como el corazón y los riñones.

La rabdomiólisis por esfuerzo (ER) es el subtipo causado por el esfuerzo físico. «Las pruebas sugieren que los casos de ER han ido aumentando desde 2020», afirma Nick Kruijt, investigador académico del Centro Médico de la Universidad de Radboud (Radboudumc). «Parece más frecuente entre los reclutas militares, donde es probable que el esfuerzo extremo y el sobrecalentamiento influyan. Pero la incidencia también está aumentando entre los deportistas aficionados, sobre todo en deportes que implican entrenamiento excéntrico, en el que los músculos producen fuerza mientras se estiran».

Los investigadores creen que pueden estar contribuyendo varios factores. Es probable que la mayor concienciación entre deportistas, entrenadores y médicos haya incrementado el número de diagnósticos. Al mismo tiempo, algunos expertos señalan como posibles factores la vuelta al ejercicio tras la pandemia y la creciente popularidad de los retos de resistencia y las tendencias de fitness impulsadas por las redes sociales.

«Estamos viendo casos de rabdomiólisis notificados en todo tipo de actividades físicas», afirma Tamara Hew-Butler, investigadora de rendimiento deportivo de la Universidad Estatal de Wayne. «Está apareciendo en clases de spinning, entre jugadores de fútbol e incluso en natación. Entre los casos más insólitos se incluyen el de un paciente que pasó un periodo prolongado trabajando en el jardín y el de otro que tocó la batería con excesivo entusiasmo durante horas y horas» .

También se han registrado casos de rabdomiólisis tras programas de fitness de alta intensidad, como sesiones de CrossFit, retos al estilo «Murph» y HYROX. La cuestión no es necesariamente que estos formatos sean peligrosos; para muchos participantes pueden realizarse de forma segura, siempre que el entrenamiento se vaya intensificando gradualmente y la recuperación entre sesiones sea adecuada. El riesgo surge porque estos programas suelen combinar varios factores de riesgo reconocidos: deportistas muy motivados, altos volúmenes de entrenamiento, participación de todo el cuerpo y sobrecalentamiento.

Aun así, la rabdomiólisis representa un extremo de una cuestión biológica mucho más amplia. Cada entrenamiento empuja al músculo hacia la adaptación, pero cada entrenamiento también conlleva el riesgo potencial de sufrir daños. Los científicos están tratando ahora de definir el punto de inflexión biológico en el que uno se convierte en lo otro.

Un espectro de daño muscular

No toda la degradación muscular es mala noticia: «se necesita cierta degradación para mejorar y hacerse más fuerte», afirma Hew-Butler. El músculo esquelético es un tejido activo que se remodela constantemente tanto durante el esfuerzo como durante el descanso. El ejercicio simplemente acelera ese proceso.

En lugar de ser algo normal o patológico, el daño muscular se sitúa en un espectro. En un extremo se encuentra el más conocido dolor muscular de aparición tardía (DOMS): las molestias que suelen aparecer tras realizar un ejercicio al que no estamos acostumbrados y que, por lo general, desaparecen sin necesidad de tratamiento. En el otro extremo se encuentra la rabdomiólisis, en la que la degradación muscular se vuelve lo suficientemente grave como para poner en peligro otros órganos. Entonces, ¿dónde está la línea divisoria entre ambos?

El biomarcador creatina quinasa (CK), una enzima que se libera cuando el músculo se degrada, es el marcador diagnóstico clave de la rabdomiólisis. Ayuda a los médicos a evaluar el grado de daño muscular, pero no traza una línea clara entre la adaptación muscular sana y la patología. Los niveles de CK pueden aumentar drásticamente tras el ejercicio, sin causar daño alguno. De hecho, algunos estudios han descubierto que pueden darse niveles de CK de hasta 175 veces superiores a los valores normales sin que se presenten síntomas ni complicaciones de rabdomiólisis.

Kruijt y sus colegas han liderado recientemente una serie de debates para establecer una línea divisoria más clara. El grupo llegó al consenso de que el nivel mínimo de CK necesario para respaldar un diagnóstico en urgencias debería superar en 50 veces el límite superior de lo normal. Ese umbral ayuda a demostrar la magnitud de la degradación muscular implicada, pero también pone de manifiesto un problema importante para los investigadores.

«Existe una enorme variación entre las respuestas al ejercicio en diferentes personas», afirma Chris Gaffney, profesor titular de fisiología integrativa en la Universidad de Lancaster. «Esto hace que sea muy difícil determinar qué es lo que hace que, en una persona concreta, la degradación muscular pase de ser normal a patológica».

La rabdomiólisis también puede resultar difícil de detectar. La tríada clásica de síntomas —debilidad muscular, dolor y orina oscura, a menudo parecida al té negro— no aparece en todos los pacientes. Y dado que cierto dolor y debilidad muscular tras un entrenamiento se consideran totalmente normales, muchos deportistas achacan sus síntomas al dolor muscular tardío (DOMS). Como los síntomas del esfuerzo físico suelen normalizarse con tanta frecuencia, pocas personas acuden al médico, lo que significa que gran parte de este espectro puede pasar desapercibido.

¿Quién corre realmente riesgo?

Dado que no hay un único factor que determine si alguien desarrolla rabdomiólisis, los investigadores creen que suele surgir cuando convergen a la vez varias tensiones fisiológicas. La carga de entrenamiento es uno de los ejemplos más claros. Los días de ejercicio consecutivos sin descanso suficiente, los aumentos repentinos de intensidad y los ejercicios excéntricos de gran volumen que involucran todo el cuerpo pueden llevar a una persona más allá de sus límites.

Ese riesgo puede verse amplificado por el calor. «Ambas afecciones comparten una temperatura central elevada que podría provocar la degradación muscular», afirma Coen Bongers, termofisiólogo del Radboudumc. «HYROX, por ejemplo, consiste en un entrenamiento de alta intensidad que combina componentes de carrera y de fuerza». En condiciones inadecuadas —especialmente calor, mala recuperación o un ritmo inadecuado—, la combinación podría crear una tormenta perfecta. Esto no se aplica únicamente a los eventos al aire libre. Los entrenamientos expuestos al calor también se producen en interiores, en gimnasios mal ventilados, estudios abarrotados, clases de spinning o sesiones de resistencia con ventilación limitada.

Los días o rutinas de ejercicio de todo el cuerpo también pueden aumentar el riesgo, ya que utilizan un mayor volumen de tejido muscular. Pero los grupos musculares individuales también son importantes. «Los bíceps pueden ser músculos más pequeños que los cuádriceps, pero pueden sufrir una degradación más fácilmente», afirma Hew-Butler.

Las diferencias de riesgo entre ambos sexos se han difuminado recientemente. «Inicialmente se pensaba que los hombres eran más susceptibles que las mujeres, debido a su mayor masa muscular», explica Gaffney. «Pero los datos más recientes sugieren que esto podría no ser cierto». Las mujeres también pueden hacer ejercicio a alta intensidad, acercándose a sus propios límites fisiológicos, y han estado históricamente infrarrepresentadas en la investigación, ya que los estudios más antiguos a menudo no incluían suficientes participantes femeninas para evaluar adecuadamente su riesgo.

La susceptibilidad individual también influye, lo que podría reducirse a una predisposición genética. «Los pacientes que desarrollan rabdomiólisis más de una vez deben someterse a pruebas para determinar si existe un defecto genético en su tejido muscular que lo haga más propenso a la degradación», afirma Bongers.

Dado que no existe un algoritmo establecido para predecir si un sujeto concreto desarrollará rabdomiólisis, los médicos se basan en los factores de riesgo conocidos. Entre los factores contribuyentes bien establecidos se encuentran el ejercicio intenso al que no se está acostumbrado, el estrés térmico, una enfermedad viral reciente y ciertos medicamentos, como las estatinas. Otros posibles factores contribuyentes, entre ellos la cafeína, el alcohol y algunos antidepresivos, siguen siendo objeto de estudio.

La hidratación también parece ser una variable importante. «Tenemos claro que la deshidratación es un factor de riesgo para la rabdomiólisis, pero ahora también nos preocupa que la hiperhidratación pueda aumentar la probabilidad de que se produzca», afirma Hew-Butler. «Las fibras musculares hinchadas por el agua son más inestables y se rompen más fácilmente durante el ejercicio».

Aun así, los científicos advierten que no hay que exagerar el peligro. «Los estudios de intervención longitudinales que incluyen ejercicio excéntrico máximo muestran pocas pruebas de ER», afirma Paul Greenhaff, profesor de metabolismo muscular en la Universidad de Nottingham. En otras palabras, incluso el ejercicio intenso rara vez provoca rabdomiólisis por sí solo. El peligro parece más probable cuando confluyen varios factores de estrés diferentes.

Por eso, la predicción y la prevención no consisten tanto en evitar por completo el ejercicio intenso, sino más bien en la preparación, la progresión y el reconocimiento de los signos de alerta clave. «El ejercicio puede ser peligroso en raras ocasiones, pero también es muy bueno para la salud», afirma Bongers. Gaffney coincide en que la adaptación es esencial. «Lo importante es recordar que la fisiología de tu cuerpo necesita tiempo para adaptarse».

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Cuidado con el bisonte

16 July 2026 at 08:00

Un turista sufrió heridas graves tras ser atacado por un bisonte en el Parque Nacional de Yellowstone, que lo levantó más de tres metros. Este episodio indeseado es un recordatorio de que aunque los animales en estado salvaje se pueden visitar y habitualmente son pacíficos, no cambian su naturaleza. El bisonte americano es el mamífero terrestre más grande de Norteamérica, que puede pesar más de 900 kilos y correr hasta 50 km/h. Visitarlos en Yellowstone, donde está la mayor población, puede ser tan inolvidable como riesgoso.

© Cordon Press

Un dron capta a una orca enseñando a cazar a su cría

La madre orca podría haber matado a la tortuga marina rápidamente. Pero, en lugar de eso, la hizo rodar, la hizo girar, la mantuvo bajo la superficie y la arrastró por la aleta mientras su cría se mantenía cerca, observando. Tras varios minutos, ambas comenzaron a alimentarse, devorando las aletas de la tortuga y su hígado, rico en nutrientes.

Para los científicos, esta caza plantea una pregunta: ¿estaba la madre simplemente jugando con su comida o le estaba enseñando a su cría a cazar, dándole la oportunidad de aprender?

El cineasta Alonso Rodríguez no estaba buscando orcas cuando capturó ese momento. Mientras colaboraba con investigadores que estudiaban las orcas de la región, se unió a unos pescadores locales que salían en busca de calamares en el Golfo de California, frente a la península de Baja California, en México. Cuando el sol comenzó a hundirse tras el horizonte, una manada de nueve orcas salió a la superficie cerca de allí. Al separarse una madre y su cría del grupo, Rodríguez puso en marcha su dron. Este captó a la orca madre cazando a la tortuga marina con su cría a su lado.

«Siempre intento llevar mi cámara conmigo y estar preparado, porque nunca se sabe cuándo va a pasar algo ahí fuera, en el océano», afirma Rodríguez, fundador de Mares De México, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la conservación. «En el momento en que vi que la [tortuga marina] entraba en el encuadre, pensé: “Vaya, algo diferente va a pasar”».

Una oportunidad de aprendizaje

Los investigadores cuentan con abundantes pruebas de que los animales —desde las abejas hasta las suricatas— aprenden observándose unos a otros. Sin embargo, demostrar que se trata de una enseñanza es mucho más difícil, afirma Phillipa Brakes, ecóloga conductual de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda. «La enseñanza supone un listón mucho más alto, ya que requiere pensar en la intención y la teoría de la mente del otro individuo, sin poder entrevistarlo».

Para determinar si un animal podría estar enseñando, los científicos se basan en tres criterios: el animal con experiencia debe modificar su comportamiento delante del animal sin experiencia, hacerlo de manera que ayude al más joven a aprender más rápido de lo que lo haría por sí mismo, y asumir algún tipo de coste personal en el proceso, como tiempo, energía o incluso perder la oportunidad de alimentarse.

Uno de los ejemplos mejor documentados de enseñanza en la naturaleza proviene de las suricatas, que enseñan a sus crías a comer su comida favorita —los escorpiones, que entrañan peligro por ambos extremos, con sus pinzas y su aguijón venenoso—, explica Brakes. Primero, los adultos traen a las crías escorpiones muertos; después, escorpiones vivos a los que les han quitado el aguijón, de modo que las crías solo tengan que lidiar con las pinzas. Finalmente, les traen escorpiones vivos con el aguijón intacto.

La lección tiene un coste para el adulto, que dedica tiempo y energía adicionales a neutralizar a los escorpiones, pero ofrece a las crías la oportunidad de dominar la habilidad de forma segura. «Es muy improbable que hubieran sido capaces de hacerlo mediante ensayo y error, porque habrían muerto», afirma.

Aunque Brakes no puede afirmarlo con certeza, cree que las imágenes de las orcas parecen coincidir con un proceso de enseñanza, sobre todo porque la madre dedica más tiempo a la tortuga marina de lo que lo haría si simplemente quisiera comérsela rápidamente ella sola. Si se tiene en cuenta el contexto, dice Brakes, «es muy probable que, aunque esté jugando con esa tortuga, lo haga para intentar mostrar que hay que darles la vuelta o morderlas para inmovilizarlas».

Rodríguez, quien grabó el vídeo, coincide en que parecía encajar con un proceso de aprendizaje. «Veía cómo la cría observaba lo que hacía la madre, y a veces la cría se distraía y se alejaba un poco…», explica. «Era divertido verlo e intentar comprender la dinámica entre la madre y la cría».

Las crías de orca pasan mucho tiempo con sus madres en busca de protección, alimento y oportunidades para aprender. En todo el mundo, las orcas se alimentan de diferentes presas; capturan focas en el hielo de la Antártida, comen rayas en Nueva Zelanda y capturan crías de elefantes marinos y leones marinos cerca de la costa en Argentina. Algunas poblaciones de orcas incluso conviven y, sin embargo, se especializan en presas totalmente diferentes: unas comen peces, mientras que otras se alimentan de otros mamíferos marinos, y mantienen esa especialización a lo largo de las generaciones. «Aprender a buscar alimento es realmente una parte muy importante de su identidad», afirma Brakes. «Este periodo de aprendizaje sobre qué comer es realmente importante para estos animales».

© National Geographic España

Los bosques tropicales del Amazonas no absorben dióxido de carbono durante El Niño

16 July 2026 at 07:00

Los grandes sumideros de carbono terrestres se enfrentan a un desafío sin precedentes debido a las anomalías climáticas. Un exhaustivo estudio internacional publicado en la revista científica Nature y dado a conocer por la investigadora Amy Bennett en The Conversation revela que los bosques tropicales de América del Sur experimentan una interrupción drástica en su capacidad de mitigar el calentamiento global. Las investigaciones demuestran que la vegetación selvática detiene la absorción de dióxido de carbono justo cuando se desencadena el fenómeno meteorológico de El Niño.

Esta alteración en el ciclo de absorción de gases de efecto invernadero coincide con la fase cálida de un ciclo climático natural que eleva las temperaturas de forma extrema. El trabajo de monitorización, desarrollado por un equipo de más de cien científicos, confirma que la cuenca del Amazonas sufre un colapso temporal en su función de pulmón del planeta. La preocupante vulnerabilidad detectada en estos ecosistemas pone en entredicho la estabilidad de las mayores reservas de biomasa del mundo.

Impacto de las temperaturas extremas

La fotosíntesis de las plantas depende estrechamente de la estabilidad térmica y de la disponibilidad de agua en el suelo. Cuando el termómetro sube de forma anómala, los árboles cierran sus estomas para evitar una pérdida letal de agua por evaporación. Este mecanismo de defensa impide la entrada del carbono necesario para su nutrición, lo que paraliza su crecimiento y debilita la estructura forestal. El estrés hídrico prolongado eleva la tasa de mortalidad de los ejemplares de la selva tropical de forma alarmante.

Los datos obtenidos tras medir más de medio millón de árboles de 4.000 especies diferentes reflejan la magnitud del daño en seis países sudamericanos. Durante el episodio extremo de El Niño registrado entre los años 2015 y 2016, las temperaturas terrestres aumentaron al menos un grado. Ese incremento provocó que una parte significativa de los bosques del continente dejara de actuar de manera efectiva como un sumidero de gases contaminantes.

Vulnerabilidad en los márgenes del amazonas

Las áreas periféricas de la gran llanura aluvial, acostumbradas a periodos de sequía estacional, son las que presentan una mayor debilidad ante el cambio climático. El análisis de campo evidencia que un incremento de apenas 0,5 grados de temperatura se traduce en una pérdida del 0,5% del carbono aéreo. Este retroceso afecta especialmente a los ecosistemas más secos que limitan con la selva amazónica, donde el margen de adaptación biológica ya se ha superado.

La investigación determinó que los árboles más corpulentos y con maderas de menor densidad sufren una mortalidad mucho más elevada que las especies jóvenes. El índice de mortandad en los ejemplares medianos y grandes de más de 20 centímetros de diámetro llegó a duplicarse durante las peores fases del evento térmico. Este patrón sugiere que los ejemplares colosales mueren por un fallo hidráulico provocado por la alta demanda de humedad de la atmósfera, que rompe la tensión de sus conductos internos de agua.

Riesgos ante un año sin precedentes

Los modelos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU, conocida como NOAA por sus siglas en inglés, indican una intensificación de estos fenómenos. Los registros históricos confirman que los eventos severos de El Niño se han duplicado en las últimas seis décadas en comparación con el periodo anterior. La comunidad científica teme que el año 2026 vuelva a marcar un récord histórico de calor en la superficie terrestre debido al calentamiento global.

El principal motivo de alarma actual reside en que este nuevo ciclo cálido ha comenzado con unas temperaturas oceánicas y atmosféricas inusualmente elevadas. Los bordes de la cuenca amazónica han soportado las mayores tasas de calentamiento de toda la región tropical en las últimas tres décadas. La falta de tiempo para que la vegetación se recupere de las sequías previas amenaza con provocar una pérdida de masa forestal y una liberación de carbono nunca antes vistas.

© NOAA

China quiere hacer realidad en la Luna el invento inconcluso de Nikola Tesla

15 July 2026 at 19:00

Nikola Tesla ha pasado a la historia como uno de los inventores más importantes del mundo. Nacido en el mes de julio de 1856 en Smiljan (Imperio austríaco, actual Croacia), obtuvo la nacionalidad estadounidense y sus descubrimientos sentaron las bases de la civilización tecnológica moderna. A lo largo de su vida (la cual fue muy larga, ya que murió a los 86 años debido a un infarto de miocardio), registró cientos de patentes en diferentes países. Solo en Estados Unidos, el ingeniero registró alrededor de 112, muchas relacionadas con la corriente alterna y la radio.

A Tesla se le atribuyen inventos como la corriente alterna, la bobina de Tesla (una clase de transformador que creó debido a que buscaba una mejor forma de enviar energía de forma inalámbrica), desarrolló numerosas lámparas con luces fluorescentes y neón, descubrió lo peligrosa que era la radiación causada por los rayos X, el Teslascopio (para comunicarse con entidades del espacio exterior) y el motor de inducción (presente en las aspiradoras).

La idea de encontrar una forma de enviar energía de forma inalámbrica se quedó en eso, una idea, ya que sus propios experimentos, como la Torre Wardenclyffe, no se completaron por falta de fondos. No obstante, el concepto continúa fascinando a los ingenieros, ya que parece salido de una película de ciencia ficción: enviar electricidad sin cables a escala global a través de la Tierra y la ionosfera. Un grupo de investigadores chinos podría volverlo realidad muy pronto con una torre lunar.

Los vehículos lunares recibirían energía a través de haces láser

Los científicos del Instituto Harbin responsables del proyecto (afiliados también al Laboratorio Nacional Clave de Información Espacial Láser y al Laboratorio Nacional Clave de Mecanismos Aeroespaciales, institutos de investigación de importancia estratégica para el avance aeroespacial de China) creen que el concepto de Nikola Tesla podría encontrar su primera aplicación práctica en la Luna.

La propuesta que estudian los investigadores se centra en el polo sur de la Luna, donde los bordes de los cráteres reciben luz solar casi continua, mientras que las regiones cercanas permanecen en perpetua oscuridad (se cree que en estas zonas está el agua congelada atrapada en la superficie lunar o debajo de ella).

En lugar de depender de cables largos o baterías pesadas, los vehículos lunares que circulen por la superficie del satélite y los cráteres podrían recibir energía a través de haces láser transmitidos desde estaciones alimentadas por energía solar ubicadas en picos cercanos iluminados por el sol, según los investigadores del Instituto Tecnológico de Harbin.

“El estudio proporciona apoyo teórico para la construcción de bases de investigación lunar y sistemas de suministro de energía. Al ajustar las posiciones de despliegue en aproximadamente 100 metros (unos 330 pies), la red de energía láser aumentó su cobertura efectiva en más de un 35 por ciento, mientras que las áreas alimentadas quedaron conectadas casi por completo”, comentaron los autores.

China y Estados Unidos compiten para ver quién llega primero de nuevo a la Luna

Este interés de China por desarrollar tecnologías aprovechables en la Luna no es casual. La NASA (Estados Unidos) está llevando a cabo el programa Artemis, con el que busca establecer presencia humana sostenible en la Luna y una base que sirva como punto de partida para preparar las próximas misiones a Marte. En el programa Artemis participan numerosas agencias espaciales, como la ESA (Agencia Espacial Europea), la CSA (Agencia Espacial Canadiense), la JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón), la ASA (Agencia Espacial Australiana) y la UKSA (Agencia Espacial del Reino Unido).

China no participa en el programa Artemis, sino que compite directamente con Estados Unidos en esta nueva carrera espacial del siglo XXI. Cuenta con su propio proyecto internacional para establecer una base permanente en el polo sur de la Luna. El país asiático está colaborando con Rusia para desarrollar conjuntamente su propia infraestructura lunar conocida como la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS).

El programa chino espacial Chang’e tiene como objetivo realizar el primer alunizaje tripulado antes de 2030, compitiendo cara a cara con la NASA. Los últimos desarrollos robóticos y tecnológicos de China apuntan a que podría construir la estación ILRS en el polo sur lunar en torno al año 2035. Este programa está estructurado en misiones robóticas. Si todo va bien, los primeros taikonautas (tripulantes espaciales pertenecientes al programa de vuelos tripulados de la República Popular China) irán a la Luna en el Mengzhou.

© National Geographic España

Los refugios climáticos españoles que se ‘exportan’ hasta Suecia

15 July 2026 at 18:00

Durante el calor del verano, resulta fácil comprender que el impacto del cambio climático ya está entre nosotros y ha dejado de ser una amenaza lejana o futura. Lo que empieza a formar parte de la vida cotidiana no se vive de la misma manera en otras latitudes. Por eso, el caso español está sirviendo de inspiración a ciudades de todo el mundo en sus estrategias de adaptación, especialmente a través de los refugios climáticos.

Imagine Adaptation es un proyecto vinculado al BC3 Basque Centre for Climate Change que trabaja con distintas ciudades para guiarlas en la transformación urbana que exigen los desafíos de esta nueva era. En algunos lugares ya se están diseñando estos espacios refrigerados que en los últimos años se han multiplicado en España.

Refugios climáticos, de España al mundo

«Estamos trabajando con ciudades donde hace una década habría sido impensable. Bristol, en Reino Unido, está desarrollando una red de espacios comunitarios de refugio climático como parte del programa Keep Bristol Cool. También Malmö. No tienen experiencia, pero las proyecciones de los modelos climáticos indican que va a ocurrir y quieren estar preparados», explica Ana Terra-Amorim, investigadora posdoctoral en adaptación y justicia climática.

La apuesta por los refugios climáticos en ciudades poco acostumbradas a las altas temperaturas no es nueva. Londres y París, que este verano han sufrido graves olas de calor, son algunas de las que cuentan con iniciativas similares. El origen de estos espacios, explica Terra-Amorim, está en los cooling centers de California y en algunas ciudades de Canadá y Australia. Eran grandes instalaciones destinadas principalmente a personas sin hogar. El concepto surgió alrededor de 2019, pero cuando llegó a la Península Ibérica se implementó de una manera diferente:

«En España hay innovación y conciencia sobre el cambio climático, pero Barcelona fue la pionera de los refugios climáticos porque escuchó y aprendió de aquellas primeras experiencias de confort térmico. Consiguió una financiación importante de la Unión Europea y puso en marcha políticas corajudas», afirma Terra-Amorim.

La ciudad comenzó a adaptar bibliotecas, edificios públicos, museos, escuelas y parques para ofrecer zonas de descanso refrigeradas y gratuitas distribuidas por toda la ciudad, donde se puede beber agua e ir al baño. El objetivo es que cualquier persona tenga acceso a uno de estos espacios a menos de diez minutos a pie de su casa.

No todos disponen necesariamente de aire acondicionado. En la Escola Cervantes, en Ciutat Vella, la reforma consistió en elevar el techo unos 30 centímetros para favorecer la ventilación cruzada y crear el llamado «efecto chimenea», mediante el cual el aire caliente asciende y sale al exterior. Las soluciones basadas en arquitectura pasiva pueden resultar más sostenibles.

«Si no pueden ofrecer condiciones constructivas que permitan mantener una temperatura adecuada, los espacios que atienden a los grupos más vulnerables deberían tener prioridad para instalar aire acondicionado, porque es una cuestión de supervivencia. El refugio está pensado para quienes pasan por allí y sienten mucho calor, pero también para personas que están en sus casas y buscan un lugar más fresco o confortable», señala Terra-Amorim.

Cómo adaptar las ciudades al nuevo verano europeo

Los ejemplos son muy diversos: desde una persona que teletrabaja y decide hacerlo desde una biblioteca hasta quienes tienen que hacer la compra y optan por permanecer un rato más en el centro comercial. Uno de los grandes desafíos es medir el uso real de estos espacios. En España no existe una regulación específica, aunque sí recomendaciones elaboradas por la Red Española de Ciudades por el Clima, con el apoyo del Gobierno.

Barcelona cuenta con 401 refugios climáticos, seguida de Bilbao (131), Murcia (94), Málaga (93) y San Sebastián (89). Según un informe de Greenpeace publicado en el verano de 2025, solo 16 de las 52 capitales españolas disponen de una red pública. Para Terra-Amorim, es fundamental que formen parte de una red estratégicamente distribuida por los centros urbanos:

«Para que sean eficaces tienen que estar repartidos por toda la ciudad, cerca de donde la gente vive, trabaja y se desplaza. Por ejemplo, Madrid tiene tres o cuatro espacios culturales muy chulos, pero están concentrados en el centro».

Los diferentes casos de España han aportado otras claves a la hora de diseñar refugios climáticos, según Imagine Adaptation:

«Deben ofrecer confort térmico. No se trata simplemente de proporcionar un techo, sino también unas condiciones adecuadas de humedad, hidratación y una temperatura que no supere los 27 o 28 grados. La comunicación es esencial para que la gente los utilice y no debería exigirse ningún tipo de consumo. También es importante la formación del personal. Eso significa, por ejemplo, que la persona que trabaja en la recepción de una biblioteca asumirá una función adicional y debe estar preparada para ello. Y, aunque parezca una obviedad, es fundamental que estén abiertos. Muchos espacios cierran durante las horas más calurosas del día o durante el mes de agosto, y las ciudades deben adaptar sus horarios si quieren que funcionen como refugios climáticos».

Aunque el personal esté preparado, los refugios climáticos no están pensados para atender a personas que han sufrido un golpe de calor. En esos casos, lo necesario es llamar a los servicios de emergencia. Desde el comienzo del verano de 2026 ya se han registrado más de 1.600 muertes atribuibles al exceso de calor en España, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria.

Terra-Amorim considera que se trata de la mayor amenaza climática a la que deben adaptarse las ciudades:

«La inundación causa un desastre muy visible, pero el calor pasa más despacio, es un silent killer (matador silencioso). Muchas veces el problema no lo provoca un único día de temperaturas extremas, sino el efecto acumulado de varios días consecutivos. Los refugios climáticos salvan vidas y son medidas sencillas, fáciles de implementar y relativamente baratas. Pero la transformación de las ciudades debe ser mucho más profunda».

© Ajuntament Barcelona

La Vía Láctea esconde un azúcar clave para el origen de la vida

15 July 2026 at 16:02

Un equipo de científicos ha confirmado que la eritrulosa, un azúcar de cuatro átomos de carbono presente en alimentos como las frambuesas, existe también en una gigantesca nube molecular situada cerca del centro de la Vía Láctea. Es la primera vez que un azúcar es detectado en el medio interestelar, un hallazgo que refuerza la idea de que algunos de los ingredientes fundamentales para la vida podrían ser mucho más comunes en el universo de lo que se pensaba.

La molécula fue identificada en la nube molecular G+0.693−0.027, situada a unos 26.000 años luz de la Tierra, gracias a observaciones realizadas con los radiotelescopios españoles Yebes de 40 metros e IRAM de 30 metros. Los resultados, publicados en Nature Astronomy, sugieren que la química necesaria para fabricar moléculas biológicas complejas puede desarrollarse incluso antes de la formación de estrellas y planetas.

Un azúcar inesperado en uno de los lugares más extremos de la galaxia

Durante décadas, la búsqueda de vida fuera de la Tierra ha estado dominada por dos protagonistas: el agua y el carbono. Sin embargo, este descubrimiento recuerda que los azúcares también son piezas imprescindibles del rompecabezas biológico. Sin ellos no existirían muchas de las moléculas responsables del almacenamiento de energía, la estructura celular o el material genético.

La eritrulosa pertenece a la familia de las cetosas y contiene cuatro átomos de carbono. En nuestro planeta puede encontrarse de forma natural en pequeñas cantidades en frutas como las frambuesas, pero jamás había sido identificada en el espacio interestelar.

El hallazgo fue posible gracias a campañas de observación extremadamente sensibles realizadas con los telescopios de Yebes e IRAM. Posteriormente, los investigadores compararon las señales detectadas con mediciones espectroscópicas obtenidas en laboratorio, confirmando sin ambigüedades la presencia de esta molécula.

Pero hay un detalle que ha sorprendido incluso a los propios investigadores. Los modelos químicos indican que la eritrulosa podría ser al menos ocho veces más abundante que otros azúcares más simples de tres carbonos, que siguen sin aparecer incluso en observaciones de máxima sensibilidad. Esto sugiere que las condiciones químicas del espacio favorecen rutas de síntesis muy distintas de las imaginadas hasta ahora.

Una pista sobre cómo comenzó la química de la vida

Más allá de la curiosidad química, el descubrimiento tiene implicaciones profundas para comprender el origen de la vida. La eritrulosa puede transformarse con relativa facilidad en otros azúcares más directamente relacionados con la biología terrestre. Entre ellos se encuentra la treosa, considerada por muchos investigadores como una posible precursora de los primeros ácidos nucleicos que, millones de años después, acabarían evolucionando hacia el ARN y el ADN.

Los autores del estudio sostienen que estas transformaciones podrían producirse cuando estas moléculas llegan a entornos ricos en agua, como asteroides, cometas o planetas jóvenes. En otras palabras, parte de la química necesaria para construir la vida podría llegar ya preparada desde el espacio.

No sería la primera vez que ocurre algo parecido. En los últimos años, numerosas misiones espaciales han encontrado compuestos orgánicos complejos en meteoritos y asteroides. Las muestras recogidas por la misión OSIRIS-REx del asteroide Bennu revelaron la presencia de ribosa, el azúcar que forma el esqueleto del ARN, además de glucosa y otras moléculas esenciales para la biología.

El universo podría fabricar los ingredientes de la vida mucho antes de que existan los planetas

Los investigadores utilizaron modelos cuánticos y simulaciones astroquímicas para reconstruir el posible origen de la eritrulosa. Según sus cálculos, la molécula puede sintetizarse sobre diminutos granos de polvo interestelar mediante reacciones entre aldehídos y alcoholes muy sencillos presentes en las nubes moleculares.

Esto significa que los ingredientes básicos de la vida podrían empezar a fabricarse millones de años antes del nacimiento de un sistema planetario. Cuando posteriormente esas nubes colapsan para formar estrellas, planetas, cometas y asteroides, parte de esas moléculas podrían quedar incorporadas a los nuevos mundos.

La nube G+0.693−0.027 resulta especialmente interesante porque constituye uno de los entornos químicamente más ricos conocidos en la galaxia. Allí ya se han identificado decenas de moléculas orgánicas complejas, convirtiéndola en una especie de laboratorio natural donde la química prebiótica parece desarrollarse con enorme eficiencia.

Pero quizá la conclusión más fascinante es otra. Si un azúcar tan complejo puede formarse espontáneamente en una nube situada cerca del turbulento centro galáctico, resulta razonable pensar que procesos similares ocurran en innumerables regiones de la Vía Láctea e incluso en otras galaxias.

© iStock

Cómo disminuir los incendios forestales: tecnología, vigilancia y gestión forestal

15 July 2026 at 15:00

Tras los tristemente históricos incendios del verano de 2025, la Comisión Europea ha desplegado un nuevo operativo con casi 800 bomberos, 22 aviones y cinco helicópteros por los puntos de alto riesgo en España. La vigilancia, coinciden los expertos, es una de las claves para disminuir el riesgo y detener algunos focos a tiempo. Sin embargo, para algunos organismos el esfuerzo de prevención es insuficiente en un territorio cada vez más vulnerable. La entrega de los siete aviones de extinción comprados hace unos años será en 2028. El desafío, por lo tanto, es reducir el daño en el corto plazo.

Hace unos días, Greenpeace presentó el informe “Grandes incendios forestales en España: qué ocurrió en 2025 y qué debe cambiar”. Tras sobrevolar la zona quemada en septiembre de 2025 y nueve meses después, han publicado sus conclusiones. Lo primero que han detectado es que el daño producido dejó una escasa o nula regeneración natural: observaron que el suelo negro tenía 20 centímetros de profundidad y que en algunas zonas seguía el olor a quemado. Una posible solución, sugieren, es la aplicación de moratorias a la caza y al sobrepastoreo en las zonas.

Medidas urgentes para la prevención de incendios

Aunque reconocen que la mayoría de las soluciones requieren políticas de largo plazo, también recomiendan medidas urgentes. Para Greenpeace, una de las claves está en una nueva estrategia de prevención que recupere campañas de sensibilización, considerando que el 95% de los incendios tienen una causa humana, accidental o deliberada.

Otra de las sugerencias es una mayor inversión en gestión forestal. La desaparición de los herbívoros salvajes, la reducción de la productividad de la tierra y el abandono rural han aumentado el combustible vegetal. Sin incentivos económicos, pocos desearán trabajar allí cuando es necesario incluso en invierno. Si a eso se añaden las abundantes lluvias de principios de año y las tormentas secas de verano que pueden ir acompañadas de rayos, el resultado es un territorio muy susceptible de arder.

Por último, Greenpeace subraya la importancia de la estabilidad laboral del operativo de extinción, la implementación de protocolos de respuesta rápida con evaluación temprana y un pacto de Estado por la seguridad climática, que incluya a los gobiernos de España y Portugal.

Imágenes satelitales y tecnología contra los incendios

Otra de las mejoras de prevención la ha publicado recientemente el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), que ha desarrollado una plataforma que actualiza diariamente el estado hídrico de los bosques de la Península Ibérica y las Baleares. Los mapas integran datos meteorológicos de la AEMET y agencias regionales y recogen información sobre el potencial de que en los diferentes bosques se propaguen las llamas entre las copas de árboles o la humedad de la vegetación muerta. Estos indicadores son clave porque dos masas forestales expuestas a las mismas condiciones meteorológicas pueden tener diferente riesgo.

Lo que se observa en 2026 es que los bosques han tenido buenas reservas de agua a principios de junio, pero las olas de calor han reducido las reservas de agua del suelo. “Cuando las plantas tienen menos de menos de un 100% de humedad suele ser indicativo de estrés por sequía, y si llega a ser menor de un 80%, debemos estar alerta, porque quiere decir que la vegetación está muy seca y puede prender con más facilidad”, explicó Miquel de Cáceres, investigador del CSIC en el CREAF a la Agencia SINC.

En el verano de 2025, el Cabildo de Tenerife lanzó un proyecto de prevención tras sufrir 28 incendios en cuarenta años. Denominado Constelación Canarias, el proyecto realizado junto con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) monitoriza los bosques mediante tres satélites que se actualizan a diario. Además de imágenes, incorporan sensores que deducen parámetros fisicoquímicos que permiten analizar la humedad del suelo y la función clorofílica.

Los incendios forestales son una realidad inevitable de los veranos, pero la reducción de sus riesgos es el nuevo desafío para las administraciones.

© Cordon Press

Así se ve el planeta desde una perspectiva imposible

Si hablamos de fotografías espectaculares, es fácil pensar en paisajes infinitos o grandes ciudades iluminadas al caer la noche. Pero pocas veces estamos acostumbrados a contemplarlas desde arriba. Esa capacidad para descubrir una nueva dimensión de lo cotidiano es la esencia de la fotografía aérea, una disciplina que vuelve a sorprender con imágenes capaces de desafiar nuestra percepción.

Eso es precisamente lo que celebra The International Aerial Photographer of the Year, un certamen que este 2026 ha dado a conocer a los ganadores de su segunda edición. El concurso reúne algunas de las mejores imágenes captadas desde las alturas, ya sea mediante drones, aviones, helicópteros o cualquier otro punto elevado que permita descubrir perspectivas inéditas. En esta ocasión participaron 1.587 fotógrafos de todo el mundo, de cuyas obras el jurado seleccionó las 101 mejores fotografías aéreas del año, un reconocimiento que ya supone uno de los mayores logros dentro del certamen.

El gran vencedor en la categoría principal, dedicada al mejor portafolio, ha sido Azim Khan Ronnie, fotógrafo y fotoperiodista originario de Bangladés y residente en Francia. Su colección de imágenes destaca por convertir escenas aparentemente corrientes en composiciones llenas de geometría, color y emoción, desde los chiles secándose al sol en Bangladés hasta rituales religiosos o paisajes urbanos observados desde una perspectiva imposible de apreciar a ras de suelo. Para Ronnie, la fotografía aérea permite descubrir patrones invisibles y contar historias que solo cobran sentido cuando se observan desde el cielo.

El premio a la mejor fotografía individual recayó en Vitaly Golovatyuk, gracias a una imagen captada en un lago de la provincia china de Zhejiang en la que el reflejo del agua crea la ilusión de un ave suspendida en el aire. Junto a ellos, decenas de fotógrafos de distintos países completan una selección que demuestra el enorme potencial creativo de la fotografía aérea.

© Chengming Liu

Creíamos conocer al conejo ibérico. Estábamos equivocados

Los conejos parecen animales imposibles de confundir. Saltan entre matorrales, excavan madrigueras y forman parte del paisaje ibérico desde hace miles de años. Sin embargo, la ciencia acaba de revelar que uno de los mamíferos más conocidos de la Península escondía un secreto a plena vista: donde creíamos ver una única especie, en realidad había dos.

Un equipo internacional liderado por investigadores del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC) propone reconocer formalmente una nueva especie: el conejo ibérico (Oryctolagus algirus), diferente del conejo europeo (Oryctolagus cuniculus).

El hallazgo, publicado en la revista Biological Conservation, supone una revisión profunda de la historia evolutiva de uno de los animales más emblemáticos de los ecosistemas mediterráneos. Aunque ambos son prácticamente idénticos a simple vista, décadas de investigaciones genéticas, ecológicas, reproductivas y morfológicas muestran que siguieron caminos evolutivos distintos durante cerca de dos millones de años. Hasta ahora eran considerados dos subespecies del conejo europeo, pero los autores sostienen que la evidencia acumulada justifica reconocerlas como especies independientes.

Dos conejos separados por millones de años de evolución

La historia comenzó durante las oscilaciones climáticas del Pleistoceno. Los ancestros de ambos conejos quedaron aislados en refugios glaciares situados en extremos opuestos de la Península Ibérica: uno en el valle del Ebro y otro en la zona del golfo de Cádiz. Ese aislamiento permitió que cada linaje evolucionara por su cuenta hasta convertirse en entidades biológicas diferenciadas.

Hoy, el conejo ibérico ocupa de forma natural Portugal y buena parte del oeste y sur de España, mientras que el conejo europeo se distribuye principalmente por el este peninsular. Este último es además el linaje que fue domesticado y posteriormente introducido por el ser humano en gran parte del planeta, desde Europa hasta Oceanía y Sudamérica. Las diferencias van más allá del ADN.

El conejo ibérico suele ser más pequeño, alcanza menores densidades de población y tiene camadas menos numerosas. También presenta variaciones en comportamiento, crecimiento, microbioma intestinal, comunidades de parásitos e incluso en las características de su carne. En conjunto, estas evidencias dibujan el retrato de dos especies que han desarrollado estrategias de vida distintas pese a su enorme parecido externo.

Un descubrimiento clave para la conservación

Reconocer al conejo ibérico como especie independiente no es solo una cuestión de nomenclatura. Los investigadores advierten de que tratar ambos linajes como si fueran uno solo puede ocultar problemas de conservación urgentes. Mientras las poblaciones del conejo europeo se mantienen estables o incluso aumentan en algunas regiones, las del conejo ibérico atraviesan un acusado declive en numerosos territorios de Portugal y del oeste y sur de España.

Esa diferencia implica que las evaluaciones actuales pueden estar ofreciendo una imagen engañosa. Según el estudio, si ambas especies se analizaran por separado, el conejo europeo probablemente sería considerado de preocupación menor, mientras que el conejo ibérico podría reunir criterios para ser catalogado como especie amenazada. Las consecuencias van más allá del propio animal.

El conejo constituye una pieza fundamental de los ecosistemas mediterráneos y es la presa principal de numerosos depredadores, entre ellos el lince ibérico y el águila imperial ibérica. Por eso, los autores reclaman un cambio de enfoque. “No podemos seguir gestionando como una sola especie dos conejos que han evolucionado por separado durante casi dos millones de años”, señala Miguel Delibes-Mateos, investigador del IESA-CSIC. Reconocer al conejo ibérico permitiría diseñar programas de seguimiento, conservación y gestión más precisos, adaptados a las necesidades reales de cada especie.

© IESA-CSIC

Ni material biológico ni metal: esta mandíbula desconcierta a los científicos

La vida en los mares y océanos es fascinante por su complejidad y disparidad. La fuerte presión evolutiva a la que se someten los seres que habitan el fondo marino les provoca cambios en los cuerpos que los adaptan a situaciones realmente complejas. Algunos de estos cambios, incluso redefinen los fundamentos más básicos de la clasificación de la materia.

En nuestra infancia, en el colegio, una de las primeras clasificaciones que aprendemos distingue entre el mundo animal, mundo vegetal y mundo mineral. Esta clasificación, nos ayuda a diferenciar algunos de los aspectos más básicos de lo que observamos en el mundo tangible. Animal es todo aquello que está vivo y se mueve por sí mismo, vegetal que está vivo y no se mueve, mientras que queda relegado a mineral el resto de materia que no cumple ninguna de las dos premisas anteriores.

Por supuesto, la clasificación es muy incompleta; ni incluye hongos, ni microorganismos, ni ideas, ni otro tipo de materiales (personalmente no clasificaría un ladrillo como un mineral), pero nos sirve para salir al paso en los primeros estadios de la vida. Ahora bien, cuando ahondamos un poco más en comprender la materia que conforma todo lo que nos rodea nos damos cuenta que esas barreras o fronteras que establecemos de pequeños son, en realidad, mucho más difusas de lo que creíamos.

Aún así, una clasificación que sigue bastante presente es la que distingue la materia viva de la que no lo está. Pero como siempre, hay excepciones, y en este caso, vienen de Perinereis cultrifera, un gusano depredador que puede superar los 20 cm y que habita aguas poco profundas de ciertos mares.

La mandíbula de metal

Al observar detenidamente el orificio por el que se alimenta este gusano, los investigadores de las principales universidades de Viena han descubierto algo muy especial. Perinereis cultrifera, así como otros gusanos similares, pueden triturar o morder a sus presas mediante unas mandíbulas formadas por proteínas estructurales e iones metálicos. Este material, que no pueden clasificar ni como material biológico ni como metal, requiere de una nueva categoría. Por ello, han acuñado el término de “biometales” y en la actualidad es un campo emergente de la biofísica.

Como cualquier nuevo campo científico, una de las primeras acciones es tratar de poner orden al caos del conocimiento que se tiene al respecto. Así pues, de momento, han establecido que los biometales se pueden clasificar según tres cualidades: dureza, mecánica de deformación y estructura ion-proteína. Así que, tras dar con esta clasificación, los investigadores se pusieron a analizar las características de la mandíbula de P. cultrifera.

Todo sobre el biometal

Para estudiar la dureza, los investigadores emplearon una técnica denominada nanoindentación, que consiste en hacer hendiduras microscópicas en un material y después aplicar análisis químicos y otras técnicas de imagen. De este modo, pudieron confirmar que la concentración de metal es mayor en las puntas de la mandíbula, la zona que está en contacto con los alimentos, y que también se trata de la zona más dura.

Pero además de dureza, las mandíbulas también tienen unas propiedades que no comparten con otras sustancias. Como explica el autor del estudio: Christian Hellmich: “Las mandíbulas de estos gusanos también tienen cierto grado de elasticidad dependiente del tamaño; esta es una característica distintiva de los biometales en comparación con los metales cristalinos estándar como el cobre o la plata”.

¿Y todo esto por qué?

Llegados a este punto, cualquier persona podría llegar a preguntarse por qué dedicarle tanto esfuerzo y estudios a comprender un biometal en una mandíbula de un gusano marino. Y es una duda legítima, porque puede que en el corto plazo no se le encuentre ninguna utilidad, pero en un futuro, este tipo de materiales podrían emplearse para diversas aplicaciones médicas, como prótesis biocompatibles.

Aunque de momento, todas esas ideas quedan muy lejos. Por lo pronto, los investigadores de Viena tienen previsto seguir ampliando la base de datos con nuevas especies para seguir comprendiendo la teoría y explorar el papel de la genética en la creación de este tipo de materiales.  “Todo ello va acompañado de un auténtico entusiasmo por la belleza, la elegancia y el refinamiento que se encuentran en la naturaleza y que esta misma produce.” Concluye Hellmich.

© Dominio Público

El refugio de Malvinas

15 July 2026 at 08:00

Las Islas Malvinas son un verdadero laboratorio de conservación de especies. El archipiélago se encuentra en el Atlántico Sur, a poco más de 400 kilómetros de la costa continental argentina y en una de sus islas más remotas vive la mayor colonia de albatros ojerosos. Se estima que el 70% de la población mundial de esta especia anida allí. Su nombre lo deben a la raya negra en sus ojos que le da un aspecto diferente a cualquier otro. Miden entre 2 y 2,5 metros y son extraordinarios voladores, ya que aprovechando los fuertes vientos pueden recorrer miles de kilómetros sin batir las alas.

© Paul Nicklen

Astrónomos acaban de encontrar cuatro 'cadáveres' cósmicos en el sistema solar

15 July 2026 at 07:00

El universo observable tiene un diámetro aproximado de 93.000 millones de años luz. Sin embargo, debido a la velocidad de la luz y a que está expandiéndose, la luz de las galaxias más lejanas no llegará a nosotros y, por tanto, nunca podremos verlo al completo. Es decir, puede ser mucho más grande o, incluso, infinito. Asimismo, el radio de la Vía Láctea está en torno a los 50.000 años luz. Por ello, 65 años luz se considera muy poca distancia en términos astronómicos.

Precisamente, esa es la distancia que nos separa de una serie de cuatro astros ocultos que no habíamos visto hasta ahora. Unos cuerpos descritos en la revista MNRAS por investigadores de las universidades de Warwick y Colorado Boulder y que parecen ser enanas blancas. Unos remanentes de estrellas que agotaron su combustible y que, por esa razón, son denominados habitualmente como cadáveres estelares. Hasta ahora, la intensa luz de sus estrellas compañeras había impedido que los telescopios detectaran su presencia en el espacio cercano, a pesar de su cercanía.

El hallazgo ha sido posible gracias a que estas enanas blancas forman parte de sistemas binarios junto a estrellas enanas rojas. Al ser estas últimas mucho más grandes y brillantes, terminaban por eclipsar por completo la débil radiación de los cuerpos apagados en el espectro visible. Los científicos tuvieron que recurrir a metodologías alternativas para identificar las firmas individuales de estos esquivos objetos celestes que orbitan en la penumbra.

Tecnología espacial para romper el eclipse

Para desvelar la existencia de estos sistemas, el equipo de astrofísicos analizó los sutiles bamboleos gravitacionales en las trayectorias de las enanas rojas. Posteriormente, confirmaron las sospechas analizando datos del espectrógrafo ultravioleta del telescopio espacial Hubble, un rango donde las enanas blancas brillan con fuerza. Gracias a calibraciones personalizadas, lograron separar la señal del cadáver estelar de los violentos destellos emitidos por la estrella principal.

"Las enanas blancas aisladas y cercanas suelen ser fáciles de encontrar, pero no pudimos ver estas cuatro estrellas directamente en longitudes de onda visibles porque sus compañeras enanas rojas ahogaban su luz. Es un recordatorio de que incluso en nuestro propio vecindario cósmico podemos encontrar sorpresas si miramos de la manera correcta, en las longitudes de onda adecuadas", dijo Mairi O'Brien, investigadora de la Universidad de Warwick.

Entre los sistemas descubiertos destaca especialmente el denominado G 203-47, situado a tan solo 25 años luz de distancia. Este sistema alberga la novena enana blanca más cercana al Sol, un cuerpo que tardó 27 años en ser plenamente confirmado tras detectarse su primer indicio gravitatorio. Su comportamiento dinámico ha desconcertado por completo a los expertos debido al inesperado ritmo de su rotación interna.

Anomalías en la rotación estelar

"Lo fascinante es que G 203-47 no debería rotar tan lentamente si se formó de la misma manera que sistemas similares. Esto sugiere que estas binarias han tenido historias evolutivas muy diferentes. Algunas sufrieron interacciones violentas y prolongadas al principio que las acoplaron gravitacionalmente. Otras, como G 203-47, experimentaron encuentros más suaves y breves que las dejaron en este estado inusual", dijo David Wilson, de la Universidad de Colorado Boulder.

"Solo alrededor del 30% de las enanas rojas dentro de 20 pársecs han sido examinadas sistemáticamente en busca de compañeras enanas blancas ocultas. Creemos que podría haber hasta nueve o 10 sistemas binarios adicionales en nuestro entorno estelar local que aún no hemos encontrado. Si dedicamos un esfuerzo más específico a observar las enanas rojas, tal vez encontremos más sorpresas como esta", declaró Pier-Emmanuel Tremblay.

© National Geographic España

Este guante inteligente promete revolucionar las prótesis

14 July 2026 at 19:00

El desarrollo de las nuevas tecnologías puede tener su parte negativa; lo estamos viendo con la inteligencia artificial y la crisis de los componentes, que ha encarecido el precio de elementos clave como la memoria RAM y los soportes de almacenamiento, subiendo como consecuencia el coste de venta de ordenadores, teléfonos móviles y videoconsolas. Pero también tiene su parte positiva, y esa es hacer la vida más fácil a las personas, sobre todo a las que sufren alguna discapacidad que les impida desenvolverse con facilidad en el día a día.

Las personas que sufren parálisis en las manos no pueden manipular objetos, o de hacerlo, tienen muchas dificultades, ya que no pueden moverlas a voluntad, además de carecer de sensibilidad. Por ello, acciones que para el resto son tan sencillas y habituales, como coger un tenedor para comer o abrir una puerta, para ellas supone un reto constante. Gracias a los avances tecnológicos, los asistentes controlados por voz, véase Alexa, Gemini o Siri, permiten encender luces, ajustar la temperatura y hasta realizar llamadas con solo pedirlo.

Más impresionante si cabe son los dispositivos robóticos blandos y los de electroestimulación, que permiten a las personas paralizadas volver a sostener y manipular objetos. Un grupo de investigadores de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) ha desarrollado un guante neumático flexible que permite a las personas con esta discapacidad volver a agarrar objetos.

El sistema ya ha sido probado con éxito en un paciente con ELA

El último invento de los investigadores de la Cátedra de Sistemas Cognitivos de la TUM promete cambiar la vida de las personas que sufren de parálisis en las manos. Su innovador guante neumático flexible utiliza señales eléctricas de los músculos del antebrazo para predecir con precisión el momento exacto en el que una persona intenta agarrar un objeto.

Este “exoesqueleto de mano suave” consiste en un guante de tela desarrollado por los investigadores, con cojines de aire adheridos a su superficie exterior. Los cojines se inflan a través de 13 tubos, los cuales proporcionan un soporte específico para los movimientos de las manos, necesario para sujetar un plato o agarrar un vaso, un tenedor o una cuchara. Los cojines permiten flexionar y extender cada dedo de forma individual, incluso rotar la muñeca.

Para lograrlo, los investigadores miden la actividad muscular del antebrazo mediante unos sensores colocados en él que capturan las señales eléctricas. Estas señales se analizan mediante aprendizaje automático para determinar con precisión el movimiento que se planea ejecutar. El investigador Nicolas Berberich explicó: “Para evitar que los objetos se caigan accidentalmente, utilizamos sensores de movimiento adicionales que detectan los movimientos de transporte y mantienen el agarre del exoesqueleto firmemente cerrado durante todo el movimiento”.

Este guante es tan efectivo por dos motivos. El primero, porque los investigadores han ideado un sistema capaz de predecir los movimientos de agarre con una fiabilidad del 97 %. El segundo, por su hardware, que apoya de forma óptima los movimientos para que se completen con éxito. Otro detalle muy importante es que los materiales necesarios para construirlo no son demasiado caros. De hecho, la tela necesaria es muy económica, y a simple vista, el guante no parece de alta tecnología. Gordon Cheng, director del Instituto de Sistemas Cognitivos, dijo:

Hemos encontrado una solución asequible para todos que, además, funciona muy bien

Algunas de las personas que más se beneficiarían de este guante son las que sufren de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ya que conforme la enfermedad va avanzando, la pérdida de control del movimiento aumenta. Los investigadores colaboraron con un paciente con ELA para su desarrollo, siendo una parte crucial del proyecto. Cuando empezó la colaboración, el paciente ya tenía muy poco control sobre sus manos, pero todavía podía mover la primera articulación del pulgar.

Si bien las señales del paciente eran muy débiles, el sistema logró reconocer la intención del paciente en 9 de cada 10 casos, y pudo alcanzar objetos, sostener un tenedor por primera vez en cuatro años y recoger cubos pequeños para depositarlos en un recipiente. Incluso pudo jugar a un videojuego en el que debía hacer saltar a un personaje usando únicamente el movimiento de la articulación del pulgar. Solo cinco minutos bastaron para mejorar notablemente la capacidad del paciente para agarrar objetos.

Tras el éxito del experimento, los investigadores ahora están adaptando el concepto para otros pacientes, como los supervivientes de un ictus. El guante podría ayudar a personas con parálisis flácida, incluidas las que han sufrido daños en los nervios periféricos tras accidentes de moto o bicicleta.

© Astrid Eckert / TUM

El tipo de síndrome de Down heredable sin trisomía cromosómica

El síndrome de Down fue descrito por primera vez como entidad clínica por el médico británico John Langdon Down en 1866. Casi 100 años después, el médico y profesor francés Jérôme Lejeune, junto a la investigadora Marthe Gautier y al investigador Raymond Turpin, descubrieron en 1959 que las células de las personas que compartían ese mismo fenotipo (los rasgos visibles) presentaban un cromosoma extra.

En concreto, presentaban por triplicado el autosoma humano más pequeño, el cromosoma 21. Debido a ello, el síndrome de Down también se nombra como trisomía del 21 (a veces, incluso, se le colocan apellidos, como trisomía del 21 “libre”, “completa” o “primaria”). Gracias a su trabajo, Lejeune, Gautier y Turpinprimeras personas en establecer  entraron en la historia por ser las un vínculo entre la discapacidad intelectual y una anomalía cromosómica.

Desde entonces, los estudios han indicado que el síndrome de Down es la causa genética más común de discapacidad intelectual y del desarrollo, una condición que afecta a personas de todos los grupos étnicos y ancestrales sin distinción (originalmente, Lejeune y su equipo asociaron los rasgos faciales del síndrome con las personas de Mongolia, surgiendo así el término mongolismo). Eso sí, la prevalencia por nacimientos es diferente entre países como resultado de variables socioculturales y económicas: entre 1 de 700 y 1 de 1000.

Sin embargo, el descubrimiento que puede resultar más sorprendente es que la trisomía del 21 no es la única forma de presentar síndrome de Down; esta representa alrededor del 95% de los casos. Es decir, que existen formas genéticas menos usuales de vivir con dicha condición. En concreto, son dos. Una es por mosaicismo. La otra, quizás más peculiar, se adquiere por translocación y es la única forma de síndrome de Down que se puede adquirir por herencia. 

Del saltamontes al ser humano

Una translocación es una anomalía en la estructura de los cromosomas que se produce cuando un fragmento de cromosoma se rompe y se fusiona con otro cromosoma distinto (no homólogo). En esta línea de investigación, el doctor americano W. Rees B. Robertson describió en 1916 una peculiar forma de traslocación en la que se fusionaban dos cromosomas. El objeto de su investigación fueron los saltamontes, pero posteriormente se documentó en muchas más especies. A esta anomalía se le conoce como translocación robertsoniana.

La translocación robertsoniana representa el principal mecanismo de evolución cromosómica en mamíferos

Esta particularidad ocurre mayoritariamente entre cromosomas que poseen el centrómero muy cercano a uno de sus extremos; ambos quedarían fusionados (pegados) por ese lugar. Estos son los denominados cromosomas acrocéntricos, los pares 13, 14, 15, 21 y 22. Por ejemplo, la fusión de un cromosoma 14 con el cromosoma 21 (solo se unen sus brazos largos) produce un rob(14;21). , rob(13;14) y rob(14;21) se clasifican como “comunes” y las 8 combinaciones no homólogas restantes se clasifican como raras.Según la prevalencia

De esta manera, si el brazo largo de un cromosoma del par 21 se fusiona con el brazo largo de cualquiera de los otros cromosomas acrocéntricos (normalmente el 14), acabarían formando un único cromosoma (los genes de los brazos cortos, los cuales se pierden, no son esenciales). La longitud del cromosoma resultante será mayor, la correspondiente a la suma de ambos brazos largos. Y contendrá información genética que, de manera habitual, estaría repartida en dos cromosomas separados. 

Casos "translocados" de síndrome de down

Si en el proceso que da origen a las células germinales (supongamos que es un espermatozoide) se produce el fenómeno de translocación antes descrito entre el cromosoma 21 y el 14, este espermatozoide contendrá un cromosoma menos (22 cromosomas, pero prácticamente el mismo material genético). Al unirse al óvulo (que supongamos que no tiene ninguna alteración estructural y cuenta con 23 cromosomas "libres"), el feto resultante contendrá 45 cromosomas. Entre ellos, un "gran cromosoma" 14+21 del espermatozoide junto a uno 14 libre y uno 21 libre del óvulo. Esta modificación se denomina «translocación equilibrada» y el desarrollo será clínicamente normal.

Las personas portadoras de translocaciones equilibradas tienen mayores riesgos de infertilidad, aborto espontáneo y descendencia desequilibrada

Ahora bien, si la persona resultante decide tener descendencia, habrá posibilidades de transmitir ese "gran cromosoma" 14+21 (como si fuera el cromosoma 14) junto al cromosoma 21 libre. En total, transmitiría 23 cromosomas. Si esto ocurre, y es esta célula germinal la que se une con la célula germinal del otro sexo (que supongamos que tampoco tiene ninguna alteración estructural y cuenta con 23 cromosomas libres), el resultado ahora es un feto con 46 cromosomas, pero con el material genético del cromosoma 21 por triplicado. Es decir, tendría síndrome de Down por translocación robertsoniana. 

Pero esto no es todo. Otro caso que también puede ser heredado, aunque se presenta con menos frecuencia, se produce cuando uno de los dos cromosomas 21 se fusiona consigo mismo durante la replicación. Por otro lado, también existen casos de síndrome de Down por translocación robertsoniana de novo, es decir, que no han sido heredados, sino adquiridos por mutación estructural propia. Finalmente, también se puede presentar síndrome de Down con trisomía del 21 pero contando con 46 cromosomas; en esta ocasión, es porque existe translocación robertsoniana entre, por ejemplo, un cromosoma 13 y uno 14.

La ética de la genética

Cada avance en genética amplía nuestra capacidad para comprender la herencia y ofrecer un asesoramiento adecuado a las familias. Como defiende el filósofo Hans Jonas, todo nuevo conocimiento conlleva una mayor responsabilidad; en este caso, permite tomar decisiones reproductivas más informadas. También, como argumenta la filósofa Martha Nussbaum, el valor de una vida nunca depende de su constitución biológica ni de sus capacidades, sino de su dignidad intrínseca. La genética explica cómo se transmite una condición, nunca determina el «valor» de quienes viven con ella.

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Las próximas 7 misiones de la NASA que no te puedes perder

14 July 2026 at 14:00

La NASA está en boca de (casi) todos gracias al programa Artemis, ya que con él se logrará (si todo va bien) establecer una presencia humana sostenible en la Luna. El objetivo es crear en el satélite natural de la Tierra una base de pruebas que sirva a los científicos para profundizar en sus investigaciones, pero también para preparar las primeras misiones tripuladas a Marte, que es el próximo gran paso del plan de la NASA y de muchas compañías aeroespaciales.

Si bien el programa Artemis es una de las principales prioridades de la NASA en estos momentos, la agencia independiente del gobierno de los Estados Unidos no deja de lado el resto de sus proyectos. Se estima que realiza de 5 a 10 lanzamientos espaciales importantes por año, además de mantener alrededor de 80 misiones científicas activas simultáneamente. Que el ser humano vuelva a pisar la Luna tras décadas sin hacerlo no es motivo suficiente para que la NASA detenga todos sus desarrollos en curso.

Aparte de regresar a la Luna, la NASA tiene planeado lanzar telescopios espaciales, buscar asteroides peligrosos y hasta enviar una nave de rotor de propulsión nuclear a Titán, la luna más grande de Saturno (y el segundo más grande del sistema solar, solo superado por Ganímedes de Júpiter). Cada una de estas misiones tiene un propósito distinto y sus propios desafíos científicos y tecnológicos. Si estás interesado en conocer algunas de las más importantes que veremos en los próximos meses y años, sigue leyendo.

Volver a la Luna solo es el principio

Empezamos hablando de la misión Artemis III. En un principio, el plan era aterrizar en la Luna, pero la NASA reorganizó su hoja de ruta y ahora se realizarán diversas pruebas y maniobras exigentes cerca de la Tierra que serán esenciales para el éxito de Artemis IV. En Artemis III, el cohete SLS lanzará la nave espacial Orion y a su tripulación desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida, a la órbita terrestre baja. Tras las verificaciones de los sistemas de Orion, la nave espacial demostrará por primera vez sus capacidades de encuentro y acoplamiento.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está previsto para el 30 de agosto de 2026, se usará para resolver interrogantes fundamentales en los campos de la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica. El telescopio tiene un espejo principal de 2,4 metros de diámetro y dos instrumentos clave: el instrumento de campo amplio y un coronógrafo. El instrumento de campo amplio tendrá un campo de visión al menos cien veces mayor que el de Hubble, y podrá capturar una mayor extensión del cielo con menos tiempo de observación.

Otro de los grandes proyectos de la NASA es el NEO (Near Earth Objects) Surveyor, que es el primer telescopio espacial construido específicamente para buscar objetos cercanos a la Tierra potencialmente peligrosos. Con un lanzamiento previsto para septiembre de 2027, actualmente se está ensamblando en Estados Unidos. Este telescopio, en lugar de detectar la luz que refleja un asteroide, detecta el calor que emite un asteroide al calentarse con el Sol, funcionando incluso con los objetos más oscuros y que absorben más luz.

Yendo más allá, el helicóptero-módulo de aterrizaje Dragonfly se convertirá en el primero en sobrevolar diversas zonas de la luna Titán de Saturno, con el objetivo de estudiar su química orgánica, clima y geología, a la vez que busca entornos que puedan sustentar procesos prebióticos. Con el tamaño de un automóvil, se lanzará a partir de 2028 y su objetivo es claro: buscar respuestas acerca de la vida en un lugar donde no es probable que la vida pueda sobrevivir.

Volviendo a la Luna de la Tierra, Griffin-1 es una misión de aterrizaje lunar cuya función es enviar un conjunto de cargas útiles científicas, tecnológicas y culturales al Polo Sur de la Luna, específicamente a la región del Cráter Nobile. Su lanzamiento, si va todo según lo previsto, no se lanzará hasta mínimo noviembre de 2026, y su importancia será máxima para el programa Artemis de la NASA.

La misión MoonFall de la NASA potenciará la exploración científica y humana de la Luna gracias al envío de cuatro drones propulsados que inspeccionarán la superficie lunar en posibles lugares de aterrizaje del programa Artemis con un nivel de detalle sin precedentes. Ayudará a establecer una presencia estadounidense sostenida en la región del Polo Sur lunar.

Por último, Artemis IV supone el regreso de la humanidad a la superficie lunar, concretamente a la región del Polo Sur lunar. Dos de los miembros de la tripulación descenderán a la superficie y pasarán aproximadamente una semana cerca de la mencionada zona, realizando nuevas investigaciones científicas antes de regresar a la órbita lunar. No se llevará a cabo antes de 2028.

© NASA

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