Einstein lo predijo hace más de un siglo y acaba de confirmarse: esto es lo que hace realmente la Tierra cuando se mueve
Una de las primeras cosas que aprendemos sobre la Tierra en el colegio es que realiza dos movimientos principales: el de traslación (órbita alrededor del Sol, definiendo la duración del año y las estaciones junto con la inclinación del eje terrestre) y rotación (gira sobre sí misma, lo que da lugar al día y la noche). El movimiento de rotación tarda aproximadamente 24 horas en completarse, poniendo fin y comienzo a los días. Lleva siendo así miles de millones de años, pero cuando parece que damos algo por sentado, surge un descubrimiento que pone en duda todo lo que sabíamos.
Hasta principios del siglo XX, la sociedad tenía una concepción del universo newtoniana, concibiendo la gravedad como una fuerza de atracción instantánea entre masas a través de un espacio absoluto. Para Newton, el tiempo era absoluto, transcurriendo igual en todo el universo. Sin embargo, el físico alemán Albert Einstein llegó en 1915 con su Teoría General de la Relatividad para decirnos que, en realidad, el espacio se dobla, el tiempo se estira y que la gravedad no es una fuerza, sino una ilusión óptica causada por la geometría del cosmos.
Einstein aseguraba que la materia es la que le dice al espacio-tiempo cómo curvarse, y este, a su vez, le dice a la materia cómo moverse. La masa de los objetos es la que curva el universo a su alrededor, obligando a otros cuerpos (incluso a la luz) a seguir trayectorias curvas. Más de 100 años después, un equipo internacional de científicos ha medido con mayor exactitud el arrastre del espacio-tiempo causado por la rotación terrestre, confirmando así una de las predicciones de la mencionada teoría de Einstein.
Experimento tras experimento, se confirma aún más que Einstein tenía razón
El equipo dirigido por Ignazio Ciufolini en la Academia China de Ciencias ha llevado a cabo la medición más precisa de una de las predicciones más sutiles de la teoría de Einstein: el arrastre del espacio-tiempo causado por la rotación terrestre. El estudio, publicado en la revista Nature, presenta los resultados obtenidos por los investigadores, confirmando que la descripción de Einstein sobre la gravedad continúa siendo precisa incluso bajo el mayor escrutinio posible.
Desde su publicación en 1915, la teoría de la relatividad general de Einstein ha sido objeto de fascinación por parte del ámbito científico, sometiéndose a pruebas experimentales cada vez más rigurosas. Astrónomos y físicos, a lo largo de los años, han puesto a prueba la predicción del alemán utilizando desde eclipses y órbitas planetarias hasta relojes atómicos, púlsares y ondas gravitacionales; todo para buscar indicios de que el espacio-tiempo se comporta de manera distinta a la descrita por Einstein.
Según Einstein, un cuerpo masivo en rotación no solo curva el espacio-tiempo, sino que también lo arrastra a su alrededor. Debido a que detectar esa deformación es muy difícil cerca de la Tierra porque la señal es diminuta y queda enterrada bajo otras perturbaciones gravitatorias y no gravitatorias, se ha tenido que recurrir a la información proporcionada por varios satélites combinados con el diseño del experimento.
Los investigadores de universidades de China, Estados Unidos, Italia y otros países analizaron observaciones de LARES-2 (LAser RElativity Satellite-2), un satélite pasivo diseñado y desarrollado por la Agencia Espacial Italiana y lanzado en 2022, junto con los satélites LAGEOS y la misión GRACE de la NASA. Tras tres años de observaciones, los autores estiman el arrastre de referencia terrestre con una incertidumbre relativa de una parte por mil.
La metodología se basa en técnicas de medición láser, donde se envían pulsos láser desde la Tierra a satélites equipados con retroreflectores, y luego se reflejan de vuelta a estaciones terrestres con una sincronización precisa. De este modo se detectan y analizan los mínimos cambios en las órbitas de los satélites inducidos por el arrastre de marco, lo que permite separar estas señales de otras influencias gravitacionales.
Se eligió la órbita satelital para minimizar la influencia de las fueras no gravitacionales, lo que permitió a los investigadores aislar los pequeños cambios causados por la masa rotatoria de la Tierra. También se tuvo en cuenta las sutiles distorsiones en el campo gravitacional de la Tierra. En la práctica, se confirma la relatividad general en el entorno cercano a la Tierra con una precisión que resultaba inalcanzable hasta hacer no mucho tiempo. El análisis conjunto de LARES-2 y LAGEOS también mejora la determinación de las mareas lunares y solares de la Tierra.

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