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Received — 16 September 2026 ⏭ National Geographic España

El universo no es negro. Tiene un color real, y hasta tiene nombre

15 September 2026 at 19:00

Cuando miramos el cielo de noche vemos sobre todo oscuridad. Pero eso no es el color del universo, es simplemente la ausencia de luz cercana. Las estrellas y galaxias están muy separadas, y la luz que nos llega es débil y dispersa. Si en cambio recogemos y mezclamas toda la luz visible de todas las fuentes lejanas, ahí sí aparece un color medible.

A principios de los 2000, un grupo de astrónomos analizó la luz de más de doscientas mil galaxias, usando datos de un gran proyecto de mapeo del universo llamado 2dF Galaxy Redshift Survey. Combinaron toda esa luz en un único espectro cósmico, que mostraba cuánta luz hay en cada longitud de onda. Y de ahí calcularon el color medio del universo.

El resultado son las coordenadas cero coma tres, cuatro, cinco y cero coma tres cuatro, cinco, en el sistema de color CIE. Un tono que se describe como beige, o blanco roto. Por su parecido con el café con leche, los astrónomos lo bautizaron de forma informal como latte cósmico. Su código de color es el FFF8E7.

Antes de llegar a ese resultado, hubo un error de cálculo curioso. Los astrónomos describieron primero el color del universo como verde del espectro cósmico, un tono entre turquesa y aguamarina.

¿Por qué beige y no azul intenso? Porque hoy la mayoría de estrellas son de mediana edad y emiten luz rojiza. Cuando el universo era más joven, había muchas más estrellas azules y calientes, así que el color era más intenso. A medida que las estrellas envejecen y nacen menos nuevas, la luz combinada se va volviendo cada vez más roja.

© NSF–DOE Vera C. Rubin Observatory.

Received — 11 September 2026 ⏭ National Geographic España

Tu perro podría saber si estás triste, enfadado o asustado

Los investigadores analizaron la actividad cerebral de 12 perros mientras observaban fotografías de personas felices, enfadadas, asustadas y tristes. Y sus cerebros no respondieron igual ante todas ellas. El análisis mostró patrones diferentes para el miedo, la ira y la tristeza. Es decir, los perros no parecen limitarse a distinguir entre una cara buena y una cara mala. Además, las caras felices provocaron una respuesta especialmente interesante. Activaron la corteza temporal y el núcleo caudado, una región relacionada con la recompensa. Y había un detalle importante: algunas de esas caras pertenecían a personas que los perros no conocían.

© Jane Thompson

Received — 9 September 2026 ⏭ National Geographic España

Descubren una nueva especie de pez gracias a un vídeo viral en TikTok

Un equipo internacional de zoólogos vio esas imágenes y decidió ir a buscarlo, en un pozo del estado de Bihar, en el este de la India. La búsqueda no fue fácil. Extrajeron miles de litros de agua con bombas manuales, con la esperanza de que el pez apareciera. Tras sacar unos dos mil litros de una de esas bombas, encontró el primer ejemplar. Y quinientos litros después, apareció un segundo. El pez mide unos cuatro centímetros. No tiene costillas aparentes, pero sí vértebras y radios en las aletas. 

© National Geographic España

Received — 11 August 2026 ⏭ National Geographic España

4 claves para entender la dimensión del terremoto de Colombia

El terremoto que sacudió el occidente de Colombia este lunes volvió a poner en primer plano una realidad que forma parte de la geografía del país: Colombia tiembla con frecuencia. El sismo tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, alcanzó una magnitud de 7,4 según el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y tuvo una profundidad de 103 kilómetros. Se sintió en buena parte del territorio y provocó daños en ciudades como Cali, Pereira y Manizales.

El director general del SGC, Julio Fierro Morales, lo describió como el "sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país". La profundidad del terremoto ayudó además a explicar que el movimiento se percibiera a gran distancia. La institución señaló que el epicentro se encontraba dentro de la placa oceánica que ya se ha hundido bajo el continente.

Pero para entender por qué un terremoto de estas características puede ocurrir en Colombia y, sobre todo, por qué sus consecuencias son tan diferentes según el lugar, hay que seguir una cadena de causas. Primero está la tectónica; después, la compleja geología que ha construido el territorio; luego, la capacidad de sus edificios para resistir el movimiento; y, finalmente, las condiciones económicas y sociales que determinan cuánto puede protegerse una población.

Colombia es un territorio construido por movimientos geológicos prolongados. La subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana está relacionada con la formación de las cordilleras y con el vulcanismo de los Andes.
Fotografía en Pereira (Risaralda).

1. Las placas tectónicas: Colombia tiembla muchas veces al mes

La primera clave está literalmente bajo los pies. La superficie terrestre está dividida en grandes bloques, las placas tectónicas, que se desplazan constantemente. Cuando chocan, se deslizan o una se introduce debajo de otra, pueden liberar la energía acumulada en forma de sismos.

En Colombia interactúan principalmente las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, una configuración que convierte al país en un territorio de elevada actividad geológica. El resultado es que los terremotos forman parte de la actividad cotidiana del territorio. Según el SGC, en Colombia se registran en promedio unos 2.500 sismos al mes, aproximadamente 80 al día. La inmensa mayoría son de baja magnitud y no son percibidos por la población: quedan registrados por la Red Sismológica Nacional de Colombia.

El terremoto del 10 de agosto, por tanto, no representa una anomalía en el sentido de que Colombia haya empezado repentinamente a ser un país sísmico. Lo excepcional es la magnitud y la capacidad de un evento concreto para transformar esa actividad geológica habitual en una emergencia humana. Y esa posibilidad está relacionada con la historia y la estructura geológica del país.

No todo lo que existe en Colombia fue construido bajo las mismas reglas. Hay edificios anteriores a la normativa que pueden presentar una vulnerabilidad diferente y que requieren evaluación, reparación o refuerzo. 
Fotografía de la Catedral de Manizales.

2. Un país con mucha actividad geológica

Colombia es un territorio construido por movimientos geológicos prolongados. La subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana está relacionada con la formación de las cordilleras y con el vulcanismo de los Andes; el propio SGC sitúa gran parte de la actividad sísmica colombiana en el contexto del Cinturón de Fuego del Pacífico.

La historia reciente muestra qué significa vivir sobre este escenario. En la región afectada por el terremoto de agosto existen antecedentes importantes: un sismo de magnitud 7,2 afectó al Eje Cafetero en 1979; otro de 6,4 provocó daños considerables en San José del Palmar, Pereira y Dosquebradas en 1995; y el terremoto del Eje Cafetero de 1999, de magnitud 6,2 y con epicentro en Córdoba, Quindío, devastó buena parte de Armenia y dejó más de 1.000 muertos.

La actividad geológica tampoco se limita a los terremotos: se trata de un paisaje en el que la construcción de montañas, la actividad volcánica y los sismos forman parte de una misma historia geológica.

3. No se podía predecir, pero sí anticipar

Si Colombia sabe que los terremotos van a seguir ocurriendo, la estrategia pasa por prepararse para cuando lleguen. La idea de las normas sismorresistentes es sencilla: no evitar que un edificio se mueva, sino conseguir que pueda hacerlo sin colapsar y poner en riesgo la vida de quienes están dentro. Colombia empezó a desarrollar una normativa específica después de comprobar, terremoto tras terremoto, qué podía fallar en sus edificios.

El punto de inflexión llegó con el terremoto de Popayán de 1983, que dejó unos 200 muertos en una ciudad de unos 200.000 habitantes y llevó a la primera legislación nacional sobre construcción sismorresistente. En 1984 entró en vigor el primer código colombiano y, desde entonces, la normativa se ha actualizado: primero con la NSR-98, en 1998, y después con la NSR-10, vigente desde 2010. La norma empezó así a incorporarse a la manera en que se diseñan y construyen los edificios del país.

"La norma es de defensa de la vida"

Su objetivo no es garantizar que una construcción salga de un terremoto sin daños: y es que, ante un movimiento fuerte, puede haber desperfectos. Lo fundamental es que la estructura conserve la capacidad de proteger a las personas. Como explica el ingeniero Luis Enrique García, autor del estudio sobre la evolución de la normativa, "la norma es de defensa de la vida".

Y aquí aparece una cuestión importante: no todo lo que existe en Colombia fue construido bajo las mismas reglas. Hay edificios anteriores a la normativa que pueden presentar una vulnerabilidad diferente y que requieren evaluación, reparación o refuerzo. Por eso, anticiparse a los terremotos implica tanto construir mejor como intervenir sobre lo que ya está construido.

Los chocoanos enfrentan dificultades para acceder a servicios básicos como agua potable y saneamiento y unas condiciones de bienestar que sitúan al departamento entre los territorios más desfavorecidos del país.
Fotografía de un miembro de la Cruz Roja Colombiana partiendo hacia el Chocó tras el terremoto.

4. El terremoto ocurre en el suelo, pero el daño también depende de la economía

El epicentro del terremoto del 10 de agosto estuvo en San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El movimiento se sintió a cientos de kilómetros y provocó daños en ciudades como Cali, Pereira y Manizales. En el propio Chocó, las autoridades confirmaron afectaciones importantes, con heridos y daños graves en edificaciones de Quibdó. Todavía es pronto para conocer el alcance completo de lo ocurrido en el departamento, pero el lugar donde se encuentra el epicentro importa.

El Chocó es uno de los territorios con mayores dificultades socioeconómicas de Colombia.Un estudio de la Universidad del Valle (Cali), publicado en Prospectiva, analiza precisamente las desigualdades sociales, ambientales y territoriales del departamento y describe unas condiciones materiales marcadas por la pobreza, la desigualdad y el abandono estructural. Los datos permiten hacerse una idea de esa situación: en 2018, la pobreza monetaria alcanzaba el 61,1 % de la población, frente al 27 % del promedio nacional.

Los chocoanos enfrentan dificultades para acceder a servicios básicos como agua potable y saneamiento y unas condiciones de bienestar que sitúan al departamento entre los territorios más desfavorecidos del país. Esto importa porque la magnitud de un terremoto es un dato físico, pero la dimensión del desastre depende también de la vulnerabilidad: una misma sacudida puede tener consecuencias muy distintas dependiendo de cómo sean las viviendas, de la calidad de las infraestructuras, del acceso a servicios básicos y de la capacidad de respuesta y recuperación de las instituciones y de la población.

En el Chocó, por tanto, la pregunta no es únicamente cuánto ha temblado el suelo. También habrá que saber qué condiciones había sobre ese suelo cuando empezó a moverse. La geología determina dónde y con qué fuerza puede producirse un terremoto; la prevención determina cuánto puede resistir una construcción; y las condiciones sociales y económicas ayudan a explicar quién queda más expuesto cuando todo lo anterior falla.

© Cordon Press

Received — 9 August 2026 ⏭ National Geographic España

Uno de los eclipses más importantes de la historia sirvió para demostrar que Einstein tenía razón

Si esa teoría era correcta, la luz de las estrellas también debía curvarse al pasar cerca del Sol. Había un problema: el brillo del Sol impedía observar ese efecto. Y ahí entró en escena un eclipse total. El 29 de mayo de 1919, la Luna ocultó por completo al Sol durante unos minutos. Ese breve instante permitió fotografiar las estrellas situadas muy cerca del disco solar y comprobar si su luz aparecía desplazada justo como Einstein había predicho.

© Institute for Advanced Study

Received — 2 August 2026 ⏭ National Geographic España

Así se preparan los animales antes de un enfrentamiento

Algunos permanecen en silencio para no ser detectados. Otros vigilan más su entorno o se mueven con mucha más cautela. Y cuanto mayor es la amenaza, más intensa es esa preparación. También hay estrategias sorprendentes. Las mangostas refuerzan las marcas de olor de su territorio. Algunas especies evitan las zonas ocupadas por sus rivales. En cambio, los chimpancés machos llegan a entrar en silencio y en fila india en territorios vecinos, aparentemente preparándose para atacar.

© iStock

Received — 16 July 2026 ⏭ National Geographic España

Creíamos conocer al conejo ibérico. Estábamos equivocados

Los conejos parecen animales imposibles de confundir. Saltan entre matorrales, excavan madrigueras y forman parte del paisaje ibérico desde hace miles de años. Sin embargo, la ciencia acaba de revelar que uno de los mamíferos más conocidos de la Península escondía un secreto a plena vista: donde creíamos ver una única especie, en realidad había dos.

Un equipo internacional liderado por investigadores del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC) propone reconocer formalmente una nueva especie: el conejo ibérico (Oryctolagus algirus), diferente del conejo europeo (Oryctolagus cuniculus).

El hallazgo, publicado en la revista Biological Conservation, supone una revisión profunda de la historia evolutiva de uno de los animales más emblemáticos de los ecosistemas mediterráneos. Aunque ambos son prácticamente idénticos a simple vista, décadas de investigaciones genéticas, ecológicas, reproductivas y morfológicas muestran que siguieron caminos evolutivos distintos durante cerca de dos millones de años. Hasta ahora eran considerados dos subespecies del conejo europeo, pero los autores sostienen que la evidencia acumulada justifica reconocerlas como especies independientes.

Dos conejos separados por millones de años de evolución

La historia comenzó durante las oscilaciones climáticas del Pleistoceno. Los ancestros de ambos conejos quedaron aislados en refugios glaciares situados en extremos opuestos de la Península Ibérica: uno en el valle del Ebro y otro en la zona del golfo de Cádiz. Ese aislamiento permitió que cada linaje evolucionara por su cuenta hasta convertirse en entidades biológicas diferenciadas.

Hoy, el conejo ibérico ocupa de forma natural Portugal y buena parte del oeste y sur de España, mientras que el conejo europeo se distribuye principalmente por el este peninsular. Este último es además el linaje que fue domesticado y posteriormente introducido por el ser humano en gran parte del planeta, desde Europa hasta Oceanía y Sudamérica. Las diferencias van más allá del ADN.

El conejo ibérico suele ser más pequeño, alcanza menores densidades de población y tiene camadas menos numerosas. También presenta variaciones en comportamiento, crecimiento, microbioma intestinal, comunidades de parásitos e incluso en las características de su carne. En conjunto, estas evidencias dibujan el retrato de dos especies que han desarrollado estrategias de vida distintas pese a su enorme parecido externo.

Un descubrimiento clave para la conservación

Reconocer al conejo ibérico como especie independiente no es solo una cuestión de nomenclatura. Los investigadores advierten de que tratar ambos linajes como si fueran uno solo puede ocultar problemas de conservación urgentes. Mientras las poblaciones del conejo europeo se mantienen estables o incluso aumentan en algunas regiones, las del conejo ibérico atraviesan un acusado declive en numerosos territorios de Portugal y del oeste y sur de España.

Esa diferencia implica que las evaluaciones actuales pueden estar ofreciendo una imagen engañosa. Según el estudio, si ambas especies se analizaran por separado, el conejo europeo probablemente sería considerado de preocupación menor, mientras que el conejo ibérico podría reunir criterios para ser catalogado como especie amenazada. Las consecuencias van más allá del propio animal.

El conejo constituye una pieza fundamental de los ecosistemas mediterráneos y es la presa principal de numerosos depredadores, entre ellos el lince ibérico y el águila imperial ibérica. Por eso, los autores reclaman un cambio de enfoque. “No podemos seguir gestionando como una sola especie dos conejos que han evolucionado por separado durante casi dos millones de años”, señala Miguel Delibes-Mateos, investigador del IESA-CSIC. Reconocer al conejo ibérico permitiría diseñar programas de seguimiento, conservación y gestión más precisos, adaptados a las necesidades reales de cada especie.

© IESA-CSIC

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